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lunes, 13 de enero de 2025

B2 en serbio

Queridos lectores, ya os he hecho un spoiler en el título, pero es lo de menos.

Como ya muchos sabéis, he estado en Belgrado unos días, desde el miércoles hasta ayer domingo. El motivo era la convocatoria de examen oficial de lengua serbia, que se celebraba los días 10 y 11 de enero. Decidí presentarme al nivel B2 después del consejo de mi querido profesor, Nemanja. (Si buscáis un tutor de serbio o de croata, poneos en contacto con él; pulsad en su nombre para ir a su página web).

Y la buena noticia es que ¡he aprobado! Me ha costado lo mío, y tenía muchas dudas, pero he aprobado y con buena nota. Así que paso a contar cómo es el examen y cómo fue mi experiencia, tal y como hice cuando aprobé mi examen de moto.

El examen

El examen oficial de serbio que he hecho lo organiza el Centro de Serbio como Lengua Extranjera (Centar za srpski kao strani jezik), que se encuadra dentro de la Facultad de Filología de la Universidad de Belgrado. Creo que la Universidad de Novi Sad celebra otros exámenes oficiales, pero yo hice este.

Se organizan tres convocatorias al año: una en enero, otra en junio, y una extraordinaria en agosto, exclusivamente para la gente que necesita el título para poder inscribirse en un estudio universitario. Las fechas se publican algún tiempo antes, pero no siempre lo hacen con la misma antelación y tampoco te garantizan que las fechas sean inamovibles. En este caso, publicaron la fecha a principios de septiembre y no hubo cambios.

El examen se celebra en dos días consecutivos: el primer día se celebra la prueba escrita y el segundo la oral. Consisten de las secciones que aparecen en la tabla siguiente, dependiendo del nivel al que te presentes.

Secciones del examen por niveles


El examen oficial de serbio no tiene la misma demanda que pueden tener otros como el inglés o el alemán, y esto se refleja en algunos detalles organizativos. En primer lugar, que citan a todo el mundo en el mismo sitio y a la misma hora, y de ahí cada profesor se lleva a uno o dos niveles a otra aula. En segundo lugar, que la prueba escrita es eliminatoria, aunque la oral sea al día siguiente: en el mismo día se corrigen todos los exámenes. Y en tercer lugar, que el resultado lo obtienes inmediatamente y el título lo tienes en una semana (porque lo tienen que firmar y sellar). Esto es lo que más me llamó la atención antes de ir al examen, pues cuando hice el de inglés tardé unas 5 semanas en conocer el resultado y 6 en obtener el título en papel.

La prueba escrita tiene diferente duración dependiendo del nivel: los niveles A1 y A2 duran 2 horas, los niveles B1 y B2 3 horas, el C1 dura 3 horas y 20 minutos, y el C2 dura 3 horas y media. Además, existen reglas acerca del alfabeto que puedes utilizar para hacer el examen: los niveles A1, A2 y B1 los puedes hacer tanto en latino como en cirílico; sin embargo, el B2 tienes que hacerlo en cirílico (en cursiva o en letra de imprenta), y el C1 y el C2 los tienes que rellenar en cursiva cirílica obligatoriamente.

El mismo día de la prueba escrita, por la tarde, publican las puntuaciones y las personas que han aprobado y pueden hacer la prueba oral al día siguiente. Se publican de manera presencial, colgando una hoja impresa en la puerta del aula. Nada de publicaciones virtuales, ni correos electrónicos.

La prueba oral se lleva a cabo en grupos de tres. Reúnen a todo el mundo en un aula y van llamando a grupos de tres para que pasen a otra aula, donde harán el examen. Los tres candidatos no interactúan, pero están presentes en los exámenes de los otros; además, los exámenes son consecutivos: el primer candidato hace todas sus pruebas, después el segundo, después el tercero. Al acabar, los tres candidatos salen, el tribunal delibera, y los candidatos vuelven a entrar para saber la puntuación y el resultado (aprobado o suspenso).

Ahora os cuento mi experiencia concreta.

Mi experiencia

Un mes antes de la convocatoria, abren el periodo de registro. Tienes que ir a la web del Centro, abrir el enlace para registrarte, rellenarlo y enviarlo. El formulario está todo en inglés, así que no te hace falta tener un gran nivel para enviarlo. Después de eso, tienes que pagar el examen por transferencia bancaria SWIFT: no es posible ni por tarjeta de crédito, ni por PayPal, ni por ningún otro medio electrónico moderno. Así que comprueba en tu banco cuánto te van a cobrar. Yo, por suerte, pude hacerlo por Banco Mediolanum porque tengo cuenta allí y solo me cobraban 17 €; en ING, que es donde tengo la nómina, me cobraban 32 €, así que ni soñando. Creo que en Revolut se puede hacer más barato, pero no llegué a comprobarlo. Una vez que reciben el formulario y el pago, te envían un mail confirmando tu inscripción al examen.

El día de la prueba escrita, el viernes 10, decidí llegar temprano. El examen era a las 12, pero estuve allí a las 11.20 por si acaso: estos días los estudiantes están bloqueando las universidades en protesta contra la corrupción del gobierno y no sabía si iba a poder entrar ni si me iba a costar encontrar el aula. Me preocupaba mucho pasar a través del bloqueo, porque me hacía sentir como un esquirol, pero me dejaron pasar sin problemas. Lo que fue más difícil fue encontrar el aula: el Centro no está indicado en ninguna parte, así que tuve que preguntar a una señora de una ventanilla, que educadamente me indicó el camino: sal hacia la derecha, gira a la derecha, cruza un pequeño puente (?!), pasa al otro edificio y allí lo encuentras. Mientras lo encontraba, me sentía como en el videojuego de los 90 de Indiana Jones y la Última Cruzada.

Imagen real de mí paseando por la Facultad de Filología

Al final encontré el aula; la abrieron para que fuéramos pasando y sentándonos conforme llegábamos. Pensaba que seríamos pocos, pero al final fuimos 34 personas (entre todos los niveles). A las 12 llegaron los profesores y nos repartieron en grupos: los de B2 éramos bastantes, nueve, así que no nos mezclaron con otros niveles. Fuimos a otra aula con un profesor joven y muy simpático.

El examen se celebró de la manera más tradicional posible. Nos sentamos en el aula, nos repartieron el examen (que eran unos cuantos folios grapados), y el profesor nos dio las instrucciones: duración de tres horas, sin interrupciones, sin posibilidad de salir; de hecho nos dijo que si queríamos ir al baño, fuéramos ya. Una vez que volvieron todos, comenzamos.

El examen comenzó por los ejercicios de comprensión auditiva:

  • El primer ejercicio constaba de 10 preguntas, que tuvimos 20 segundos para leer (a mí no me dio tiempo a leerlas todas). El profesor leyó un texto dos veces, a partir del cual teníamos que responder a las preguntas. El texto iba sobre un hotel de lujo en las Maldivas, cuyas habitaciones se encuentran bajo la superficie del océano.
  • El segundo ejercicio consistía en cinco preguntas a las que había que responder sí o no, a partir de un texto que el profesor leyó también dos veces. Esta vez el texto era una noticia sobre el premio L'Oréal a las mejores científicas del área del Danubio.
  • Por último, el dictado: el profesor leyó tres veces un texto que teníamos que escribir al pie de la letra. La particularidad del dictado es que es el único ejercicio en el que no se permitía tomar notas, solo escribirlo directamente. El texto era sobre la miel y sus efectos sobre la salud.

Acabados esos tres ejercicios, el examen continuó en silencio, y tenía los siguientes ejercicios:

  • Lectura comprensiva: Un texto de varios párrafos, tres de los cuales se habían desordenado y había que indicar en qué orden iban en el texto.
  • Vocabulario: indicaban cuatro palabras, dos en masculino y dos en femenino, y había que rellenar la tabla con la pareja de género.
  • Sinónimos: a partir de tres palabras indicadas en el texto, te pedían que indicaras un sinónimo que funcionara en el contexto. En mi caso, fueron inovativan (respondí moderan), specifično (određeno) y potencijal (sposobnost).
  • Un texto con diez huecos y diez palabras, había que colocar una palabra en cada hueco. Las palabras estaban en la misma forma en la que aparecerían en el texto, así que no había que declinarlas ni conjugarlas.
  • Escritura: un texto en latino para escribirlo en cursiva cirílica. Es el único ejercicio donde se nos exigía escribir en cursiva cirílica, aunque yo los hice todos así porque escribir en letra de imprenta se me hace muy lento.
  • Escribir un pequeño texto, en cinco frases. En mi examen era sobre un objeto que siempre te lleves de viaje y que no sea ni el pasaporte, ni el dinero, ni la tarjeta. Yo me inventé que tengo un anillo de plata que me regaló mi madre.
  • Escribir un texto largo, tipo carta. En mi examen pedían escribir un mail a una inmobiliaria porque queríamos vivir en Serbia y debíamos describir cómo era el piso que queríamos.
  • Uso de la lengua (es decir, gramática): Un texto con diez huecos y diez verbos sin conjugar, para colocarlos en el lugar debido, conjugándolos en presente, perfecto, futuro I, aoristo, potencial, adverbio verbal de presente o adverbio verbal de pasado.
  • Diez preguntas tipo test de gramática: colocación de los pronombres átonos, formación de algunos tiempos verbales, formación del comparativo, concordancia de los números, genitivos irregulares, formación del recíproco, esas cosas.

