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martes, 1 de agosto de 2023

Reseña de Te estoy amando locamente (2023)

El domingo fuimos a ver la película Te estoy amando locamente, del director Alejandro Marín. He de decir que fue un poco in extremis, dado que ya la estaban quitando de casi todos los cines. Creo que es la tercera semana que estaba en cartelera y la mayoría ya la habían quitado, en Barcelona solo quedaban tres cines que la proyectaran y fuimos al Renoir Floridablanca.

Si no la has visto, quizá prefieras no seguir leyendo, porque aunque no contaré el final, voy a hacer algún spoiler.

La película está ambientada en 1977: corrían los años de la mal llamada transición democrática. Aún estaban en vigor las leyes fundamentales del franquismo, aunque ya estuviera aprobada una Ley de Amnistía para los presos políticos. Y el lugar donde transcurre es Sevilla, una ciudad donde el movimiento obrero era numeroso y se movía, pero la hegemonía social de la burguesía local, conservadora y franquista a muerte, era asfixiante.

Y la película empieza fuerte: el protagonista, estudiante de instituto y fan de Mari Trini, baila con su vecina en la boda de esta misma mientras otros asistentes a la boda lo insultan y se ríen de su pluma.

Desde ahí todo se desarrolla como cabría esperar: madre avergonzada, intenta reprimir a su hijo para que no hablen de ellos, lo lleva a un médico que le intenta aplicar una terapia de conversión, y el hijo se larga de casa para no aguantar esa opresión. Como ha pasado con tanta gente LGTBI+, acaba recurriendo a hacerse una familia en el ambiente, que son quienes lo acogen.

Hasta aquí los detalles que voy a dar del argumento: no voy a hacer spoiler del resto de la película.

Ahora voy a hablar de algunos aspectos de la película que me han gustado:

  • La ambientación. Sevilla en 1977. La ciudad es un personaje más en la película, y los lugares donde se desarrolla la acción son reconocibles por cualquiera que conozca la ciudad. Ya sabéis que viví allí trece años y la echo de menos muchísimo, así que esta película me ha tocado un poco la fibra también por eso. La Giralda y la Catedral, el Palacio Arzobispal, la calle Pureza o el Rectorado (antigua Fábrica de Tabacos) son lugares célebres de la ciudad que salen en la película, donde también se mencionan las huelgas de Hytasa.
  • Como parte de la ambientación: me parece genial y me ha alegrado muchísimo que todos los personajes de la película hablen andaluz (excepto un Guardia Civil, lo cual también entra dentro de lo normal cuando vives en Sevilla).
  • En cuanto a los personajes, al final les coges cariño a casi todos. Al principio odias a Remedios (la madre del protagonista), pero también entiendes que es hija de su época y que su primera reacción, aunque injusta, es la normal en esos años. Igualmente, hace un recorrido humano que la hace redimirse. También he de decir que en 1977 eran pocas las madres que hacían ese recorrido (aún en los 90 había muchísimas que repudiaban a sus hijes LGTBI+). Quizá el único personaje más odioso es Rocío, la viuda amargada del patio de vecinos cuya personalidad es hacerles la vida imposible a todos los demás.
La película tiene ciertos paralelismos con Pride, por cuanto relata el estado de los movimientos de liberación LGTBI+ en una época pasada, pero el tono de esta película es mucho más dramático que el de Pride y tiene escenas más duras.

En definitiva, esta película me ha encantado. Creo que era necesaria y que ayuda mucho a dar perspectiva al movimiento LGTBI+, sobre todo para quienes no conocen de dónde viene.

sábado, 11 de mayo de 2019

#DearMeTenYearsAgo

He visto este 'desafío' en Twitter y me ha gustado. ¿Qué le diría el Dani de hoy al Dani de hace diez años?

