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miércoles, 2 de julio de 2014

El doblaje en andaluz, Street Sharks

El artículo del otro día sobre el infame modelo lingüístico de Canal Sur me hizo rebuscar en internet, investigar, y me encontré con la sorpresa de que Canal Sur había emitido una serie de dibujos animados doblada al andaluz. Se llama Street Sharks, es una serie de animación estadounidense de 1994, y fue doblada en Sevilla. En esta página podéis ver datos técnicos sobre el doblaje de esta serie (actores, estudios, año).

Por lo que se ve, en los estudios Alta Frecuencia de Sevilla se han doblado muchas series y películas, pero todas al dialecto de Castilla, salvo la serie de dibujos Bandolero (la cual no incluyo en mi artículo de hoy porque se encuentra en una situación diferente) y la que comento, Street Sharks.

Digo que Bandolero se encuentra en una situación diferente porque fue la productora quien decidió que la serie debía doblarse en andaluz, debido a que estaba ambientada en Andalucía. Es decir, la utilización del dialecto andaluz se debía a motivos folklóricos más que a un interés de dignificación mediante su uso funcional.

El resultado del doblaje de Street Sharks lo podemos ver en Youtube.

Olvidemos al malo, el Doctor Piranoid, que habla con acento de Castilla; al modelo utilizado para el doblaje de esta serie yo lo llamaría un andaluz de (muy) mínimos. Es decir, se limita a aspirar algunas -s de final de sílaba. Pero el vocabulario es el mismo que usarían en Castilla, incluyendo dialectalismos (patatas en lugar de papas, que es el término más usado en español, incluido el andaluz), el seseo no existe, e incluso utilizan el leísmo castellano; tres aspectos que yo modificaría a la hora de definir un estándar andaluz para los medios. Incluso se da la paradoja de que, aun siendo el sonido de la sh en Sharks un sonido nativo del andaluz occidental, los dobladores se empeñen en pronunciar el nombre de los Street Sharks con el sonido de ch castellano (como cuando un andaluz intenta hacerse el fino).

Hay páginas que aseguran que este doblaje causó mucho revuelo e incluso llegó a ser debatido en el Parlamento de Andalucía (enlace 1, enlace 2). Sin embargo, he buscado todo lo posible en los diarios de sesiones de los plenos del Parlamento de Andalucía y en las comisiones de control a RTVA y no he encontrado nada que haga referencia ni a esta serie, ni a doblajes en andaluz; Google tampoco da enlaces a ningún diario que se haga eco de esa supuesta polémica, así que personalmente no creo que haya existido (si alguien puede aportar alguna fuente que dé fe, lo agradeceré).

No es ninguna sorpresa que, haciendo una búsqueda en Google sobre el doblaje de esta serie, aparezcan multitud de foros de aficionados a los dibujos animados o al doblaje criticando la elección de doblaje en andaluz. Lo que sí me ha sorprendido gratamente es encontrar mensajes de gente a la que le gustó que se utilizara el andaluz en este doblaje (de mínimos, pero menos ajeno a nosotros que el doblaje castellano).

Personalmente, me gustaría que todos los dibujos que emitiera Canal Sur fueran doblados en andaluz (y, si fuera posible, en un andaluz menos acomplejado que el de Street Sharks). No me voy a meter ya en series y películas, pero al menos los dibujos animados sí. Hay que tener en cuenta que en cuestiones de doblaje la costumbre pesa mucho, más de lo que la mayoría de la gente se da cuenta. La utilización del andaluz en la televisión ha sido frecuentemente tachada de «poco natural», muy injustamente, cuando el único motivo por el que suena poco natural es porque no tenemos costumbre de oírlo en esas situaciones. Nadie se da cuenta de lo poco natural que es el castellano que se utiliza en los doblajes, por ejemplo, porque estamos muy acostumbrados. ¿Conocéis a alguien que insulte a otra persona diciendo furcia o bastardo, o que cuando está cabreado utilice el adjetivo jodido para calificarlo todo (pásame el jodido teléfono)? Yo tampoco. Si alguien hablara así en la calle, pensaríamos que es extranjero o está sufriendo un ictus. Sin embargo, en la televisión nos parece lo más normal. El lingüista David Arnau, de la televisión catalana TV3, reflexionaba sobre este fenómeno en el artículo Malparits indignes.