El examen fue largo, pero no fue difícil; tuvo exactamente la misma estructura que el examen de ejemplo que tienen en su página web, así que me vino muy bien haber practicado haciéndolo. Tardé dos horas y media en hacerlo todo y pude repasarlo un par de veces; al acabar, entregué y el profesor nos dijo que esa misma tarde, sobre las 5, estaría la lista colgada en la puerta. De nuevo, ni mails, ni aulas virtuales ni nada: había que ir otra vez a la facultad y mirar la lista. Fui a eso de las cinco y media, por estar seguro y no ir demasiado temprano, y allí estaba la lista. Aprobé con un 73/80, así que pasé a la prueba oral.

La prueba oral se celebró el sábado, también a las 12. Nos reunieron a todos en un aula y allí esperábamos a que nos llamaran. Allí iban llegando profesores y llamaban de tres en tres, por nombre; a los dos primeros grupos los llamaron a la vez, en el segundo turno me llamaron a mí. Fui en un grupo con un chico polaco y otro japonés, y el examen nos lo hicieron dos profesoras muy simpáticas.

Antes de empezar la prueba oral, nos dieron la escrita corregida para que la revisáramos, ahí pude ver mis errores. Cuando hubimos acabado, nos preguntaron quién quería empezar y, al no ofrecerse nadie, empezaron por el chico polaco. Aunque entramos los tres a la vez, no nos hacían interactuar, solo estábamos presentes; el polaco hizo todas sus pruebas, luego el japonés y después yo. Estas pruebas fueron:

  • Una lectura en voz alta de un texto escrito en latino y otro en cirílico.
  • Una presentación de nosotros mismos: quiénes somos, dónde vivimos, a qué nos dedicamos.
  • La descripción de una imagen. En mi caso, me dieron una foto de cuatro personas en una fiesta de cumpleaños. Después de las descripción, unas cuantas preguntas sobre el mismo tema, así que hablamos un poco sobre las fiestas de cumpleaños, las sorpresas y los regalos.
  • Un pequeño diálogo con las profesoras. A mí me tocó hablar sobre por qué había decidido estudiar serbio, cuánto tiempo llevaba estudiándolo, si había visitado otras ciudades serbias.

Mi impresión fue que yo hablaba menos fluido que ellos, también porque ellos llevaban tiempo viviendo allí. Yo aún tengo que pausarme mucho para pensar las palabras.

Al acabar, nos hicieron salir al pasillo mientras deliberaban, y luego volvimos a entrar. Nos dieron el resultado de viva voz, incluido el número de puntos. En nuestro caso aprobamos los tres; nos dijeron que los tres habíamos tenido errores gramaticales pero que no eran importantes porque no dificultaban la comunicación. A mí me dijeron que había sido el mejor de los tres y que había hablado muy bien, lo cual me sorprendió y me alegró mucho. Al final, 73 puntos en la parte escrita y 17 en la oral, hacen un total de 90/100, así que ya me da para estar contento y orgulloso.

(Parecerá estúpido, pero después del examen estuve increíblemente relajado para usar el idioma. Tanto, que pude hacer el check-out del hotel completamente en serbio y aparentaba mucha más seguridad hablando).

Mis consejos

A diferencia de lo que hice cuando aprobé el examen de moto, apenas puedo dar consejos para este examen. Simplemente, estudia y practica, estudia y practica. Quizá el mejor consejo es que no dejes nada de lado, y que lo que más te cuesta lo estudies más.

Y a pesar de lo que te digan muchos serbios, practica sobre todo el cirílico, aunque estés en niveles bajos: cuanto antes lo domines, antes estarás preparado para situaciones reales.

Mis planes

¿Y ahora qué? Sabemos que un idioma no se termina nunca de aprender. Sin embargo, tengo un poco la impresión de que he acabado, en el sentido de que ya he cumplido el objetivo que me había marcado. Ahora quiero mejorar, pero no me pongo presión. No me planteo sacarme el C1, porque requiere un manejo de la lengua que no veo alcanzable sin vivir allí. Pero quiero seguir descubriendo la lengua, leer y escuchar más, mejorar mi comprensión auditiva y mi fluidez. Le propuse dos ideas a Nemanja: la primera, trabajar vocabulario laboral, por si diera la casualidad de que encontrara algún trabajo donde pudiera aplicar mis conocimientos de serbio; y la segunda, practicar con material croata y bosnio, para acostumbrarme a escuchar y entender mejor estas variedades, aunque yo hable serbio.

(En estos días se viene otro artículo que se centrará más en el viaje).

Agradecimientos

No estoy en una ceremonia de los Óscar, pero como es mi blog y escribo lo que quiero, no quiero acabar sin agradecer a:

  • A mi profesor, Nemanja, por hacer unas clases tan entretenidas, didácticas y por darme la confianza para hablar, sobre todo.
  • A mis amigos serbios, a los que conocí en Twitter: Aleks, Vlada y Uroš. Con los tres he podido pasar algún rato estos días y son un amor, y con los tres he podido practicar el idioma.
  • Y, sin duda alguna, a Pau, quien me animó a empezar a aprender serbio y me ha apoyado en todos los pasos del camino, aparte de acompañarme a Belgrado para hacer esta locura. ❤️

lunes, 11 de noviembre de 2024

Termina de aprender una lengua

Leo en el blog de mi querido amigo Aitor un texto muy bueno sobre lo que la mayoría de la gente piensa acerca del estudio de idiomas.

Hace mucho que estudio idiomas solo por curiosidad. No solo para comunicarme, sino para saber: me interesa mucho cómo funcionan los idiomas, cómo se expresan las cosas.

Sin embargo, la gente no entiende así los idiomas. La mayoría de la gente piensa que las lenguas solo son útiles para entenderse. Por eso hay muchos que se alegrarían si todos habláramos el mismo idioma. Y además, mucha gente no entiende que a alguien le interese estudiar lenguas menores.

Desde chico he tenido que aprender inglés en el colegio, no es nada extraño, todos los escolares tienen que aprender inglés. La primera lengua "menor" por la que me interesé fue el portugués, cuando tenía 13 años. Dado que la estudiaba por mi cuenta e informalmente, mi familia lo encontraba extraño, pero no le daba importancia.

Las cosas fueron diferentes cuando me apunté a estudiar alemán en la Escuela Oficial de Idiomas, con 15 años. Mi madre estaba de acuerdo en que era un idioma útil y que era buena idea, pero ella no habría elegido como yo. Me dijo, "yo preferiría que terminaras el inglés". Terminar. Como si fuera posible.

¿Cuándo terminamos de aprender un idioma? ¿Conocemos del todo el nuestro propio? ¿Acaso podemos hacerlo? Yo pienso que no.

Entonces, ¿qué significa terminar de aprender inglés? Bajo este criterio, ¿cuándo es aceptable empezar a aprender otro idioma? No redundaré en la idea porque ya me habéis entendido.

Solo es un ejemplo de la reacción hacia el alemán, aunque sea una lengua muy popular. Cuando se trata de lenguas menos populares, esta reacción se magnifica. Me pasó lo mismo cuando aprendí catalán. En este caso, además, se trataba de política. Crecí en una zona monolingüe, donde mucha gente tiene una actitud insana hacia otras lenguas del Estado. Y esa gente no cree que sea útil aprender catalán. De hecho, les gustaría que el catalán desapareciera, y que los catalanes y valencianos hablaran solo castellano.

(Por suerte, también hay mucha gente que respeta otros idiomas).

Con el tiempo, la gente ha empezado a respetar mis intereses y aficiones. Cuando era joven, recibía multitud de juicios no solicitados sobre el catalán y sobre mi decisión de aprenderlo. Eso ya no me pasa. Cuando la gente se entera de que aprendo serbio, algunos preguntan por qué, pero nadie me ha dicho que es inútil ni que sería mejor que aprendiera otro idioma.

Creo, como Aitor, que detrás de todo esto se encuentra una mentalidad perversa, la del capitalismo. Todo lo que hacemos debe ser productivo, debe ser útil: y algo solo es útil cuando te permite ganar dinero. Aprender lenguas menores para hablar con gente no es productivo, y por lo tanto no es útil. Aprender para entender libros de otras culturas no es útil, aprender para saber qué pasó y por qué ocurrió no es productivo, no es útil y, por tanto, solo es aceptable si te sobra el tiempo libre.

Yo rechazo este punto de vista y continuaré estudiando idiomas, me da igual su extensión, me da igual su utilidad. Los idiomas me hacen feliz.

sábado, 5 de octubre de 2024

¿Quieres aprender serbio?

(Este artículo estará en continua actualización. Iré añadiendo información conforme vaya descubriendo recursos o se me vayan ocurriendo)

Estaba viendo un vídeo en YouTube sobre una chica que aprende chino por su cuenta y he pensado que quizá estaría bien compartir mi experiencia aprendiendo serbio con el mundo. Sobre todo, porque aprender serbio de manera autónoma siendo hispanohablante es un camino bastante solitario.

Primer aviso: no soy ningún experto, soy un estudiante que lleva dos años a pico y pala con el idioma (todo lo que mi poco tiempo libre me permite); por ahora solo tengo un nivel de estar estudiando un B1.

Segundo aviso: todo lo que escribo sobre el serbio es 100% aplicable al croata y al bosnio (y al montenegrino, obvio), más que nada porque son variedades de la misma lengua. Durante el texto haré alguna referencia más a este hecho.

