lunes, 31 de agosto de 2026

El consumo y la despolitización

Ayer o antier, ya no recuerdo qué día fue, leía a un amigo en Bluesky lamentándose porque una conocida empresa de videojuegos se niegue a publicar un famoso y esperado videojuego en formato físico, limitándolo solo a la descarga digital.

Yo no soy nada gamer; de hecho, ya apenas juego en el ordenador, pero cuando juego, el 95% del tiempo es a un juego abandonado y desarrollado por voluntarios (el OpenTTD). Sin embargo, apoyo por completo las demandas de mi amigo. No hace falta que algo te afecte directamente para tomar partido.

Y, por otro lado, aunque yo no sea gamer, esto también me afecta, porque forma parte de una tendencia mayor en la industria informática y en la del entretenimiento: el hecho de que las empresas nos están intentando imponer que pagas por la licencia de uso o consumo de un producto, pero no posees el producto en ningún momento. Esto es algo que Amazon tiene clarísimo con sus libros electrónicos, pues los modifica o los borra cuando le parece bien, y no tienes derecho a reembolso.

Entre otros motivos, por eso estoy muy a favor de descargar y guardar todo lo que quieras disfrutar, ya sea música, libros, juegos, o lo que sea. Mi eMule está siempre abierto.

Bueno, mi alegato a lo que los poderes fácticos llaman piratería no era el propósito de mi texto, aunque nunca está mal recordarlo.

La cuestión es que mi amigo continuaba su bluit expresando que le gustaría que la gente hiciera boicot negándose a comprar el juego como descarga digital para forzar a la empresa a publicarlo en físico. De nuevo, apoyo completamente a mi amigo. Pero también estoy de acuerdo con él en que esto será muy difícil que ocurra.

Aunque conozco a mucha, mucha gente que se compromete y lleva a cabo este tipo de acciones, por desgracia no son la mayoría. La mayoría de la gente está completamente despolitizada, si me permitís el término. Y no es que no hagan política (todos la hacemos a diario, con nuestras acciones y decisiones), sino que les falta esa conciencia. Quizá por eso debería decir desconcienciada, en lugar de despolitizada.

No me gusta nada cuando se dice que cada vez estamos peor porque me suena a queja de viejo apocalíptico y porque es algo que se lleva diciendo tres mil años. Por eso, no voy a decir que cada vez estamos más atontados por el pan y el circo. El pan y el circo han existido siempre, y ahora no es una excepción, solo que sus formas evolucionan. En este caso, para la persona promedio, ya basta con tener el nuevo GTA, con poder comprarlo y jugarlo; si es en digital y no en formato físico, pues bueno, yo lo compro y lo juego, ¿qué es lo peor que puede pasar? Bastante alienado estoy ya por mi trabajo como para tener que pensar durante mi tiempo libre.

Aldous Huxley publicó en 1932 su distopía Un mundo feliz: una sociedad futurista en la que la gente es adoctrinada para producir durante su jornada laboral y para consumir durante su tiempo libre, y cualquier rastro de tristeza es eliminado con drogas antidepresivas y alucinógenas. Entre las drogas y el consumo, la gente no tiene ningún interés en cuestionar nada.

Leí este libro en 4º de ESO y veinte años después; su relectura me llevó a la conclusión de que literariamente es bastante mediocre, pero lo que destaca es su reflexión política y filosófica. Sobre todo, porque vemos elementos de esta distopía haciéndose realidad.

¿Qué podemos hacer para evitarlo? Creo, un poco por autoconvicción, que la oleada reaccionaria de la sociedad actual es un ciclo y no ha venido para quedarse. A finales de los 90 y principios de los dosmiles estaba de moda ser facha, luego en los 2010s hubo un auge de la izquierda, y ahora toca otra vez ser facha (no hablo por mí, que ya sabéis que soy de Marx y de Lenin). No tengo datos fehacientes, no soy sociólogo ni politólogo, simplemente es lo que estoy decidido a creer por no desesperarme y encerrarme a llorar.

