jueves, 16 de enero de 2025

El segundo viaje a Belgrado (2ª parte)

Continúa de la primera parte.

El sabado, subota

Pues el sábado comenzó como todos los días, nos levantamos temprano y fuimos al bufé del desayuno. Acabamos temprano y, como no teníamos compromisos como el del diccionario, nos volvimos a la habitación y descansamos un rato; Pau leía y yo repasaba gramática.

Cuando se acercó la hora, dimos un poco de paseo y me metí en la facultad, busqué el aula donde nos iban acumulando y allí me senté. Para no desconcentrarme mucho, en lugar de mirar redes sociales, me puse a leer el libro que estoy leyendo en serbio (Лето када сам научила да летим, de Jasminka Petrović). Cuando dieron las doce comenzó el examen, los detalles del cual están en el texto sobre el examen, no los repetiré aquí.

Como ya sabéis, al final del examen me dieron la buena noticia de que había aprobado, así que salí de allí muy contento, me encontré a Pau en la puerta (que estaba haciendo fotos del rodaje de un videoclip que estaba teniendo lugar en la esquina; no sabemos qué canción era, pero sale Aleksandar Simić). Le di la noticia y nos fuimos a comer al Rollbar, donde nos pedimos comida tradicional: una sopa de primero, y de segundo yo me pedí pljeskavica y él kobasice.

A la izquierda las kobasice, a la derecha la pljeskavica

Después de eso, estábamos pendientes de quedar con Aleks, que estaba en Novi Beograd y no sabía a qué hora podía quedar, así que para hacer tiempo nos fuimos a Mercator y vimos un poco de los productos de allí, ya que la compra la había hecho Pau el día anterior y yo no había visto nada. Como Aleks no decía nada, nos volvimos al centro, descansamos un poco en el hotel y quedamos con Uroš, que venía un poco tarde.

Con Uroš dimos un paseíto y luego nos sentamos a tomar algo en una crepería, donde tuvimos una interesante y divertida conversación. Eso significa que no pude evitar merendar, me pedí un chocolate caliente con pedazos de galleta, esponjitas y crema de cacahuete; una bomba calórica que además por su aspecto fue la merienda más queer que jamás he tomado, y me encantó. Eso sí, vi la pinta que tenían las palačinke de las demás mesas y me prometí a mí mismo que para el próximo viaje merendaríamos allí algún día.

Mi taza me estaba gritando "Slaaaaay, queeeeen"

A las 8 nos llegamos a Trg Republike porque habíamos quedado con Aleks. El plan no era cenar (igualmente allí se cena antes de las 8), sino simplemente dar una vuelta y tomar algo. Fuimos a un sitio llamado Meduza, estuvimos charlando un poco, y luego saludamos al novio de Aleks y nos llevaron al hotel. Antes de dormir, como Pau tenía hambre (él no había merendado), pasamos por el chino de debajo del hotel y nos pedimos un plato de arroz y unas gyozas para llevar, nos las subimos a la habitación y allí cenamos algo.

El domingo, nedelja

El domingo sí que fue un día corto; nos despertamos muy temprano porque teníamos temprano el vuelo. A las 6.15 nos estábamos levantando, terminamos las maletas (las habíamos empezado el día anterior) y acabamos justo a tiempo para subir a las 7 a desayunar algo rápido. Y fíjate si fuimos rápidos, que a las 7.20 ya estábamos bajando a que Aleks nos recogiera, dado que nos había insistido en llevarnos al aeropuerto.

La última mañana había una niebla considerable. Por cierto, que eran las 7 de la mañana y había ya esta luz

A las 7.45 estábamos despidiéndonos de él en la puerta de la terminal 2. Hicimos check-in en nuestro vuelo a Zúrich, donde tuvimos una escala de cerca de una hora, y a las 14.00 estábamos aterrizando en Barcelona.