Ahora que has decidido aprender serbio

(Me encanta titular las cosas con Ahora que has... porque me suena muy a panfleto de película yanqui barata)

La primera pregunta, ¿quieres aprender serbio?, es la que ya hemos contestado, porque nos hemos decidido a investigar cosas sobre la lengua. Pero va muy relacionada con la segunda: ¿por qué quieres aprender serbio? Y con la tercera, ¿adónde quieres llegar? Es importante tener claros el motivo y el objetivo, porque son lo que nos va a mantener decididos a seguir aprendiendo y no abandonarlo.

Tengamos claro que cualquier motivo y cualquier objetivo son válidos y legítimos, no se es mejor ni peor estudiante por eso. En cuanto al motivo, la mayor parte de la gente que aprende serbio/croata/bosnio lo hace porque tiene familia en los Balcanes, ya sea propia o de su pareja. Pero igualmente puedes querer aprenderlo porque te interese la cultura, porque te guste la música (personalmente creo que el pop-folk balcánico es fabuloso), o simplemente por curiosidad.

En cuanto al objetivo, pasa lo mismo: puedes querer hablar serbio o croata como un nativo, pero quizá también te basta con entender la música, tal vez solo quieres saber leer libros, o solo quieres poder defenderte cuando vayas a Serbia, Croacia, Bosnia o Montenegro y quieras comprar algo en alguna tienda.

Sea como sea, te has decidido a aprender serbio (o croata, o bosnio, o montenegrino). ¡Enhorabuena! Bienvenido a esta carrera. Tiene algunos obstáculos, pero todos son superables.

El primero es que no hay casi recursos en castellano para aprender serbio. Así que sinceramente espero que sepas inglés, porque en inglés hay muchos recursos, pero en castellano apenas he encontrado nada; un amigo me ha dicho que hay una señora en Zagreb que se ha autopublicado un libro de croata para hispanohablantes, pero ahí se acaba todo. Si sabes ruso, encontrarás también bastante, pero me temo que la mayoría de los que me leáis no sabéis ruso.

(Se da el hecho de que para aprender serbio hay un puñado de recursos en ruso y para aprender croata hay un puñado de recursos en alemán. Esto nos da una idea de las relaciones geopolíticas de la zona, pero no voy a entrar en eso en este texto, si queréis ya hablamos de eso otro día).

Y, por otro lado, si sabes ruso, polaco, ucraniano o cualquier otro idioma eslavo, estás de enhorabuena, porque las mayores dificultades gramaticales del idioma ya las has superado. Hablaré de esto luego.

Primer consejo: búscate un tutor

Lo que más puede facilitarte la tarea de aprender serbio es, por supuesto, buscarte un profesor. Esto, que podía ser un problema hace diez o veinte años, incluso cinco, se ha vuelto increíblemente fácil en la actualidad, con la generalización de la alta velocidad en internet y lo acostumbrados que estamos a las videoconferencias. Lo ideal sería encontrar un tutor con quien puedas quedar para clases en persona; si no es posible, existen webs especializadas donde puedes encontrar profesores o tutores. Por supuesto, aquí tengo que recomendar a Nemanja, mi profesor de serbio (es un gran docente, didáctico y cercano, y domina tanto el serbio como el croata, así que es la mejor opción) pero tienes una gran variedad en portales como italki, donde puedes filtrarlos por el país del que son, el precio, los otros idiomas que hablan (por si quieres que te den explicaciones en castellano o en otro idioma) e incluso la hora a la que están disponibles.

Consejo: lo mejor es que busques un tutor que tenga estudios universitarios de serbocroata o, al menos, de eslavística. Hay serbios que se dedican a dar clases pero no tienen estudios de serbio; puede ser que hayan estudiado alguna otra lengua o que sencillamente no sepan nada de filología. Puede que haya alguno bueno, pero a priori estos no son los que te interesan, porque no podrán explicarte muchas de las dudas que tengas. Tuve una clase con una serbia que había estudiado filología inglesa y no sabía lo que era el aspecto verbal: esto es un desastre para enseñar serbio.

El problema: el trabajo hay que pagarlo, así que los tutores no son gratis. A lo mejor no puedes contratar un tutor. Sé consciente de que en algún momento te hará falta interactuar con nativos (idealmente, con nativos que hayan estudiado su propio idioma), así que te tocará buscarte otros métodos, como entrar en redes sociales y buscar nativos que quieran hablar contigo, o hacer un tándem. Hay aplicaciones para eso, aunque no las he usado. Si no, también puedes empezar por tu cuenta, como hice yo, y luego contratar clases puntualmente.

Segundo consejo: sé consciente de a qué te enfrentas

La mayoría de los libros de autoaprendizaje de serbio comienzan contándote la filiación de la lengua: a qué familia pertenece, cuáles son las lenguas más parecidas... Sé que hay mucha gente que se salta las introducciones, a veces son largas y lo que te importa es empezar a hablar y entender. Esto no está mal, pero es importante saber cómo es el idioma al que te enfrentas.

Si en tu vida solo has estudiado inglés o francés, la experiencia con el serbio va a ser muy diferente. No necesariamente significa difícil, pero sí diferente. El francés es hermano del castellano, ambas son lenguas romances (vienen del latín), con lo cual son lenguas muy parecidas y casi todo se expresa de un modo muy similar. El inglés es una lengua germánica, pero tiene tantas palabras francesas que el vocabulario no es un gran problema y, sobre todo, está tan omnipresente que todo el mundo tiene naturalizada su estructura interna.

El serbio es una lengua eslava, hermana del ruso, del polaco o del checo, por ejemplo. Esto no es ni bueno ni malo de por sí; las lenguas eslavas son parientes de la nuestra, aunque sean de otra rama. Y esto implica ciertas diferencias con el castellano y con el inglés: por ejemplo, que no hay artículos, se declinan los sustantivos y adjetivos, y que los verbos tienen aspectos (ya te enterarás de qué es esto).

Por cosas como estas, muy a menudo se exagera la dificultad de las lenguas eslavas como el serbio: incluso los mismos serbios dicen que su lengua es muy difícil (¿con qué criterio?) y en algunos casos puede que te encuentres alguno que te intente desmotivar (no aprendas mi idioma, es muy difícil y no te sirve para nada, etc.). No, el serbio no es "muy difícil": solo es diferente.

(Todo esto no hace falta ni que te lo diga si has estudiado lenguas muy diferentes a la nuestra, como el árabe, el japonés, el chino o el suajili).

Pero ni la declinación es un obstáculo tan importante (te acostumbras a ella en las primeras semanas) ni los aspectos verbales son imposibles. No significa que vayas a dominarlos en un mes, pero son cuestiones a las que dejas de prestar importancia cuando vas habituándote a usar el idioma.

De lo que no te hablarán es de las similitudes entre el serbio y el castellano que no tienen otras lenguas como el inglés: el orden de la oración es relativamente libre, no necesitas usar los pronombres de sujeto, y hay muchas estructuras y expresiones que son equivalentes, casi calcadas palabra por palabra entre ambos idiomas.

En resumen, no te dejes llevar por los que intentan asustarte. Puedes aprender serbio como hemos podido tantos antes que tú.

Un aspecto importante: el alfabeto

A estas alturas ya lo sabrás, pero si no lo sabes, te lo digo yo: el serbio es un idioma bialfabético, es decir, se escribe en alfabeto latino y en alfabeto cirílico. Lo que más puede sorprender al que no está acostumbrado es que se utilizan los dos por igual:

  • El alfabeto cirílico tiene mayor rango constitucional en Serbia y es el que utiliza el gobierno en sus publicaciones, web, y en la televisión pública. En cirílico se encuentran los rótulos de los autobuses en Belgrado y muchos de los letreros oficiales. El periódico de mayor tirada de Serbia se publica en cirílico. También es el primer alfabeto que aprenden los niños en el colegio y, en general, es el más utilizado cuando se escribe a mano.
  • El alfabeto latino se usa más en todos los medios electrónicos. La mayoría de los medios de comunicación lo utilizan: las revistas, bastantes periódicos y casi todos los canales de televisión (excepto la tele pública y algunos medios locales).
  • Cuidado: se usan dos alfabetos, pero nunca se mezclan. Si escribes un texto en latino, estará entero en latino, y si lo escribes en cirílico, estará entero en cirílico. Mezclar ambos alfabetos se ve como signo de analfabetismo. Precisamente por esto, hay grafitis que mezclan ambos alfabetos como signo de transgresión (del mismo modo que en castellano se usa la k, por ejemplo).
Ejemplo de grafiti en el que mezclan ambos alfabetos. El texto en los dos alfabetos sin mezclar sería:
Ако не можеш да је слушаш, послушај је!
Ako ne možeš da je slušaš, poslušaj je!


Hay serbios que quitan importancia al cirílico e incluso te pueden llegar a decir que no hace falta que lo aprendas. (También hay serbios, los más nacionalistas, que ven el cirílico como el único genuino, pero con esa gente vamos a hablar poco). Sin embargo, mi experiencia me dice que si solo conoces uno de los dos alfabetos no vas a poder aprender bien el idioma ni acceder a la cultura: visitar Serbia conociendo solo uno de los dos alfabetos es prácticamente como ser analfabeto, pues va a haber muchos escritos que no puedas entender. Mi consejo es, sin duda, que aprendas tanto el latino como el cirílico y, sobre todo al principio, que intentes hacer todo en cirílico para forzarte a leerlo y escribirlo con fluidez. Es más sencillo de lo que puede parecerte y en un mes lo leerás casi igual de rápido que el latino.

No hace falta ni que lo diga porque seguro que ya lo sabes, pero si lo que aprendes es croata, no vas a tener dudas, el croata solo se escribe en alfabeto latino. Si aprendes montenegrino, te puedes encontrar el cirílico pero de manera mucho menos frecuente. Y si aprendes bosnio, la respuesta es un jardín en el que no me voy a meter aquí.