  1. No sabes nada de la vida. Es normal, te creerás muy maduro pero con 24 años eres un niñato.
  2. No estás bien, sé que no estás bien. Pero la vida mejorará, y llegará un momento en que no te arrepentirás de haberte mudado a Sevilla.
  3. Deja de ser dogmático. Infórmate de por qué defiendes lo que defiendes.
  4. Acércate a la gente inteligente. Deja de sentirte amenazado por ella.
  5. Aprende todo lo que puedas de quien puedas. Todo lo que aprendas te servirá.
  6. Valora tus buenas cualidades. Tienes muchas. Deja de centrarte en tus defectos, con la edad los pulirás.
  7. Has aceptado tu sexualidad, o eso te crees, pero no tu manera de ser. Sé como te guste ser. Haz lo que te gusta. Y, de una maldita vez, tener pluma no es malo, ni en ti ni en nadie. 
  8. El orgullo nunca ha dado de comer. Acércate a la gente a la que echas de menos. Pide perdón por tus errores y perdona a los demás.
  9. Todo el mundo es un compendio de buenas y malas cualidades. Deja de crucificar a la gente porque hayan hecho algo mal.
  10. Piensa bien antes de pensar mal. Intenta entender por qué los demás hacen lo que hacen, incluso cuando no te gusta lo que hacen.
  11. Piensa antes de reaccionar. Piensa antes de hablar. Te ahorrará pedir perdón luego y sentirte mal por haber hecho daño a la gente a la que quieres.
  12. No intentes cambiar a la gente. Si no te gusta el comportamiento de alguien, toléralo o aléjate, pero no te metas en su vida. Dale consejos si te los pide.
  13. No dejes que te cambien. No te dejes llevar por lo que 'deberías ser'. Encuentra tu propio camino y tu propia manera de ser feliz. La aprobación de los demás no te dará la felicidad.
  14. Di lo que quieres, busca lo que necesitas. No esperes que salga de los demás, porque a lo mejor no saben lo que necesitas. Y no tienen por qué saberlo, y no son peores por no leerte la mente.
  15. Trata bien a la gente buena, y estará ahí para siempre. Pero no te empeñes en soportar a quien no soportas. Solo también se está bien.
  16. Escucha a la razón antes que al corazón. Deja ir a quien ves que no te conviene, por enamorado que estés.
  17. No abandones a quien te quiere por quien te gusta. No merece la pena, lo pasarás mal.
  18. Afíliate a un sindicato ya. No te limites a pagar la cuota. Fórmate, infórmate y ayuda a tus compañeros.
  19. Termina tu maldito Proyecto Fin de Carrera.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Outside

Como ya sabréis, el pasado domingo murió el cantante británico George Michael, vocalista del grupo de los 80 Wham! y luego artista en solitario. Lo recordaréis de canciones míticas como Last Christmas, Wake me up before you go-go (con Wham!), Faith o Freedom (en solitario).

Faith

Nunca fui fan de George Michael. Cuando estuvo de moda yo era muy joven, así que nunca me llamó la atención, aunque a mis hermanas mayores les gustaba. Y posteriormente, en la época en que me empezó a interesar la música, las canciones de este señor no iban conmigo; probablemente, porque eran de un estilo que nunca me gustó (me vienen a la mente As e If I told you that, a ambas puedo encontrarles el gusto hoy, pero hace dieciséis años no).

Si nunca fui su fan, ¿a qué viene que hable ahora de él? Porque lo merece. Os cuento.

Pongo en antecedentes para quien no conozca a este señor. George Michael era homosexual, aunque él no lo declaró públicamente, ni en la época de Wham! ni al principio de su carrera en solitario. En abril de 1998, sin embargo, fue arrestado por acto obsceno en Beverly Hills, California. El acto obsceno fue enseñarle el rabo a otro señor mientras hacía cruising. El problema es que este otro señor era un policía de paisano que le había tendido una trampa.

Lo épico fue la reacción de George Michael. Se negó a declararse inocente en el juicio (nolo contendere) y fue condenado a una multa de 810 dólares y 80 horas de servicio comunitario. Por hacer cruising en un baño público.

Si ya esto es suficiente motivo para estar orgulloso de este hombre (recordemos, un personaje público, famoso), la cosa no queda ahí. En octubre de ese mismo año, y como primer single de su disco recopilatorio, lanza la canción Outside (que se traduce como «fuera, en la calle») donde satiriza todo este acontecimiento. El vídeo es una verdadera parodia de la represión sexual de las leyes estadounidenses, y en la letra habla abiertamente de sus preferencias sexuales: la letra no decía que le gustaran los hombres, eso ya había quedado claro en el escándalo; Outside habla de no recluir tu sexualidad a la intimidad de tu casa. Quería dejar claro que no se arrepentía de su episodio de cruising.

