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miércoles, 1 de marzo de 2023

Primera clase de serbio

El lunes tuve mi primera clase de serbio, por videoconferencia a través de una app especializada en eso. No voy a hacerle publicidad, que no me van a hacer ningún descuento; si alguien quiere conocer cuál es, que me lo pregunte. Tardé mucho en decidirme a contratarla y en elegir un tutor, y al final me decidí el lunes pasado, que por la mañana tuve un flash de decir “no voy a dejarlo pasar más”. Y aun así tuve mis reservas, porque no me veía preparado, porque me preocupaba no entenderme con el profesor (literal y figuradamente), porque me daba vergüenza la imagen que daría.

Pues al final la clase fue un poco agridulce. Más o menos entendí casi todo lo que me dijo el profesor bastante bien, así que por ese lado estoy contento. Pero estoy muy disgustado con la dificultad que tenía para responder y para hablar, en general. Sé lo que quiero decir y sé cómo se dice, pero me faltan los reflejos para mantener una conversación. Siento como que tengo que rebuscar demasiado en mi mente para encontrar cómo se dicen las palabras que quiero decir. Y eso sumado a que mi primer reflejo es responder en alemán, estuve media clase respondiendo “ja” en lugar de “da”.

Pau me ha dicho que estoy siendo demasiado exigente. Que empecé a aprender serbio hace cinco meses y que ya es bastante lo mucho que entiendo e incluso escribo, y que conozco los siete casos y -más o menos- los uso, que ya es más de lo que se pediría en un primer curso de serbio en la EOI. No conozco nada de didáctica de lenguas eslavas y él ha estudiado ruso y polaco, así que tomaré su palabra por cierta. Es verdad que cuando estudié alemán no vi todos los casos en primero, sino solo el nominativo, el acusativo y el dativo; pero en alemán el genitivo se usa muy poco, y no me imagino acabar un año de una lengua como el serbio y no conocer alguno de los casos porque me parecen todos fundamentales para comunicarse.

Ahora lo que tengo que buscar es la manera de empezar a ejercitar el hablar y el responder, pero quiero practicar un poco antes de contratar otra clase, para no sentir que pierdo el tiempo.

sábado, 25 de febrero de 2023

La lluvia cae sobre la ciudad

Cuando era chico, me gustaba hojear (y ojear) los libros de texto de mis hermanas mayores, del instituto. No de todas las asignaturas, pero sí de algunas. Recuerdo uno de Historia de España y de los Países Hispánicos (se llamaba así) que me gustaba porque tenía mapas, aunque no me interesaba nada de los eventos que describían dichos mapas. También recuerdo uno de Lengua Castellana que me gustaba especialmente y del cual me leí bastantes textos, años antes de tener que estudiar su contenido en el instituto.

Pues recuerdo concretamente un artículo (que he buscado en internet pero no he encontrado Beatles, de Rosa Montero, publicado en El País el 2 de octubre de 1993), de una escritora, que decía que de joven se había aprendido las palabras de A hard day’s night de los Beatles como un papagayo, y que con el tiempo aprendió inglés y las palabras se ordenaron y adquirieron mágicamente un significado.

Eso me está ocurriendo a mí ahora, que estoy aprendiendo serbocroata. Desde chico he estado oyendo canciones de Eurovisión y aprendiendo las que más me gustaban. Y el momento en que empiezas a encajar y desencriptar frases da una sensación placentera poco comparable con ninguna otra.

Ese momento en el que aprendes que kiša es la lluvia, y que cuando llueve dicen pada kiša (cae la lluvia). Y entonces te viene a la mente la letra de Sveta ljubav (Croacia 1996), y la línea que dice idoxladnakishabadanagrá empieza a encajar como “i dok zlatna kiša pada na grad”, que se traduce por «y mientras la dorada lluvia cae sobre la ciudad»...

...tko zna gdje si ti sad?
(¿quién sabe dónde estás ahora?).

Aprender serbio(*) me está reportando multitud de microplaceres como ese. Ese es importante, el de comenzar a comprender canciones que me gustan; por otro lado, también ocurre que empiezan a gustarme otras que no me decían nada (como Moj svijet de Sergej Ćetković, Montenegro 2014).

Moj svijet čuvam za te, u moj svijet ja tražim da te vrate...

Otro de ellos es aprender las diferentes maneras que hay de referirse a una cosa, expresiones, frases hechas, modismos, como que para decir que tienen muchas cosas que hacer dicen que tienen las manos llenas de trabajo (imam pune ruke posla).

Por otro lado, por ser una lengua eslava, es mucho más gratificante porque abre la puerta a conocer y entender (a un nivel basiquísimo) las demás lenguas eslavas, dado que tienen muchas similitudes entre sí, más que las romances o las germánicas. Lo poco que sé de serbio me ha ayudado a entender frases sueltas en canciones en macedonio o en búlgaro, y en algún caso más raro, también en checo, polaco o ruso.

La lengua también te acerca a la cultura, y eso puede ser bueno o puede ser malo, según lo bien o lo mal que encajes en la cultura a la que te estás acercando. De hecho, el hermetismo endogámico de los lituanos fue lo que me disuadió de seguir aprendiendo lituano (aparte de la falta de material y de recursos), por allá por 2010, aunque la lengua me sigue pareciendo preciosa (reconozco que esto en mí no tiene ningún valor, porque me gustan casi todos los idiomas, pero el lituano es uno de mis favoritos). En el caso de la lengua serbia (croata, bosnia y montenegrina), es un arma de doble filo. Me acerca a la cultura de cuatro países balcánicos, la cual encuentro muy interesante. Pero también a la parte menos agradable, y es que hablamos de cuatro países que hasta hace veinticinco años se han estado pegando tiros por unos motivos que, fuera de los Balcanes, cuesta mucho entender y explicar.

Esto se refleja en el idioma y en la actitud de los hablantes hacia él. Por ejemplo, en que en Bosnia el idioma oficial sea el bosnio y se reconozcan el croata y el serbio como idiomas minoritarios protegidos (¡¡son todos el mismo!!). O que en la preselección croata para Eurovisión digan que no entienden las canciones serbias... cuando la lengua estándar de los cuatro países está basada en el mismo dialecto (concretamente, uno del sur de Bosnia). O que en Montenegro hayan oficializado dos letras nuevas para diferenciar el montenegrino pero nadie las use.