Métodos y recursos

Llego a la parte que seguro que le interesa a más gente: vale, ya me he decidido y estoy motivadísime, pero ¿cómo lo hago? Voy a enumerar algunos recursos que he probado y algunos otros que no.

Libros de texto

En primer lugar, libros de texto. Este que os escribe está a punto de cumplir 40 años; no sé si será por eso, pero la manera que más seguro me hace sentir para aprender un idioma es la clásica: libros de texto y clases con profesor o tutor. De las clases os hablé antes y os hablaré después; ahora hablemos un poco de los libros de texto.

Como os dije al principio, no hay recursos en castellano, con lo cual os voy a hablar de libros de texto en inglés.

Teach yourself Complete Serbian, de Vladislava Ribnikar y David Norris. Lo pongo el primero porque ha sido el que más me ha gustado de todos los que usé cuando empecé. Es bastante progresivo, cada lección tiene un texto, un apunte sobre gramática y algunos ejercicios. Cada capítulo está escrito en un alfabeto de manera alterna (uno en latino y otro en cirílico). Si te bajas la app de Teach Yourself tienes el audio de manera gratuita y además la propia aplicación te permite disminuir la velocidad del audio: esto es útil al principio porque los serbios hablan bastante rápido. El toque distintivo: al final del libro vienen las soluciones a todos los ejercicios, lo cual es fundamental si no tienes un profesor.

Lo puedes conseguir nuevo en Amazon o en librerías especializadas en idiomas. Igualmente, puedes conseguir de segunda mano la versión antigua, que se llama Teach yourself Serbian; es exactamente el mismo libro (la versión nueva solo añade un pequeño test de autoevaluación al final de cada lección), y los audios encajan perfectamente.

Colloquial Serbian, de Celia Hawkesworth. De la editorial Routledge, es -junto con el Teach yourself- el más fácil de conseguir y el que más probablemente tengan en tu librería de idiomas más cercana. Fue el libro con el que empecé y me sumergí en el serbio. Sin embargo, no es el mejor libro que puedes encontrar. Sube de nivel de manera bastante rápida, a veces utiliza palabras que no puedes encontrar en el vocabulario (ni el de la lección ni el glosario general del libro, con lo cual necesitas un diccionario aparte) y solo contiene la solución de algunos ejercicios. Aun así, tiene bastante cantidad de textos (tres o cuatro en cada lección) y los audios los puedes descargar gratuitamente desde la web de la editorial, así que va bien para practicar la lectura y la escucha.

Otro buen libro es Bosnian, Croatian, Serbian: a Textbook, de Ronelle Alexander y Ellen Elias-Bursać. Es un libro muy completo y con muchos ejercicios; además, todos los textos vienen en tres versiones: una bosnia, una croata y una serbia, con lo cual es fácil ver las diferencias y acostumbrarse a ellas para poder entender las otras variedades. Las soluciones a los ejercicios no están en el libro, pero pueden descargarse gratuitamente desde la web oficial del libro. Aparte del libro puedes comprar un CD (o encontrarlo) donde vienen los audios de todos los textos en velocidad normal y lenta. Como puntos en contra: a veces el vocabulario está un poco desfasado; además, está muy orientado a una clase tradicional (la autora es profesora en la Universidad de Berkeley y el libro lo ha publicado la de Wisconsin), de modo que la primera lección comienza hablando de cuadernos, libros y lápices y a mí se me hizo bastante anodina. Por último, se acompaña de una gramática de referencia (Bosnian, Croatian, Serbian: a Grammar with Sociolinguistic commentary) que es muy, muy exhaustiva e incluye una serie de capítulos finales sobre la situación social de la lengua serbocroata en Croacia, Bosnia y Serbia, pero con el defecto de que los conceptos gramaticales aparecen explicados por orden de "dificultad" y no por orden conceptual.

Paso ahora a hablaros de libros que os va a costar más encontrar en formato físico, porque no están en inglés, así que solo se comercializan en Serbia. En Internet pueden encontrarse en formato digital (no os puedo decir dónde, pero seguro que os las arregláis).

Srpski korak po korak, de Mirjana Danilović. Lo pongo el primero porque es el que recomiendan un montón de serbios en foros, y me consta que lo usan en muchos cursos para extranjeros en la propia Serbia. Sin embargo, no me parece de las mejores opciones. Está lleno de erratas tipográficas, y a veces las soluciones a los ejercicios no encajan con los ejercicios. Además, no tiene audios y el libro está entero en alfabeto latino; los textos en cirílico están todos al final del libro como apéndice, así que si quieres leerlos tienes que ir adelante y atrás en el libro. (La autora se justifica en que piensa que es didácticamente perjudicial estar alternando los dos alfabetos; yo estoy completamente en desacuerdo).

Učimo srpski 1 de Nataša Milićević-Dobromirov y Biljana Novković: me parece muy útil para empezar, porque empieza por lo más basico y va introduciendo conceptos nuevos muy poco a poco. No tiene explicaciones en inglés pero al menos al principio no le hace falta. Sin embargo, no tiene las soluciones a los ejercicios, así que necesitas a alguien que te los vaya corrigiendo. La misma editorial tiene también Učimo srpski 2 para el nivel A2, Az buki 3 para el nivel B1/B2 y Super srpski para el B2/C1, que deben de ser de los pocos libros de texto que existen para más de un A2. (Yo ahora mismo estoy con el Az buki 3 y me está gustando).

Finalmente, Naučimo srpski 1 de Isidora Bjelaković y Jelena Vojnović, publicado por la Universidad de Novi Sad. Bastante asequible para irlo haciendo poco a poco, bastante divertido a ratos, pero la edición con la que he estudiado yo parece muy amateur, no han gastado nada en diseño (incluso creo que la gente de las fotos son profesores y alumnos de la universidad, no son modelos ni fotos de catálogo). Igualmente, no tiene soluciones a los ejercicios y, si tiene audios, yo no los he encontrado. También tiene una segunda parte (Naučimo srpski 2) para A2/B1.

Como ves, hay mucho más material para principiantes que para niveles más altos. No te será un problema, una vez que tengas claro lo básico, los siguientes niveles solo serán internalizar estructuras para expresarte mejor y adquirir vocabulario.

Aplicaciones

Si buscas un enfoque un poco más -como dicen hoy- gamificado (¿el enfoque de un gamo?) me temo que tengo malas noticias de nuevo. Las más famosas aplicaciones para aprender idiomas no tienen nada en serbio: no hay Duolingo en serbio -ni en croata- y el contenido en Memrise es de una calidad bastante dudosa. Aun así, hay algunas aplicaciones que merecen la pena.

Drops es una aplicación que, por medio de juegos bastante simples, ayuda a aprender y retener vocabulario. Todo el contenido en serbio está en alfabeto cirílico (punto a favor).

Clozemaster es una de mis favoritas. Te presenta frases en serbio a las que les falta una palabra, y debajo la traducción en inglés, de modo que tienes que rellenar la palabra que falta en el hueco. Hay para un puñado de idiomas, pero en concreto para serbio han añadido varios miles de frases nuevas y ordenadas por niveles. Si eres un completo principiante no te servirá de nada porque no conocerás ninguna palabra, pero cuando lleves unos meses estudiando, esta aplicación te será muy útil para practicar las palabras que sabes y aprender muchas que no sabías.

Readlang no es una aplicación para el móvil, pero sí sirve como extensión para el navegador. Es muy útil cuando estás leyendo cualquier texto en serbio (o en el idioma que estés aprendiendo), porque habilita un mecanismo para que, al pulsar sobre cualquier palabra que no entiendas, aparezca encima su traducción al inglés (o al castellano u otro idioma, según lo configures). Después puedes consultar un listado de las palabras en las que has pulsado.

LingQ es una aplicación sobre todo para leer (aunque tiene algunos audios). Tiene diversos textos de los diferentes niveles, y se basa en que marcas las palabras que no conoces, para que luego con ellas te haga unas flashcards. No puedo decir mucho más de ella porque solo he usado la versión de prueba, que está muy limitada, y el precio me resulta demasiado caro.

He visto que hay otras aplicaciones que tienen serbio, como Mango o OkyDoky. No las he probado,  porque cuando las he descubierto ha sido demasiado tarde, y ya no me resultaban útiles los cursos para principiantes. Pero podéis echarles un ojo y contarme luego qué tal.

Audiovisuales

Lamentablemente, precisamente por lo poco demandado que está el serbio, no hay mucho contenido audiovisual en la red que sea apropiado para principiantes. El único que conozco se llama Teacher Boko y tiene un montón de vídeos, pronunciados de una manera muy clara y a un ritmo lento, perfectos para principiantes.

Interacción

Cuando ya tengas un poco más de nivel, puedes lanzarte a intentar interaccionar con gente en internet.

Creo que una buena idea es encontrar foros o grupos en redes sociales sobre temas que te interesen. En mi caso, empecé a interactuar con serbios por Twitter gracias a Eurovisión y, sobre todo, a la preselección serbia. Tampoco es mala idea pasarse por el foro r/Serbian de Reddit, donde además puedes preguntar dudas y la gente es muy simpática respondiendo.

También dentro de Reddit me parecen muy interesantes los subforos r/Serbia y el r/AskSerbia. Son foros de nativos y quizá no estés preparado para intervenir ahí, pero en muchos casos los temas que comentan son muy simples y usan un lenguaje muy sencillo.