Yo ya me siento mayor para hacer activismo político, y además no sé cómo hacerlo. Me siento sin el tiempo y sin la energía para acercarme a ningún partido a colaborar. Me encantaría hacer agitprop en redes, pero la sensación de que va a caer en saco roto porque no voy a saber llegar a nadie es más fuerte.

Mientras tanto, espero que ocurra algo que nos haga despertar y nos radicalice hacia la izquierda.

martes, 28 de julio de 2026

Examen de radioaficionado

Queridos amigos, la noticia de hoy es que he estado en Barcelona para hacer el examen para el diploma de radioaficionado y lo he aprobado. Si a alguien le interesa, le puedo contar pormenores del examen, me lo ponéis en los comentarios, aunque poco voy a poder contar que no esté ya en las webs de las asociaciones de radioaficionados.

Realmente he querido sacarme la licencia para tenerla en caso de que quiera emitir, aunque no tengo planes para hacerlo en un futuro inmediato. La radio es algo que siempre me ha llamado la atención, de hecho tengo mi receptor multibanda (que uso poco porque la recepción aquí donde vivo es una birria), y cuando vivía en Alcalá me gustaba oír emisoras lejanas. Alguna escucha interesante llegué a hacer. Sin embargo, este receptor no tiene las bandas de radioaficionados, así que nunca he podido llegar a oírlos.

Por desgracia, cada vez hay menos emisoras que emitan en onda corta. La última vez que hice un tour por las bandas de HF casi todo lo que encontré era Radio Internacional de China. Sin embargo, no pierdo la esperanza de encontrar cosas interesantes en las ondas.

Mención especial a mi amigo Eloy, que es el que me sugirió que me podía sacar la licencia.

lunes, 13 de julio de 2026

Todo es lo mismo, solo él no está

Aprender un idioma no es solo aprender la gramática y el vocabulario. Inevitablemente es aprender la cultura, o las culturas, que van asociadas a ese idioma. Esto es especialmente así en lenguas bastante localizadas, como el caso del serbocroata.

Y aunque la cultura local es una cosa vastísima, que ni en un millón de años llegas a conocer en su totalidad, por algún sitio hay que empezar. A mí me hace gracia pensar que el primer paso para conocer la cultura yugoslava es la canción Sve je isto, samo njega nema de Tijana Dapčević, cuyo título se traduce por «Todo es lo mismo, solo él no está». ¿Quién es él? Pues Josip Broz «Tito», una figura de la que, si queréis, hablamos en otra ocasión.

Para los que vayan un poco más desubicados, Tito murió en 1980, dejando descabezada la Liga de los Comunistas de Yugoslavia. Once años después cada república decidiría irse por su lado, matando a la mayor cantidad posible de vecinos, de paso.

La canción es de 2005, así que tiene ya sus veinte años, pero el mensaje en general es igual de válido.


El vídeo es, básicamente, Tijana Dapčević como si presentara un noticiario de aire socialista. Cada estrofa representa una de las seis repúblicas y está cantada en el dialecto o idioma propio de cada una; además, detrás de ella aparece el escudo que cada república tenía en la etapa socialista.

Primera estrofa: Bosnia y Hercegovina

(Escribo Hercegovina con c por elección personal. En serbocroata se escribe con c. Y en castellano, que pronunciamos igual la c y la z, escribirlo con z es una alemanada innecesaria. La RAE recomienda escribir Bosnia-Herzegovina, además con un guion, así que son dos errores que cometen en lugar de uno.)

E, sjećam se kad smo svi bili Valter Eh, recuerdo cuando todos éramos Valter
i mješali malter za Brčko-Banović prugu. y mezclábamos mortero para el ferrocarril Brčko-Banović.
Al' sad kad i jaran može nosit' brusalter Y ahora que hasta un compañero puede llevar sujetador
vidim da nam ova demokratija veo que esta democracia
baš i ne ide od ruku. no se nos da bien.
A, jesmo ba ispali papci svi od reda. Ah, hemos resultado ser unos paletos.

