Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de junio de 2026

Libro: HappyHead

La semana pasada, gracias a un vídeo de TikTok, descubrí a Josh Silver, un escritor inglés que pertenece a nuestro colectivo. El vídeo hablaba de cinco libros queer y, aunque lo mentaron por su último libro Fruit fly, busqué sobre él y vi que había publicado hace un par de años un libro llamado HappyHead, que las sinopsis y reseñas describían como libro queer y como distopía, dos elementos que me interesan en un libro.

Así que ese mismo día empecé a leerlo, y en total he tardado tres días en terminarlo. Os hablaré un poco de él.

La acción transcurre en el presente, en el que nuestro protagonista, Seb, recibe una carta en la que se le invita a tomar parte en un proyecto llamado HappyHead. Este proyecto promete permitir a sus participantes alcanzar la felicidad duradera mediante trece días de actividades en grupo. Durante esos trece días, los participantes no tendrán contacto con el exterior, pero estarán acompañados constantemente por personal con formación psicológica y médica.

Seb es un chaval que acaba de cumplir 17 años, que salió del armario sin querer y cuya relación con su familia no es la mejor. No encaja con sus compañeros de clase y sus notas han bajado a niveles preocupantes, así que ve este proyecto como una actividad en la que podría tener buenos resultados.

Ahora vienen los spoilers.

👁️ Haz clic aquí para ver el spoiler...

Tengo muchos pensamientos sobre este libro (los que he tenido mientras leía y los posteriores) y no sé cómo estructurarlos.

Por un lado, no es verdad que sea una distopía. Tiene elementos que podrían pertenecer a una distopía, pero la acción ocurre en el presente y no tengo claro que fuera completamente imposible que algo así ocurriera.

Por otro, en cuanto al tema del libro, me parece una genialidad enlazar las adolescencias queer, la búsqueda de la salud mental y la manipulación política fascista, además de la homofobia que siempre nos acecha, incluso en las obras de ficción.

(Esto es una de las cosas que echo en falta del libro, pero es por mis expectativas, no es culpa del autor. Me encantaría leer ficción en la que no solo no existiera la homofobia, sino en la que lo queer fuera la norma. A lo mejor algún día encuentro algún libro así.)

Me he pasado buena parte del libro deseando que Seb reaccionara de otra manera, pero es que el personaje es ese, y no el que yo quería. Todo el rato estaba pensando ¿pero por qué no se rebela? ¿por qué no se queja? Suerte que aparece Finn.

El libro no resuelve, te deja pendiente de la segunda parte. Y la verdad es que me ha inquietado tanto que, aunque tengo la segunda parte preparada para leerla, voy a dejar pasar unos días. Necesito leer algo más tranquilo antes de volver a este libro.

Así que, por ahora, seguiré con Ana Karénina (que estaba leyendo en serbocroata pero me he pasado a la versión en castellano).

lunes, 8 de junio de 2026

Me encanta leer en electrónico

Ayer fui al gimnasio y, después de empezar los ejercicios de la rutina que me tocaban, noté que la espalda estaba a punto de lesionárseme así que preferí no forzarla, y dejé el primer ejercicio a la mitad. Me fui a la elíptica a hacer media hora y, por suerte, me había llevado el lector electrónico.

Mi primer lector electrónico me lo regaló Fede, mi ex, para el día que cumplí 29 años, en 2013. Era un Kindle de 4ª generación, no era táctil, tenía unos botones en el inferior y los laterales que servían para desplazarse por la pantalla.

(No sé por qué hablo en pasado, si aún lo tengo. De hecho, lo tengo encima de la mesita de noche aunque ya no lo use.)

Hacía tiempo que quería un lector electrónico, pero no me había atrevido a comprarlo. Me parecía un gasto innecesario y frívolo y no me permitía a mí mismo ese tipo de gastos. Por eso, agradecí mucho que me lo regalara Fede, además con una funda de cuero negro muy chula.

La cuestión es que, desde que tuve ese lector electrónico, me pasó lo que me habían dicho algunos compañeros y amigos que les había pasado a ellos: empecé a leer mucho más.

Y es que me gusta mucho más leer en electrónico. Tiene diversas ventajas que, para mí, han sido clave para que lea en electrónico y lo haga más que en papel.

El mayor factor es la comodidad. Sujetar el lector electrónico es mucho más sencillo que sujetar el libro en papel, sobre todo si es de una cierta extensión (un libro gordo). Además, en este tipo de libros, para leer bien las páginas centrales tienes que abrirlos bastante, lo cual acaba dañando el lomo. Esto es lo normal del uso, pero no deja de darme pena. Además, no tienes que preocuparte de marcar la página con un marcapáginas u otros métodos.