Hay quien recomienda practicar idiomas con ChatGPT. Puedes probar, pero el problema de los modelos lingüísticos como ChatGPT es que han sido entrenados con el contenido que pueden encontrar en Internet. Por eso, son muy buenos en idiomas como el inglés o el castellano, que se utilizan en millones de webs. El serbio es un idioma de mucha menor presencia, así que ChatGPT a veces la caga bastante (aparte de que a menudo confunde el estándar serbio con el croata). Yo mismo una vez intenté chatear con él y a las dos frases se me cambió al ruso. No conseguí que volviera a hablarme en serbio, al menos ese día.

Contenido nativo: libros

Como comentaba arriba, hay muy poco contenido hecho para gente que aprende serbio. Apenas hay lecturas graduadas (más allá de los libros que ha autoeditado Snežana Stefanović, están en Amazon) y en cuanto a audio solo existen aquellos que vienen con los libros de texto.

Por eso, antes o después vas a tener que dedicarte al contenido para nativos. En cuanto a libros, hay diferentes opiniones:

  • Antes de llegar al A2 mejor ni te lo plantees. Léete los textos que vienen en los libros de texto y así vas practicando. Cualquier libro publicado para nativos estará fuera de tu alcance y te frustrará.
  • También puedes pedirle a ChatGPT que te escriba una historia adecuada para ese nivel, pero no te garantizo que el resultado sea bueno, por lo mismo que comentaba arriba. Depende de si le pilla de día bueno.
  • Mucha gente recomienda leer libros para niños. Respeto su opinión, pero no creo que sea la mejor opción: los libros para niños no son tan sencillos como podríamos creer. Si son para niños pequeños, las historias son fáciles de entender, pero el idioma no necesariamente, porque requiere una cantidad de vocabulario que, sin ser exagerada, probablemente sea muy alta para un principiante. Recordemos que incluso un niño que está aprendiendo a leer tiene ya un conocimiento pasivo del vocabulario mucho mayor que el que podamos tener nosotros, extranjeros. Yo mismo, en cierto momento, intenté leer fábulas para niños de unos 8-9 años y fracasé estrepitosamente porque estaban escritas en un lenguaje no apto para principiantes (concretamente, lleno de aoristos e imperfectos, que aunque los serbios no usen demasiado, todos entienden perfectamente).
  • Si ya tienes un A2 más bien avanzado, mi opción favorita, y mi consejo, es que intentes leer libros que ya conoces, sobre todo si los has leído varias veces: dado que ya conoces la historia, te resultará mucho más sencillo adivinar el significado de las palabras que no conoces. Os dejo algunas ideas:
    • Mucha gente recomienda El principito, porque es sencillo. Es verdad que lo es, yo también lo he intentado, aunque en mi caso no soy ningún fan del libro y preferí pasarme a otras lecturas.
    • Otra mucha gente recomienda Harry Potter. No me gusta la saga y no me gusta la autora, así que ni lo he intentado, pero si te gusta, adelante. Cualquier otra novela o saga muy pensada para consumo de masas (tipo Crepúsculo) será una opción aceptable.
    • Mi elección fue Los juegos del hambre, porque me encanta la saga, como ya sabéis. El nivel del lenguaje no es muy complicado y el vocabulario, más allá de un par de palabras específicas de la distopía, está bastante centrado en la naturaleza, lo cual es bastante útil.

¿Dónde encontrar los libros? Si puedes comprarlos originales, siempre es la mejor opción. El problema es que, si no vives en Serbia o en el espacio exyugoslavo te va a salir muy caro el envío (alrededor de 25 € cuesta el envío en las librerías más conocidas), y aquí apenas llegan libros en papel en serbio a librerías convencionales; si tienes suerte, en alguna de segunda mano (tipo Re-Read) puede que encuentres alguno. Amazon y otras librerías online tampoco tienen apenas libros en serbocroata.

Así que el recurso que nos queda son los libros electrónicos. De nuevo, lo correcto es comprarlos originales; sin embargo, de nuevo en Amazon apenas hay nada, y en la Casa del Libro, Fnac y otras tiendas electrónicas la situación es igual de mala o peor. Otra solución legal es comprarlos en Eden Books (la librería electrónica del grupo Laguna, uno de los más importantes de Serbia); yo he hecho la prueba con uno y, si bien los libros son baratos, solo puedes leerlos en tu móvil o tablet, y ni siquiera exportarlos, lo cual es completamente inconveniente. Al final la única posibilidad que nos queda es conseguirlos por otros medios, como el archivo de Anna, la Z-Library o Balkandownload (no enlazo por motivos legales, pero seguro que los sabes encontrar).

Contenido nativo: música, radio y pódcasts

En los años de Yugoslavia, Serbia era la cuna del rock yugoslavo, mientras que Croacia lo era del pop. Aunque se hacían todos los géneros en todo el territorio, Serbia y Bosnia vieron nacer a grandes bandas rock; Croacia, por su parte, encumbró a un montón de artistas pop (de hecho, en los 80 casi todos los representantes yugoslavos en Eurovisión eran de Croacia).

Hoy en día los géneros están bastante más repartidos, y mientras que Croacia ha seguido haciendo mucha música pop, Serbia se ha puesto al día, sobre todo fusionándolo con folk. Así que si te gusta el pop-folk balcánico, estás de enhorabuena, hay un puñado de radiofórmulas que emiten esta música casi todo el día.

Si prefieres otros géneros, también tienes algunas emisoras dedicadas a ellos. Y una cosa a destacar es la suerte de que la mayor parte de la música balcánica esté compuesta en idioma local y no en inglés, a diferencia de lo que pasa en otros países (como los del norte de Europa).

Creo que se habla poco de lo mucho que puede ayudarte la música a aprender, asentar y recordar vocabulario y estructuras gramaticales. Yo no partía de cero en esto porque ya era eurofán y las canciones yugoslavas o exyugoslavas solían gustarme mucho, así que ya me sabía unas cuantas (aunque no las entendiera). Cuando empiezas a aprender el idioma, los textos empiezan a tener sentido (como comenté en otra entrada del blog).

La cuestión es que, conozcas mucho o poco, emisoras como Radio S emiten la música más actual y también clásicos, como una radiofórmula al uso (me gusta escuchar sobre todo el programa matinal, porque no solo ponen música sino también comentan temas de actualidad o tienen concursos adonde llama la gente). También oigo a veces Radio Košava y, del lado de Croacia pero también centrada en folk-pop, Extra FM

Una cosa que echo en falta de la radio serbia, sin embargo, es encontrar emisoras convencionales: con programas donde hablen. Así que tengo que conformarme con la radio pública, Radio Beograd (que a pesar del nombre, es estatal y no local).

Para oírlas: aunque tanto Radio S como Radio Beograd tienen sus aplicaciones propias, yo para oírlas uso Radio Garden, que me permite cambiar entre todos los canales que oigo de manera rápida (y que además tiene una interfaz muy chula para descubrir canales de radio de cualquier punto del planeta).

(Llegados a este punto tengo que avisar de que ninguna empresa me patrocina).

En cuanto a pódcasts, he encontrado pocos que pueda entender medianamente bien y me interese. Yo he oído alguna que otra vez Evrovizijske priče (sobre Eurovisión desde el punto de vista serbio, lo hacen eurofans aunque lo produce la RTS), Na margini (sobre temas LGTBIQ en Serbia) y algunos de noticias que elabora Radio Slobodna Evropa (aunque no me guste nada la línea editorial de la cadena). Igualmente, en la web podcast.rs tienes un catálogo de pódcasts donde puedes ver lo que hay y probar.

Contenido nativo: vídeo y televisión

El otro medio de masas que me quedaba por comentar. Como comentaba, apenas existe contenido para principiantes en vídeo, así que al final te tienes que pasar a los vídeos para nativos.

Para ser un país relativamente pequeño, Serbia tiene bastantes canales de televisión; Croacia también, Bosnia un poco menos, y Montenegro es el que menos tiene. Sin embargo, casi ninguno de estos canales se puede ver en abierto desde fuera del territorio donde emite. La única excepción quizá sea la televisión estatal de Montenegro, RTCG, que puede verse por IPTV sin problemas. La pública de Serbia solo emite por IPTV su canal internacional (RTS Svet, visible a través de su plataforma, RTS Planeta, algo parecido a RTVE Play).

La posibilidad a la que yo recurrí ya hace un año y pico es suscribirme a una plataforma de televisión por IPTV. Dado que la guerra desplazó a millones de exyugoslavos fuera de sus países y ahora viven desperdigados por Europa, América y Australia (principalmente), existen varias compañías cuyo negocio es distribuir (legalmente) paquetes de canales de los seis países exyugoslavos para que se vean desde cualquier lugar del mundo. Yo estuve un año y medio suscrito a NetTVPlus, aunque cuando la compró el gobierno y eliminó los canales críticos me di de baja; ahora soy cliente de Adria Telekom, que es más barata y tiene los canales que la otra ha eliminado. Si quieres echar un vistazo a otras alternativas, también están mtel Global y exyu.tv. Salvo Adria, que tiene buenas ofertas, las demás no son baratas, tienen precios similares (alrededor de 22 euros al mes), pero si te gusta ver la televisión para aprender idiomas, es una buena opción. Adria te permite probarla durante unos tres-cuatro días sin pagar, y las otras tres te dan un mes de prueba.

