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lunes, 13 de enero de 2025

B2 en serbio

Queridos lectores, ya os he hecho un spoiler en el título, pero es lo de menos.

Como ya muchos sabéis, he estado en Belgrado unos días, desde el miércoles hasta ayer domingo. El motivo era la convocatoria de examen oficial de lengua serbia, que se celebraba los días 10 y 11 de enero. Decidí presentarme al nivel B2 después del consejo de mi querido profesor, Nemanja. (Si buscáis un tutor de serbio o de croata, poneos en contacto con él; pulsad en su nombre para ir a su página web).

Y la buena noticia es que ¡he aprobado! Me ha costado lo mío, y tenía muchas dudas, pero he aprobado y con buena nota. Así que paso a contar cómo es el examen y cómo fue mi experiencia, tal y como hice cuando aprobé mi examen de moto.

El examen

El examen oficial de serbio que he hecho lo organiza el Centro de Serbio como Lengua Extranjera (Centar za srpski kao strani jezik), que se encuadra dentro de la Facultad de Filología de la Universidad de Belgrado. Creo que la Universidad de Novi Sad celebra otros exámenes oficiales, pero yo hice este.

Se organizan tres convocatorias al año: una en enero, otra en junio, y una extraordinaria en agosto, exclusivamente para la gente que necesita el título para poder inscribirse en un estudio universitario. Las fechas se publican algún tiempo antes, pero no siempre lo hacen con la misma antelación y tampoco te garantizan que las fechas sean inamovibles. En este caso, publicaron la fecha a principios de septiembre y no hubo cambios.

El examen se celebra en dos días consecutivos: el primer día se celebra la prueba escrita y el segundo la oral. Consisten de las secciones que aparecen en la tabla siguiente, dependiendo del nivel al que te presentes.

Secciones del examen por niveles


El examen oficial de serbio no tiene la misma demanda que pueden tener otros como el inglés o el alemán, y esto se refleja en algunos detalles organizativos. En primer lugar, que citan a todo el mundo en el mismo sitio y a la misma hora, y de ahí cada profesor se lleva a uno o dos niveles a otra aula. En segundo lugar, que la prueba escrita es eliminatoria, aunque la oral sea al día siguiente: en el mismo día se corrigen todos los exámenes. Y en tercer lugar, que el resultado lo obtienes inmediatamente y el título lo tienes en una semana (porque lo tienen que firmar y sellar). Esto es lo que más me llamó la atención antes de ir al examen, pues cuando hice el de inglés tardé unas 5 semanas en conocer el resultado y 6 en obtener el título en papel.

La prueba escrita tiene diferente duración dependiendo del nivel: los niveles A1 y A2 duran 2 horas, los niveles B1 y B2 3 horas, el C1 dura 3 horas y 20 minutos, y el C2 dura 3 horas y media. Además, existen reglas acerca del alfabeto que puedes utilizar para hacer el examen: los niveles A1, A2 y B1 los puedes hacer tanto en latino como en cirílico; sin embargo, el B2 tienes que hacerlo en cirílico (en cursiva o en letra de imprenta), y el C1 y el C2 los tienes que rellenar en cursiva cirílica obligatoriamente.

El mismo día de la prueba escrita, por la tarde, publican las puntuaciones y las personas que han aprobado y pueden hacer la prueba oral al día siguiente. Se publican de manera presencial, colgando una hoja impresa en la puerta del aula. Nada de publicaciones virtuales, ni correos electrónicos.

La prueba oral se lleva a cabo en grupos de tres. Reúnen a todo el mundo en un aula y van llamando a grupos de tres para que pasen a otra aula, donde harán el examen. Los tres candidatos no interactúan, pero están presentes en los exámenes de los otros; además, los exámenes son consecutivos: el primer candidato hace todas sus pruebas, después el segundo, después el tercero. Al acabar, los tres candidatos salen, el tribunal delibera, y los candidatos vuelven a entrar para saber la puntuación y el resultado (aprobado o suspenso).

Ahora os cuento mi experiencia concreta.

Mi experiencia

Un mes antes de la convocatoria, abren el periodo de registro. Tienes que ir a la web del Centro, abrir el enlace para registrarte, rellenarlo y enviarlo. El formulario está todo en inglés, así que no te hace falta tener un gran nivel para enviarlo. Después de eso, tienes que pagar el examen por transferencia bancaria SWIFT: no es posible ni por tarjeta de crédito, ni por PayPal, ni por ningún otro medio electrónico moderno. Así que comprueba en tu banco cuánto te van a cobrar. Yo, por suerte, pude hacerlo por Banco Mediolanum porque tengo cuenta allí y solo me cobraban 17 €; en ING, que es donde tengo la nómina, me cobraban 32 €, así que ni soñando. Creo que en Revolut se puede hacer más barato, pero no llegué a comprobarlo. Una vez que reciben el formulario y el pago, te envían un mail confirmando tu inscripción al examen.

El día de la prueba escrita, el viernes 10, decidí llegar temprano. El examen era a las 12, pero estuve allí a las 11.20 por si acaso: estos días los estudiantes están bloqueando las universidades en protesta contra la corrupción del gobierno y no sabía si iba a poder entrar ni si me iba a costar encontrar el aula. Me preocupaba mucho pasar a través del bloqueo, porque me hacía sentir como un esquirol, pero me dejaron pasar sin problemas. Lo que fue más difícil fue encontrar el aula: el Centro no está indicado en ninguna parte, así que tuve que preguntar a una señora de una ventanilla, que educadamente me indicó el camino: sal hacia la derecha, gira a la derecha, cruza un pequeño puente (?!), pasa al otro edificio y allí lo encuentras. Mientras lo encontraba, me sentía como en el videojuego de los 90 de Indiana Jones y la Última Cruzada.

Imagen real de mí paseando por la Facultad de Filología

Al final encontré el aula; la abrieron para que fuéramos pasando y sentándonos conforme llegábamos. Pensaba que seríamos pocos, pero al final fuimos 34 personas (entre todos los niveles). A las 12 llegaron los profesores y nos repartieron en grupos: los de B2 éramos bastantes, nueve, así que no nos mezclaron con otros niveles. Fuimos a otra aula con un profesor joven y muy simpático.

El examen se celebró de la manera más tradicional posible. Nos sentamos en el aula, nos repartieron el examen (que eran unos cuantos folios grapados), y el profesor nos dio las instrucciones: duración de tres horas, sin interrupciones, sin posibilidad de salir; de hecho nos dijo que si queríamos ir al baño, fuéramos ya. Una vez que volvieron todos, comenzamos.

El examen comenzó por los ejercicios de comprensión auditiva:

  • El primer ejercicio constaba de 10 preguntas, que tuvimos 20 segundos para leer (a mí no me dio tiempo a leerlas todas). El profesor leyó un texto dos veces, a partir del cual teníamos que responder a las preguntas. El texto iba sobre un hotel de lujo en las Maldivas, cuyas habitaciones se encuentran bajo la superficie del océano.
  • El segundo ejercicio consistía en cinco preguntas a las que había que responder sí o no, a partir de un texto que el profesor leyó también dos veces. Esta vez el texto era una noticia sobre el premio L'Oréal a las mejores científicas del área del Danubio.
  • Por último, el dictado: el profesor leyó tres veces un texto que teníamos que escribir al pie de la letra. La particularidad del dictado es que es el único ejercicio en el que no se permitía tomar notas, solo escribirlo directamente. El texto era sobre la miel y sus efectos sobre la salud.

Acabados esos tres ejercicios, el examen continuó en silencio, y tenía los siguientes ejercicios:

  • Lectura comprensiva: Un texto de varios párrafos, tres de los cuales se habían desordenado y había que indicar en qué orden iban en el texto.
  • Vocabulario: indicaban cuatro palabras, dos en masculino y dos en femenino, y había que rellenar la tabla con la pareja de género.
  • Sinónimos: a partir de tres palabras indicadas en el texto, te pedían que indicaras un sinónimo que funcionara en el contexto. En mi caso, fueron inovativan (respondí moderan), specifično (određeno) y potencijal (sposobnost).
  • Un texto con diez huecos y diez palabras, había que colocar una palabra en cada hueco. Las palabras estaban en la misma forma en la que aparecerían en el texto, así que no había que declinarlas ni conjugarlas.
  • Escritura: un texto en latino para escribirlo en cursiva cirílica. Es el único ejercicio donde se nos exigía escribir en cursiva cirílica, aunque yo los hice todos así porque escribir en letra de imprenta se me hace muy lento.
  • Escribir un pequeño texto, en cinco frases. En mi examen era sobre un objeto que siempre te lleves de viaje y que no sea ni el pasaporte, ni el dinero, ni la tarjeta. Yo me inventé que tengo un anillo de plata que me regaló mi madre.
  • Escribir un texto largo, tipo carta. En mi examen pedían escribir un mail a una inmobiliaria porque queríamos vivir en Serbia y debíamos describir cómo era el piso que queríamos.
  • Uso de la lengua (es decir, gramática): Un texto con diez huecos y diez verbos sin conjugar, para colocarlos en el lugar debido, conjugándolos en presente, perfecto, futuro I, aoristo, potencial, adverbio verbal de presente o adverbio verbal de pasado.
  • Diez preguntas tipo test de gramática: colocación de los pronombres átonos, formación de algunos tiempos verbales, formación del comparativo, concordancia de los números, genitivos irregulares, formación del recíproco, esas cosas.

El examen fue largo, pero no fue difícil; tuvo exactamente la misma estructura que el examen de ejemplo que tienen en su página web, así que me vino muy bien haber practicado haciéndolo. Tardé dos horas y media en hacerlo todo y pude repasarlo un par de veces; al acabar, entregué y el profesor nos dijo que esa misma tarde, sobre las 5, estaría la lista colgada en la puerta. De nuevo, ni mails, ni aulas virtuales ni nada: había que ir otra vez a la facultad y mirar la lista. Fui a eso de las cinco y media, por estar seguro y no ir demasiado temprano, y allí estaba la lista. Aprobé con un 73/80, así que pasé a la prueba oral.

La prueba oral se celebró el sábado, también a las 12. Nos reunieron a todos en un aula y allí esperábamos a que nos llamaran. Allí iban llegando profesores y llamaban de tres en tres, por nombre; a los dos primeros grupos los llamaron a la vez, en el segundo turno me llamaron a mí. Fui en un grupo con un chico polaco y otro japonés, y el examen nos lo hicieron dos profesoras muy simpáticas.