En fin, volviendo al idioma, ya uno tiene una cierta edad y no se emociona como antes; más de una vez me he planteado para qué estoy aprendiendo un idioma nuevo si apenas lo usaré ni lo pondré en práctica. Pero estos pequeños avances aprendiéndolo me dan la vida. Y hay temporadas en las que se necesita esa pequeña ilusión ;)

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(*) Nota: muchas veces digo serbio en lugar de serbocroata por diversas razones: una, porque es más corto; dos, porque es una lengua policéntrica, con cuatro estándares, y el que aprendo es el de Serbia; y tres, porque parece que es una palabra más «amigable» que serbocroata, a juzgar por las reacciones de la gente: parece que serbocroata les suena a algo extravagante pero serbio les suena «más normal». No sé lo que les pasa por la cabeza. Pero en ningún momento pongo en duda la unidad del serbocroata.

lunes, 12 de enero de 2015

Ustedes se vais

RESUMEN RÁPIDO: Mucha gente llega a mi blog buscando saber si «se vais» es correcto. Pongo aquí una respuesta rápida: en registros familiares y coloquiales, cuando hay confianza entre hablante y oyente, es totalmente aceptable y es una solución genuina del oeste de Andalucía (Huelva, Sevilla, Cádiz, Málaga, Córdoba). En situaciones formales no está totalmente aceptado, así que se prefiere decir «se van» u «os vais», que además coinciden con las que usan en el resto del idioma. Dicho esto, os dejo con el texto que había aquí originalmente, donde se aporta un razonamiento más profundo sobre esto. Un saludo.
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El apunte de hoy es, de nuevo, lingüístico y referido al andaluz.

El otro día fui testigo de cierta discusión en Twitter. Existe una cuenta que se dedica exclusivamente a criticar a Álvaro Ojeda, personaje cibernético (no conozco expresión que lo describa mejor) que se ha hecho famoso recientemente a raíz de un par de vídeos donde despotrica de todo y contra todo.

En fin, la cuestión es que esta cuenta crítica (@DislikeMOjeda) envió un tuit bastante desafortunado en mi opinión:



Posteriormente, ante respuestas argumentando que ese uso estaba suficientemente extendido para considerarse norma, @DislikeMOjeda aseguraba que solo se trataba de realidad percibida, es decir, que no era más que una impresión.


(Si la realidad no es más que la realidad percibida y por tanto la percepción no es una manera válida de experimentar la realidad, ¿la norma de dónde viene? ¿Ha sido otorgada de un poder divino? En fin, no me detendré en eso).

Vamos poco a poco a demostrar por qué no está en lo cierto.

Para empezar, podríamos afirmar que «no saber hablar» es una raya en el agua; existe gente que no sabe hablar, pero sólo podemos asegurar que sea así en personas que de verdad están física o psíquicamente impedidas. Por lo demás, si alguien habla es porque sabe. Las lenguas son instrumentos hechos para la comunicación y, si ciertas estructuras son compartidas por un grupo de hablantes que las utilizan para comunicarse entre sí, las entienden y las aceptan, forman una regla gramatical. Todo esto independientemente de lo que digan los gramáticos que luego intenten generalizar estas reglas en otras o agruparlas con las de otros dialectos o hablas. Así que no, por mucho que me disguste el señor Ojeda, sí, sí sabe hablar (ojo: no hablo de que tenga buena dialéctica o de que sepa argumentar —que no sabe—. Simplemente afirmo que sabe hilar palabras para construir frases con significado).

Por otro lado, nuestro querido tuitero afirma que decir se vais no es de andaluz. Acudamos a bibliografía.

La Asociación de Academias de la Lengua Española en su Nueva gramática de la lengua española (2010), la más completa que he visto hasta ahora, indica lo siguiente (§16.2.1a):

Se considera incorrecta la concordancia del pronombre usted / ustedes con la segunda persona del verbo. Se registra esta concordancia, como en Ustedes vais, en el occidente de Andalucía (España).

Con esta frase la Academia reconoce que decir ustedes en lugar de vosotros con el verbo conjugado en segunda persona es un rasgo del occidente andaluz. Lo considera incorrecto (lo cual no me sorprende nada, sabiendo la fobia a los rasgos andaluces que tiene la Academia), pero da fe de que existe y es propio de aquí.

Aun así, el tema que tratábamos era el uso de se vais, es decir, un pronombre átono de tercera persona con un verbo en segunda. Para ese caso, la Academia añade en el §16.7.1i:

El pronombre vos dirigido a varias personas acabó siendo sustituido por vosotros / vosotras, hoy constituido en el tratamiento de confianza que corresponde en plural al trato de . No se consolidó, sin embargo, vosotros en América ni en algunas zonas de España (la mayor parte de Canarias y Andalucía occidental), donde se usa ustedes en el trato de confianza y en el de respeto. La pérdida de uso de vosotros llevó consigo la de os y la de vuestro / vuestra.

Es decir, que los andaluces occidentales perdimos os al perder vosotros (aunque en muchos casos os se ha reintroducido, sobre todo en las zonas urbanas, donde el uso autóctono de ustedes está, desgraciadamente, en retroceso en favor de vosotros), aun cuando mantuvimos el uso del verbo en segunda persona del plural.

Si no nos basta con esta información de la Academia, Rafael Lapesa en su Historia de la lengua española (1981) nos da esta información:

En la Andalucía occidental, Córdoba desde el Guadalquivir al Sur, Alcaudete en Jaén y Algarinejo en Granada, ustedes lleva formas verbales de tercera persona sólo en el uso culto o distinguido (ustedes van, ustedes se sientan); en el habla popular se une a formas de segunda persona (ustedes vais, ustedes os sentáis), pero en el perfecto simple son generales ustedes fueron, ustedes se vinieron. La forma pronominal átona os es sustituida por se en el andaluz popular occidental, por sus en el oriental y por sos en los Pedroches y algunos puntos del Oeste. El arcaísmo vos queda en el Noroeste y Suroeste de Huelva y en focos aislados del Norte de Sevilla y Córdoba.