En cuanto a opciones gratuitas, aparte de la IPTV que ya os he comentado (no hay canales grandes, pero sí muchos canales locales de los cuatro países de habla serbocroata), hay algunos programas de televisión en Youtube:

  • Mi opción favorita son los concursos, porque no tienes que seguir un hilo, y puedes entender una pregunta sin haber entendido las anteriores. Mis favoritos son Štoperica (El cronómetro, del canal B92, pillan a gente por la calle y les hacen preguntas), Slagalica (El rompecabezas, este es más serio, es de la tele pública y lleva muchos años en pantalla), Najslabija karika (la versión serbia de El rival más débil) o Stigni me ako znaš (Alcánzame si sabes, también de la pública, pero es más desenfadado, es una especie de parchís en el que tienes que responder preguntas y que no te alcancen).
  • No soy muy de ver series porque no las entiendo bien y no puedo seguir el hilo, peeeero si te gustan, hay algunas que puedes ver en Youtube. Como comedia, Ljubav, navika, panika (Amor, costumbre, pánico) tuvo mucho éxito y los serbios la recomiendan bastante, aunque ya tiene algunos años.
  • Si te interesan las películas, quizá quieres echarle un ojo más a Dailymotion que a Youtube. Encontrarás muchas más películas serbias y croatas allí. En Filmin hay unas cuantas, pero son pocas y la mayoría son de los mismos dos o tres directores (Goran Paskaljević y Emir Kusturica). En otras plataformas no he visto nada.
  • Las películas extranjeras no se doblan al serbocroata, así que no vas a tener esa opción. Solo se doblan las películas y las series para niños, pero por algún motivo que escapa a mi razonamiento, Disney+ no facilita ver su contenido en serbio ni en croata. Sí que tienes, en SkyShowtime, series de Nickelodeon dobladas al serbio, al croata y algunas al bosnio (yo me estoy viendo Big Time Rush, y a veces veo Bob Esponja -Sunđerbob Kockalone-).

Me ha quedado un texto largo, pero que espero que sea de ayuda a todo aquel que llegue a este blog y le interese aprender esta bella lengua. Si tienes alguna pregunta, escríbemela por aquí debajo, o háblame por Bluesky, y la intentaré responder, si puedo.

Srećno! (Suerte).

lunes, 30 de septiembre de 2024

Novedades: redes sociales y examen de serbio

Querides amigues, hace tiempo que no escribo aquí porque no encuentro ningún tema interesante, pero ya sabéis que cuando se me ocurre algo, vengo y os lo explico. También es verdad que la última vez fue en abril y hablé de muertos. No, no me he muerto, pero si me seguís en redes sociales ya lo sabéis.

Igualmente, tenemos que hablar sobre que ahora solo sepamos los unos de los otros en dos o tres sitios, siempre en los mismos, en las mismas tres redes sociales. Estoy abandonando oficialmente mi cuenta personal de Twitter. No la he cerrado, pero apenas entro. Básicamente, lo único que me interesa de ahí es poder leer noticias y memes en serbio, porque no los tengo en otra parte. Pero si queréis saber de mí, lo que antes hacía en Twitter (comentar cosas que me vienen a la mente) ahora lo hago en Bluesky. Hay mejor ambiente, menos bots y menos fascismo.

En Instagram sigo, pero entro poco y paso poco tiempo ahí porque me satura, y en Facebook entro un par de veces a la semana porque me cansa que me muestre más publicaciones de publicidad y páginas sugeridas que las de mis contactos.

De todos modos no he venido a hablar de eso, sino de que a principios de este mes (aún estamos en septiembre, aunque ya todos pensemos que ha empezado octubre) publicaron las fechas del examen oficial de serbio. Será a principios de enero y he decidido presentarme, así que ya estoy a tope preparándolo: hago un par de ejercicios del libro de texto cada día, aparte de repasar el vocabulario con Anki y Clozemaster diariamente como venía haciendo hasta ahora, oír música, pódcasts y radio, ver la televisión serbia y leer algún libro.

Además, me he apuntado a clases de grupo, empiezo mañana y serán dos clases semanales de una hora cada una, de aquí a mediados de diciembre. Esto y mi clase individual semanal espero que me ayuden a mejorar mi comprensión auditiva y mi fluidez al hablar.

La cuestión es que sé que me voy a presentar, pero aún no he decidido el nivel. Estaba segurísimo de presentarme al B1, pero mi profesor me ha picado diciéndome que él ve asequible un B2. A mí me parece mucho, pero ahora estoy picadísimo y mi pensamiento es que si estudio mucho de aquí a enero lo puedo conseguir. Ya veremos si voy cambiando de opinión en estos meses.

Pau me ha dicho que me presente al B2 y que, si no lo consigo, ya volveré a presentarme. Yo no lo tengo claro porque implicaría planear otro viaje a Belgrado, con todo lo que ello supone: pedir días en el trabajo, buscar vuelos, buscar alojamiento, y que todo no salga por un ojo de la cara. Algunos ya lo sabéis, pero a mí planear viajes me dispara la ansiedad. Bueno, planearlos y hacerlos. Después me encanta estar de vacaciones, pero la ansiedad la tengo igual.

Lo bueno es que todavía no tengo que tomar una decisión. Esta semana veré qué tal me va con las clases de grupo y seguiré estudiando diariamente.

miércoles, 13 de marzo de 2024

Dom, Hogar

Hoy vengo a comentaros una canción que ha participado en la preselección serbia para Eurovisión 2024 que, sin ser mi favorita, me ha tocado un poco la fibra. Se llama Dom, "Hogar", y la canta Iva Lorens. Os pongo aquí el vídeo para que la oigáis mientras leéis, si queréis.


Ljuljaj me nežno, prodaj mi san
Da bolje ću preko, negde daleko
Nije moj kraj
Gde mi je majka? Gde mi je dom?
Kuća je prazna, ovde sam sama
Gde mi je dom?
Љуљај ме нежно, продај ми сан
Да боље ћу преко, негде далеко
Није мој крај
Где ми је мајка? Где ми је дом?
Кућа је празна, овде сам сама
Где ми је дом?
Méceme suavemente, véndeme un sueño
Que estaré mejor al otro lado, en algún sitio lejano
No es mi región
¿Dónde está mi madre? ¿Dónde está mi hogar?
La casa está vacía, aquí estoy sola,
¿dónde está mi hogar?

La primera estrofa, lenta y misteriosa, nos introduce el tema de la canción. Estoy sola, la casa está vacía, véndeme un sueño de que estaré mejor en otro lado. La autora (que es la propia cantante) está lejos del hogar, en una casa vacía: ha emigrado. Y echa de menos su familia y su hogar.

Da l' je san il' java?
Kroz utehe ja haram
Nemam kome da se javljam (Ah, ah)
Samo brojim dane
Kažu zapni kada staneš
Nemam više snage (Ah, ah)
Да л' је сан ил' јава?
Кроз утехе ја харам
Немам коме да се јављам (Ах, ах)
Само бројим дане
Кажу запни када станеш
Немам више снаге (Ах, ах)
¿Es sueño o realidad?
Voy saqueando consuelos
No tengo a quién llamar (ah, ah)
Solo cuento los días
Dicen, sigue intentándolo cuando te pares
Ya no tengo fuerza (ah, ah)

Aquí cambia el ritmo, aunque la voz continúa siendo tenue y misteriosa, y empieza uno de los dos temas musicales que se repiten a lo largo de la canción. Cuando has emigrado y no estás a gusto (puede ser bastante frecuente) muchas veces acabas disociando, pensando que esta no es tu vida, que lo que estás viviendo no es real y que pronto volverás a ella; que esto es como un sueño. Y te agarras a cualquier cosa. Cuentas los días, sabes que tienes que seguir, hasta el día en que se acabe, pero a veces no sabes cómo lo harás porque no puedes más.

Utonula u san
Samoj sebi predaleko
Uklapam se ja
Premalo za sad
Утонула у сан
Самој себи предалеко
Уклапам се ја
Премало за сад
Caí en un sueño
Demasiado lejos de mí
Me adapto
Demasiado poco por ahora

Aquí se repite la idea de que no es la realidad, de que has caído en un sueño, pero en uno que está lejos de ti. No es tu realidad, esta no eres tú. Y aunque no sea tu realidad, intentas encajar, intentas adaptarte, intentas no ser el extranjero. Pero por más que lo intentes, es demasiado poco. No lo consigues.

Je l' ti tamo prija?
Evo, stižem i ja
(Uklapam se ja, premalo za sad)
Је л' ти тамо прија?
Ево, стижем и ја
(Уклапам се ја, премало за сад)
¿Te gusta estar allí?
Entonces yo también voy
(Me adapto, demasiado poco por ahora)

El segundo tema que se repite varias veces durante la canción es este. Y creo que tiene más de una interpretación, según quien sea que diga la frase. Y sea como sea, la cuestión es que es una conversación que se repite mucho cuando estás emigrado y hablas con la familia o los amigos. Ah, oye, si allí estás bien, yo también me voy. A veces lo dicen en serio, y otras (la mayoría) es algo que se dice sin más intención. Y a veces dices que estás bien aunque sea mentira, porque te ahorras explicaciones.
 
Utočište moje
Na pragu ove sobe
U domu gde sam sebe spoznala (Ah)
Nisu samo pare
Kola i separe
Mnogo više priča ima (Ah)
Уточиште моје
На прагу ове собе
У дому где сам себе спознала (Ах)
Нису само паре
Кола и сепаре
Много више прича има (Ах)
Mi refugio
En el umbral de esta habitación
En el hogar donde me conocí a mí misma
No solo es el dinero,
el coche y un reservado
Hay muchas más historias

Habla desde su habitación, su refugio en un mundo hostil, un lugar donde puede estar sola, donde no tiene que preocuparse por encajar. Y después da un dato importante: has emigrado y ahora vives en un sitio que te ofrece una vida con más lujos y comodidades que el lugar de donde venías. Pero no todo son los lujos, hay mucho más de lo que no sueles hablar.