Antes de empezar la prueba oral, nos dieron la escrita corregida para que la revisáramos, ahí pude ver mis errores. Cuando hubimos acabado, nos preguntaron quién quería empezar y, al no ofrecerse nadie, empezaron por el chico polaco. Aunque entramos los tres a la vez, no nos hacían interactuar, solo estábamos presentes; el polaco hizo todas sus pruebas, luego el japonés y después yo. Estas pruebas fueron:

  • Una lectura en voz alta de un texto escrito en latino y otro en cirílico.
  • Una presentación de nosotros mismos: quiénes somos, dónde vivimos, a qué nos dedicamos.
  • La descripción de una imagen. En mi caso, me dieron una foto de cuatro personas en una fiesta de cumpleaños. Después de las descripción, unas cuantas preguntas sobre el mismo tema, así que hablamos un poco sobre las fiestas de cumpleaños, las sorpresas y los regalos.
  • Un pequeño diálogo con las profesoras. A mí me tocó hablar sobre por qué había decidido estudiar serbio, cuánto tiempo llevaba estudiándolo, si había visitado otras ciudades serbias.

Mi impresión fue que yo hablaba menos fluido que ellos, también porque ellos llevaban tiempo viviendo allí. Yo aún tengo que pausarme mucho para pensar las palabras.

Al acabar, nos hicieron salir al pasillo mientras deliberaban, y luego volvimos a entrar. Nos dieron el resultado de viva voz, incluido el número de puntos. En nuestro caso aprobamos los tres; nos dijeron que los tres habíamos tenido errores gramaticales pero que no eran importantes porque no dificultaban la comunicación. A mí me dijeron que había sido el mejor de los tres y que había hablado muy bien, lo cual me sorprendió y me alegró mucho. Al final, 73 puntos en la parte escrita y 17 en la oral, hacen un total de 90/100, así que ya me da para estar contento y orgulloso.

(Parecerá estúpido, pero después del examen estuve increíblemente relajado para usar el idioma. Tanto, que pude hacer el check-out del hotel completamente en serbio y aparentaba mucha más seguridad hablando).

Mis consejos

A diferencia de lo que hice cuando aprobé el examen de moto, apenas puedo dar consejos para este examen. Simplemente, estudia y practica, estudia y practica. Quizá el mejor consejo es que no dejes nada de lado, y que lo que más te cuesta lo estudies más.

Y a pesar de lo que te digan muchos serbios, practica sobre todo el cirílico, aunque estés en niveles bajos: cuanto antes lo domines, antes estarás preparado para situaciones reales.

Mis planes

¿Y ahora qué? Sabemos que un idioma no se termina nunca de aprender. Sin embargo, tengo un poco la impresión de que he acabado, en el sentido de que ya he cumplido el objetivo que me había marcado. Ahora quiero mejorar, pero no me pongo presión. No me planteo sacarme el C1, porque requiere un manejo de la lengua que no veo alcanzable sin vivir allí. Pero quiero seguir descubriendo la lengua, leer y escuchar más, mejorar mi comprensión auditiva y mi fluidez. Le propuse dos ideas a Nemanja: la primera, trabajar vocabulario laboral, por si diera la casualidad de que encontrara algún trabajo donde pudiera aplicar mis conocimientos de serbio; y la segunda, practicar con material croata y bosnio, para acostumbrarme a escuchar y entender mejor estas variedades, aunque yo hable serbio.

(En estos días se viene otro artículo que se centrará más en el viaje).

Agradecimientos

No estoy en una ceremonia de los Óscar, pero como es mi blog y escribo lo que quiero, no quiero acabar sin agradecer a:

  • A mi profesor, Nemanja, por hacer unas clases tan entretenidas, didácticas y por darme la confianza para hablar, sobre todo.
  • A mis amigos serbios, a los que conocí en Twitter: Aleks, Vlada y Uroš. Con los tres he podido pasar algún rato estos días y son un amor, y con los tres he podido practicar el idioma.
  • Y, sin duda alguna, a Pau, quien me animó a empezar a aprender serbio y me ha apoyado en todos los pasos del camino, aparte de acompañarme a Belgrado para hacer esta locura. ❤️

jueves, 19 de diciembre de 2024

El academicismo, el conservadurismo y el inmovilismo lingüístico

Hace años que quiero escribir aquí sobre estos temas. No tengo claro cómo estructurar el texto, y tampoco tengo mucho que decir, salvo quejarme de estas actitudes.

Recientemente he tenido dos interacciones en Bluesky que me han hecho pensar de nuevo en esto.

Ya os comenté hace diez años, en esta publicación sobre la incompetencia comunicativa, que la gente era excesivamente academicista. ¿A qué me refiero con esto? A dos cuestiones.

Por un lado, existe la actitud generalizada de tomar las prescripciones de la Academia como leyes a las que hay que adherirse en todo momento y en todo lugar, que además son infalibles y siempre correctas. Por ello, si en algún momento te desvías de esas prescripciones, estás hablando (o escribiendo) mal.

Por el otro, además, estas prescripciones se asumen como inmutables, talladas en piedra y merecedoras de conservarse por los siglos de los siglos. La consecuencia de esto es que cualquier modificación que haga la Academia de su propia normativa será inadecuada, inapropiada, incorrecta, y va a debilitar el idioma, empobrecerlo, corromperlo o cualquier otro verbo negativo que se os ocurra.

La mejor muestra de esto son las reformas ortográficas. ¿Cuánta gente rechaza las reformas ortográficas, añadiendo frases tópicas como que son la resistencia? Lo mejor es que estas personas se creen con mejor criterio que la Academia, a la que consideran que se ha traicionado a sí misma por haberse desviado de las inmutables e infalibles reglas.

A día de hoy tenemos un nutrido grupo de infelices que defiende a capa y espada la ortografía que aprendieron en el colegio, tanto en castellano como en catalán. En castellano porque la Asociación de Academias eliminó acentos en 1999 (guion, pio, rio) y en 2010 (solo, este, aquel), y en catalán porque el Institut d'Estudis Catalans en 2016 y la Acadèmia Valenciana de la Llengua en 2018 redujeron la cantidad de acentos diacríticos a quince.

Esto no es más que conservadurismo e inmovilismo, y no tiene ninguna justificación lingüística.

Estas personas tan preocupadas por la corrupción y el empobrecimiento del idioma, en su mayoría, no se han parado a pensar en las reformas anteriores a la ortografía que aprendieron en el colegio. La ortografía castellana fue reformada en 1959 para eliminar los acentos en palabras como fue o fui, y las consonantes superfluas en oscuro o sustancia. ¿La lengua se ha corrompido porque ya no escribimos esa substancia fué obscura? Sabemos que la respuesta es que no.

Y podríamos hacer lo mismo con cualquier modificación anterior de la codificación castellana, incluso antes de la Academia (sí, había vida y había el mismo idioma antes de la creación de la Academia).

Empecemos por partir de la base de que la ortografía es un convenio arbitrario. La ortografía nos sirve como criterio para poner por escrito lo que hablamos, que es la lengua oral real. Pero el proceso de reducir la lengua oral real (formada por sonidos) a signos gráficos puede hacerse de miles de maneras, y la ortografía que conocemos, la oficial que nos han enseñado en el colegio, solo es una de ellas. De hecho, es obvio que no todos los que creemos hablar la misma lengua (la lengua es un constructo sociopolítico, pero eso para otro día) la hablamos de la misma manera, incluso aunque la escribamos igual: la equivalencia entre grafías y sonidos es diferente para cada grupo humano, incluso para cada persona.

Podríamos escribir esta misma lengua:

  • con caracteres ideográficos que nos inventemos, o con emojis
  • con los caracteres ideográficos que usan los chinos, ya sean los tradicionales o los simplificados
  • con los silabarios japoneses
  • con un abjad, escribiendo solo las consonantes, como hacen los hablantes de árabe (de hecho, ya se escribía así el mozárabe, estrechamente emparentado con el castellano)
  • con otro alfabeto, como el griego o el cirílico
  • con nuestro mismo alfabeto, pero usando otros signos: si decidimos que el signo s se pronuncia como una f, se le cambia el significado al signo y sigue siendo válido en ese sistema
  • de cualquier otra manera, siempre que sea conocida y compartida por varios hablantes

...y todas estas maneras serían válidas porque permiten la comunicación.

De las dos interacciones que os hablaba, en la primera me decían que eliminar el acento de solo debilitaba la lengua, aunque no fueron capaces de explicarme por qué y al insistir me acabaron bloqueando. ¿Cómo la eliminación de ese acento puede debilitar una lengua como la castellana? ¿En qué puede debilitarse la lengua castellana? ¿Va a haber gente que deje de hablarla por eso?

La segunda, mucho más civilizada, fue con un chico que defendía la coma vocativa en todos los casos y situaciones, a lo cual le dije que yo no la uso en algunas, de manera consciente y decidida. En concreto, en publicaciones de microblogging (como Bluesky) o en memes. Tanto la utilización como la supresión de la coma vocativa añaden un matiz emotivo o contextual al escrito. Y esto es así porque, igual que la lengua oral ha tenido siempre registros de uso mientras que la escrita los tenía mucho más limitados, desde la aparición de Internet y de la mensajería instantánea los registros de uso de la lengua escrita se han multiplicado, y la misma variabilidad que antes teníamos en la lengua oral (no solo en léxico, sino también en entonación, ritmo, gestos...) ahora la tenemos en lengua escrita, para lo cual nos hacemos servir de variaciones en la ortografía, la puntuación, o el uso de emojis o emoticonos (que algunos lingüistas ya consideran un tipo de signos de puntuación).

¿Qué hacer frente a esto? Difícil de decir. Muchas de estas ideas academicistas se transmiten en el colegio y en la familia durante la infancia, y son muy difíciles de combatir. Sí que es cierto que las redes sociales están permitiendo que muchos lingüistas hagan a la gente pensar sobre estos temas y cuestionarse lo que habían aprendido. Espero que sea un comienzo para derribar estas perjudiciales ideas respecto a la lengua.

lunes, 11 de noviembre de 2024

Termina de aprender una lengua

Leo en el blog de mi querido amigo Aitor un texto muy bueno sobre lo que la mayoría de la gente piensa acerca del estudio de idiomas.

Hace mucho que estudio idiomas solo por curiosidad. No solo para comunicarme, sino para saber: me interesa mucho cómo funcionan los idiomas, cómo se expresan las cosas.

Sin embargo, la gente no entiende así los idiomas. La mayoría de la gente piensa que las lenguas solo son útiles para entenderse. Por eso hay muchos que se alegrarían si todos habláramos el mismo idioma. Y además, mucha gente no entiende que a alguien le interese estudiar lenguas menores.

Desde chico he tenido que aprender inglés en el colegio, no es nada extraño, todos los escolares tienen que aprender inglés. La primera lengua "menor" por la que me interesé fue el portugués, cuando tenía 13 años. Dado que la estudiaba por mi cuenta e informalmente, mi familia lo encontraba extraño, pero no le daba importancia.

Las cosas fueron diferentes cuando me apunté a estudiar alemán en la Escuela Oficial de Idiomas, con 15 años. Mi madre estaba de acuerdo en que era un idioma útil y que era buena idea, pero ella no habría elegido como yo. Me dijo, "yo preferiría que terminaras el inglés". Terminar. Como si fuera posible.

¿Cuándo terminamos de aprender un idioma? ¿Conocemos del todo el nuestro propio? ¿Acaso podemos hacerlo? Yo pienso que no.