En los vuelos de Swiss están prohibidos taconistas y yuppies


miércoles, 15 de enero de 2025

El segundo viaje a Belgrado (1ª parte)

El miércoles, sreda

El miércoles nos levantamos temprano para ir al aeropuerto. Nos llevó la madre de Pau, estuvimos allí bastante temprano; en el aeropuerto todo se desarrolló como de costumbre, llega, pasa el control de seguridad, busca la puerta y espera. Lo diferente en este caso es que no volábamos directos, sino haciendo escala en Viena, donde íbamos a tener cuatro horas de escala hasta coger el avión a Belgrado.

El vuelo se desarrolló sin eventos destacables; dos horas y pico de Barcelona a Viena con Austrian. No habíamos estado nunca en Viena, así que decidimos que cuatro horas nos daban para poder ir al centro, verlo un poco y comer allí, y volvernos al aeropuerto. Así lo hicimos; la conexión entre el aeropuerto y el centro es muy ágil, bastantes trenes regionales pasan por allí y no hace falta pillar el tren exprés que cuesta un ojo de la cara. Por eso, cogimos el tren y en la estación central nos montamos en el tranvía; nos bajamos delante de la Ópera.

La Ópera de Viena

Viena me sorprendió, aunque no tenía sentido que me sorprendiera. Aun siendo austriaca, me la imaginaba como una ciudad alemana estándar, pero nada que ver: la arquitectura y el ambiente de la ciudad son mucho más majestuosos. Se nota que la ciudad tuvo un pasado muy esplendoroso y ha retenido bastante.

Quizá por eso y por el alto estándar de vida austriaco, también es una ciudad muy cara, así que acabamos comprándonos un kebab y comiéndonoslo en un banco junto a Kärntner Straße. Ya nos hubiera gustado ver un poco más de la ciudad, pero en cuanto acabamos de comer solo nos dio tiempo a caminar un poco hasta la parada del tranvía y deshacer el camino hecho, dado que no queríamos arriesgarnos a llegar tarde al vuelo (no conocíamos el aeropuerto de Viena). Así que de nuevo, tranvía y tren, y en el aeropuerto de nuevo. Pasamos el control de seguridad (esta vez con control de pasaportes de salida, dado que Serbia no es espacio Schengen) y nos llegamos hasta la puerta de embarque.

El segundo vuelo ya fue un poco como estar en Serbia, por la clase de pasaje que iba; el 90% eran hablantes de serbio. En una hora llegamos a Belgrado: las dos ciudades están increíblemente cerca, una vez que terminen el ferrocarril Budapest-Belgrado, cualquier compañía que ponga tren Viena-Belgrado va a tener los trenes llenos, a juzgar por la magnitud de la diáspora yugoslava en Viena.

Ya antes de salir de Viena había anochecido (alrededor de las 16h), así que todo el vuelo se desarrolló de noche. En Belgrado nos esperaba mi amigo Aleks, a quien recordaréis de la crónica del viaje anterior. Fuimos en su coche hasta el centro, aparcamos en un párking en las inmediaciones del hotel y fuimos al hotel a hacer check-in. Dejamos las maletas y nos fuimos a comer; quisimos ir a una pizzería, pero estaba llena, así que cenamos en un mexicano, donde probamos un plato de tres tipos de tacos.

Después de eso nos volvimos al hotel para dormir, que queríamos aprovechar el jueves.

El jueves, četvrtak

La noche del miércoles al jueves tuvimos problemas para dormir, dado que nuestra habitación tenía ventana a Zeleni venac y durante toda la noche se oían autobuses. Por eso, por la mañana fuimos a la recepción y pedimos si nos podían cambiar la habitación; nos la cambiaron, nos dieron una más alta pero con vistas a un patio interior. No era problema, porque tampoco buscábamos expresamente las vistas, nos era más importante poder dormir. Nos fuimos al bufé del desayuno, desayunamos y salimos.