Otro aspecto cómodo del libro electrónico, pero que para mí no tiene mucha importancia, es que puedes ajustar la letra al tamaño que necesites (yo, por ahora, aún leo bien los tamaños pequeños, pero esto no durará mucho). También hay gente que valora que en el libro electrónico, si lees en público, no se ve qué estás leyendo, aunque las opiniones están bastante divididas en este aspecto (hay gente a la que le gusta que se vea lo que leen).

Otro factor de comodidad es que en el mismo dispositivo puedes llevar varios libros. Ya no tienes que elegir qué libro llevarte para leer en un viaje o trayecto, puedes llevar varios y cambiar si te aburres o si quieres ir alternando.

Y lo de no tener una biblioteca gigante de libros en papel que alguna vez leíste es algo que agradeces cuando tienes que hacer una mudanza.

Además, está el factor coste: los libros electrónicos nuevos son más baratos que en papel, y los clásicos (cuyos derechos ya han prescrito) son gratuitos.

Ayer, leyendo a la salida del gimnasio. La tinta electrónica se ve perfectamente en un día soleado, no necesitas subir el brillo como le pasa al móvil.

Después están factores menores como el poder hacer una búsqueda en el texto. Es muy útil cuando un libro tiene muchos personajes y no eres capaz de recordarlos todos por su nombre.

En fin, por todo esto, apenas leo en papel. Aún tengo y de vez en cuando compro libros en papel, pero solo cuando son referencias (diccionarios, gramáticas) o libros de texto. Estos libros que no se leen de una vez de principio a final es más cómodo tenerlos en papel.

Hoy en día ya no uso aquel primer lector electrónico, que aún tengo: la batería le duraba cada vez menos y los botones empezaban a fallarle. El que uso ahora es otro Kindle que me regaló Pau por reyes en 2024, aunque estoy mirando de cambiarme el lector para no usar uno de Amazon, que tiene muchas limitaciones.

Entiendo y no critico a aquellos cuyo argumento para rechazar leer en electrónico es que les encanta el olor o el tacto del papel. No lo comparto, pero no seré yo el que lo critique, cada uno elige qué factores le pesan más.

jueves, 29 de enero de 2026

Los libros que leí en 2025

Copio esta idea de mi querido Aitor. Aunque yo no leo tanto como él, al menos os comento los títulos que me ha regalado el año 2025, ya muerto y enterrado.

Enunciaré los títulos de los libros en el idioma en el que los he leído.

1. Лето када сам научила да летим (El verano que aprendí a volar), de Jasminka Petrović. Es el primer libro escrito originalmente en serbocroata que he leído completo. La protagonista es una niña preadolescente de Belgrado a la que sus padres mandan a regañadientes a veranear con su abuela al pueblo de esta, un idílico pueblecillo en una isla de la costa de Croacia, donde la vida es más auténtica. Aunque se nutre de un puñado de lugares comunes, me resultó muy interesante por todo el contexto cultural: el choque cultural entre Serbia y Croacia, rencillas familiares, rencores por la guerra... No le di las cinco estrellas en Goodreads porque la protagonista es irritante y protestona hasta niveles inaguantables. No sé cómo no la tiraron al Adriático.

2. El matí de la sega (traducido al castellano como Amanecer en la cosecha), de Suzanne Collins. El quinto libro (segunda precuela) de la saga Los juegos del hambre. Cuando empecé este libro, no había acabado el cuarto, lo tenía un poco en suspenso. Sin embargo, me lo leí en una semana y media. Me ha encantado, me parece igual de enganchante que la trilogía original, con el refrescante ingrediente de que el narrador es Haymitch Abernathy de adolescente. Le di 5 estrellas y en realidad estoy deseando volver a leerlo. Este año estrenan la película, probablemente me lo leeré para esa época.

3. Spice Girls Revisited (Las Spice Girls revisadas), de David Sinclair. Sabéis que en mi época adolescente fui fan de las Spice Girls y que aún a día de hoy me gustan, me parecen un grupo imprescindible y que rompió muchos moldes no solo en el pop sino en la sociedad. Este libro ha sido muy ilustrador acerca de todo el fenómeno Spice Girls. Me ha hecho recordar muchas cosas, me ha arrojado luz sobre el contexto social en el que se desarrollaron (que con 13-14 años y sin Internet no tuve manera de conocer), y me ha hecho valorar más lo que hicieron y lo que pasaron. Además, el autor ha hecho una enorme labor de documentación, recopilando testimonios de un montón de gente que trabajó con ellas.