Queda claro, pues, que ustedes se vais es un rasgo andaluz occidental ampliamente atestiguado en la bibliografía.

Ya argumenté antes por qué no es correcto decir que alguien no sabe hablar. Seguramente, muchos asegurarán que construcciones como la que nos ocupa en este artículo no son propias de alguien que «sabe hablar correctamente». Aquí vuelvo a diferir; sobre todo, porque la corrección depende de los criterios que se sigan. ¿Quién nos dice qué es correcto y qué no lo es a la hora de hablar?

La respuesta de la mayoría será: la Academia. Ya hemos visto antes que la Academia considera incorrecto este uso que, sin embargo, describe como propio de Andalucía occidental. Si seguimos ojeando el manual de gramática del cual extraje el párrafo de más arriba, veremos que la gran mayoría de los usos, digamos, «no literarios» aparecen como no recomendados, pero no como incorrectos, a diferencia de este. Por otro lado, veremos que sí se consideran correctos usos que a los andaluces nos pueden llegar a parecer anómalos o agramaticales como el leísmo de persona («ayer le vi y le saludé»). Todo esto, por supuesto, originado por el prestigio del dialecto castellano del cual salen estos rasgos aceptados y, por otro lado, la falta de prestigio de los dialectos andaluces que provoca que sus rasgos no sean considerados aceptables para la lengua formal por parte de este organismo.

Sin embargo, recuerdo aquí que la Academia no puede hacer más que describir la lengua y, si acaso, regular el uso del idioma que se utiliza en el sistema educativo, pero no puede decidir qué es correcto y qué no porque no le corresponde: eso es algo que hacen los usuarios de la lengua, sus hablantes, cada día. Voy con otro ejemplo: oímos frecuentemente que algún cargo directivo «ha sido cesado». No nos extraña, de hecho es muy probable que lo digamos así. La Academia, sin embargo, rechaza este uso (aplastantemente mayoritario) y asegura que las personas cesan por sí mismas, no pueden ser cesadas (y en ese caso habría que decir que ha sido destituido). ¿Quién creéis que tiene razón? ¿Millones de hablantes o un órgano regulador que intenta poner puertas al campo?

Por todo esto, considero que decir se vais no solo es un rasgo andaluz occidental sino, además, plenamente válido -desde luego, para muchos hablantes-, al menos en la lengua coloquial. Mal que me pese, porque no soporto a Álvaro Ojeda; pero centrémonos en criticar el contenido de sus palabras, y no su gramática, porque si lo hacemos, no solo fallaremos estrepitosamente sino que, además, quedaremos de pedantes y de clasistas (como él).

Información adicional, para el friki al que le interese. ¿Sabías que ese cambio de os vais por se vais no es exclusivo del andaluz occidental? En otra lengua románica vecina, el valenciano/catalán, ocurre de una manera parecida. En esa misma oración, donde la normativa formal prescribe us/vos n’aneu, la mayoría de los hablantes valencianos dirán se n’aneu. El cambio de vosotros por ustedes no se da en valenciano, pero sí en portugués, donde vós actualmente está en desuso salvo en algunas zonas rurales de Portugal y la lengua estándar solo utiliza vocês. Ya veis que los andaluces ni somos tan raros, ni tan incultos.

domingo, 23 de noviembre de 2014

No habemos muchos

Mi apunte de hoy es lingüístico.

No somos pocos los andaluces que hemos crecido oyendo a nuestros padres y abuelos decir frases como en esta casa habemos mucha gente y luego, en el colegio, estudiando que esa construcción es errónea, anómala, blasfema y casi casi un pecado que hace llorar al niño Jesús.

¿Qué ocurre? ¿Es realmente incorrecto conjugar así el verbo haber? Y si es así, ¿por qué?

Veamos qué dice la normativa. Según la normativa tradicional, el verbo haber, usado como verbo pleno, es impersonal o unipersonal, no tiene sujeto y por lo tanto siempre se conjuga en tercera persona del singular. Hay, había, hubo, habrá, habría.

La Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) publicó hace poco una gramática que, sin dejar de ser normativa, hace un papel descriptivo muy bueno y alejado de lo que siempre hemos esperado de la RAE. Veamos qué dice al respecto:

Al ser impersonal transitivo, haber no concuerda con su argumento, que desempeña la función de complemento directo. Aun así, los hablantes de amplias áreas del español, tanto europeo como americano, establecen la concordancia con el grupo nominal, lo que indica que ese argumento se interpreta como sujeto en esas variedades. Se recomienda la variante en singular en estas construcciones, por tanto la primera opción en {Había ~ Habían} suficientes pruebas para incriminarlos; {Hubo ~ Hubieron} dificultades añadidas; {Debe ~ Deben} de haber problemas. Se ha observado estadísticamente que la concordancia es menos frecuente con el pretérito perfecto simple (hubieron) que con los demás tiempos verbales. Las oraciones que presentan concordancia de persona con haber, como Habemos pocos o Habemos tímidos que temblamos de miedo ante el público, fuertemente estigmatizadas en el español europeo, resultan habituales en la lengua conversacional de algunos países de América (especialmente en las áreas centroamericana y andina), pero son menos aceptadas en otras zonas.

¿Qué ha pasado? Que para muchos hablantes haber necesita un sujeto y han reinterpretado su función sintáctica. Y como el verbo debe concordar con el sujeto, se crean esas innovadoras estructuras de primera persona del plural, donde se conjuga la función descriptiva con la identificativa, dado que el hablante describe un grupo en el que se incluye.

Analizándolo de ese modo, y teniendo en cuenta que el único motivo para condenar esa estructura es la tradición gramatical, me veo en la necesidad de reivindicarla. Si casi todo el mundo habla así, ¿qué motivo de peso tenemos para decir que está mal?