Je l' ti tamo prija?
Evo, stižem i ja
Da ti pokažem šta ima
Је л' ти тамо прија?
Ево, стижем и ја
Да ти покажем шта има
¿Te gusta estar allí?
Entonces yo también voy
Para mostrarte lo que hay

La canción cierra mezclando la música de un tema con la letra del otro. Me vuelvo a casa, me vuelvo y te voy a contar todo lo que he vivido.

No es la primera vez que hablo de la emigración en mi blog. Más de una vez he hablado de la sensación de no ser de ninguna parte o de estar fuera de lugar. Pero no lo puedo evitar, con 23 años me fui de casa y no he vuelto, ser emigrado es parte de mi personalidad. Y no siempre he estado mal, cuidado. Sevilla fue mi casa, con todo el derecho. Pero también es cierto que el primer año que pasé allí no estuve bien, estaba fuera de lugar, me sentía extraño en una ciudad que no conocía y en un trabajo que odiaba. La pesada losa de la emigración la sentí mucho más en Hamburgo. Jamás estuve a gusto allí, jamás sentí que aquella pudiera ser mi casa y durante mucho tiempo me arrepentí de estar allí: a pesar de que ahorré lo más grande, contaba los días para volver y me evadía en cualquier cosa que me hiciera olvidar cuál era mi situación. Aquí en Catalunya no estoy mal, pero algunos días sí que me siento así, fuera de lugar y echando de menos mi hogar, aunque no esté del todo seguro de cuál es.

Por eso me he visto tan reflejado en esta canción y la he necesitado compartir con ustedes. Espero que os guste.

sábado, 25 de noviembre de 2023

Crónica del viaje a Belgrado (final)

El miércoles fue el día que nos despedíamos. Nos levantamos temprano (bueno, como siempre), fuimos a desayunar, y luego habíamos quedado con Aleks en una cafetería cerca de Crveni krst para despedirnos. De allí fuimos al centro, porque en el último momento decidí comprar el libraco gordo, y fuimos al hotel a terminar de hacer las maletas y hacer el check-out.

Una vez hecho el check-out, nos dirigimos a Mercator para comprar las cosas que nos queríamos llevar a casa: dulces, una mermelada de ciruela muy rica (pekmez) y Pau quería comprar rakija para su padre, pero no vimos allí ninguna que mereciera la pena, todo eran botellas grandes (y muy caras). Como ese día nos habíamos sacado el bono diario del autobús, a la vuelta nos paramos delante del Palacio de Serbia, un bonito edificio socialista donde estaba el Consejo Ejecutivo Federal de Yugoslavia, antes de proseguir el camino al hotel.

Otras letras de pueblo, pero estas dicen Ја волим Србију, que significa "me gusta Serbia" o "quiero a Serbia".

Dejamos nuestras compras en el hotel y buscamos algún sitio de comer en el centro. Nos decidimos por un lugar llamado Mihailo, que parecía bastante orientado a turistas, aunque todo lo orientado a turistas que puede estar en una ciudad que apenas tiene turistas. Comimos de nuevo comida tradicional, aunque esta vez no nos llenamos tanto; después de la comida fuimos a comprar unas bolas de masa rellenas, llamadas gomboc (también llamadas knedle) que nos había recomendado Aleks, y que hay de diferentes sabores, aunque la tradicional es la de ciruela.

Los gomboc: los dos de arriba son los dos tradicionales de ciruela; los de abajo son uno de pistacho y el otro de chocolate y cereza.

Poco más quedaba por hacer; al final no fuimos a cambiar dinero, porque apenas llegábamos a 5 euros en dinares y contamos con volver, así que los gastaremos. Dado que los autobuses de línea iban abarrotados al aeropuerto, decidimos ir en VTC, lo cual nos salió a un precio bastante razonable (no llegó a 18 euros), incluso pasando por un atasco a la salida de la ciudad.

El vuelo de vuelta, con Wizz Air, no tuvo nada reseñable, salvo que se cargaron mi maleta y aún estoy esperando respuesta a la reclamación que les puse.

En definitiva, espero que os haya gustado tanto la crónica como a nosotros el viaje. Vratićemo se!

Волимо Србију!


viernes, 24 de noviembre de 2023

Crónica del viaje a Belgrado (4ª parte)

El martes por la mañana el plan era cruzar el río. Así que desayunamos, como todos los días, y después de visitar una librería anticuaria que había junto al hotel, cruzamos a pie el puente de Branko para pasar a Novi Beograd.

Novi Beograd es una extensa parte de la ciudad que fue construida durante la época socialista. Se nota mucho en su arquitectura, típica socialista de grandes bloques residenciales, mientras que en el centro de la ciudad y aledaños los bloques son más pequeños y bajos; además, el urbanismo de Novi Beograd es con trazado en damero. Una vez allí pasamos por el Štark Arena, donde se celebró Eurovisión en 2008 (aunque por entonces se llamaba Beogradska Arena), y nuestro destino final fue el centro comercial Mercator.

El Štark Arena, donde se celebró Eurovisión en 2008. Welcome to the Belgrade!

Otro bonito edificio socialista, el Departamento de Extranjería (Управа за странце).

Que dirás tú, ¿para qué vas a un centro comercial? La cuestión es que tanto a Pau como a mí nos gusta ir a centros comerciales para ver los diferentes productos que hay, las cosas que no encuentras en casa... y fue interesante, sobre todo el pasillo de los dulces, el de los refrescos o el de los embutidos. También es de reseñar que nada más subir la escalera mecánica nos encontramos a un señor en un stand promocionando unas viviendas de superlujo no recuerdo muy bien dónde, pero claramente orientadas a gente con mucho más dinero que el común de los mortales.

La canción Nobl de Konstrakta dice "desde mi terraza veo la Torre Genex, cuando la veo me da miedo caerme de ella; desde mi terraza también veo una iglesia, con cúpula, cupulita y dos cruces doradas".

Desde ahí cogimos el autobús para ir a Zemun, un pueblecito muy típico que hoy pertenece a Belgrado pero que siempre ha tenido una personalidad propia. Eso sí, lo vimos todo cerrado y en internet encontramos que ese día era el día de Sveti Petar Cetinjski y suponemos que celebraban algún tipo de festivo. Vimos por fuera la Torre Gardoš, una torre memorial construida por los húngaros en el siglo XIX para conmemorar cien años de presencia húngara. Dimos un paseo por la orilla del Danubio, vimos cisnes en libertad, y acabamos almorzando en un restaurante de comida serbia llamado Ćiri bu ćiri ba allí mismo, en Zemun. La comida estaba espectacular, y la atención fue estupenda; nos pedimos una sopa y una ćorba para empezar, y luego una tabla de quesos serbios, una ración de chucrut y una parrillada de plato principal. Aunque la parrillada era para una persona, acabamos muy llenos.

Vista de Zemun y del Danubio desde el promontorio donde está la Torre Gardoš. Al fondo, Belgrado.

La Torre Gardoš, que por un lado es redonda y por el otro cuadrada.

El Danubio de los cisnes o algo así era.

Los quesos, el chucrut y la parrillada para una persona.

Después de la comida no teníamos muchas más ganas de seguir siendo adultos funcionales sino solo de hacer la digestión, así que volvimos al hotel. Descansamos un poco, dimos luego un paseo corto por la calle Makedonska, y teníamos de nuevo hora para el spa. Cenamos en el mismo asiático del lunes, y planeamos el último día antes de irnos a dormir.

Sigue en la última parte.

jueves, 23 de noviembre de 2023

Crónica del viaje a Belgrado (3ª parte)

El lunes, como cada día, nos levantamos y nos fuimos al buffet de desayuno del hotel, del cual no he dicho nada, pero era bastante bueno: variado y delicioso. La única pega es que tanto el lunes como el martes tenían puesto un hilo de canciones bachata/cumbia de calidad bastante dudosa. Tras el desayuno, fuimos a la zona de Zvezdara, donde habíamos quedado con Nemanja, mi profesor online de serbio.

Por cierto, si estáis aprendiendo serbio (o croata, o bosnio), os lo recomiendo. Por aquí os dejo su web. Sigo con la crónica.

El problema principal era el transporte público. Belgrado es una ciudad que no tiene metro; está proyectado, pero aún no ha comenzado su construcción. El transporte público consiste en autobuses, trolebuses y tranvías, que cubren toda la ciudad y además son muy baratos (un viaje sencillo 50 dinares = 0,43 €, el billete de un día completo 120 dinares = 1,03 €), pero no se caracterizan por su puntualidad: el tiempo de espera que indica la aplicación en tiempo real puede multiplicarse por dos o por tres. De hecho, el tranvía que queríamos coger se fue cuando llegábamos a la parada y para el siguiente quedaban unos 20 minutos, así que tuvimos que improvisar una ruta alternativa y aun así llegar tarde.

Llegamos a la zona de Zvezdara, donde Nemanja nos esperaba. Con él dimos un paseo hasta el cerro donde está el observatorio; llegamos a entrar en el observatorio, de lo cual no estábamos muy seguros, pero él nos dijo que no había ningún problema, ya que conocía a gente que trabajaba allí y se lo había confirmado (las ventajas de tener contactos). Además, estando allí vimos a más gente que entraba de visita, así que nos tranquilizamos. Al salir, nos paramos a tomar algo en un chiringuito de por allí; probamos la Cockta (una bebida de cola con gusto herbal, muy rica) y tuvimos una interesante conversación también sobre la cultura y la política local.