4. Balkanski špijun (El espía balcánico), de Dušan Kovačević. Una obra de teatro no muy larga, escrita en serbio y publicada en 1983, ambientada en la Yugoslavia socialista. Una familia serbia, que alquila una habitación a un inquilino francés de origen serbio, empieza a sospechar que el inquilino es un espía que intenta hacer caer al gobierno. No me gustó demasiado el libro, especialmente por el final que tiene, aunque al menos me sirvió para practicar la lectura en serbocroata, con un montón de coloquialismos.

5. Maricas malas: construir un futuro colectivo desde la disidencia, de Christo Casas. Este potente ensayo reflexiona sobre la situación actual de nuestro colectivo LGTBIQ+, sobre los esfuerzos del sistema por asimilarnos y desactivarnos, y defiende la necesidad de no ser cómplices de ese mismo sistema y de luchar por mejoras para todos. Me encantó.

6. Who I am: my story (Quién soy: mi historia), de Melanie Chisholm. Siguiendo con el tema Spice Girls, esta vez tocaron las memorias de Melanie C. Me resultó bastante interesante conocer su infancia, su juventud, cómo llegó a las Spice, cómo vivió la fama y el apagado del grupo, su carrera en solitario, y cómo sufrió y superó sus problemas de salud y alimentarios. Después de haber leído el libro de David Sinclair, fue interesante leer sobre los mismos hechos pero vividos desde dentro.

7. Balada d'ocells i serps (traducido al castellano como Balada de pájaros cantores y serpientes), de Suzanne Collins. Empecé a leer este libro cuando salió en 2020, y no ha sido hasta el año pasado que me lo terminé, porque me forcé a leerlo. Sinceramente, me parece el más flojo de los cinco. Aunque está bien para comprender el personaje de Coriolanus Snow, realmente es una tan mala persona viviendo unos tiempos tan desagradables que oír sus pensamientos no se hace ameno ni divertido. Me alegré de acabarlo (y del final).

8. The Story of ABBA: Melancholy undercover (traducido al castellano como Melancolía encubierta: el libro de ABBA), de Jan Gradvall. Un libro interesante, sobre la historia de ABBA, y atípico, porque no sigue un orden cronológico, sino que cada capítulo está dedicado a un tema diferente, que bien puede ser de antes del grupo, de después, de durante, o centrado en alguno de los cuatro miembros o en sus allegados. Me resultó interesante, sobre todo, conocer el contexto cultural de ABBA en la Suecia de los años 60 y 70, mucho más desfavorable de lo que podríamos imaginar hoy, que se les considera un grupo mítico.

9. Cveće za Aldžernona (traducido al castellano como Flores para Algernon), de Daniel Keyes. El protagonista del libro es Charlie Gordon, un hombre de 30 años con una discapacidad psíquica al que ofrecen ser parte de un experimento cuyo objetivo es comprobar si pueden aumentar su inteligencia. La premisa es muy interesante, aunque la ejecución no tanto. Me molestó sobre todo que los personajes femeninos fueran tan planos y estereotípicos: todas las mujeres son o malas, o tontas, o putas (entendedlo como "disfrutan del sexo y el autor las culpa por ello"), salvo una, que es la buena de la historia (tampoco os haré spoilers). Lo único interesante es el estilo en el que está escrito, pues está narrado en primera persona y el autor escribe de acuerdo al nivel de inteligencia del protagonista. Como curiosidad, este libro fue parodiado en el capítulo de los Simpson en el que Homer tiene un lápiz en el cerebro (y yo me he enterado más de 20 años después).

lunes, 31 de marzo de 2025

Amanecer en la cosecha

He acabado el quinto libro de Los juegos del hambre (antes que el cuarto, que no he sido capaz de pasar de la mitad, pero lo haré) y hay tantas cosas que me gustaría decir. Pero no estoy preparado y creo que es demasiado pronto para hacer spoilers, que solo salió hace dos semanas.

Ya nos lo comentaremos.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Favoritos

De vez en cuando me encuentro en redes sociales que la gente habla de sus cosas favoritas. No así en abstracto, sino de sus películas favoritas, libros favoritos, series favoritas, cantantes favoritos, canciones favoritas...

Hace tiempo que no participo en estas tendencias sociales de redes porque no tengo ni idea. No puedo elegir una canción favorita, un cantante o grupo favorito... en el caso de libros siempre digo Los Juegos del Hambre porque es una respuesta fácil; me gustaron mucho, pero ni me gustan tanto como para que sean la respuesta adecuada ni me gustan tanto más que otros como para no incluir otros en la respuesta.