Admito que me ha sorprendido gratamente que la Academia no considere sencillamente incorrectos esos usos concordantes (si lo hiciera, aparecerían con un asterisco en el texto), sino simplemente poco recomendados. Nos topamos con el problema de que, como describen, los usos concordantes están fuertemente estigmatizados en el español europeo. Vamos, que si hablas como siempre hemos hablado, te van a decir que «hablas mal». Sin saber por qué, como siempre. Habrá que armarse de paciencia y conseguir que hayamos muchos de esta opinión.

miércoles, 2 de julio de 2014

El doblaje en andaluz, Street Sharks

El artículo del otro día sobre el infame modelo lingüístico de Canal Sur me hizo rebuscar en internet, investigar, y me encontré con la sorpresa de que Canal Sur había emitido una serie de dibujos animados doblada al andaluz. Se llama Street Sharks, es una serie de animación estadounidense de 1994, y fue doblada en Sevilla. En esta página podéis ver datos técnicos sobre el doblaje de esta serie (actores, estudios, año).

Por lo que se ve, en los estudios Alta Frecuencia de Sevilla se han doblado muchas series y películas, pero todas al dialecto de Castilla, salvo la serie de dibujos Bandolero (la cual no incluyo en mi artículo de hoy porque se encuentra en una situación diferente) y la que comento, Street Sharks.

Digo que Bandolero se encuentra en una situación diferente porque fue la productora quien decidió que la serie debía doblarse en andaluz, debido a que estaba ambientada en Andalucía. Es decir, la utilización del dialecto andaluz se debía a motivos folklóricos más que a un interés de dignificación mediante su uso funcional.

El resultado del doblaje de Street Sharks lo podemos ver en Youtube.

Olvidemos al malo, el Doctor Piranoid, que habla con acento de Castilla; al modelo utilizado para el doblaje de esta serie yo lo llamaría un andaluz de (muy) mínimos. Es decir, se limita a aspirar algunas -s de final de sílaba. Pero el vocabulario es el mismo que usarían en Castilla, incluyendo dialectalismos (patatas en lugar de papas, que es el término más usado en español, incluido el andaluz), el seseo no existe, e incluso utilizan el leísmo castellano; tres aspectos que yo modificaría a la hora de definir un estándar andaluz para los medios. Incluso se da la paradoja de que, aun siendo el sonido de la sh en Sharks un sonido nativo del andaluz occidental, los dobladores se empeñen en pronunciar el nombre de los Street Sharks con el sonido de ch castellano (como cuando un andaluz intenta hacerse el fino).

Hay páginas que aseguran que este doblaje causó mucho revuelo e incluso llegó a ser debatido en el Parlamento de Andalucía (enlace 1, enlace 2). Sin embargo, he buscado todo lo posible en los diarios de sesiones de los plenos del Parlamento de Andalucía y en las comisiones de control a RTVA y no he encontrado nada que haga referencia ni a esta serie, ni a doblajes en andaluz; Google tampoco da enlaces a ningún diario que se haga eco de esa supuesta polémica, así que personalmente no creo que haya existido (si alguien puede aportar alguna fuente que dé fe, lo agradeceré).

No es ninguna sorpresa que, haciendo una búsqueda en Google sobre el doblaje de esta serie, aparezcan multitud de foros de aficionados a los dibujos animados o al doblaje criticando la elección de doblaje en andaluz. Lo que sí me ha sorprendido gratamente es encontrar mensajes de gente a la que le gustó que se utilizara el andaluz en este doblaje (de mínimos, pero menos ajeno a nosotros que el doblaje castellano).

Personalmente, me gustaría que todos los dibujos que emitiera Canal Sur fueran doblados en andaluz (y, si fuera posible, en un andaluz menos acomplejado que el de Street Sharks). No me voy a meter ya en series y películas, pero al menos los dibujos animados sí. Hay que tener en cuenta que en cuestiones de doblaje la costumbre pesa mucho, más de lo que la mayoría de la gente se da cuenta. La utilización del andaluz en la televisión ha sido frecuentemente tachada de «poco natural», muy injustamente, cuando el único motivo por el que suena poco natural es porque no tenemos costumbre de oírlo en esas situaciones. Nadie se da cuenta de lo poco natural que es el castellano que se utiliza en los doblajes, por ejemplo, porque estamos muy acostumbrados. ¿Conocéis a alguien que insulte a otra persona diciendo furcia o bastardo, o que cuando está cabreado utilice el adjetivo jodido para calificarlo todo (pásame el jodido teléfono)? Yo tampoco. Si alguien hablara así en la calle, pensaríamos que es extranjero o está sufriendo un ictus. Sin embargo, en la televisión nos parece lo más normal. El lingüista David Arnau, de la televisión catalana TV3, reflexionaba sobre este fenómeno en el artículo Malparits indignes.

Y si no fuera posible doblar en andaluz, puestos a renunciar a nuestro dialecto, no veo por qué habríamos de hacerlo en favor del de Castilla. Si no puede haber doblaje en andaluz, lo correcto me parecería poner los doblajes de Canal Sur en español neutro (es decir, el que ahora solemos llamar latinoamericano). Si la industria ha logrado crear un estándar español que es lo suficientemente deslocalizado como para que todos los latinoamericanos lo consideren suyo por igual, y que además se acerca mucho más al modo de hablar de los andaluces que el dialecto de Castilla, ¿por qué no lo podemos aprovechar? Además, mi generación creció viendo dibujos doblados al otro lado del Atlántico y nunca nos pareció extraño. No entiendo por qué tenemos que ver doblajes a un dialecto minoritario que no es el nuestro.

Dejo aquí esta reflexión y mi deseo de que, en el futuro, Canal Sur se implique más en la promoción de nuestra identidad lingüística.

viernes, 7 de marzo de 2014

Incompetencia comunicativa

Siempre decimos que la enseñanza de los idiomas en Andalucía (y, en general, en el Estado español) es mala, malísima. Y nos referimos en general a que el inglés que se aprende no hay por donde cogerlo, que los niños salen sin fluidez, que no entienden nada de lo que escuchan ni leen, o que todos los años vuelven a empezar por aprender el verbo to be.

Sin embargo, a lo que poca gente le da importancia, porque no hay conciencia social sobre ello, es al hecho de que la enseñanza de la lengua propia es mala. Está viciada de raíz, contaminada por la tradición filológica prescriptiva que siempre ha reinado por estas tierras.

Con ello me refiero a que, a menudo, enseñar lengua en primaria se limita a decir a los niños qué palabras y estructuras deben usar y cuáles no. Y enseñarles que, en general, lo que hablan ellos y dicen en casa o en la calle está mal, es incorrecto y rechazable, y tienen que aprender otras maneras de hablar y otras estructuras que sí sean correctas.