Outside

Esta canción llegó muy, muy adelantada a su tiempo. Si hoy en día cualquier leve demostración de sexo en público escandaliza, podéis imaginar qué se pensaba del cruising en 1998. Pero es que su autor ya estaba adelantado a su tiempo, y con esto no hizo más que gritar contra la asquerosa represión social, contra la homofobia que, si bien ahora es asfixiante, en los años 90 lo era mucho más.

No puedo decir que el gesto de este señor me influyera porque lo vi desde mucha distancia y sin enterarme de lo que pasaba. Yo en 1998 estaba pasando mi pequeño drama particular de sospechar y luego darme cuenta de que era gay, y posteriormente de estar aterrado de que cualquier persona llegara a saberlo (las cosas que pasan cuando uno está en el armario con 13-14 años). Sin embargo, me puedo imaginar que fue de gran ayuda para muchas otras personas que estaban dentro del armario y asustadas por la homofobia de la sociedad en la que vivían. Me lo ha confirmado Owen Jones en su artículo del lunes pasado en The Guardian.

No quiero dejar de enlazar aquí un tuit suyo que resume todo esto.


A George Michael no solo hay que agradecerle eso, nunca tuvo miedo de dar la cara por aquello en que creía. Criticaba duramente la imagen azucarada y sexualmente inofensiva que daban los medios sobre el colectivo gay. Nunca negó ser votante de los laboristas (a pesar de que los defensores de Thatcher se arrogaran a Wham!), e hizo conciertos en favor de los mineros en huelga contra Thatcher (1984) y en favor de las enfermeras del servicio público de salud (2006). Se posicionó públicamente en contra del gobierno de Blair tras su implicación en la guerra de Iraq, lanzando una canción (Shoot the dog) que provocó muchas críticas.

Así que comprenderéis por qué escribo este texto. Aunque no fuera seguidor de su música, tengo claro que fue una persona digna de admiración. Creo que el mundo está peor sin él, y lamento que no haya más gente que aproveche su posición de fama para alzar la voz sobre causas necesarias.

Que descanse.

viernes, 30 de octubre de 2015

Pasivas que van de empotradores, según JPelirrojo

Me vais a perdonar por tratar hoy un tema mucho más mundano de los que suelo tratar últimamente por aquí.

Ayer por la mañana, ojeando Twitter, me encuentro que el famoso youtuber JPelirrojo (al cual solo conozco por haber estado en Los Juegos del Hambre con Elvisa, he de reconocer que no suelo ser muy de youtubers) se encuentra envuelto en una polémica por haber dado su opinión en contra del maquillaje.

No voy a entrar ni salir en eso del maquillaje. No he seguido el tema de cerca y, aunque opino que cada uno se ponga lo que quiera en la cara, tampoco creo que mi opinión esté tan bien fundamentada como para expresarla en ningún sitio. La cuestión es que uno de sus siguientes tuits fue este (enlace):
Personalmente, me parece una meada fuera del tiesto, no venía a cuento de nada, tampoco veo la relación entre este tema y el maquillaje. No sé si estaría buscando la polémica gratuita por medio de la ofensa fácil (como hacen otros youtubers, ¡hola, AuronPlay!) o estaba dando rienda suelta a su subconsciente.

Visto que hubo quien se ofendió por su tuit (lógicamente), respondió de una manera tan inocente como se ve a continuación (enlace):
Después de esto no ha hablado más de este tema. Solo ha respondido en la cuestión del maquillaje, quejándose de que la gente lo insulte y no le dé argumentos.

Te voy a dar argumentos, JPelirrojo. Vamos a ver cómo te explico qué hay de malo. Vamos por partes.

¿Nunca te has planteado por qué se dice pasiva? Si tienes tantos amigos gays y conoces tan bien la jerga del ambiente, ¿no te has dado cuenta nunca del tono con el que se dice que un hombre es pasiva? ¿Nunca te has dado cuenta de que no se utiliza ese tono para decir que alguno es activa? (Entre otras cosas, porque es muy raro oír activo en femenino).