Valter es el protagonista de la película Valter brani Sarajevo (Valter defiende Sarajevo), un luchador antifascista de la Segunda Guerra Mundial. El ferrocarril Brčko-Banović fue una de las primeras grandes obras públicas de la Yugoslavia socialista. Es clave en esta estrofa, porque Bosnia era el corazón de Yugoslavia: era la república en la que convivían más mezclados musulmanes, croatas y serbios (por eso, entre otros motivos, fue la más afectada por la guerra, y es la que hoy en día peor se encuentra).

La gente de Bosnia y Hercegovina carga con el estereotipo de ser ruda y rural, y además, los hombres bosnios son arquetipo de masculinidad tradicional. Por eso, con esta democracia, hasta un compañero puede llevar sujetador, y no tienen muy claro cómo asimilarlo.

La estrofa cierra utilizando el estereotipo del bosnio como pueblerino inocente, lamentando todo lo que ocurrió.

Segunda estrofa: Croacia

Čujem u Beogradu se gleda Vila Marija. Oigo que en Belgrado se ve Vila Marija.
Jedino ne kužim zakaj svi je zovu jastreb među ujkama. Lo único que no entiendo es por qué todos la llaman el halcón entre los Ustachas.
A našu lipu svaki dan za Evropu udaju. Y a nuestra bella cada día la casan con Europa,
A na svakoj žurci, ka da smo Turci, y en todas las fiestas, como si fuéramos turcos,
ajme, narodnjaci furaju. venga, tocan música folk.

Vila Marija fue la primera telenovela croata... se estrenó media hora antes en Serbia y fue un éxito de audiencia allí. Y, además, uno de sus protagonistas, Žarko Radić, es de origen serbio y protagonizó años antes una serie en la que encarnaba a un héroe partisano apodado «el halcón».

El resto de la estrofa (toda llena de localismos) es el quieroynopuedo del nacionalismo croata. Croacia es elevada y refinada, es centroeuropea (o eso se empeñan en demostrar los croatas). Su gran aspiración está en Europa central, no en los Balcanes, por eso cada día se casa con Europa (cuando se escribió la canción, aún no había entrado en la UE, pero era la obsesión nacional). Pero la realidad del pueblo es diferente: en fiestas la gente toca, canta y baila turbo-folk balcánico, una música considerada de clase baja y de gente inculta, como si fuéramos turcos (algo que se toma como insulto en toda la región, pero más en Croacia).

El estribillo

Sve je isto, samo njega nema, Todo es lo mismo, solo él no está,
opet Dugme okupio Brega. otra vez Brega reunió a Dugme. 
Leto vrelo, zima puna snega, El verano caluroso, el invierno lleno de nieve, 
sve je isto, samo njega nema. todo es lo mismo, solo él no está. 

El estribillo expresa la idea principal de la canción, que ya veíamos en el título: todo es lo mismo, solo que él, Tito, ya no está. Obviamente es una idea muy matizable, pero la premisa es la que hemos visto tantas veces en la historia: todo ha cambiado, pero sigue siendo lo mismo. El ejemplo aquí es que en 2005 Brega, el cantautor Goran Bregović, volvió a reunir a los miembros de su antiguo grupo Bijelo Dugme, que fue muy grande en los últimos años de Yugoslavia.

Tercera estrofa: Montenegro

A, što zna' ja, a da znam podijelio bih Ah, yo qué sé, y si supiera, dividiría
ovu moju državu na šest republika, este país mío en seis repúblicas,
ali tako da Podgorica bude glavni grad. pero de manera que Podgorica fuera la capital.
I da svaki dan bude neradni Y todos los días serían no laborables
osim petka kad bi radili excepto el viernes, que trabajaríamos
na pripremi odmora za vikend. para preparar el descanso del fin de semana.