Como resultado, los niños salen pensando que hablan mal y que lo de hablar bien es algo muy difícil que sólo consigue la gente con mucha cultura y muchos estudios. Esto se puede canalizar en dos comportamientos: primero, el de la resignación y la disculpa (es que yo hablo muy mal) y, segundo, el del enaltecimiento (pues yo hablo así porque me da la gana).

No es hasta la secundaria que se les enseña a los alumnos que la lengua tiene registros diferentes, y que lo correcto e incorrecto no existe por sí mismo, sino que una palabra, una estructura, una expresión puede ser adecuada o no adecuada según la circunstancia en la que se encuentre el interlocutor. Para entonces, pocos alumnos entienden e interiorizan ese concepto; la mayoría lo aprende de memoria para el examen y luego lo olvida.

De ahí que haya gente que, después, cuando aprende palabras o expresiones formales las intente aplicar en todas las situaciones, y acabe generando situaciones muy ridículas en las que raya la pedantería y sus interlocutores no entiendan nada. En concreto, me viene a la mente una persona que, en foros de Internet sobre temas informales, utilizaba palabras restringidas al ámbito literario o recargaba en exceso sus textos, introduciendo incluso latinismos. Competencia comunicativa, ¿para qué?

Una profesora de la universidad me enseñó una frase que lo resume todo: no es culto el que habla siempre con palabras cultas; es culto el que sabe adecuar su discurso a la situación. La persona culta no baja al patio de vecinos y dice “disculpe su señoría, ¿para qué menester me requiere?”; eso lo hace el pedante. La persona culta, por el contrario, no tendrá problemas en decir “¿qué querías, picha?” (adáptese la expresión a la zona geográfica), y dejará la otra frase para situaciones de formalidad extrema o para creación literaria.

¿Por qué salto ahora con todo esto? Porque está extendiéndose por Facebook y Twitter (¿veis? adecuación al discurso, en mi casa diríamos que está roando) una foto de un libro de texto de primaria donde se describe el lenguaje de los mensajes de texto, se habla de que en ese medio de comunicación se sacrifica la ortografía, se prescinde de los acentos y se abrevian las palabras. En fin, no voy a describir con más detalle, todos conocemos ya ese tipo de lenguaje. A la foto, normalmente, la acompañan quejas más o menos furibundas por el hecho de que un libro de texto describa este modo de comunicación.



Señores, en el currículo académico de la asignatura de lengua castellana está incluido el estudio de la comunicación en todos sus modos. Cuando me tocó estudiarlo, recuerdo que se enseñaba con detalle la diferencia entre la lengua oral y la lengua escrita, ésta caracterizada por la reflexión y aquélla por la espontaneidad. La cuestión es que la situación comunicativa de los mensajes de texto es novedosa: no encaja en la lengua escrita tradicional ni en la oral. Y por eso, no podemos tratar a los mensajes de texto como si fueran una carta, un e-mail o un libro.

Muchos de los que comentaban esa foto ponían el grito en el cielo porque creen que ese modo de escribir debe ser censurado. A mí esa actitud me parece gravemente errónea. Escribir con abreviaturas en mensajes de texto responde a unas exigencias concretas, a una situación que requiere brevedad, y que hace que la gente prime la transmisión del mensaje antes que la corrección lingüística. Una cuestión que, por otro lado, es lo más lógico: la comunicación consiste en transmitir información exitosamente, y en este caso, abreviar y sacrificar la ortografía permite una transmisión mucho más productiva de la información (se transmite más en el mismo espacio). La estética o la corrección son criterios secundarios que habrá que tener en cuenta en otros medios de comunicación, pero no en este.

Del mismo modo, los monjes que copiaban textos en la Edad Media utilizaban multitud de abreviaturas para aligerarse el trabajo. Y hoy en día eso no indigna a nadie; al contrario, se considera un hecho peculiar.

Personalmente, creo que los libros de texto hacen bien en describir ese nuevo método, porque es susceptible de ser estudiado como cualquier otro. Es otra vertiente de la lengua. Y, en cambio, las clases en el colegio deberían centrarse en enseñar que ese modo de escribir está muy bien para los mensajes de texto, y que para otros medios es más conveniente escribir de otras maneras. Cada situación requiere una actuación diferente.

Otro día hablamos del exceso de academicismo que tiene la gente de la calle.

jueves, 14 de noviembre de 2013

No aprendas valenciano... no es útil

Conversación con un amigo mío.

Yo: - Me gustaría estudiar Filología Catalana, he preguntado en la UOC para apuntarme, pero es demasiado cara.
Él: - ¿Filología Catalana, en serio? ¿Eso existe?
Yo: - Claro, ¿qué estudia el que quiere estudiar la lengua y la literatura catalanas?
Él: - Pensaba que la filología sólo existía para lenguas con muchos millones de hablantes, como el español o el inglés.
Yo: - Hombre, el catalán tiene diez millones. Pero no tiene nada que ver, si también hay Filología Vasca.
Él: - Pues qué tontería.
Yo: - ¿Me puedes decir por qué te parece una tontería?
Él: - Porque no creo que sea rentable, útil ni beneficioso estudiar vasco.
Yo: - ¿Y lo es estudiar Filología Hispánica?

No pondré lo demás porque redundaba en los mismos temas. En una sociedad monolingüe y fuertemente nacionalista es difícil hacer entender a la gente que una lengua es una puerta al mundo, es cultura, y no sólo cuestión de utilidad. Y, además, ¿quién decide la utilidad de una lengua? ¿Sólo depende del número de hablantes? Si me quiero ir a vivir al País Vasco, me será mucho más útil el vasco que el inglés o el chino, ¿no creéis?

Esta manera de pensar es difícil de hacerla entender en una sociedad que tiene como lengua única el castellano. Estamos acostumbrados a hablar una lengua con quinientos millones de hablantes, y a que nos bombardeen con noticias como que el español es la segunda o tercera lengua con más hablantes del mundo, o que cada vez se estudia más como lengua extranjera. La gente de aquí, sobre todo la que no ha estado en contacto con el estudio de las lenguas (el inglés no cuenta), sólo tiene en la cabeza la idea de que el castellano es una lengua “de primera división”, de centenares de millones de hablantes, y aprender lenguas de “divisiones inferiores”, aunque las puedan hablar diez millones de personas, es inútil. Es una mezcla de prepotencia (muy española) y flojera.