Bonita vista sobre el Danubio desde Zvezdara.

Sobre las 13h Nemanja nos tuvo que dejar para ir a hacer sus cosas y nosotros caminamos. La idea era ir al Museo de Nikola Tesla, pero cuando llegamos había una cola bastante larga y el chico que había guardando la puerta nos dijo que volviéramos más tarde si no queríamos esperar la cola, que podían ser tres cuartos de hora o una hora. Al final nos fuimos y no volvimos, pero lo tenemos pendiente para la siguiente visita. Comimos por allí en un pequeño bistro, donde pudimos probar algunas especialidades serbias como la sarma, y nos volvimos en tranvía al hotel, pasando antes por una librería donde yo había encargado unos libros (de los cuales devolví uno porque me equivoqué al pedirlo, y tuve una comedia con los dependientes intentando hacer la devolución en serbio).

Esto es lo que comimos, pero no me pidas que te diga cómo se llama cada cosa porque solo recuerdo la sarma (arriba a la izquierda), que es col rellena.

Por la tarde, aunque anocheció muy temprano (sobre las 16.30) debido a la latitud y al cambio de hora, salimos en primer lugar a Correos, para enviar cuatro postales a amigos que nos habían pedido una postal. Fuimos primero a la oficina de Correos de Zeleni venac, que estaba muy cerca del hotel, pero muy escondida; entrar allí fue como retroceder unos 50 años en el tiempo, había dos empleadas para toda la oficina (aunque solo una atendía al público) y unas ventanillas con mampara de cristal que bien podrían haber estado ahí desde 1970. La mayoría de los clientes iban para recargar el móvil o pagar facturas, de modo que cuando nos tocó a nosotros y pedí (¡en serbio!) sellos para postales, nos dijeron que no les quedaban, así que nos emplazaron a ir a la oficina del centro, junto a Knez Mihailova. Suerte que estaba cerca; llegamos, pedimos los sellos, los pegamos y echamos las postales en un buzón que había en la puerta, del cual teníamos dudas de que estuviera en funcionamiento. Por suerte, un par de semanas después, los destinatarios nos confirmaron que habían recibido las postales (la paradoja de la era digital).

Ya que estábamos en el centro, hicimos un pequeño tour por las librerías (que hay muchas) buscando algo que quería traerme de Belgrado: un diccionario serbio monolingüe, de nivel básico o escolar, de esos que aquí se ven tanto para lengua castellana o catalana. No veíamos nada. En una librería donde preguntamos no entendían ni el concepto y nos preguntaron cuál era nuestra lengua nativa para ofrecernos un bilingüe. La última adonde fuimos, una pequeña librería junto al Studentski park, estaba atendida por una simpática librera que nos dio la clave: no existen los diccionarios monolingües básicos porque los niños en el colegio no usan diccionarios para la clase de lengua serbia (cosa que también me ha confirmado posteriormente Nemanja, mi tutor). Nos preguntó un Da li čitate ćirilicu? (¿lee usted cirílico?), porque supongo que no contaba con que un extranjero lo supiera leer, y entonces lo que nos pudo ofrecer es un diccionario de tres kilos y medio y más de mil páginas, un diccionario oficial, donde viene todo lo que es normativo, por 5000 dinares (42,74 €), un precio bastante bajo para la clase de diccionario que es.

El libraco de tres kilos y medio.

Personalmente, me recuerda al diccionario de la RAE de tapa dura que usaban en Cifras y letras.

Nos fuimos de allí sin el diccionario (lo compramos el miércoles, como ya os contaré) y volvimos al hotel, al menos con la tranquilidad de saber que no teníamos que seguir buscando algo que no existía. Teníamos hora reservada en el spa, al que no habíamos ido aunque nos correspondía una hora diaria en el precio del alojamiento, así que estuvimos allí y luego cenamos en un asiático que había junto al hotel, que era de lo poco que había abierto tan tarde. Viendo que estaban recogiendo mientras esperábamos la comida, preferimos decirles que lo pusieran para llevar y cenamos en la habitación.

Lo que hicimos el martes, en la cuarta parte.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Crónica del viaje a Belgrado (2ª parte)

Después de la visita a la Feria del Libro, volvimos caminando al centro, descansamos un poco en el hotel, y quedamos con mi amigo Aleks (al que conocía de Twitter e Instagram y desvirtualicé ese día) y su novio Đole. Primero estuvimos tomando algo en un pub de ambiente que daba la casualidad de que estaba frente al hotel, y allí nos propusieron si queríamos ir a una fiesta de Halloween en una sala cerca del río, a lo cual aceptamos. La música de la fiesta no era ninguna maravilla, mucha que yo no conocía y alguna de Rihanna, Christina Aguilera y artistas del momento. Posteriormente, Đole se fue a casa y Aleks nos llevó a una discoteca gay donde ponían turbofolk y música de Eurovisión y del PZE. Aquí sí que disfruté con la música, de la cual por cierto conocía mucho más que en la otra :D Angellina, Sara Jo, Filip Baloš... y la artista del momento, Jelena Karleuša. Nos gustó mucho el ambiente en la discoteca, no veías a gente muy borracha ni muy pasada y en general había muy buen rollo. Después de un rato allí, nos volvimos al hotel y fuimos a dormir, eran ya casi las 3 (que serían las 2, porque esa noche cambiaban la hora) y ya era demasiado para nosotros.

El domingo empezamos la visita turística por Knez Mihailova y el Kalemegdan, una zona verde bastante grande en un promontorio junto al río. Allí encontramos varios monumentos, como la fortaleza de la ciudad, y unas vistas impresionantes sobre los dos ríos que cruzan Belgrado.

La fortaleza detrás de unos dinosaurios, que suponemos que son parte de la fauna local de Belgrado

En primer término el río Sava, y de fondo el Danubio. Esa masa verde es la Gran Isla de la Guerra (Veliko ratno ostrvo).

Vista de Novi Beograd desde el Kalemegdan.

Desde ahí dimos un paseo por la parte vieja de la ciudad. Pasamos por delante de la Asamblea Nacional (Narodna skupština) y de un edificio grande de Correos, y luego fuimos a la Iglesia de San Marcos, junto al antiguo edificio de la RTS, bombardeado por la OTAN con 17 trabajadores dentro a los que asesinaron. A ellos los recuerda un memorial que hay al lado, una placa de mármol con sus nombres y coronada por la palabra ЗАШТО? (¿por qué?).

La Asamblea Nacional. Народна скупштина.

El edificio central de Correos. Главна пошта Србије.

El edificio de la RTS bombardeado por la OTAN en 1999.

El memorial con los nombres de los trabajadores asesinados por la OTAN con la palabra ЗАШТО? (¿Por qué?)

Después pasamos por Slavija, una gran plaza con una glorieta en su centro donde no hay nada turístico pero todos los residentes pasan por ahí a menudo; por algún desconocido motivo, el ayuntamiento ha colocado ahí (y no en otro lugar más turístico) las famosas letras de pueblo que ahora hay en todos los lugares para que los turistas se hagan fotos. Para nosotros era lugar de paso antes de llegar a la Catedral de San Sava. Es un templo enorme y muy bonito; muy lujoso por dentro (como suele ocurrir en las iglesias). Era mi primera vez en un templo ortodoxo y me sorprendió que no hubiera bancos, con lo cual las misas tienen que oírse de pie. En el centro de la sala había un puestecillo donde la gente hacía cola para rezar.

Las letras de pueblo en Slavija.

El exterior de la Catedral de San Sava.

El interior de la Catedral de San Sava.

Junto a la Catedral de San Sava se encuentra la Biblioteca Nacional, que me hubiera gustado visitar pero era domingo y estaba cerrada, así que será en otra ocasión. De allí hicimos marcha a la Casa de las Flores (Kuća cveća), donde está enterrado Tito, y junto al cual se encuentra el Museo de Yugoslavia. Este museo consta de dos edificios: el mausoleo de Tito, donde se encuentran enterrados él y su mujer, Jovanka, y a cuyos lados se encuentran dos salas con exposiciones temporales, y otro edificio largo donde se encuentra la exposición permanente. Me fue inevitable comparar este museo con el de la RDA en Berlín que visité en 2016, y aunque son museos con exposiciones bastante diferentes, el museo de Yugoslavia no parodia la vida en la época socialista, como sí hace el de la RDA. Me hubiera gustado que fuera un poco más decidido en su defensa de aquel tiempo, pero al menos no lo trata como una atracción de feria.

Aquí, visitando al compañero Tito.

Después de eso nos volvimos al centro y almorzamos en un restaurante en Skadarlija, donde pedimos comida serbia, aunque esta vez no en plan comida rápida. El restaurante se llamaba Šešir moj (Mi sombrero) y quizá la comida fue demasiado copiosa, aunque es de destacar que fuimos a una hora un poco tardía para el almuerzo (sobre las 4 de la tarde) y aquello tenía unas cuantas mesas de serbios que llegaron a la vez que nosotros, es decir, que no éramos los turistas desubicados con los horarios.

Descansamos un poco en el hotel y, por la noche, Aleks y Đole nos sugirieron de dar una vuelta con ellos por el centro, nos enseñaron Kalemegdan de noche y nos pedimos un helado, un plan estupendo, aderezado con una interesante conversación sobre política serbia.

Sigue en la tercera parte.