Entonces, ¿qué significa terminar de aprender inglés? Bajo este criterio, ¿cuándo es aceptable empezar a aprender otro idioma? No redundaré en la idea porque ya me habéis entendido.

Solo es un ejemplo de la reacción hacia el alemán, aunque sea una lengua muy popular. Cuando se trata de lenguas menos populares, esta reacción se magnifica. Me pasó lo mismo cuando aprendí catalán. En este caso, además, se trataba de política. Crecí en una zona monolingüe, donde mucha gente tiene una actitud insana hacia otras lenguas del Estado. Y esa gente no cree que sea útil aprender catalán. De hecho, les gustaría que el catalán desapareciera, y que los catalanes y valencianos hablaran solo castellano.

(Por suerte, también hay mucha gente que respeta otros idiomas).

Con el tiempo, la gente ha empezado a respetar mis intereses y aficiones. Cuando era joven, recibía multitud de juicios no solicitados sobre el catalán y sobre mi decisión de aprenderlo. Eso ya no me pasa. Cuando la gente se entera de que aprendo serbio, algunos preguntan por qué, pero nadie me ha dicho que es inútil ni que sería mejor que aprendiera otro idioma.

Creo, como Aitor, que detrás de todo esto se encuentra una mentalidad perversa, la del capitalismo. Todo lo que hacemos debe ser productivo, debe ser útil: y algo solo es útil cuando te permite ganar dinero. Aprender lenguas menores para hablar con gente no es productivo, y por lo tanto no es útil. Aprender para entender libros de otras culturas no es útil, aprender para saber qué pasó y por qué ocurrió no es productivo, no es útil y, por tanto, solo es aceptable si te sobra el tiempo libre.

Yo rechazo este punto de vista y continuaré estudiando idiomas, me da igual su extensión, me da igual su utilidad. Los idiomas me hacen feliz.

sábado, 5 de octubre de 2024

¿Quieres aprender serbio?

(Este artículo estará en continua actualización. Iré añadiendo información conforme vaya descubriendo recursos o se me vayan ocurriendo)

Estaba viendo un vídeo en YouTube sobre una chica que aprende chino por su cuenta y he pensado que quizá estaría bien compartir mi experiencia aprendiendo serbio con el mundo. Sobre todo, porque aprender serbio de manera autónoma siendo hispanohablante es un camino bastante solitario.

Primer aviso: no soy ningún experto, soy un estudiante que lleva dos años a pico y pala con el idioma (todo lo que mi poco tiempo libre me permite); por ahora solo tengo un nivel de estar estudiando un B1.

Segundo aviso: todo lo que escribo sobre el serbio es 100% aplicable al croata y al bosnio (y al montenegrino, obvio), más que nada porque son variedades de la misma lengua. Durante el texto haré alguna referencia más a este hecho.

Ahora que has decidido aprender serbio

(Me encanta titular las cosas con Ahora que has... porque me suena muy a panfleto de película yanqui barata)

La primera pregunta, ¿quieres aprender serbio?, es la que ya hemos contestado, porque nos hemos decidido a investigar cosas sobre la lengua. Pero va muy relacionada con la segunda: ¿por qué quieres aprender serbio? Y con la tercera, ¿adónde quieres llegar? Es importante tener claros el motivo y el objetivo, porque son lo que nos va a mantener decididos a seguir aprendiendo y no abandonarlo.

Tengamos claro que cualquier motivo y cualquier objetivo son válidos y legítimos, no se es mejor ni peor estudiante por eso. En cuanto al motivo, la mayor parte de la gente que aprende serbio/croata/bosnio lo hace porque tiene familia en los Balcanes, ya sea propia o de su pareja. Pero igualmente puedes querer aprenderlo porque te interese la cultura, porque te guste la música (personalmente creo que el pop-folk balcánico es fabuloso), o simplemente por curiosidad.

En cuanto al objetivo, pasa lo mismo: puedes querer hablar serbio o croata como un nativo, pero quizá también te basta con entender la música, tal vez solo quieres saber leer libros, o solo quieres poder defenderte cuando vayas a Serbia, Croacia, Bosnia o Montenegro y quieras comprar algo en alguna tienda.

Sea como sea, te has decidido a aprender serbio (o croata, o bosnio, o montenegrino). ¡Enhorabuena! Bienvenido a esta carrera. Tiene algunos obstáculos, pero todos son superables.

El primero es que no hay casi recursos en castellano para aprender serbio. Así que sinceramente espero que sepas inglés, porque en inglés hay muchos recursos, pero en castellano apenas he encontrado nada; un amigo me ha dicho que hay una señora en Zagreb que se ha autopublicado un libro de croata para hispanohablantes, pero ahí se acaba todo. Si sabes ruso, encontrarás también bastante, pero me temo que la mayoría de los que me leáis no sabéis ruso.

(Se da el hecho de que para aprender serbio hay un puñado de recursos en ruso y para aprender croata hay un puñado de recursos en alemán. Esto nos da una idea de las relaciones geopolíticas de la zona, pero no voy a entrar en eso en este texto, si queréis ya hablamos de eso otro día).

Y, por otro lado, si sabes ruso, polaco, ucraniano o cualquier otro idioma eslavo, estás de enhorabuena, porque las mayores dificultades gramaticales del idioma ya las has superado. Hablaré de esto luego.

Primer consejo: búscate un tutor

Lo que más puede facilitarte la tarea de aprender serbio es, por supuesto, buscarte un profesor. Esto, que podía ser un problema hace diez o veinte años, incluso cinco, se ha vuelto increíblemente fácil en la actualidad, con la generalización de la alta velocidad en internet y lo acostumbrados que estamos a las videoconferencias. Lo ideal sería encontrar un tutor con quien puedas quedar para clases en persona; si no es posible, existen webs especializadas donde puedes encontrar profesores o tutores. Por supuesto, aquí tengo que recomendar a Nemanja, mi profesor de serbio (es un gran docente, didáctico y cercano, y domina tanto el serbio como el croata, así que es la mejor opción) pero tienes una gran variedad en portales como italki, donde puedes filtrarlos por el país del que son, el precio, los otros idiomas que hablan (por si quieres que te den explicaciones en castellano o en otro idioma) e incluso la hora a la que están disponibles.

Consejo: lo mejor es que busques un tutor que tenga estudios universitarios de serbocroata o, al menos, de eslavística. Hay serbios que se dedican a dar clases pero no tienen estudios de serbio; puede ser que hayan estudiado alguna otra lengua o que sencillamente no sepan nada de filología. Puede que haya alguno bueno, pero a priori estos no son los que te interesan, porque no podrán explicarte muchas de las dudas que tengas. Tuve una clase con una serbia que había estudiado filología inglesa y no sabía lo que era el aspecto verbal: esto es un desastre para enseñar serbio.

El problema: el trabajo hay que pagarlo, así que los tutores no son gratis. A lo mejor no puedes contratar un tutor. Sé consciente de que en algún momento te hará falta interactuar con nativos (idealmente, con nativos que hayan estudiado su propio idioma), así que te tocará buscarte otros métodos, como entrar en redes sociales y buscar nativos que quieran hablar contigo, o hacer un tándem. Hay aplicaciones para eso, aunque no las he usado. Si no, también puedes empezar por tu cuenta, como hice yo, y luego contratar clases puntualmente.

Segundo consejo: sé consciente de a qué te enfrentas

La mayoría de los libros de autoaprendizaje de serbio comienzan contándote la filiación de la lengua: a qué familia pertenece, cuáles son las lenguas más parecidas... Sé que hay mucha gente que se salta las introducciones, a veces son largas y lo que te importa es empezar a hablar y entender. Esto no está mal, pero es importante saber cómo es el idioma al que te enfrentas.

Si en tu vida solo has estudiado inglés o francés, la experiencia con el serbio va a ser muy diferente. No necesariamente significa difícil, pero sí diferente. El francés es hermano del castellano, ambas son lenguas romances (vienen del latín), con lo cual son lenguas muy parecidas y casi todo se expresa de un modo muy similar. El inglés es una lengua germánica, pero tiene tantas palabras francesas que el vocabulario no es un gran problema y, sobre todo, está tan omnipresente que todo el mundo tiene naturalizada su estructura interna.

El serbio es una lengua eslava, hermana del ruso, del polaco o del checo, por ejemplo. Esto no es ni bueno ni malo de por sí; las lenguas eslavas son parientes de la nuestra, aunque sean de otra rama. Y esto implica ciertas diferencias con el castellano y con el inglés: por ejemplo, que no hay artículos, se declinan los sustantivos y adjetivos, y que los verbos tienen aspectos (ya te enterarás de qué es esto).

Por cosas como estas, muy a menudo se exagera la dificultad de las lenguas eslavas como el serbio: incluso los mismos serbios dicen que su lengua es muy difícil (¿con qué criterio?) y en algunos casos puede que te encuentres alguno que te intente desmotivar (no aprendas mi idioma, es muy difícil y no te sirve para nada, etc.). No, el serbio no es "muy difícil": solo es diferente.

(Todo esto no hace falta ni que te lo diga si has estudiado lenguas muy diferentes a la nuestra, como el árabe, el japonés, el chino o el suajili).

Pero ni la declinación es un obstáculo tan importante (te acostumbras a ella en las primeras semanas) ni los aspectos verbales son imposibles. No significa que vayas a dominarlos en un mes, pero son cuestiones a las que dejas de prestar importancia cuando vas habituándote a usar el idioma.

De lo que no te hablarán es de las similitudes entre el serbio y el castellano que no tienen otras lenguas como el inglés: el orden de la oración es relativamente libre, no necesitas usar los pronombres de sujeto, y hay muchas estructuras y expresiones que son equivalentes, casi calcadas palabra por palabra entre ambos idiomas.

En resumen, no te dejes llevar por los que intentan asustarte. Puedes aprender serbio como hemos podido tantos antes que tú.

Un aspecto importante: el alfabeto

A estas alturas ya lo sabrás, pero si no lo sabes, te lo digo yo: el serbio es un idioma bialfabético, es decir, se escribe en alfabeto latino y en alfabeto cirílico. Lo que más puede sorprender al que no está acostumbrado es que se utilizan los dos por igual:

  • El alfabeto cirílico tiene mayor rango constitucional en Serbia y es el que utiliza el gobierno en sus publicaciones, web, y en la televisión pública. En cirílico se encuentran los rótulos de los autobuses en Belgrado y muchos de los letreros oficiales. El periódico de mayor tirada de Serbia se publica en cirílico. También es el primer alfabeto que aprenden los niños en el colegio y, en general, es el más utilizado cuando se escribe a mano.
  • El alfabeto latino se usa más en todos los medios electrónicos. La mayoría de los medios de comunicación lo utilizan: las revistas, bastantes periódicos y casi todos los canales de televisión (excepto la tele pública y algunos medios locales).
  • Cuidado: se usan dos alfabetos, pero nunca se mezclan. Si escribes un texto en latino, estará entero en latino, y si lo escribes en cirílico, estará entero en cirílico. Mezclar ambos alfabetos se ve como signo de analfabetismo. Precisamente por esto, hay grafitis que mezclan ambos alfabetos como signo de transgresión (del mismo modo que en castellano se usa la k, por ejemplo).
Ejemplo de grafiti en el que mezclan ambos alfabetos. El texto en los dos alfabetos sin mezclar sería:
Ако не можеш да је слушаш, послушај је!
Ako ne možeš da je slušaš, poslušaj je!