Si le añadimos ese sentimiento nacionalista de que el castellano es la lengua de España y no sé cuántos países, y el catalán no tiene Estado propio (vale, tiene Andorra, pero mucha gente ni cae, o bien la desprecian por su tamaño), ya tenemos la conclusión, el valenciano/catalán es inútil. No importa que realmente tu interés sea conocer y aprender más sobre la historia y la cultura valenciana, catalana o balear. No es rentable, útil ni beneficioso estudiarlo

En estas situaciones te das cuenta de lo pobre que es la educación en temas lingüísticos en estos rincones del mundo.

PD: me he centrado en los adjetivos “rentable” y “útil”, porque no quise ni pensar en eso de que no es “beneficioso”... me ofende incluso pensarlo.

jueves, 29 de agosto de 2013

Sobre la situación normativa del andaluz

Los que me conocéis de hace tiempo sabéis que siempre he defendido que el andaluz era una lengua.

Por suerte, esto es un blog, un medio escrito, así que puedo seguir explicándome sin que me interrumpáis para criticar lo que acabo de decir. El 95% de ustedes ya lo habría hecho. El 5% restante esperaría a ver por qué digo eso.

¿Que por qué digo eso? Tomás Gutier lo explica brillantemente en su libro “Sin ánimo de ofender”. Yo, resumiendo, diré simplemente que Andalucía fue la zona más romanizada de la Península, que en la Guerra Civil del siglo VIII entró el árabe pero nunca fue el idioma del pueblo, que siguió hablando un idioma hispanorromano (os suena el mozárabe, ¿verdad?), y que la conquista castellana no supuso una expulsión inmediata de la población existente, que sólo fue expulsada cuando le convino al gobierno, y que mientras tanto estuvo en continuo contacto con el pequeño número de nuevos colonos. Por todo esto, nuestra lengua jamás pudo venir del norte de la Península (una zona escasamente romanizada); si acaso, recibió una determinada influencia de ella. Para más detalles, vuelvo a remitir al libro que he mentado o a cualquier tratado de historia de Al-Ándalus.

¿Es actualmente una lengua diferente del castellano? Es un tema discutible. La influencia mutua ha sido demasiado fuerte como para entender que la lengua de Castilla y la de Andalucía formen sistemas lingüísticos totalmente diferentes.

(Claro que también tenemos que relativizar esto; no dejan de ser idiomas romances, así que siempre compartirán el 90% de la gramática… el castellano y el portugués, siendo idiomas diferentes, son casi idénticos si se comparan con idiomas no indoeuropeos como el húngaro).

Sin embargo, aún le queda mucho al andaluz para que vea reconocida su verdadera identidad. Básicamente, porque ha sido muy poco estudiado. Sí, algún que otro filólogo hispánico ha hecho algún estudio superficial del andaluz, pero siempre desde un punto de vista castellano. Si siempre se estudia el andaluz como una “desviación” del “modelo” castellano, las conclusiones siempre estarán sesgadas. Lo correcto sería estudiar el andaluz por sí mismo, y quizá comparándolo con el original latín, y luego cotejar sus semejanzas con la lengua de Castilla, pero también sus diferencias.

Una vez hecho eso, al andaluz se le empezaría a ver en su verdadera dimensión: un idioma, dialecto o habla (la elección de cualquiera de estos términos es política más que lingüística, como bien nos recuerda D. Juan Carlos Moreno Cabrera) con una entidad propia y que forma parte de un sistema multicéntrico junto con el castellano. El mismo caso del flamenco con el neerlandés, del croata con el serbio, el bosnio y el montenegrino, y del valenciano con el catalán.

Y el caso del valenciano y el catalán lo he dicho el último para enlazar con mi siguiente razonamiento. Estoy viviendo de cerca el problema identitario actual en el País Valenciano, un problema por cuanto se utiliza la lengua como arma arrojadiza, muchas veces inventando rasgos o saltándose todas las normas de la lingüística para modelar un supuesto idioma valenciano diferenciado que no es más que el intento de dignificación (entiéndase sin sentido despectivo) de coloquialismos erráticos. Esto desde un punto de vista lingüístico serio es absurdo y sólo se entiende desde el trasfondo político que tienen los blaveros.

Precisamente por este problema político, no puedo defender la supuesta lengua valenciana independiente que los blaveros postulan. Primero, porque su diferenciación no resiste ninguna mínima argumentación científica seria. Y segundo, porque su intención es política. Su intención es diferenciarse al máximo de los catalanes, a pesar de que hablen la misma lengua. De hecho, hoy el periódico Las Provincias, vocero de la ultraderecha valenciana españolista reaccionaria y blavera, presenta como un escándalo el hecho de que las instituciones con autoridad en la lengua catalana integren las peculiaridades lingüísticas valencianas en su estándar… porque eso significaría dejarlos sin argumentos para defender su secesión lingüística.

Con esto, lo que pretenden conseguir (y cada vez, por suerte, parece que les cuesta más) es la minorización del valenciano en primer lugar (porque, al inhibir los estímulos positivos de fuera, queda sólo en sus manos y lo pueden relegar a lengua familiar e inculta, haciendo que desaparezca en pocas generaciones), y del catalán en segundo lugar (la unión hace la fuerza, y quitándoles tres millones de hablantes parece que haya menos motivos para defender la lengua). Todo esto es inaceptable desde cualquier punto de vista sensato, por la pérdida de cultura que supone.

¿Qué tiene todo esto que ver con el andaluz? Lingüísticamente es un caso parecido, aunque sociolingüística y políticamente no tiene nada que ver. El castellano no es un idioma minorizado como lo es el catalán (o al menos en ningún sitio de España; lo es en Puerto Rico). Una secesión lingüística del andaluz no haría ningún daño al castellano y, para que tuviera éxito, requeriría de un importante apoyo por parte de la población y del gobierno andaluz (apoyo que, seamos realistas, sería muy difícil que se diera; no olvidemos que la gran mayoría de los andaluces siguen pensando que el andaluz es una manera de hablar mal el castellano).