Y si no fuera posible doblar en andaluz, puestos a renunciar a nuestro dialecto, no veo por qué habríamos de hacerlo en favor del de Castilla. Si no puede haber doblaje en andaluz, lo correcto me parecería poner los doblajes de Canal Sur en español neutro (es decir, el que ahora solemos llamar latinoamericano). Si la industria ha logrado crear un estándar español que es lo suficientemente deslocalizado como para que todos los latinoamericanos lo consideren suyo por igual, y que además se acerca mucho más al modo de hablar de los andaluces que el dialecto de Castilla, ¿por qué no lo podemos aprovechar? Además, mi generación creció viendo dibujos doblados al otro lado del Atlántico y nunca nos pareció extraño. No entiendo por qué tenemos que ver doblajes a un dialecto minoritario que no es el nuestro.

Dejo aquí esta reflexión y mi deseo de que, en el futuro, Canal Sur se implique más en la promoción de nuestra identidad lingüística.

lunes, 23 de junio de 2014

El infame modelo lingüístico de Canal Sur

Voy a dedicar unas líneas al modelo lingüístico de Canal Sur. Canal Sur, la nuestra. O al menos eso rezaba su eslogan al principio de los 90.

No cabe duda de que es nuestra porque nuestros impuestos son los que la sostienen. Y se supone que es la que nos representa y nos vertebra. Todo queda muy bonito en la teo ría. La práctica... es otra historia.

Voy a dejar aparte las cuestiones polémicas sobre la temática de los programas de televisión o el peso de los diferentes territorios en sus emisiones y voy a centrarme en el modelo lingüístico que se utiliza.

Una de las mayores críticas que ha tenido siempre Canal Sur es el uso bajo tirando a nulo de la modalidad lingüística andaluza, el dialecto, el acento, o lo que quieras, no voy a entrar aquí en la denominación. Vamos, que cuando oyes a los presentadores y locutores no piensas que sean andaluces. Es algo que impacta a la gente de fuera que ve Canal Sur, y es algo que a muchos andaluces nos molesta.

Algunos asegurarán que en la tele hay que hablar bien y que hablar andaluz no es hablar bien. No voy a perder tiempo en rebatir tal ejercicio de ignorancia.

La posición oficial de Canal Sur está recogida en su libro de estilo. En éste, primero (página 31), se hace un bonito elogio del papel que el canal debe hacer en la difusión de lo que ellos llaman las hablas andaluzas (¿cuando se habla del español de la Argentina -igual de diverso que el andaluz- también lo llamarían las hablas argentinas?), pero en el resto del texto este elogio queda en papel mojado.

Vaya por delante que Canal Sur deja que cada periodista elija qué acento utiliza para comunicar. Muy respetable, hasta cierto punto. Yo me opongo frontalmente, luego explicaré por qué.

A partir de la página 219, explican que el andaluz que se utilice debe utilizar los rasgos de más alto nivel y que no se identifiquen con lo popular y coloquial. Teniendo en cuenta que la asociación se hace al revés, de modo que los rasgos andaluces ya llevan de por sí la asociación de que son populares y coloquiales, no avanzamos mucho.