Hay serbios que quitan importancia al cirílico e incluso te pueden llegar a decir que no hace falta que lo aprendas. (También hay serbios, los más nacionalistas, que ven el cirílico como el único genuino, pero con esa gente vamos a hablar poco). Sin embargo, mi experiencia me dice que si solo conoces uno de los dos alfabetos no vas a poder aprender bien el idioma ni acceder a la cultura: visitar Serbia conociendo solo uno de los dos alfabetos es prácticamente como ser analfabeto, pues va a haber muchos escritos que no puedas entender. Mi consejo es, sin duda, que aprendas tanto el latino como el cirílico y, sobre todo al principio, que intentes hacer todo en cirílico para forzarte a leerlo y escribirlo con fluidez. Es más sencillo de lo que puede parecerte y en un mes lo leerás casi igual de rápido que el latino.

No hace falta ni que lo diga porque seguro que ya lo sabes, pero si lo que aprendes es croata, no vas a tener dudas, el croata solo se escribe en alfabeto latino. Si aprendes montenegrino, te puedes encontrar el cirílico pero de manera mucho menos frecuente. Y si aprendes bosnio, la respuesta es un jardín en el que no me voy a meter aquí.

Métodos y recursos

Llego a la parte que seguro que le interesa a más gente: vale, ya me he decidido y estoy motivadísime, pero ¿cómo lo hago? Voy a enumerar algunos recursos que he probado y algunos otros que no.

Libros de texto

En primer lugar, libros de texto. Este que os escribe está a punto de cumplir 40 años; no sé si será por eso, pero la manera que más seguro me hace sentir para aprender un idioma es la clásica: libros de texto y clases con profesor o tutor. De las clases os hablé antes y os hablaré después; ahora hablemos un poco de los libros de texto.

Como os dije al principio, no hay recursos en castellano, con lo cual os voy a hablar de libros de texto en inglés.

Teach yourself Complete Serbian, de Vladislava Ribnikar y David Norris. Lo pongo el primero porque ha sido el que más me ha gustado de todos los que usé cuando empecé. Es bastante progresivo, cada lección tiene un texto, un apunte sobre gramática y algunos ejercicios. Cada capítulo está escrito en un alfabeto de manera alterna (uno en latino y otro en cirílico). Si te bajas la app de Teach Yourself tienes el audio de manera gratuita y además la propia aplicación te permite disminuir la velocidad del audio: esto es útil al principio porque los serbios hablan bastante rápido. El toque distintivo: al final del libro vienen las soluciones a todos los ejercicios, lo cual es fundamental si no tienes un profesor.

Lo puedes conseguir nuevo en Amazon o en librerías especializadas en idiomas. Igualmente, puedes conseguir de segunda mano la versión antigua, que se llama Teach yourself Serbian; es exactamente el mismo libro (la versión nueva solo añade un pequeño test de autoevaluación al final de cada lección), y los audios encajan perfectamente.

Colloquial Serbian, de Celia Hawkesworth. De la editorial Routledge, es -junto con el Teach yourself- el más fácil de conseguir y el que más probablemente tengan en tu librería de idiomas más cercana. Fue el libro con el que empecé y me sumergí en el serbio. Sin embargo, no es el mejor libro que puedes encontrar. Sube de nivel de manera bastante rápida, a veces utiliza palabras que no puedes encontrar en el vocabulario (ni el de la lección ni el glosario general del libro, con lo cual necesitas un diccionario aparte) y solo contiene la solución de algunos ejercicios. Aun así, tiene bastante cantidad de textos (tres o cuatro en cada lección) y los audios los puedes descargar gratuitamente desde la web de la editorial, así que va bien para practicar la lectura y la escucha.

Otro buen libro es Bosnian, Croatian, Serbian: a Textbook, de Ronelle Alexander y Ellen Elias-Bursać. Es un libro muy completo y con muchos ejercicios; además, todos los textos vienen en tres versiones: una bosnia, una croata y una serbia, con lo cual es fácil ver las diferencias y acostumbrarse a ellas para poder entender las otras variedades. Las soluciones a los ejercicios no están en el libro, pero pueden descargarse gratuitamente desde la web oficial del libro. Aparte del libro puedes comprar un CD (o encontrarlo) donde vienen los audios de todos los textos en velocidad normal y lenta. Como puntos en contra: a veces el vocabulario está un poco desfasado; además, está muy orientado a una clase tradicional (la autora es profesora en la Universidad de Berkeley y el libro lo ha publicado la de Wisconsin), de modo que la primera lección comienza hablando de cuadernos, libros y lápices y a mí se me hizo bastante anodina. Por último, se acompaña de una gramática de referencia (Bosnian, Croatian, Serbian: a Grammar with Sociolinguistic commentary) que es muy, muy exhaustiva e incluye una serie de capítulos finales sobre la situación social de la lengua serbocroata en Croacia, Bosnia y Serbia, pero con el defecto de que los conceptos gramaticales aparecen explicados por orden de "dificultad" y no por orden conceptual.

Paso ahora a hablaros de libros que os va a costar más encontrar en formato físico, porque no están en inglés, así que solo se comercializan en Serbia. En Internet pueden encontrarse en formato digital (no os puedo decir dónde, pero seguro que os las arregláis).

Srpski korak po korak, de Mirjana Danilović. Lo pongo el primero porque es el que recomiendan un montón de serbios en foros, y me consta que lo usan en muchos cursos para extranjeros en la propia Serbia. Sin embargo, no me parece de las mejores opciones. Está lleno de erratas tipográficas, y a veces las soluciones a los ejercicios no encajan con los ejercicios. Además, no tiene audios y el libro está entero en alfabeto latino; los textos en cirílico están todos al final del libro como apéndice, así que si quieres leerlos tienes que ir adelante y atrás en el libro. (La autora se justifica en que piensa que es didácticamente perjudicial estar alternando los dos alfabetos; yo estoy completamente en desacuerdo).

Učimo srpski 1 de Nataša Milićević-Dobromirov y Biljana Novković: me parece muy útil para empezar, porque empieza por lo más basico y va introduciendo conceptos nuevos muy poco a poco. No tiene explicaciones en inglés pero al menos al principio no le hace falta. Sin embargo, no tiene las soluciones a los ejercicios, así que necesitas a alguien que te los vaya corrigiendo. La misma editorial tiene también Učimo srpski 2 para el nivel A2, Az buki 3 para el nivel B1/B2 y Super srpski para el B2/C1, que deben de ser de los pocos libros de texto que existen para más de un A2. (Yo ahora mismo estoy con el Az buki 3 y me está gustando).

Finalmente, Naučimo srpski 1 de Isidora Bjelaković y Jelena Vojnović, publicado por la Universidad de Novi Sad. Bastante asequible para irlo haciendo poco a poco, bastante divertido a ratos, pero la edición con la que he estudiado yo parece muy amateur, no han gastado nada en diseño (incluso creo que la gente de las fotos son profesores y alumnos de la universidad, no son modelos ni fotos de catálogo). Igualmente, no tiene soluciones a los ejercicios y, si tiene audios, yo no los he encontrado. También tiene una segunda parte (Naučimo srpski 2) para A2/B1.

Como ves, hay mucho más material para principiantes que para niveles más altos. No te será un problema, una vez que tengas claro lo básico, los siguientes niveles solo serán internalizar estructuras para expresarte mejor y adquirir vocabulario.

Aplicaciones

Si buscas un enfoque un poco más -como dicen hoy- gamificado (¿el enfoque de un gamo?) me temo que tengo malas noticias de nuevo. Las más famosas aplicaciones para aprender idiomas no tienen nada en serbio: no hay Duolingo en serbio -ni en croata- y el contenido en Memrise es de una calidad bastante dudosa. Aun así, hay algunas aplicaciones que merecen la pena.

Drops es una aplicación que, por medio de juegos bastante simples, ayuda a aprender y retener vocabulario. Todo el contenido en serbio está en alfabeto cirílico (punto a favor).

Clozemaster es una de mis favoritas. Te presenta frases en serbio a las que les falta una palabra, y debajo la traducción en inglés, de modo que tienes que rellenar la palabra que falta en el hueco. Hay para un puñado de idiomas, pero en concreto para serbio han añadido varios miles de frases nuevas y ordenadas por niveles. Si eres un completo principiante no te servirá de nada porque no conocerás ninguna palabra, pero cuando lleves unos meses estudiando, esta aplicación te será muy útil para practicar las palabras que sabes y aprender muchas que no sabías.

Readlang no es una aplicación para el móvil, pero sí sirve como extensión para el navegador. Es muy útil cuando estás leyendo cualquier texto en serbio (o en el idioma que estés aprendiendo), porque habilita un mecanismo para que, al pulsar sobre cualquier palabra que no entiendas, aparezca encima su traducción al inglés (o al castellano u otro idioma, según lo configures). Después puedes consultar un listado de las palabras en las que has pulsado.

LingQ es una aplicación sobre todo para leer (aunque tiene algunos audios). Tiene diversos textos de los diferentes niveles, y se basa en que marcas las palabras que no conoces, para que luego con ellas te haga unas flashcards. No puedo decir mucho más de ella porque solo he usado la versión de prueba, que está muy limitada, y el precio me resulta demasiado caro.

He visto que hay otras aplicaciones que tienen serbio, como Mango o OkyDoky. No las he probado,  porque cuando las he descubierto ha sido demasiado tarde, y ya no me resultaban útiles los cursos para principiantes. Pero podéis echarles un ojo y contarme luego qué tal.

Audiovisuales

Lamentablemente, precisamente por lo poco demandado que está el serbio, no hay mucho contenido audiovisual en la red que sea apropiado para principiantes. El único que conozco se llama Teacher Boko y tiene un montón de vídeos, pronunciados de una manera muy clara y a un ritmo lento, perfectos para principiantes.

Interacción

Cuando ya tengas un poco más de nivel, puedes lanzarte a intentar interaccionar con gente en internet.

Creo que una buena idea es encontrar foros o grupos en redes sociales sobre temas que te interesen. En mi caso, empecé a interactuar con serbios por Twitter gracias a Eurovisión y, sobre todo, a la preselección serbia. Tampoco es mala idea pasarse por el foro r/Serbian de Reddit, donde además puedes preguntar dudas y la gente es muy simpática respondiendo.

También dentro de Reddit me parecen muy interesantes los subforos r/Serbia y el r/AskSerbia. Son foros de nativos y quizá no estés preparado para intervenir ahí, pero en muchos casos los temas que comentan son muy simples y usan un lenguaje muy sencillo.