Además, la secesión lingüística del andaluz provocaría algún que otro contrasentido en la dialectología. Los dialectos/hablas/idiomas (recordemos, término político) de Canarias y de América Latina, ¿en qué sistema los englobaríamos? ¿En el andaluz o en el castellano? No soy ningún experto en estas hablas pero, hasta donde sé, en general tienen algunos rasgos comunes con el andaluz y otros con el castellano (unas, como las hablas argentinas o colombianas atlánticas, tienen más en común con el andaluz, y otros, como las mexicanas o las peruanas, más con el castellano).

Por todo lo que he expuesto, creo que haciendo un ejercicio de coherencia, no las tengo todas conmigo para reivindicar el andaluz como una lengua independiente.

Sin embargo, creo que la posición más provechosa es la reclamación de una mayor visibilidad y reconocimiento de las peculiaridades lingüísticas andaluzas en la normativa castellana (igual que se hace con las valencianas en la normativa catalana, totalmente multicéntrica).

Por mi parte, ya hace tiempo que no me corto en escribir utilizando los rasgos morfosintácticos de mi dialecto nativo, a pesar de que ciertos órganos normativos no lo consideren aceptable para el lenguaje escrito. Para mí, lo natural es “ustedes coméis”, y no veo ningún motivo para sustituirlo por “ustedes comen” o por el horroroso “vosotros coméis”, forma a todas luces extranjera al oído andaluz occidental.

Hay cuestiones que habrá que ir estudiando más a fondo para ver cómo pueden encajar en nuestro sistema normativo actual (hasta ahora, basado sólo en el castellano) y cuál sería el mejor modo de representarlas. Pero creo que este es el camino que más lejos nos puede llevar.

martes, 31 de julio de 2012

El andaluz (2)

Bueno, lo prometido es deuda, así que aquí estoy de nuevo para explicar lo que pienso sobre el andaluz.

Ya expliqué que me molestaba bastante la actitud que se tiene acerca del andaluz, no sólo fuera de Andalucía, sino también dentro. Y todo esto no tiene más que un motivo: el desconocimiento, la ignorancia sobre nuestra lengua, sobre lo que hablamos.

Y digo nuestra lengua y digo bien, porque sencillamente, decir nuestra lengua no quiere decir nada de que sea una lengua exclusiva o no lo sea. Leí hace tiempo, en el prólogo de un libro de gramática castellana, que un cierto escritor, cuyo nombre no conozco, hablaba de que escribía en lengua cubana. Y lo hacía correctamente, porque al fin y al cabo, escribía en la lengua que hablan los cubanos. Querer imponer un nombre único para una lengua es un poco imperialista, ¿no creéis?

Si quiero decir que hablo andaluz estoy en mi derecho, porque lo que hablo es la lengua que aprendí donde me crié, en Andalucía. Por lo tanto, hablo andaluz.

¿Es la misma lengua que el castellano?

Mi respuesta es: sí y no.

Y he de decir bien claro, NO, porque todos los motivos que nos dan siempre para defender la unidad de la lengua, nuestra pertenencia a la lengua castellana, son en su mayoría falsos. Todo el mundo sabe que Andalucía no quedó despoblada después de la guerra santa castellana (conquista militar, llamadlo como queráis, lo de Reconquista es incorrecto). Existen escritos sobre este tema, y si se hubiera despoblado, no tendría sentido una expulsión de los moriscos en 1609. Entonces, una Andalucía llena de andalusíes (podemos llamarlos andaluces, ¿no?) y que se intentó repoblar con dudoso éxito (como reconocen los historiadores), no creo que haya cogido la lengua de los castellanos tan fácilmente. Al contrario, la lengua de aljamía (el mozárabe) se mantuvo muy viva. De este mozárabe desciende lo que hablamos hoy los andaluces, con ciertas influencias externas, claro.

Ahora, también he respondido que sí. Es un sí con reservas, sin embargo. Sí, porque los más de cinco siglos de ocupación y aculturación castellana en Andalucía han hecho que ambas variedades hayan convergido, se hayan acercado en lugar de alejarse. El castellano ha aprendido palabras andaluzas, y el andaluz ha cogido muchas palabras castellanas. El sí es con reservas, porque mientras que nosotros entendemos y aceptamos los usos localistas castellanos, las estructuras y particularidades gramaticales que son exclusivas de allí (como el leísmo), ellos no hacen lo mismo con las nuestras. La normativización y normalización del tan celebrado castellano (ahora rebautizado a español para gloria del nacionalismo rojo y amarillo) se han hecho completamente de espaldas al andaluz, ignorándolo y minorizándolo. Diciéndonos que hablamos mal, que sólo hablamos ‘un dialecto’, y que somos unos incultos por utilizar estas estructuras gramaticales que, por un motivo u otro, no han llegado a cuajar en Castilla o no han querido aprender los castellanos.

Hablamos ‘un dialecto’, sí… ‘un dialecto’ que los castellanos olvidan que fue el habla de prestigio en el siglo XVI. En esa época, hablar castellano era de campesinos; la gente importante, con dinero, hablaba andaluz. Y sólo hace falta mirar a América para ver una demostración. La primera colonización americana se hizo en andaluz. Cuando el castellano pasó a ser el dialecto de prestigio, este cambio sólo afectó a los lugares más en contacto con Castilla: las capitales de los virreinatos, los alrededores de la Ciudad de Méjico y de Lima, principalmente, que son los lugares que más ‘castellano’ hablan. Los lugares más alejados, con menos contacto, hablan aún hoy una lengua que más podríamos llamar ‘andaluza’ que ‘castellana’… lo podemos oír en Santiago, en Buenos Aires, en Sucre, en Cartagena de Indias…

Y respondido eso, paso al segundo tema que mencioné en mi anterior artículo, ¿creo que el andaluz debería escribirse con la ortografía castellana, o necesitamos una nueva?