La primera parada que quisimos hacer fue a la librería Aleksandar Belić. Teníamos que ir allí porque el diccionario gordo que compré en el viaje anterior tenía un error de imprenta: se le repetían páginas y le faltaban otras, así que le escribí a la editorial (Matica srpska, una especie de RAE serbia) y me dijeron que cuando volviera a Serbia me pasara por esa librería. Le expliqué a la librera lo que había pasado y me dijo que ya la habían avisado los de Matica srpska, así que me cambió el diccionario sin ningún problema. Volvimos al hotel a dejar el diccionario y nos fuimos a dar un paseo, porque hacía un día muy templado y soleado (de hecho salí sin chaqueta).

La idea era visitar la catedral de San Sava, así que decidimos ir caminando. Pasamos por Slavija y visitamos San Sava, esquivando a todos los vendedores de iconos y elementos religiosos que rondan por la entrada. Después de eso, intentamos visitar la Biblioteca Nacional pero solo se permitía la entrada a socios, así que nos fuimos, emprendimos ruta a Tašmajdan y la iglesia de San Marcos.

En la catedral de San Sava están prohibidas las armas.

Caminamos un poco hasta Trg Republike y se iba haciendo hora de comer, así que cogimos un autobús hasta Zemun. Que por cierto, desde el 1 de enero los autobuses de Belgrado son completamente gratuitos; no voy a entrar ahora en comentar esta medida, pero daría para mucho.

¿Por qué fuimos hasta Zemun? Porque a Pau le apetecía que repitiéramos el sitio donde comimos la última vez, en Ćiri bu ćiri ba, un restaurante de comida serbia donde la comida está bastante buena y no es excesivamente caro. El problema es que volvimos a comer con la vista, así que pedimos muchísima comida y nos costó acabarla. Ni postre, ni nada; salimos de allí rodando y dimos un pequeño paseo junto al Danubio, pero pronto nos volvimos al hotel.

Panorámica del Danubio junto a Zemun, con sus cisnes

Descansamos un rato en el hotel, hasta que Aleks nos escribió por si queríamos ir a tomar algo con él. Estuvimos por la zona de Zaokret hasta que dieron más o menos las 19.30, ya que él había quedado con un amigo y nosotros con mi profe, Nemanja. Así que anduvimos hasta donde habíamos quedado con Nemanja, en la fuente de Terazije, junto al hotel Moskva. Poco antes de llegar me caí de boca, suerte que puse las manos y solo me hice un raspón en la palma de la mano izquierda.

Con Nemanja tuvimos una animada conversación, hablamos de todo un poco, como siempre, aunque más que nada del examen. Además, tuvo un detalle muy tierno, me regaló una bolsa con chocolates, un paquete de café doméstico (que será para Pau) y un libro que había sido suyo para que lo leyera (Kruna od perja, de Singer). Al acabar, nos volvimos al hotel y a dormir.

El viernes, petak

El viernes nos despertamos temprano (bueno, como todos los días), aunque esta vez pudimos dormir cómodamente. Fuimos al desayuno, aunque tampoco mucho tiempo porque habíamos quedado a las 9. ¿Y con quién? Con un vendedor con el que estuve en contacto el día anterior para comprar el mítico diccionario serbocroata de 6 tomos, elaborado durante los años 60. De él he hablado en mi blog en valenciano; es el más completo que hay sobre la lengua serbocroata. La edición que compré es la reimpresa en 1990 y, aunque se ve antigua, no tiene marcas de uso; el vendedor dijo que creía que nadie la había usado.

Rečnik srpskohrvatskoga književnog jezika, diccionario de la lengua literaria serbocroata

Cuando acabamos, llevamos los seis tomos al hotel, descansamos un poco (yo repasé algo de gramática) y salimos en dirección al examen. Yo llevaba mis plumas de casa (las de escribir, no las de gay, que esas las llevo siempre) pero pensé que sería buena idea comprar un bolígrafo, lápiz y goma por si se me acababan las plumas. Tres plumas, bolígrafo, lápiz y goma, porque yo no soy neurótico. Pues comprar el lápiz y la goma fue la mejor decisión de mi vida, dado que me permitió hacer anotaciones a lápiz en el examen.