Hay quien recomienda practicar idiomas con ChatGPT. Puedes probar, pero el problema de los modelos lingüísticos como ChatGPT es que han sido entrenados con el contenido que pueden encontrar en Internet. Por eso, son muy buenos en idiomas como el inglés o el castellano, que se utilizan en millones de webs. El serbio es un idioma de mucha menor presencia, así que ChatGPT a veces la caga bastante (aparte de que a menudo confunde el estándar serbio con el croata). Yo mismo una vez intenté chatear con él y a las dos frases se me cambió al ruso. No conseguí que volviera a hablarme en serbio, al menos ese día.

Contenido nativo: libros

Como comentaba arriba, hay muy poco contenido hecho para gente que aprende serbio. Apenas hay lecturas graduadas (más allá de los libros que ha autoeditado Snežana Stefanović, están en Amazon) y en cuanto a audio solo existen aquellos que vienen con los libros de texto.

Por eso, antes o después vas a tener que dedicarte al contenido para nativos. En cuanto a libros, hay diferentes opiniones:

  • Antes de llegar al A2 mejor ni te lo plantees. Léete los textos que vienen en los libros de texto y así vas practicando. Cualquier libro publicado para nativos estará fuera de tu alcance y te frustrará.
  • También puedes pedirle a ChatGPT que te escriba una historia adecuada para ese nivel, pero no te garantizo que el resultado sea bueno, por lo mismo que comentaba arriba. Depende de si le pilla de día bueno.
  • Mucha gente recomienda leer libros para niños. Respeto su opinión, pero no creo que sea la mejor opción: los libros para niños no son tan sencillos como podríamos creer. Si son para niños pequeños, las historias son fáciles de entender, pero el idioma no necesariamente, porque requiere una cantidad de vocabulario que, sin ser exagerada, probablemente sea muy alta para un principiante. Recordemos que incluso un niño que está aprendiendo a leer tiene ya un conocimiento pasivo del vocabulario mucho mayor que el que podamos tener nosotros, extranjeros. Yo mismo, en cierto momento, intenté leer fábulas para niños de unos 8-9 años y fracasé estrepitosamente porque estaban escritas en un lenguaje no apto para principiantes (concretamente, lleno de aoristos e imperfectos, que aunque los serbios no usen demasiado, todos entienden perfectamente).
  • Si ya tienes un A2 más bien avanzado, mi opción favorita, y mi consejo, es que intentes leer libros que ya conoces, sobre todo si los has leído varias veces: dado que ya conoces la historia, te resultará mucho más sencillo adivinar el significado de las palabras que no conoces. Os dejo algunas ideas:
    • Mucha gente recomienda El principito, porque es sencillo. Es verdad que lo es, yo también lo he intentado, aunque en mi caso no soy ningún fan del libro y preferí pasarme a otras lecturas.
    • Otra mucha gente recomienda Harry Potter. No me gusta la saga y no me gusta la autora, así que ni lo he intentado, pero si te gusta, adelante. Cualquier otra novela o saga muy pensada para consumo de masas (tipo Crepúsculo) será una opción aceptable.
    • Mi elección fue Los juegos del hambre, porque me encanta la saga, como ya sabéis. El nivel del lenguaje no es muy complicado y el vocabulario, más allá de un par de palabras específicas de la distopía, está bastante centrado en la naturaleza, lo cual es bastante útil.

¿Dónde encontrar los libros? Si puedes comprarlos originales, siempre es la mejor opción. El problema es que, si no vives en Serbia o en el espacio exyugoslavo te va a salir muy caro el envío (alrededor de 25 € cuesta el envío en las librerías más conocidas), y aquí apenas llegan libros en papel en serbio a librerías convencionales; si tienes suerte, en alguna de segunda mano (tipo Re-Read) puede que encuentres alguno. Amazon y otras librerías online tampoco tienen apenas libros en serbocroata.

Así que el recurso que nos queda son los libros electrónicos. De nuevo, lo correcto es comprarlos originales; sin embargo, de nuevo en Amazon apenas hay nada, y en la Casa del Libro, Fnac y otras tiendas electrónicas la situación es igual de mala o peor. Otra solución legal es comprarlos en Eden Books (la librería electrónica del grupo Laguna, uno de los más importantes de Serbia); yo he hecho la prueba con uno y, si bien los libros son baratos, solo puedes leerlos en tu móvil o tablet, y ni siquiera exportarlos, lo cual es completamente inconveniente. Al final la única posibilidad que nos queda es conseguirlos por otros medios, como el archivo de Anna, la Z-Library o Balkandownload (no enlazo por motivos legales, pero seguro que los sabes encontrar).

Contenido nativo: música, radio y pódcasts

En los años de Yugoslavia, Serbia era la cuna del rock yugoslavo, mientras que Croacia lo era del pop. Aunque se hacían todos los géneros en todo el territorio, Serbia y Bosnia vieron nacer a grandes bandas rock; Croacia, por su parte, encumbró a un montón de artistas pop (de hecho, en los 80 casi todos los representantes yugoslavos en Eurovisión eran de Croacia).

Hoy en día los géneros están bastante más repartidos, y mientras que Croacia ha seguido haciendo mucha música pop, Serbia se ha puesto al día, sobre todo fusionándolo con folk. Así que si te gusta el pop-folk balcánico, estás de enhorabuena, hay un puñado de radiofórmulas que emiten esta música casi todo el día.

Si prefieres otros géneros, también tienes algunas emisoras dedicadas a ellos. Y una cosa a destacar es la suerte de que la mayor parte de la música balcánica esté compuesta en idioma local y no en inglés, a diferencia de lo que pasa en otros países (como los del norte de Europa).

Creo que se habla poco de lo mucho que puede ayudarte la música a aprender, asentar y recordar vocabulario y estructuras gramaticales. Yo no partía de cero en esto porque ya era eurofán y las canciones yugoslavas o exyugoslavas solían gustarme mucho, así que ya me sabía unas cuantas (aunque no las entendiera). Cuando empiezas a aprender el idioma, los textos empiezan a tener sentido (como comenté en otra entrada del blog).

La cuestión es que, conozcas mucho o poco, emisoras como Radio S emiten la música más actual y también clásicos, como una radiofórmula al uso (me gusta escuchar sobre todo el programa matinal, porque no solo ponen música sino también comentan temas de actualidad o tienen concursos adonde llama la gente). También oigo a veces Radio Košava y, del lado de Croacia pero también centrada en folk-pop, Extra FM

Una cosa que echo en falta de la radio serbia, sin embargo, es encontrar emisoras convencionales: con programas donde hablen. Así que tengo que conformarme con la radio pública, Radio Beograd (que a pesar del nombre, es estatal y no local).

Para oírlas: aunque tanto Radio S como Radio Beograd tienen sus aplicaciones propias, yo para oírlas uso Radio Garden, que me permite cambiar entre todos los canales que oigo de manera rápida (y que además tiene una interfaz muy chula para descubrir canales de radio de cualquier punto del planeta).

(Llegados a este punto tengo que avisar de que ninguna empresa me patrocina).

En cuanto a pódcasts, he encontrado pocos que pueda entender medianamente bien y me interese. Yo he oído alguna que otra vez Evrovizijske priče (sobre Eurovisión desde el punto de vista serbio, lo hacen eurofans aunque lo produce la RTS), Na margini (sobre temas LGTBIQ en Serbia) y algunos de noticias que elabora Radio Slobodna Evropa (aunque no me guste nada la línea editorial de la cadena). Igualmente, en la web podcast.rs tienes un catálogo de pódcasts donde puedes ver lo que hay y probar.

Contenido nativo: vídeo y televisión

El otro medio de masas que me quedaba por comentar. Como comentaba, apenas existe contenido para principiantes en vídeo, así que al final te tienes que pasar a los vídeos para nativos.

Para ser un país relativamente pequeño, Serbia tiene bastantes canales de televisión; Croacia también, Bosnia un poco menos, y Montenegro es el que menos tiene. Sin embargo, casi ninguno de estos canales se puede ver en abierto desde fuera del territorio donde emite. La única excepción quizá sea la televisión estatal de Montenegro, RTCG, que puede verse por IPTV sin problemas. La pública de Serbia solo emite por IPTV su canal internacional (RTS Svet, visible a través de su plataforma, RTS Planeta, algo parecido a RTVE Play).

La posibilidad a la que yo recurrí ya hace un año y pico es suscribirme a una plataforma de televisión por IPTV. Dado que la guerra desplazó a millones de exyugoslavos fuera de sus países y ahora viven desperdigados por Europa, América y Australia (principalmente), existen varias compañías cuyo negocio es distribuir (legalmente) paquetes de canales de los seis países exyugoslavos para que se vean desde cualquier lugar del mundo. Yo estuve un año y medio suscrito a NetTVPlus, aunque cuando la compró el gobierno y eliminó los canales críticos me di de baja; ahora soy cliente de Adria Telekom, que es más barata y tiene los canales que la otra ha eliminado. Si quieres echar un vistazo a otras alternativas, también están mtel Global y exyu.tv. Salvo Adria, que tiene buenas ofertas, las demás no son baratas, tienen precios similares (alrededor de 22 euros al mes), pero si te gusta ver la televisión para aprender idiomas, es una buena opción. Adria te permite probarla durante unos tres-cuatro días sin pagar, y las otras tres te dan un mes de prueba.

En cuanto a opciones gratuitas, aparte de la IPTV que ya os he comentado (no hay canales grandes, pero sí muchos canales locales de los cuatro países de habla serbocroata), hay algunos programas de televisión en Youtube:

  • Mi opción favorita son los concursos, porque no tienes que seguir un hilo, y puedes entender una pregunta sin haber entendido las anteriores. Mis favoritos son Štoperica (El cronómetro, del canal B92, pillan a gente por la calle y les hacen preguntas), Slagalica (El rompecabezas, este es más serio, es de la tele pública y lleva muchos años en pantalla), Najslabija karika (la versión serbia de El rival más débil) o Stigni me ako znaš (Alcánzame si sabes, también de la pública, pero es más desenfadado, es una especie de parchís en el que tienes que responder preguntas y que no te alcancen).
  • No soy muy de ver series porque no las entiendo bien y no puedo seguir el hilo, peeeero si te gustan, hay algunas que puedes ver en Youtube. Como comedia, Ljubav, navika, panika (Amor, costumbre, pánico) tuvo mucho éxito y los serbios la recomiendan bastante, aunque ya tiene algunos años.
  • Si te interesan las películas, quizá quieres echarle un ojo más a Dailymotion que a Youtube. Encontrarás muchas más películas serbias y croatas allí. En Filmin hay unas cuantas, pero son pocas y la mayoría son de los mismos dos o tres directores (Goran Paskaljević y Emir Kusturica). En otras plataformas no he visto nada.
  • Las películas extranjeras no se doblan al serbocroata, así que no vas a tener esa opción. Solo se doblan las películas y las series para niños, pero por algún motivo que escapa a mi razonamiento, Disney+ no facilita ver su contenido en serbio ni en croata. Sí que tienes, en SkyShowtime, series de Nickelodeon dobladas al serbio, al croata y algunas al bosnio (yo me estoy viendo Big Time Rush, y a veces veo Bob Esponja -Sunđerbob Kockalone-).