No vería ningún problema en escribir el andaluz con la ortografía castellana… si no nos estuvieran siempre negando nuestras características. Si la ortografía tuviera más en cuenta nuestras particularidades gramaticales y no sólo las castellanas, no habría problema en seguirla. Por ejemplo, si nos dejaran enseñar a nuestros niños que las s finales no se pronuncian, que s y c/z suenan exactamente igual, que la h no siempre es muda, que la d entre vocales es correcto enmudecerla… nuestra lengua (la andaluza) se parece lingüísticamente mucho al francés en su evolución, y tomando esta medida, la correspondencia ortografía-pronunciación sería como la del francés: una escritura fácil de descodificar, aunque difícil de codificar.

¿Valdría la pena? Se puede debatir mucho tiempo sobre este tema. Tiene ventajas e inconvenientes. Como ventajas, veo el acceso al gran catálogo de literatura ya existente en castellano y la que se pueda escribir en un futuro; del mismo modo, no habría que volver a reescribir (traducir) las obras castellanas y andaluzas escritas hasta este momento. Desventajas… lo que ya he dicho, que la ortografía y la pronunciación no tendrían una equivalencia fonética, y eso haría más difícil escribir correctamente. Sin embargo, eso ya ocurre. Los niños andaluces tienen una dificultad mayor que los castellanos para escribir, por la falta de equivalencia fonética. Lo que cambiaría sería que al menos no los veríamos vacilar respecto a cómo hablar.

Lo que sucede hoy en día no es eso, no obstante. Los andaluces seguimos en esta situación en la que nuestra lengua no se respeta y se nos sigue ridiculizando. Y esta situación nos mueve a querer definir nuestra lengua de manera independiente a la castellana. Si ellos no nos aceptan como somos, tendremos que hacer nuestro camino. Y eso quiere decir una nueva ortografía, propia nuestra, sin tener que consensuar nada con quien no nos ha querido reconocer.

Me alegro de que la Sociedad para el Estudio del Andaluz esté trabajando tanto en este tema… quizá en veinte años tengamos nuestra lengua bien normativizada y estandarizada, como para luchar por un reconocimiento completo.

jueves, 26 de julio de 2012

El andaluz (1)

Como andaluz interesado por mi país y como aficionado a los idiomas, una de mis pasiones es el estudio del andaluz, entendido andaluz como lo que hablamos los andaluces. No me corto en llamarlo lengua andaluza, porque lo es. Lo que hablamos los andaluces tiene que ser una lengua, ¿no? Todo el mundo habla alguna lengua. Que sea o no sea la misma que el castellano, ya eso da para discutir mucho.

Y estos días me ha dado por leer más sobre nuestra lengua, aunque no haya mucho escrito sobre ella. Los estudios que se han hecho del andaluz son pocos, superficiales y llenos de tópicos y errores. Errores causados casi siempre por el mismo motivo: la falta de referente interior para nuestra lengua. Parece que todo lo hiciéramos mirando a Castilla, reflejándonos en cómo lo hacen en Castilla. Y eso, en el tema lingüístico, es un gran fallo. 

No nos hace falta mirar cómo hablan en Castilla para definir cómo hablamos nosotros; si esto o aquello lo decimos igual o diferente que ellos. Primero, porque nosotros ya hablábamos una lengua latina cuando en Castilla todavía hablaban íbero o celtíbero. Tendremos más razones que ellos para organizar nuestra lengua latina independientemente, digo yo. Y segundo, porque es un derecho de los hablantes de todas las lenguas; cualquier lengua puede describirse a sí misma sin necesitar guiarse por otra. 

Como bien dice el señor Moreno Cabrera, catedrático de lingüística en la UAM, es una equivocación pensar en las lenguas habladas como si fueran variedades de las escritas. Más bien funciona al revés: la lengua escrita es una adaptación a la escritura de una determinada variedad de la lengua hablada. Y si pensáis en eso, es natural: la lengua hablada nunca ha dejado de evolucionar; la escrita se ha codificado en un momento del pasado y hace falta ir actualizándola. La lengua hablada está viva, la escrita está fija. Y por este motivo, la escritura siempre irá por detrás del habla.

Es una lástima que tanta gente andaluza se haya creído lo que nos han hecho creer desde Castilla. La gente se ha ido creyendo que nosotros hablamos mal, o de manera diferente por lo menos, el castellano original, es decir, el escrito. No tiene sentido. Si recordáis cuando erais pequeños y aprendisteis a hablar lo entenderéis, no hemos aprendido a hablar con un libro. No nos han puesto la frase escrita por delante y hemos empezado a pronunciarla ‘a nuestra manera’. Hemos aprendido a hablar de nuestros padres, abuelos y vecinos. Ellos hablaban así porque así lo aprendieron de sus padres, abuelos y vecinos, y sucesivamente. La lengua escrita, como mucho, puede ser un modelo al que –quien quiera- puede acercarse, pero nunca un modelo original del que nos hemos alejado. 

Volviendo a lo que quería comentar, estoy leyendo mucho sobre el andaluz –bueno, mucho relativamente a lo que hay escrito y disponible online, que no es mucho-. Me parece que tenemos una lengua muy interesante, incluso fascinante, de la que todavía se ha estudiado muy poco. No he visto aún, por ejemplo, a ningún autor comentar que tenemos la costumbre de pronunciar las –n finales de palabra con un punto de articulación velar. No he visto tampoco que ningún autor hable del parecido con el francés por la desaparición de los morfemas de número en andaluz occidental (en el oriental se da un fenómeno genial de modificación vocálica), o por la nivelación de las formas verbales de las tres primeras personas, que empieza a hacer necesaria la utilización del pronombre en sitios como Cádiz.

Me ha gustado mucho saber que la Sociedad para el Estudio del Andaluz (ZEA) sigue funcionando y haciendo las jornadas bieniales sobre el andaluz. He leído textos de los principales impulsores de esta Sociedad y me gusta que hagan un trabajo tan minucioso y riguroso. Ya seguiré leyendo y viendo qué cosas nuevas descubro de mi lengua.

Y acordaos, no os avergoncéis nunca de lo que habláis. Todas las lenguas y variedades lingüísticas son interesantes y singulares… por muy vulgares que os quieran decir que son.

En la siguiente entrada hablaré de si creo que el andaluz se debería escribir con la escritura castellana, y si creo que son la misma lengua. Bueno, eso si no cambio de opinión de aquí a que la escriba, jajaja.