Es que ni siquiera creo que pueda comparar una novela distópica como Los Juegos del Hambre con obras de teatro o ensayos políticos. Y no es porque un género sea mejor que otro, ni nada de eso. Es porque igual puedo disfrutar leyendo un libro de un tipo que uno de otro tipo.

Todos los años, con motivo del fin de año, se organiza en Internet una votación masiva a las mejores canciones de Eurovisión. Creo que nunca he llegado a participar porque no puedo hacer un ránking de mis 10 canciones favoritas entre más de 1700. Incluso si pudiera hacer uno, hoy escogería esas diez y mañana otras diez diferentes.

De hecho, la gente incluso tiene un mejor amigo o una mejor amiga. Yo a mis edades no puedo decir que lo tenga. Tengo muchos amigos que son muy buenos, pero no tengo *un* mejor amigo. Sé que en el pasado lo he podido tener, pero ya no, e incluso lo prefiero así. Disfruto mucho de la compañía (aunque sea principalmente virtual) de todos mis amigos.

Sinceramente, no me imagino teniendo un solo libro, canción o película favorita, para que mañana su autor o autora demuestre ser una mierda de persona y me los arruine. No, yo no separo autor y obra y ya creo que lo hago bien así. No me gustaría verme en la piel de mis amigos fans de Harry Potter.

Del mismo modo que siempre me han parecido una gilipollez los enfrentamientos entre fans de un artista y fans de otro. Al principio de entrar en internet, en algún chat dije que me gustaban mucho Ace of Base y me respondieron que entonces tenía que odiar a Roxette porque eran bandas enfrentadas. Y, la verdad, ni lo entendía entonces ni lo entiendo ahora. ¿Por qué voy a odiar a Roxette? Tienen canciones guays, aunque no me gusten tanto como Ace of Base.

No sé quién gana con esta estúpida polarización, pero no puedo sentirme identificado.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Libros y sus índices

Crecí en una casa en la que, si algo no faltaba, eran libros. Había toda clase de obras literarias y de referencia. Mi madre leía mucho (mi padre supongo que también, pero no tengo recuerdos de eso) y mis hermanas también lo hacían.

De chico mis libros favoritos eran los de referencia, me pasaba el día mirando atlas y leyendo enciclopedias. Recuerdo que los teníamos de muchos tipos; en concreto recuerdo que todos los atlas llevaban las fronteras anteriores a 1990 salvo dos, e incluso en estos dos seguía sin aparecer Checoslovaquia dividida o Eritrea independiente.

El más antiguo que teníamos había sido impreso a principios de los 70 (¿1974 puede ser?) y me resultaba muy exótico, por cuanto muchos de los países tenían nombres diferentes. Yibuti no era Yibuti, era el Territorio francés de Afars e Issas. Egipto aparecía con el nombre de República Árabe Unida, que sólo de mayor me enteré de que había sido un proyecto fallido de federación entre Egipto y Siria.

(Por cierto, que la Guerra Fría me parece un periodo histórico apasionante. Recuerdo haber visto en la tele la caída del Muro de Berlín y los acontecimientos que acabaron por desmembrar la URSS y, por supuesto, no era consciente de la importancia que tenía. Hoy cuando leo sobre eso no puedo más que imaginarme lo inquietante que debía resultar.)

Divago, pero con esto me quiero referir a que crecí en una familia donde se daba mucha importancia a la cultura, en este caso, reflejada en la letra. Y es que las ocasiones en las que abría un libro con alguien de mi familia, ya fuera una enciclopedia, un atlas o cualquier otro, eran bastante frecuentes.

Siempre pienso que debido a eso soy muy curioso y me gusta saber más, leer más, informarme de todo lo que me interesa, buscar la respuesta a cada duda que me surge. Aún hoy algo que me caracteriza es que cuando me interesa un tema me paso días leyendo todo lo que puedo para enterarme de todo.

Y no olvidaré una vez que cogí un libro para buscar algo (no puedo recordar el qué), pero al abrirlo y mirar las primeras páginas, no encontraba el índice. No tenía.

Cuando expresé mi malestar porque no podía encontrar lo que buscaba, mi madre me respondió. «Busca el índice al final». Gracias a ella, descubrí que los libros más antiguos solían llevar el índice en la última página y no en las primeras.

Por eso recuerdo ese día cada vez que abro un libro y su índice está al final. Recuerdo ese día, recuerdo a mi madre, y agradezco la educación que recibí en casa.