En esta estrofa, recitada con la tranquila cadencia montenegrina, se mezclan: por un lado, el mayor estereotipo humorístico de los montenegrinos, es decir, que viven cansados y que son unos vagos (como andaluz, me siento identificado), y por el otro, la imagen que tenían en la antigua Yugoslavia, en la que se comentaba que los montenegrinos ocupaban muy a menudo puestos directivos en el gobierno federal (para ser tan poca población). Y dividiremos Montenegro en otras seis repúblicas, pero que Podgorica sea la capital.

En mi opinión, a Montenegro se le podía haber sacado más jugo, en lugar de redundar tanto en su estereotipo perezoso, pero otro día hablamos más de Montenegro :)

Cuarta estrofa: Macedonia

Сите си го сакавме Todos lo queríamos
на крајот сите плачевме, y al final todos llorábamos.
на секој зид со слики уште по кафаниEn las paredes de los cafés hay fotos de él
ние си го чуваме. que aún conservamos.
Сите се откажаа Todos renegaron de él
а Скопје се секјаваше y Skopje lo recordaba.
сега сите други би сакале да дојде Ahora todos los demás querrían que volviera
Е, више нема, ќе причекаме pero ya no está, esperaremos.

Tijana Dapčević es macedonia, y esta estrofa (cantada en macedonio) es la más sentida de la canción: aun siendo Tito esloveno-croata, Macedonia es la república que mejor recuerdo guarda. Tito fue el primero que dio estatus de república a Macedonia y reconoció su idioma, y después de su muerte y de la guerra sigue habiendo retratos suyos por todo el país.

Quinta estrofa: Eslovenia

Nam je bilo v redu takrat in zdaj, Nos iba bien por entonces y ahora,
nam je vedno u redu. siempre nos va bien.
Za Novo leto pridemo v Beograd, Para Año Nuevo vamos a Belgrado,
gremo na sprehod v Hiše cvetja, hacemos una visita a la Casa de las Flores,
popijemo kavico v Mercatorju, tomamos un café en Mercator,
vsem je kakor da smo pri nas doma todo es como si estuviéramos en casa
e, tovariš stari bil si frajer in pol. eh, viejo camarada, fuiste un gran tío.

Eslovenia es la hermana centroeuropea (de verdad, no como Croacia), la rica, la calmada y ordenada, la que no pierde los papeles. A los eslovenos les iba bien estando en Yugoslavia, y les va bien ahora (ya cuando se escribió la canción eran parte de la UE). Así que para Año Nuevo se bajan a Belgrado para pasarlo bien, para tener la fiesta que no tienen en Ljubljana, hacer un poco de turismo (la Casa de las Flores es el mausoleo de Tito, así también cumplen su cuota yugonostálgica)... y toman algo en Mercator que, al fin y al cabo, es un hipermercado esloveno que ha conquistado casi todas las demás repúblicas.

Sexta estrofa: Serbia

A mogli smo do Tokija, Podíamos ir hasta Tokio,
nos k'o u Pinokija. nariz como la de Pinocho.
Lagali nas tako svi do mile volje Todo el mundo nos mentía como quería
al' on lagao je najbolje. pero él fue el que mejor mentía.
Pesme smo mu pevali, Le cantamos canciones,
iz Afrike ga čekali. esperamos que volviera de África.
Imali smo more i šta bi da nam nije, Teníamos el mar, y qué sería de nosotros si no tuviéramos
e, bar Ade Ciganlije. e, al menos Ada Ciganlija.