Eso ya debería darte una idea, JPelirrojo. En el ambiente, con una frecuencia aplastante, describir a alguien como pasiva no es ningún cumplido. Al revés, casi siempre se usa para denostar a alguien. Como bien te indica @DaniVG96, es una expresión despectiva.

El mundo gay, por paradójico que pueda parecer, no está exento de los cánones patriarcales en los que hemos crecido todos. A pesar de lo mucho que podamos haber sufrido la exclusión en nuestra vida diaria, cuando nos encerramos en nuestros guetos de ambiente volvemos a reproducir los mismos patrones de conducta, los mismos valores morales. Y esos valores morales son los que nos dictan que ser activo es bueno, es un orgullo; ser pasivo es vergonzoso. Dicho así, parece demasiado simple, muchos te dirán que es falso, pero es un patrón que se repite demasiado a menudo. Sobre todo en ambientes de ciudades pequeñas.

Esto enlaza con el machismo preponderante en el mundo gay. Como has comprobado, el activo es activo, pero el pasivo es pasiva. En femenino, claro, porque tomar por el culo es un acto femenino, propio de mujeres. Y, por supuesto, los mismos gays que han hecho todo lo posible por no ser señalados como gays en su vida diaria para no ser marginados o excluidos, aplicarán esos comportamientos en el ambiente, así que todo lo femenino es deleznable y algo a evitar y despreciar, según esta perversa lógica.

No quiero desviarme en disquisiciones sociológicas. Simplemente hacerte ver que el simple hecho de que digas pasiva en vez de pasivo ya está dejando ver un cierto tufo a machismo.

Y hablando de machismo, volvemos a tu tuit original. Pasivas que van de empotradores. Parémonos a pensar qué significa.

Diciendo pasivas ya te has enmarcado en unas ciertas normas morales que te he comentado antes. Pero bueno, te quejas de las pasivas que van de empotradores (bonita manera de denominar a los activos; nótese el tono positivo de empotrador frente al negativo de pasiva).

Dado que, hasta donde sé, no eres gay, doy por hecho que no vas a las webs o a las discotecas buscando sexo y no vas preguntando a los hombres qué posición toman a la hora del acto sexual, como sí hacemos los gays cuando buscamos rollo. Y si no has ido preguntando estas cosas, entiendo que tu frase tiene mucho que ver con el comportamiento de cada uno.

Te he preguntado por Twitter pero no has respondido, me gustaría saber si por ser pasiva tengo que tener un comportamiento determinado, y me gustaría saber cuál es. No me gustaría estar comportándome como un empotrador y, por lo tanto, llevándote a confusión. A ti y a todos los que no os gustan las pasivas que van de empotradores.

Porque resulta que sí, soy pasivo, y desde que empecé a salir por el ambiente he estado viviendo todo este estigma que los pasivos arrastramos por culpa del machismo. Sé mejor que nadie lo que es que me consideren menos hombre (y por tanto menos digno, siguiendo su lógica, que no la mía) solo porque prefiero recibir antes que dar. Así que me gustaría saber si estoy cumpliendo correctamente con mi papel.

Al final de todo, y en resumen, creo que te equivocas, JPelirrojo, con esos juicios que nos haces. Encorsetarnos en un determinado rol de comportamiento solo por nuestro género o nuestra preferencia sexual es algo que deberíamos haber superado ya. Así que, por favor, piensa sobre este tema y antes de llamarnos pasivas (con tan poco acierto) o de decir de qué tenemos que ir, párate a pensar que a lo mejor no lo hacemos por confundir a nadie, sino porque realmente cada uno es como es y le gusta lo que le gusta. Y, desde luego, no creo que deba preocuparte.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Escondidos... y cobardes

A veces, tenemos nuestra realidad tan bien formada, que en cuanto encontramos algo que no encaja en ella no terminamos de comprenderlo por más que nos esforcemos.