Me ha quedado un texto largo, pero que espero que sea de ayuda a todo aquel que llegue a este blog y le interese aprender esta bella lengua. Si tienes alguna pregunta, escríbemela por aquí debajo, o háblame por Bluesky, y la intentaré responder, si puedo.

Srećno! (Suerte).

lunes, 30 de septiembre de 2024

Novedades: redes sociales y examen de serbio

Querides amigues, hace tiempo que no escribo aquí porque no encuentro ningún tema interesante, pero ya sabéis que cuando se me ocurre algo, vengo y os lo explico. También es verdad que la última vez fue en abril y hablé de muertos. No, no me he muerto, pero si me seguís en redes sociales ya lo sabéis.

Igualmente, tenemos que hablar sobre que ahora solo sepamos los unos de los otros en dos o tres sitios, siempre en los mismos, en las mismas tres redes sociales. Estoy abandonando oficialmente mi cuenta personal de Twitter. No la he cerrado, pero apenas entro. Básicamente, lo único que me interesa de ahí es poder leer noticias y memes en serbio, porque no los tengo en otra parte. Pero si queréis saber de mí, lo que antes hacía en Twitter (comentar cosas que me vienen a la mente) ahora lo hago en Bluesky. Hay mejor ambiente, menos bots y menos fascismo.

En Instagram sigo, pero entro poco y paso poco tiempo ahí porque me satura, y en Facebook entro un par de veces a la semana porque me cansa que me muestre más publicaciones de publicidad y páginas sugeridas que las de mis contactos.

De todos modos no he venido a hablar de eso, sino de que a principios de este mes (aún estamos en septiembre, aunque ya todos pensemos que ha empezado octubre) publicaron las fechas del examen oficial de serbio. Será a principios de enero y he decidido presentarme, así que ya estoy a tope preparándolo: hago un par de ejercicios del libro de texto cada día, aparte de repasar el vocabulario con Anki y Clozemaster diariamente como venía haciendo hasta ahora, oír música, pódcasts y radio, ver la televisión serbia y leer algún libro.

Además, me he apuntado a clases de grupo, empiezo mañana y serán dos clases semanales de una hora cada una, de aquí a mediados de diciembre. Esto y mi clase individual semanal espero que me ayuden a mejorar mi comprensión auditiva y mi fluidez al hablar.

La cuestión es que sé que me voy a presentar, pero aún no he decidido el nivel. Estaba segurísimo de presentarme al B1, pero mi profesor me ha picado diciéndome que él ve asequible un B2. A mí me parece mucho, pero ahora estoy picadísimo y mi pensamiento es que si estudio mucho de aquí a enero lo puedo conseguir. Ya veremos si voy cambiando de opinión en estos meses.

Pau me ha dicho que me presente al B2 y que, si no lo consigo, ya volveré a presentarme. Yo no lo tengo claro porque implicaría planear otro viaje a Belgrado, con todo lo que ello supone: pedir días en el trabajo, buscar vuelos, buscar alojamiento, y que todo no salga por un ojo de la cara. Algunos ya lo sabéis, pero a mí planear viajes me dispara la ansiedad. Bueno, planearlos y hacerlos. Después me encanta estar de vacaciones, pero la ansiedad la tengo igual.

Lo bueno es que todavía no tengo que tomar una decisión. Esta semana veré qué tal me va con las clases de grupo y seguiré estudiando diariamente.

jueves, 8 de febrero de 2024

La luna y el mes

En serbio, tanto mes como luna se dicen mesec (месец). No es sorprendente porque entre las fases de la luna pasa aproximadamente un mes. Mesec viene del protoeslavo měsęcь, del protoindoeuropeo mḗh₁n̥s que significa lo mismo, mes y luna. Esto pasa igual en otras lenguas indoeuropeas como el persa (mah) o el lituano (mėnuo).

En las lenguas germánicas, tanto mes como luna se denominan con palabras diferentes, pero ambas han derivado de la misma palabra indoeuropea, de ahí el inglés moon/month o el alemán Mond/Monat.

¿De dónde viene entonces la palabra luna, que ya en latín se decía luna? Del protoindoeuropeo lówksneh₂ que deriva de la raíz lewk-, brillar. Es decir, que los itálicos dejaron de denominar a la luna por su cualidad mensual para empezar a llamarla por su brillo. De esta raíz también viene la palabra lucir, así que, básicamente, la Luna es la que luce.

Esta raíz no solo la tomaron los itálicos; a partir del mismo origen, los armenios llaman a la luna lusin. Otros pueblos indoeuropeos también empezaron a denominar a la luna por su brillo aunque con otras palabras: hoy se dice en albanés hënë y en hindi cad (relacionadas con el castellano candor), en irlandés gealach.

El rumano, por otro lado, ha tomado el camino largo para acabar denominando con la palabra lună tanto a la luna como al mes. La palabra latina luna también se ha introducido en otras lenguas eslavas, que a diferencia del serbio, ahora hacen la diferenciación entre mes y luna (búlgaro месец/луна, ruso месяц/луна)

Quizá el caso más curioso sea el polaco, que denomina a la luna księżyc. Esta palabra viene del protoeslavo kъnęžiťь, que significa hijo de un príncipe.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Viaje a Belgrado y mi relación con el serbio

(Con el serbio-idioma, no con ningún hombre de etnia serbia).

Recientemente estuve en Belgrado y me gustaría hacer una crónica, pero no me apetece que sea un texto lleno de lugares comunes y tampoco tengo un conocimiento suficiente como para hacer un análisis sociológico serio, así que ya veremos lo que escribo.

Por otro lado, volví de allí bastante frustrado porque me costaba mucho hablar y entender a la gente y no veo que esté mejorando en estas dos disciplinas. He retomado mis clases online con mi profe (al que conocí en persona allí, por cierto), pero más por racionalidad que por genuinas ganas de continuar. Lo he hecho porque pienso que no debo tirar la toalla, pero emocionalmente quiero dedicarme a algún idioma que pueda aprender fácilmente. Quizá es que eso ya, a mis edades, no existe.

Pau sigue diciendo que he aprendido un montón en un año y que para ser una lengua eslava voy progresando muy bien, y debería fiarme de él porque para algo es eslavista. Simplemente yo no tengo otras referencias y mis sentimientos respecto a mi aprendizaje son un poco montaña rusa.

He pasado por estas etapas:

  1. Empiezo a aprender lo básico y me entusiasmo porque entiendo algunas letras de canciones que he cantado toda la vida.
  2. Pues no es tan difícil la gramática, lo de no tener artículos es una maravilla. Solo hay un pasado y solo hay un futuro, estupendo.
  3. Malditos aspectos verbales. Malditos posesivos. Malditos números. Malditos clíticos.
  4. Por qué no entiendo nada de lo que leo y oigo si llevo tanto tiempo estudiando. Por qué no soy capaz de decir una frase básica sin pensarla cinco minutos.
  5. Nunca voy a conseguir aprender esta lengua.
  6. A lo mejor con muchos años de estudio... y si no pierdo la paciencia antes...
Ahora mismo oscilo entre la 5 y la 6, según el humor del día y según lo que haya intentado oír y entender. Espero pasar más etapas y no quedarme ahí para siempre.

viernes, 4 de agosto de 2023

La politización de la lengua: el serbocroata

Bueno, sabéis que soy marxista, así que aunque el título sea “la politización de la lengua”, no voy a decir que la lengua no se ha de politizar ni nada de eso. La lengua es política, como lo son todos los aspectos de nuestra vida pública y social. No voy a ir por ahí.

Lo que quiero comentar hoy es el absurdo de utilizar políticamente la lengua de una manera que no se sostiene científica ni filológicamente.

Empecemos por dejar claro que la diferencia entre lengua y dialecto es únicamente política, como ya sabéis (o deberíais saber, a estas alturas). Tenemos innumerables ejemplos por todo el mundo, pero como ejemplos extremos tenemos, por un lado, el árabe, que está compuesto de diferentes dialectos que no se entienden entre sí y que tienen importantes diferencias gramaticales y léxicas, pero todos los hablantes siguen considerando que hablan árabe; y, por otro lado, el serbocroata, cuyos hablantes dicen que hablan serbio, bosnio, croata o (incluso) montenegrino, pero la lengua es exactamente la misma, con mínimas diferencias léxicas y algún rasgo gramatical que es preferido más en una zona que en otra.

Ahora que estoy aprendiendo serbocroata, estoy leyendo sobre la cultura de aquellos países y me estoy relacionando (activa o pasivamente) con hablantes de la lengua, muchas veces me estalla la cabeza con la clase de relación que tienen entre ellos y con su idioma.

Aunque los filólogos y lingüistas coinciden (casi todos) en la indiscutible unidad de la lengua serbocroata, que es una sola con cuatro estándares, entre la gente no lingüista las posiciones son de lo más variopintas.

En redes sociales, en foros, incluso en italki (la web que uso para encontrar tutores de conversación del idioma), te encuentras todo tipo de posturas, en algunos casos contradictorias dentro de la misma persona. En italki, la mayoría de los tutores de serbocroata de Serbia, Bosnia y Montenegro se identifican como nativos en los tres (o cuatro) idiomas. También la mayoría menciona en su vídeo que “son tres lenguas muy parecidas y que aprender una te permitirá hablar y entender las tres”. La cosa cambia cuando se trata de los tutores de Croacia: normalmente solo indican que saben croata y los demás idiomas no los indican ni los mencionan; algo así como si se tratara del húngaro o del griego.

Es lo que ocurre cuando la identificación nacional de la población se ha basado en la religión y se ha intentado trasladar a la lengua, sin que haya una equivalencia directa. No existe ningún rasgo lingüístico que distinga a ortodoxos y católicos, es decir, a serbios y a croatas. Y esto se ve, sobre todo, en Bosnia, que es donde la mezcla es mayor y donde el idioma, obviamente, identifica procedencia geográfica pero no adscripción nacional.

Esta fijación obsesiva en trasladar a la lengua los traumas nacionales al final, a quien perjudica, es a los hablantes de dicha lengua. Esta disgregación en tres o cuatro idiomas (siempre digo tres o cuatro porque hay pocos montenegrinos que hayan caído en la trampa del idioma montenegrino) hace que las empresas internacionales no vean como una prioridad ofrecer productos y servicios en serbocroata, mientras que sí se ocupan de otras lenguas vecinas con un número menor de hablantes, como el húngaro o el checo.