En 1991, en el auge del nacionalismo que llevaría a las guerras yugoslavas, el Estrella Roja ganó la final de la copa intercontinental de fútbol en Tokio, el mayor hito que había ocurrido en el fútbol yugoslavo, lo cual sirvió para que los hinchas (ese nido de nacionalismo) acuñaran la frase Srbija do Tokija (Serbia hasta Tokio) con la intención de restregárselo a los nacionalistas de las demás repúblicas. Sin embargo, aquí Tijana deja claro que todo fue una gran mentira, que los nacionalistas se encargaron de crear ese relato de superioridad serbia que no tenía nada de real, y que puestos a mentir, Tito lo hacía mejor. Y cierra con el principal argumento de la Yugonostalgia serbia (entre los no nacionalistas): que eran un país grande e importante, y ahora son uno pequeño e insignificante. Esto se refleja en la salida al mar, antes podían ir a la playa en Croacia y Montenegro, y ahora... se conforman con Ada Ciganlija, una playa artificial en el río Sava. Si nos quedamos sin costa, nos montamos una playa.

Pues esto es todo. Es una frivolidad, pero creo que es una puerta de entrada divertida y bastante sarcástica a la idiosincrasia de mis queridos pueblos yugoslavos.

jueves, 2 de julio de 2026

Entregarse al sistema

Una película que me encanta es Good bye, Lenin. Probablemente, no por los motivos que hubiera querido el director, pero me gusta mucho, y hay partes que me han hecho llorar.

No tengo muy claro si la película es anticomunista o no lo es. A mí me reafirma en mi comunismo, pero creo que la historia de Christiane Kerner pretende ser una crítica al sistema socialista.

Os voy a hacer spoiler, pero la película tiene ya 23 años y habéis tenido tiempo de verla. Si la vais a ver, no sigáis leyendo.

La trama argumental de la película consiste en que Christiane Kerner es una ciudadana comprometida de la República Democrática Alemana a la que le da un patatús cuando, una noche de 1989, ve a su hijo siendo detenido por la policía por manifestarse contra el gobierno. Se pasa meses en coma y, cuando despierta, el médico recomienda que no le den disgustos, así que el hijo decide montar todo un teatrillo para ocultar que han desmantelado la RDA y están en proceso de anexión por parte de la Alemania capitalista.

Hacia el final de la película, se descubre que Christiane no fue siempre esa comprometida ciudadana, sino que en los años 60 había planeado huir con su marido, un médico, al lado capitalista. Esto era el pan de cada día en la RDA: la guerra económica a la que la sometía el lado capitalista. Aunque los obreros manuales tenían mucho mejores condiciones y salarios en la RDA, los profesionales liberales (médicos, abogados, ingenieros) recibían mucho mejores salarios en el oeste, por lo cual se veían tentados a emigrar. En la película, el señor Kerner aprovecha un permiso para asistir a una conferencia en Berlín Oeste para pedir asilo y quedarse allí; la idea era que su mujer se reuniera con él, pero tras el no retorno de él, la agencia de seguridad empieza a seguirla de cerca, impidiendo así que ella se fuera. Es la frustración de ella por no haber podido marcharse la que la empuja a entregarse al sistema socialista y colaborar con él activamente, por lo cual empieza a recibir reconocimientos y medallas.

¿Por qué pienso en esta historia? Porque yo vivo en una frustración constante con el sistema capitalista y con el trabajo. Vivo y trabajo cada día con la esperanza de un día no tener que hacerlo más, pero la frustración va en progresivo aumento, entre otras cosas porque lo único que me podría permitir eso sería una lotería cuyas probabilidades son ínfimas. Sería más sencillo venir contento a trabajar y a que me explotaran, pero mi historia no es la de Christiane Kerner y yo, por desgracia, no tengo la opción de colaborar con un sistema que realmente me favorece.

¿A estas alturas, a estas edades, puede uno cambiar el chip y entregarse al trabajo asalariado, a la extracción de plusvalía como si fuera algo natural y enriquecedor?

lunes, 15 de junio de 2026

Libro: HappyHead

La semana pasada, gracias a un vídeo de TikTok, descubrí a Josh Silver, un escritor inglés que pertenece a nuestro colectivo. El vídeo hablaba de cinco libros queer y, aunque lo mentaron por su último libro Fruit fly, busqué sobre él y vi que había publicado hace un par de años un libro llamado HappyHead, que las sinopsis y reseñas describían como libro queer y como distopía, dos elementos que me interesan en un libro.