Como sabéis, tengo 25 años. Salí del armario a los 15 para mi familia y a los 16 para el resto del mundo (sí, voy al revés que los demás). Desde entonces vivo abiertamente mi sexualidad y defiendo la igualdad de derechos (que no la asimilación, conste). No voy proclamando por todas las esquinas que soy gay pero sí es cierto que no lo oculto, entre otras cosas porque no tengo ningún motivo para hacerlo.

Esto genera situaciones algo inesperadas... y normalmente, no explícitamente resueltas.

Situación 1:
Compañero: ¿quién es esta de la foto?
Daniel: ah sí, es Isa, la becaria.
C: ¿y está buena?
D: pues no sé.
C: ¿no lo sabes?
D: no, nunca me he fijado.
-C pone cara de no entender-

Situación 2:
Compañero (hablando con otros compañeros): ...con mi amiga X, ah por cierto, que es de Cádiz. Dani, ¿quieres su número?
Daniel: jajajaj, no, gracias.
C: pero está buena, ¿eh?
D: ¿y a mí qué más me da? xDD
C: ¿tienes novia?
D: no, precisamente novia no tengo.
-C deja el tema-

Sin contar las veces que paso mi móvil a mis compañeros y cuando cuelgan se encuentran la foto de mi novio de fondo.

Soy consciente de que soy afortunado por haber vivido en una época y un lugar que me permiten vivirlo así y no tener que esconderme. Y me alegra que los que son más jovenes que yo puedan ser abiertos sobre su sexualidad en ambientes tan hostiles como, por ejemplo, el instituto. Precisamente por la época que estamos viviendo, no entiendo que muchos, en general, se escondan (y mucho menos, que finjan ser lo que no son - esto incluye a los que se casan con mujeres). Cuidado, cada persona es un mundo y hay gente que es comprensible que sigan en el armario por circunstancias personales. Pero no es el caso de la mayoría, que lo hacen por cobardía o por comodidad. Porque es más fácil seguir como estamos que arriesgarnos a ser honestos.

No lo entiendo, no lo comparto y, en los casos en que las razones son ésas dos (ya digo que cuando hay otros motivos me callo), no lo respeto lo más mínimo. Más que nada, porque si todos hiciéramos eso, jamás avanzaríamos.

Trabajo en una empresa donde todo o casi todo el equipo directivo pertenece al Opus Dei. La gente del Opus Dei es tan buena y altruista, que sé que si descubren que soy gay no se pararían dos veces y decidirían no renovarme el contrato o incluso rescindírmelo (estoy por obra y servicio). Sin embargo, y aunque existe ese riesgo, creo que es más necesario para mí y para los demás que sea honesto, no mienta y sea consecuente. Hoy, mientras iba de la mano con mi novio, me he cruzado a un compañero de trabajo y he esperado a que se diera cuenta para soltarle la mano a mi novio y saludarlo. Haberlo hecho de otro modo sería falso por mi parte -después de 10 años fuera del armario no voy a meterme ahora-, además de mezquino y cobarde.

Por eso animo a todos los que me leéis a ser abiertos, honestos con ustedes, con los demás y con el resto del colectivo. Por favor, no os escondáis. Porque la visibilidad es tarea de todos... y beneficio para todos.

miércoles, 28 de julio de 2004

¿Funcionan las webs de contactos?

Después de estar un año y medio inscrito y anunciado en una famosa web de contactos gays, ayer quedé con el primero de los tíos con los que he hablado a través de esa web. Y es que el mundo gay tiene un problema, es que están todos asquerosamente salidos y sólo buscan f*llar. Así que el primero que no me ha contactado buscando eso y con el que nos hemos caído bien mutuamente, lo conocí ayer.

El chico no es antipático, más bien es divertido, pero es tan serio que no sabía si realmente estaba cómodo o si las cosas que me contaba, eran malas experiencias o buenas. No le gustan los alemanes (de hecho habla un poco mal de ellos) y no habla en andaluz... son las típicas tonterías que hacen que alguien no me termine de gustar. Pero bueno, ya nos hemos conocido y quizá podamos llegar a una amistad. Yo sólo pediría que sonriera un poco más.

Si quedamos de nuevo o no, ya os lo contaré.

"El día es mágico, lo pasaremos bien, haremos mil locuras en el agua" (Irune y María Jesús - Corazón boom boom - ES03jp)