Paso a analizar algunas de las pautas de este libro de estilo.
  • Se acepta eliminar la -d a final de palabra (usted, realidad pronunciados usté, realidá), pero aun así, recomienda pronunciarla levemente (página 222). Es decir, recomienda una pronunciación que ningún andaluz hace. La gran mayoría, incluso cuando hablamos en registros formales, no pronunciamos esa -d. Los que lo hacen (y ahora miro a los periodistas de Canal Sur) lo hacen a la manera madrileña, es decir, pronuncian ustez, realidaz (aunque esta pronunciación está condenada en el libro de estilo). ¿Cuál es el motivo de recomendar una pronunciación que para todos es artificial?
  • Recomienda evitar la pronunciación fricativa de la ch porque la considera vulgar (coshe).
  • Recomienda pronunciaciones claramente artificiales en el caso de la b, es decir, condena pronunciar summarino y sutterráneo (pronunciaciones aplastantemente mayoritarias en Andalucía) e incluso llega a aconsejar supterráneo (cuando nadie pronuncia así esa palabra, al menos en Andalucía). Del mismo modo, avisa de que no desaparezca la b en palabras como abstención u obstáculo, que igualmente nadie pronuncia con b.
  • Condena el ceceo, cuando es la pronunciación de más de la mitad de Andalucía, y le da la consideración de poco formal.
  • Critica los dos grados de abertura vocálica propios de Andalucía Oriental. Aunque los da como correctos, después pasa a decir que no aconseja hacer una abertura vocálica muy amplia para no sonar muy locales. Es decir, ni sí ni no, sino todo lo contrario.
  • Rechaza la aspiración de la t implosiva, en palabras como atlético o etcétera. Igual que en los casos anteriores de la b y la d, nadie pronuncia esa t, y pronunciarla queda artificial y muy afectado.
  • Recomienda pronunciar la x como ks o gs en palabras como examen, y condena pronunciarla como una simple s (esamen). En ningún momento habla de la solución mayoritaria en Andalucía en registros formales, que es hacer una s geminada (essamen). Es decir, en este punto ignora cómo hablamos los andaluces y se limita a recomendar una pronunciación a todas luces castellana.
  • En el terreno de la sintaxis, condena el uso de ustedes con el verbo en segunda persona del plural (ustedes queréis), un uso propio de Andalucía Occidental, que rechaza por coloquial. Sin embargo, acepta el leísmo de persona masculina (le saludé, le vi), que siempre ha sido ajeno al modo de hablar de los andaluces y que, en general, nos suena estridente. Es decir, crítica a un rasgo autóctono y defensa de uno ajeno.
Estos son sólo algunos aspectos que me han llamado la atención, pero el libro de estilo está lleno de absurdos de esa magnitud. En resumen, tenemos que, por un lado, condena la artificiosidad y recuerda lo importante que es sonar natural. Por otro lado, las pronunciaciones naturales las condena casi todas (o las ignora), y recomienda pronunciaciones artificiosas que, en algunos casos, no están en uso en ningún dialecto del español. Además, si tienes en cuenta la imagen de conjunto, este libro de estilo sólo acepta el andaluz si se limita a sesear y aspirar las s de final de sílaba. Nada más. Sin embargo, los rasgos castellanos los acepta sin problemas.

Esto es el libro de estilo. La realidad es diferente. En el programa La hora de Andalucía (seleccionad 23 de junio), que estuve oyendo esta mañana al salir del trabajo, vemos un ejemplo (ha sido el motivo de que quisiera escribir este artículo).

La presentadora (por lo que dice la locución, Olga Moya) conduce el informativo con un acento claramente castellano imitado (está bien conseguido, pero en algunos rasgos se le nota que no es su acento nativo). En el 0:35 se le escapa un másimas (contra lo que recomienda el libro de estilo) pero, por lo demás, castellano todo. Los titulares los dan Valentín García (que me consta que no es andaluz, así que no comentaré) y Beatriz Almeda (la única que usa un acento andaluz a ratos; no aspira la j, por ejemplo, a pesar de que es la pronunciación propia de su acento y el libro de estilo lo acepta). Fidel del Campo también usa un andaluz light en el reportaje sobre el ascenso del Córdoba (y digo light porque ni siquiera la aspiración es generalizada, las s finales de grupo fónico no las aspira). El acento andaluz no vuelve a aparecer hasta el minuto 23, en la noticia sobre Isla Mágica, locutada por Beatriz Rodríguez.

¿Es esto lo propio de un medio de comunicación que, según su libro de estilo, asume la responsabilidad de fomentar y practicar un estilo de andaluz culto, correcto y formal que sea referencia de buen uso idiomático para los andaluces? Personalmente, salvo que ese estilo de andaluz culto corresponda con el uso de Castilla, no puedo estar de acuerdo.

Retomo lo que dije antes de oponerme a que cada periodista elija en qué acento comunicarse. Canal Sur debe ser una herramienta que dignifique nuestra identidad de andaluces, no que la denigre o la marginalice. Uno de los mayores rasgos de nuestra identidad es nuestra forma de hablar, nuestro acento, dialecto, habla o como prefiera llamarlo cada uno (la elección del término es más política que lingüística). ¿Qué clase de imagen se les da a los andaluces cuando ven que ni siquiera el medio de comunicación que debe vertebrar Andalucía utiliza su acento y lo cambia por uno de fuera? ¿Por qué una cadena pública autonómica da prioridad a la elección del periodista (muy respetable, por su parte) antes que al cumplimiento del artículo 10.3.4. de nuestro Estatuto de Autonomía?

Mientras tanto, el público se sigue quejando porque los informativos se dan en castellano, de Castilla, claro está. Espero que en algún momento el gobierno autonómico rectifique y tome medidas en este sentido. Aunque viendo el inmovilismo político que sufrimos, lo veo difícil.