Así que ese mismo día empecé a leerlo, y en total he tardado tres días en terminarlo. Os hablaré un poco de él.

La acción transcurre en el presente, en el que nuestro protagonista, Seb, recibe una carta en la que se le invita a tomar parte en un proyecto llamado HappyHead. Este proyecto promete permitir a sus participantes alcanzar la felicidad duradera mediante trece días de actividades en grupo. Durante esos trece días, los participantes no tendrán contacto con el exterior, pero estarán acompañados constantemente por personal con formación psicológica y médica.

Seb es un chaval que acaba de cumplir 17 años, que salió del armario sin querer y cuya relación con su familia no es la mejor. No encaja con sus compañeros de clase y sus notas han bajado a niveles preocupantes, así que ve este proyecto como una actividad en la que podría tener buenos resultados.

Ahora vienen los spoilers.

👁️ Haz clic aquí para ver el spoiler...

Tengo muchos pensamientos sobre este libro (los que he tenido mientras leía y los posteriores) y no sé cómo estructurarlos.

Por un lado, no es verdad que sea una distopía. Tiene elementos que podrían pertenecer a una distopía, pero la acción ocurre en el presente y no tengo claro que fuera completamente imposible que algo así ocurriera.

Por otro, en cuanto al tema del libro, me parece una genialidad enlazar las adolescencias queer, la búsqueda de la salud mental y la manipulación política fascista, además de la homofobia que siempre nos acecha, incluso en las obras de ficción.

(Esto es una de las cosas que echo en falta del libro, pero es por mis expectativas, no es culpa del autor. Me encantaría leer ficción en la que no solo no existiera la homofobia, sino en la que lo queer fuera la norma. A lo mejor algún día encuentro algún libro así.)

Me he pasado buena parte del libro deseando que Seb reaccionara de otra manera, pero es que el personaje es ese, y no el que yo quería. Todo el rato estaba pensando ¿pero por qué no se rebela? ¿por qué no se queja? Suerte que aparece Finn.

El libro no resuelve, te deja pendiente de la segunda parte. Y la verdad es que me ha inquietado tanto que, aunque tengo la segunda parte preparada para leerla, voy a dejar pasar unos días. Necesito leer algo más tranquilo antes de volver a este libro.

Así que, por ahora, seguiré con Ana Karénina (que estaba leyendo en serbocroata pero me he pasado a la versión en castellano).

lunes, 8 de junio de 2026

Me encanta leer en electrónico

Ayer fui al gimnasio y, después de empezar los ejercicios de la rutina que me tocaban, noté que la espalda estaba a punto de lesionárseme así que preferí no forzarla, y dejé el primer ejercicio a la mitad. Me fui a la elíptica a hacer media hora y, por suerte, me había llevado el lector electrónico.

Mi primer lector electrónico me lo regaló Fede, mi ex, para el día que cumplí 29 años, en 2013. Era un Kindle de 4ª generación, no era táctil, tenía unos botones en el inferior y los laterales que servían para desplazarse por la pantalla.

(No sé por qué hablo en pasado, si aún lo tengo. De hecho, lo tengo encima de la mesita de noche aunque ya no lo use.)

Hacía tiempo que quería un lector electrónico, pero no me había atrevido a comprarlo. Me parecía un gasto innecesario y frívolo y no me permitía a mí mismo ese tipo de gastos. Por eso, agradecí mucho que me lo regalara Fede, además con una funda de cuero negro muy chula.

La cuestión es que, desde que tuve ese lector electrónico, me pasó lo que me habían dicho algunos compañeros y amigos que les había pasado a ellos: empecé a leer mucho más.