La historia reciente no ayuda, pero sería un gran paso adelante si la sociedad occidental empezara a aceptar que no necesitas una lengua diferenciada para tener una identidad nacional o étnica. 

miércoles, 1 de marzo de 2023

Primera clase de serbio

El lunes tuve mi primera clase de serbio, por videoconferencia a través de una app especializada en eso. No voy a hacerle publicidad, que no me van a hacer ningún descuento; si alguien quiere conocer cuál es, que me lo pregunte. Tardé mucho en decidirme a contratarla y en elegir un tutor, y al final me decidí el lunes pasado, que por la mañana tuve un flash de decir “no voy a dejarlo pasar más”. Y aun así tuve mis reservas, porque no me veía preparado, porque me preocupaba no entenderme con el profesor (literal y figuradamente), porque me daba vergüenza la imagen que daría.

Pues al final la clase fue un poco agridulce. Más o menos entendí casi todo lo que me dijo el profesor bastante bien, así que por ese lado estoy contento. Pero estoy muy disgustado con la dificultad que tenía para responder y para hablar, en general. Sé lo que quiero decir y sé cómo se dice, pero me faltan los reflejos para mantener una conversación. Siento como que tengo que rebuscar demasiado en mi mente para encontrar cómo se dicen las palabras que quiero decir. Y eso sumado a que mi primer reflejo es responder en alemán, estuve media clase respondiendo “ja” en lugar de “da”.

Pau me ha dicho que estoy siendo demasiado exigente. Que empecé a aprender serbio hace cinco meses y que ya es bastante lo mucho que entiendo e incluso escribo, y que conozco los siete casos y -más o menos- los uso, que ya es más de lo que se pediría en un primer curso de serbio en la EOI. No conozco nada de didáctica de lenguas eslavas y él ha estudiado ruso y polaco, así que tomaré su palabra por cierta. Es verdad que cuando estudié alemán no vi todos los casos en primero, sino solo el nominativo, el acusativo y el dativo; pero en alemán el genitivo se usa muy poco, y no me imagino acabar un año de una lengua como el serbio y no conocer alguno de los casos porque me parecen todos fundamentales para comunicarse.

Ahora lo que tengo que buscar es la manera de empezar a ejercitar el hablar y el responder, pero quiero practicar un poco antes de contratar otra clase, para no sentir que pierdo el tiempo.

sábado, 25 de febrero de 2023

La lluvia cae sobre la ciudad

Cuando era chico, me gustaba hojear (y ojear) los libros de texto de mis hermanas mayores, del instituto. No de todas las asignaturas, pero sí de algunas. Recuerdo uno de Historia de España y de los Países Hispánicos (se llamaba así) que me gustaba porque tenía mapas, aunque no me interesaba nada de los eventos que describían dichos mapas. También recuerdo uno de Lengua Castellana que me gustaba especialmente y del cual me leí bastantes textos, años antes de tener que estudiar su contenido en el instituto.

Pues recuerdo concretamente un artículo (que he buscado en internet pero no he encontrado Beatles, de Rosa Montero, publicado en El País el 2 de octubre de 1993), de una escritora, que decía que de joven se había aprendido las palabras de A hard day’s night de los Beatles como un papagayo, y que con el tiempo aprendió inglés y las palabras se ordenaron y adquirieron mágicamente un significado.

Eso me está ocurriendo a mí ahora, que estoy aprendiendo serbocroata. Desde chico he estado oyendo canciones de Eurovisión y aprendiendo las que más me gustaban. Y el momento en que empiezas a encajar y desencriptar frases da una sensación placentera poco comparable con ninguna otra.

Ese momento en el que aprendes que kiša es la lluvia, y que cuando llueve dicen pada kiša (cae la lluvia). Y entonces te viene a la mente la letra de Sveta ljubav (Croacia 1996), y la línea que dice idoxladnakishabadanagrá empieza a encajar como “i dok zlatna kiša pada na grad”, que se traduce por «y mientras la dorada lluvia cae sobre la ciudad»...

...tko zna gdje si ti sad?
(¿quién sabe dónde estás ahora?).

Aprender serbio(*) me está reportando multitud de microplaceres como ese. Ese es importante, el de comenzar a comprender canciones que me gustan; por otro lado, también ocurre que empiezan a gustarme otras que no me decían nada (como Moj svijet de Sergej Ćetković, Montenegro 2014).

Moj svijet čuvam za te, u moj svijet ja tražim da te vrate...

Otro de ellos es aprender las diferentes maneras que hay de referirse a una cosa, expresiones, frases hechas, modismos, como que para decir que tienen muchas cosas que hacer dicen que tienen las manos llenas de trabajo (imam pune ruke posla).

Por otro lado, por ser una lengua eslava, es mucho más gratificante porque abre la puerta a conocer y entender (a un nivel basiquísimo) las demás lenguas eslavas, dado que tienen muchas similitudes entre sí, más que las romances o las germánicas. Lo poco que sé de serbio me ha ayudado a entender frases sueltas en canciones en macedonio o en búlgaro, y en algún caso más raro, también en checo, polaco o ruso.

La lengua también te acerca a la cultura, y eso puede ser bueno o puede ser malo, según lo bien o lo mal que encajes en la cultura a la que te estás acercando. De hecho, el hermetismo endogámico de los lituanos fue lo que me disuadió de seguir aprendiendo lituano (aparte de la falta de material y de recursos), por allá por 2010, aunque la lengua me sigue pareciendo preciosa (reconozco que esto en mí no tiene ningún valor, porque me gustan casi todos los idiomas, pero el lituano es uno de mis favoritos). En el caso de la lengua serbia (croata, bosnia y montenegrina), es un arma de doble filo. Me acerca a la cultura de cuatro países balcánicos, la cual encuentro muy interesante. Pero también a la parte menos agradable, y es que hablamos de cuatro países que hasta hace veinticinco años se han estado pegando tiros por unos motivos que, fuera de los Balcanes, cuesta mucho entender y explicar.

Esto se refleja en el idioma y en la actitud de los hablantes hacia él. Por ejemplo, en que en Bosnia el idioma oficial sea el bosnio y se reconozcan el croata y el serbio como idiomas minoritarios protegidos (¡¡son todos el mismo!!). O que en la preselección croata para Eurovisión digan que no entienden las canciones serbias... cuando la lengua estándar de los cuatro países está basada en el mismo dialecto (concretamente, uno del sur de Bosnia). O que en Montenegro hayan oficializado dos letras nuevas para diferenciar el montenegrino pero nadie las use.

En fin, volviendo al idioma, ya uno tiene una cierta edad y no se emociona como antes; más de una vez me he planteado para qué estoy aprendiendo un idioma nuevo si apenas lo usaré ni lo pondré en práctica. Pero estos pequeños avances aprendiéndolo me dan la vida. Y hay temporadas en las que se necesita esa pequeña ilusión ;)

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(*) Nota: muchas veces digo serbio en lugar de serbocroata por diversas razones: una, porque es más corto; dos, porque es una lengua policéntrica, con cuatro estándares, y el que aprendo es el de Serbia; y tres, porque parece que es una palabra más «amigable» que serbocroata, a juzgar por las reacciones de la gente: parece que serbocroata les suena a algo extravagante pero serbio les suena «más normal». No sé lo que les pasa por la cabeza. Pero en ningún momento pongo en duda la unidad del serbocroata.

lunes, 22 de febrero de 2021

Aprende inglés, que es más útil

Había escrito esto para un hilo de Twitter pero no tengo claro si lo publicaré. Así que mientras tanto lo dejo por aquí:

 

Cada vez que alguien viene diciendo que lo importante es aprender inglés y no otras lenguas porque te puedes comunicar con tropocientos quintillones de personas, como si fuera un factor determinante, no sé si me da risa, lástima o vergüenza.

Hablo inglés de manera fluida y por supuesto que me ha resultado útil. Pero no me ha servido para hablar con TANTA GENTE. Me ha servido para hablar con algunas personas, y en su mayoría, no por gusto sino por necesidad. Sobre todo en el trabajo.

¿Sabéis cuál me ha sido útil para hablar con personas? El valenciano. A una gran parte de mis mejores amigos los he conocido en valenciano y gracias a saber hablar y entender esta lengua.

¿Que mis amigos también hablaban el castellano? Pues en su mayoría sí. Pero no llegas a alguien igual cuando se puede expresar en su lengua que cuando tiene que cambiar a otra para hablar contigo. ¿O ustedes os sentís igual de cómodos hablando en inglés? Porque yo no.

Así que me tengo que reír cuando me venden esa mierda de la cantidad de gente con la que puedes hablar en inglés, francés o suahili. Que obviamente eso está muy bien y tiene su utilidad. Pero la utilidad en abstracto no existe, solo existe relacionada con un objetivo.

Si voy a viajar a menudo a los Países Bajos, el inglés me resultará mucho menos útil que el neerlandés. Y eso que allí todo el mundo habla inglés. Pero nunca vas a entender el lugar y su cultura del mismo modo en una lengua extraña que en la propia.

El mandarín lo hablan muchas más personas que el inglés. Pero si voy a relacionarme con gente de Inglaterra no me servirá de mucho el mandarín. ¿De qué me sirve un idioma que me permite hablar con 1.500 millones de personas si la gente con la que voy a hablar no lo conoce?

En definitiva, que cuando juzgáis la utilidad de un idioma que habla otra persona, estáis haciendo el ridículo, así que dejad de hacerlo. Todos los idiomas son útiles y enriquecen.

jueves, 4 de febrero de 2016

Limpia, fija, y... se mete donde no la llaman

Queridos amigos, después de unas cuantas entradas sobre política, hoy hablamos sobre Eurovisión y sobre idiomas, dos de mis grandes aficiones.

Resulta que el lunes se celebró la final de Objetivo Eurovisión, el programa de TVE que sirvió para elegir representante para el LXI Festival de Eurovisión. La preselección de 2016, vamos. Y la canción ganadora fue Say yay, de la cantante Barei. Aquí os la enlazo por si no la conocéis.


Y bueno, ha habido reacciones a favor y en contra, de gente a quien le gusta la canción y de gente que prefería otras candidatas. Hasta ahí, todo normal.

Y lo que lamentablemente también es algo usual, pero que no debería serlo, es la noticia de la Real Academia Española opinando sobre Eurovisión.

En serio. La Real Academia Española. Sobre el Festival de Eurovisión. Es muy absurdo. Explicaré por qué.

Empezaré por recordar que la Real Academia ya se quejó de que tuvieran partes en inglés las canciones de Ruth Lorenzo en 2014 o de Rosa López en 2002. Se ha convertido en una costumbre: cada vez que TVE elige una canción con algo que no está en castellano, la RAE se queja en los medios. Personalmente, me recuerda mucho a lo que pasaba en Turquía, pero al revés: después de que Sertab Erener ganara en 2003, todos los años que la TRT elegía una canción en turco, Sertab declaraba a los medios que "era una mala decisión" y que "había que llevar algo en inglés". En todas partes cuecen habas.

En España, sin embargo, la cuestión es diferente. En este caso, no estamos hablando de la opinión de ningún experto en Eurovisión, ni en música pop, ni en música siquiera. No estamos hablando de ninguna revista ni programa de televisión. No. Se trata de la Real Academia.