Y es que me gusta mucho más leer en electrónico. Tiene diversas ventajas que, para mí, han sido clave para que lea en electrónico y lo haga más que en papel.

El mayor factor es la comodidad. Sujetar el lector electrónico es mucho más sencillo que sujetar el libro en papel, sobre todo si es de una cierta extensión (un libro gordo). Además, en este tipo de libros, para leer bien las páginas centrales tienes que abrirlos bastante, lo cual acaba dañando el lomo. Esto es lo normal del uso, pero no deja de darme pena. Además, no tienes que preocuparte de marcar la página con un marcapáginas u otros métodos.

Otro aspecto cómodo del libro electrónico, pero que para mí no tiene mucha importancia, es que puedes ajustar la letra al tamaño que necesites (yo, por ahora, aún leo bien los tamaños pequeños, pero esto no durará mucho). También hay gente que valora que en el libro electrónico, si lees en público, no se ve qué estás leyendo, aunque las opiniones están bastante divididas en este aspecto (hay gente a la que le gusta que se vea lo que leen).

Otro factor de comodidad es que en el mismo dispositivo puedes llevar varios libros. Ya no tienes que elegir qué libro llevarte para leer en un viaje o trayecto, puedes llevar varios y cambiar si te aburres o si quieres ir alternando.

Y lo de no tener una biblioteca gigante de libros en papel que alguna vez leíste es algo que agradeces cuando tienes que hacer una mudanza.

Además, está el factor coste: los libros electrónicos nuevos son más baratos que en papel, y los clásicos (cuyos derechos ya han prescrito) son gratuitos.

Ayer, leyendo a la salida del gimnasio. La tinta electrónica se ve perfectamente en un día soleado, no necesitas subir el brillo como le pasa al móvil.

Después están factores menores como el poder hacer una búsqueda en el texto. Es muy útil cuando un libro tiene muchos personajes y no eres capaz de recordarlos todos por su nombre.

En fin, por todo esto, apenas leo en papel. Aún tengo y de vez en cuando compro libros en papel, pero solo cuando son referencias (diccionarios, gramáticas) o libros de texto. Estos libros que no se leen de una vez de principio a final es más cómodo tenerlos en papel.

Hoy en día ya no uso aquel primer lector electrónico, que aún tengo: la batería le duraba cada vez menos y los botones empezaban a fallarle. El que uso ahora es otro Kindle que me regaló Pau por reyes en 2024, aunque estoy mirando de cambiarme el lector para no usar uno de Amazon, que tiene muchas limitaciones.

Entiendo y no critico a aquellos cuyo argumento para rechazar leer en electrónico es que les encanta el olor o el tacto del papel. No lo comparto, pero no seré yo el que lo critique, cada uno elige qué factores le pesan más.

viernes, 15 de mayo de 2026

Mayo

Buenos días, amiguis,

hace unos meses que no me paso por aquí a contar nada, supongo que porque la vida me tiene sumido en una espiral rutinaria donde nada pasa, salvo el tiempo, y nada cambia, salvo yo, que me hago viejo y gordo.

De hecho, la rutina ha pasado a un nuevo nivel porque en condiciones normales, a estas alturas de mayo yo estaría inmerso en mi espiral eurovisiva, y este año no lo estoy siguiendo (por primera vez desde 1995). Mi querido Aitor asegura que son necesarios los acontecimientos temporales para la salud mental y probablemente tenga razón.

El otro día escribí un texto un poco sombrío para mi blog en serbio donde hablaba sobre el tempus fugit y mis vacaciones. Porque recientemente (la semana pasada) he estado visitando a mi familia, y aunque el desasosiego de pensar qué estoy haciendo con mi vida no me ha dado tan fuerte como en julio del año pasado, sí que es verdad que lo he vivido con otra perspectiva.

Por lo demás, poco más os puedo contar. Vendrán tiempos mejores. O ningunos en absoluto, que también está bien.