La Real Academia es un organismo fundado en 1713 a imagen y semejanza de la Académie Française. Sus miembros lo son por cooptación y, además, de manera vitalicia. Es decir, que básicamente se trata de un club de amiguetes con trescientos años de antigüedad. Pero, además, es el club que ha venido dictaminando cómo debemos hablar y escribir (afortunadamente están abandonando el tradicional prescriptivismo que propugnaban).

Pero es que, además, dejando aparte lo inadecuado de que una institución de tan rancio abolengo critique la elección de una canción pop, echando un ojo a los estatutos de la RAE encontramos lo siguiente:


Según los estatutos de la RAE, su misión es 'dirigir la evolución' de la lengua (pobres, no quieren reconocer que no pueden dirigir la lengua, sino solo la normativa que ellos mismos elaboran).

Un detalle: la canción de Barei está en inglés. ¿Qué tiene que decir la RAE, una academia cuya competencia exclusiva es la lengua española, sobre una canción en inglés? ¿No es muy obvio que esta cuestión escapa a su campo de trabajo?

Con lo cual, la conclusión es que el señor don José María Merino, el académico que ha expresado su queja en nombre de la RAE, ha meado fuera del tiesto por una cuestión pura y exclusivamente nacionalista. Y digo lo de meado fuera del tiesto porque este señor no ha escatimado en improperios: ha dicho que es «sorprendentemente estúpido» e «impresentable» que TVE lleve una canción en inglés.

Se entendería la postura agresiva del señor Merino y de la RAE si el español tuviera algún problema de vitalidad, si estuviera amenazado o si alguna otra lengua ejerciera presión sobre él. Pero es que no es el caso, y él mismo lo reconoce, es una lengua de 500 millones de hablantes que, además, no para de crecer.

Señor Merino, señores de la Academia: dedíquense a cumplir con la misión de la Academia, que no tiene nada que ver con esta canción. Dejen de intentar meter el español hasta en la sopa, que no necesita más promoción porque goza de buena salud, y sobre todo, respeten lo que los espectadores han elegido. Hagan su trabajo, que tienen bastante por hacer y por mejorar. Eurovisión no es su trabajo.

Posdata aclaratoria: que nadie se lleve a error. Apoyo a la Academia en parte de su trabajo. Por ejemplo, me parece horrible que a cuento de esto la gente se ponga a criticar las nuevas palabras del diccionario (una cuestión que me parece de las más acertadas de la Academia y que, por otro lado, la gran mayoría de la gente critica sin llegar a entender realmente cuál es la función de la Academia). Pero a cada uno lo suyo, y a la vez que critico lo que creo que hacen mal (como el excesivo castellanocentrismo y la marginación hacia las formas andaluzas), también creo que deberían dedicarse a mejorar esto y dejar de intentar hacer política nacionalista.

lunes, 12 de enero de 2015

Ustedes se vais

RESUMEN RÁPIDO: Mucha gente llega a mi blog buscando saber si «se vais» es correcto. Pongo aquí una respuesta rápida: en registros familiares y coloquiales, cuando hay confianza entre hablante y oyente, es totalmente aceptable y es una solución genuina del oeste de Andalucía (Huelva, Sevilla, Cádiz, Málaga, Córdoba). En situaciones formales no está totalmente aceptado, así que se prefiere decir «se van» u «os vais», que además coinciden con las que usan en el resto del idioma. Dicho esto, os dejo con el texto que había aquí originalmente, donde se aporta un razonamiento más profundo sobre esto. Un saludo.
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El apunte de hoy es, de nuevo, lingüístico y referido al andaluz.

El otro día fui testigo de cierta discusión en Twitter. Existe una cuenta que se dedica exclusivamente a criticar a Álvaro Ojeda, personaje cibernético (no conozco expresión que lo describa mejor) que se ha hecho famoso recientemente a raíz de un par de vídeos donde despotrica de todo y contra todo.

En fin, la cuestión es que esta cuenta crítica (@DislikeMOjeda) envió un tuit bastante desafortunado en mi opinión:



Posteriormente, ante respuestas argumentando que ese uso estaba suficientemente extendido para considerarse norma, @DislikeMOjeda aseguraba que solo se trataba de realidad percibida, es decir, que no era más que una impresión.


(Si la realidad no es más que la realidad percibida y por tanto la percepción no es una manera válida de experimentar la realidad, ¿la norma de dónde viene? ¿Ha sido otorgada de un poder divino? En fin, no me detendré en eso).

Vamos poco a poco a demostrar por qué no está en lo cierto.

Para empezar, podríamos afirmar que «no saber hablar» es una raya en el agua; existe gente que no sabe hablar, pero sólo podemos asegurar que sea así en personas que de verdad están física o psíquicamente impedidas. Por lo demás, si alguien habla es porque sabe. Las lenguas son instrumentos hechos para la comunicación y, si ciertas estructuras son compartidas por un grupo de hablantes que las utilizan para comunicarse entre sí, las entienden y las aceptan, forman una regla gramatical. Todo esto independientemente de lo que digan los gramáticos que luego intenten generalizar estas reglas en otras o agruparlas con las de otros dialectos o hablas. Así que no, por mucho que me disguste el señor Ojeda, sí, sí sabe hablar (ojo: no hablo de que tenga buena dialéctica o de que sepa argumentar —que no sabe—. Simplemente afirmo que sabe hilar palabras para construir frases con significado).

Por otro lado, nuestro querido tuitero afirma que decir se vais no es de andaluz. Acudamos a bibliografía.

La Asociación de Academias de la Lengua Española en su Nueva gramática de la lengua española (2010), la más completa que he visto hasta ahora, indica lo siguiente (§16.2.1a):

Se considera incorrecta la concordancia del pronombre usted / ustedes con la segunda persona del verbo. Se registra esta concordancia, como en Ustedes vais, en el occidente de Andalucía (España).

Con esta frase la Academia reconoce que decir ustedes en lugar de vosotros con el verbo conjugado en segunda persona es un rasgo del occidente andaluz. Lo considera incorrecto (lo cual no me sorprende nada, sabiendo la fobia a los rasgos andaluces que tiene la Academia), pero da fe de que existe y es propio de aquí.

Aun así, el tema que tratábamos era el uso de se vais, es decir, un pronombre átono de tercera persona con un verbo en segunda. Para ese caso, la Academia añade en el §16.7.1i:

El pronombre vos dirigido a varias personas acabó siendo sustituido por vosotros / vosotras, hoy constituido en el tratamiento de confianza que corresponde en plural al trato de . No se consolidó, sin embargo, vosotros en América ni en algunas zonas de España (la mayor parte de Canarias y Andalucía occidental), donde se usa ustedes en el trato de confianza y en el de respeto. La pérdida de uso de vosotros llevó consigo la de os y la de vuestro / vuestra.

Es decir, que los andaluces occidentales perdimos os al perder vosotros (aunque en muchos casos os se ha reintroducido, sobre todo en las zonas urbanas, donde el uso autóctono de ustedes está, desgraciadamente, en retroceso en favor de vosotros), aun cuando mantuvimos el uso del verbo en segunda persona del plural.

Si no nos basta con esta información de la Academia, Rafael Lapesa en su Historia de la lengua española (1981) nos da esta información:

En la Andalucía occidental, Córdoba desde el Guadalquivir al Sur, Alcaudete en Jaén y Algarinejo en Granada, ustedes lleva formas verbales de tercera persona sólo en el uso culto o distinguido (ustedes van, ustedes se sientan); en el habla popular se une a formas de segunda persona (ustedes vais, ustedes os sentáis), pero en el perfecto simple son generales ustedes fueron, ustedes se vinieron. La forma pronominal átona os es sustituida por se en el andaluz popular occidental, por sus en el oriental y por sos en los Pedroches y algunos puntos del Oeste. El arcaísmo vos queda en el Noroeste y Suroeste de Huelva y en focos aislados del Norte de Sevilla y Córdoba.

Queda claro, pues, que ustedes se vais es un rasgo andaluz occidental ampliamente atestiguado en la bibliografía.

Ya argumenté antes por qué no es correcto decir que alguien no sabe hablar. Seguramente, muchos asegurarán que construcciones como la que nos ocupa en este artículo no son propias de alguien que «sabe hablar correctamente». Aquí vuelvo a diferir; sobre todo, porque la corrección depende de los criterios que se sigan. ¿Quién nos dice qué es correcto y qué no lo es a la hora de hablar?

La respuesta de la mayoría será: la Academia. Ya hemos visto antes que la Academia considera incorrecto este uso que, sin embargo, describe como propio de Andalucía occidental. Si seguimos ojeando el manual de gramática del cual extraje el párrafo de más arriba, veremos que la gran mayoría de los usos, digamos, «no literarios» aparecen como no recomendados, pero no como incorrectos, a diferencia de este. Por otro lado, veremos que sí se consideran correctos usos que a los andaluces nos pueden llegar a parecer anómalos o agramaticales como el leísmo de persona («ayer le vi y le saludé»). Todo esto, por supuesto, originado por el prestigio del dialecto castellano del cual salen estos rasgos aceptados y, por otro lado, la falta de prestigio de los dialectos andaluces que provoca que sus rasgos no sean considerados aceptables para la lengua formal por parte de este organismo.

Sin embargo, recuerdo aquí que la Academia no puede hacer más que describir la lengua y, si acaso, regular el uso del idioma que se utiliza en el sistema educativo, pero no puede decidir qué es correcto y qué no porque no le corresponde: eso es algo que hacen los usuarios de la lengua, sus hablantes, cada día. Voy con otro ejemplo: oímos frecuentemente que algún cargo directivo «ha sido cesado». No nos extraña, de hecho es muy probable que lo digamos así. La Academia, sin embargo, rechaza este uso (aplastantemente mayoritario) y asegura que las personas cesan por sí mismas, no pueden ser cesadas (y en ese caso habría que decir que ha sido destituido). ¿Quién creéis que tiene razón? ¿Millones de hablantes o un órgano regulador que intenta poner puertas al campo?

Por todo esto, considero que decir se vais no solo es un rasgo andaluz occidental sino, además, plenamente válido -desde luego, para muchos hablantes-, al menos en la lengua coloquial. Mal que me pese, porque no soporto a Álvaro Ojeda; pero centrémonos en criticar el contenido de sus palabras, y no su gramática, porque si lo hacemos, no solo fallaremos estrepitosamente sino que, además, quedaremos de pedantes y de clasistas (como él).

Información adicional, para el friki al que le interese. ¿Sabías que ese cambio de os vais por se vais no es exclusivo del andaluz occidental? En otra lengua románica vecina, el valenciano/catalán, ocurre de una manera parecida. En esa misma oración, donde la normativa formal prescribe us/vos n’aneu, la mayoría de los hablantes valencianos dirán se n’aneu. El cambio de vosotros por ustedes no se da en valenciano, pero sí en portugués, donde vós actualmente está en desuso salvo en algunas zonas rurales de Portugal y la lengua estándar solo utiliza vocês. Ya veis que los andaluces ni somos tan raros, ni tan incultos.