Llegamos a la Facultad de Filología, donde se celebraba el examen; los chicos que bloqueaban la puerta me preguntaron, les di los buenos días y les dije que iba al Centro de Serbio como Lengua Extranjera, así que me dejaron pasar. Todo esto y el examen lo cuento en mi publicación sobre el examen, así que no me repetiré aquí. Solo diré que la facultad estaba llena de mensajes llamando a la resistencia, contra la corrupción y por la solidaridad con los estudiantes.

Un tablón de anuncios con carteles sobre las actividades en lengua catalana. Encuentras más actividades en catalán en Belgrado que en Sevilla, vergonzosamente.

Justo al salir me encontré en la puerta a Nemanja, así que se vino a comer con Pau y conmigo, mientras le contaba cómo había sido la parte escrita del examen. Después de comer nos fuimos al hotel a descansar, hasta la tarde: a las 5 salían las notas, así que a eso de las cinco y media volvimos a la facultad (esta vez Pau entró conmigo) para ver los resultados. Como ya os conté, aprobado, así que volvimos al hotel a descansar. Fuimos a cenar algo al restaurante chino de debajo del hotel y después me fui a tomar algo con Vlada, Pau se quedó descansando. Estuvimos tomando algo en un pequeño bar junto a Cvetni trg y a eso de las 23 volví al hotel.

Seguiré en la segunda parte.

lunes, 13 de enero de 2025

B2 en serbio

Queridos lectores, ya os he hecho un spoiler en el título, pero es lo de menos.

Como ya muchos sabéis, he estado en Belgrado unos días, desde el miércoles hasta ayer domingo. El motivo era la convocatoria de examen oficial de lengua serbia, que se celebraba los días 10 y 11 de enero. Decidí presentarme al nivel B2 después del consejo de mi querido profesor, Nemanja. (Si buscáis un tutor de serbio o de croata, poneos en contacto con él; pulsad en su nombre para ir a su página web).

Y la buena noticia es que ¡he aprobado! Me ha costado lo mío, y tenía muchas dudas, pero he aprobado y con buena nota. Así que paso a contar cómo es el examen y cómo fue mi experiencia, tal y como hice cuando aprobé mi examen de moto.

El examen

El examen oficial de serbio que he hecho lo organiza el Centro de Serbio como Lengua Extranjera (Centar za srpski kao strani jezik), que se encuadra dentro de la Facultad de Filología de la Universidad de Belgrado. Creo que la Universidad de Novi Sad celebra otros exámenes oficiales, pero yo hice este.

Se organizan tres convocatorias al año: una en enero, otra en junio, y una extraordinaria en agosto, exclusivamente para la gente que necesita el título para poder inscribirse en un estudio universitario. Las fechas se publican algún tiempo antes, pero no siempre lo hacen con la misma antelación y tampoco te garantizan que las fechas sean inamovibles. En este caso, publicaron la fecha a principios de septiembre y no hubo cambios.

El examen se celebra en dos días consecutivos: el primer día se celebra la prueba escrita y el segundo la oral. Consisten de las secciones que aparecen en la tabla siguiente, dependiendo del nivel al que te presentes.

Secciones del examen por niveles


El examen oficial de serbio no tiene la misma demanda que pueden tener otros como el inglés o el alemán, y esto se refleja en algunos detalles organizativos. En primer lugar, que citan a todo el mundo en el mismo sitio y a la misma hora, y de ahí cada profesor se lleva a uno o dos niveles a otra aula. En segundo lugar, que la prueba escrita es eliminatoria, aunque la oral sea al día siguiente: en el mismo día se corrigen todos los exámenes. Y en tercer lugar, que el resultado lo obtienes inmediatamente y el título lo tienes en una semana (porque lo tienen que firmar y sellar). Esto es lo que más me llamó la atención antes de ir al examen, pues cuando hice el de inglés tardé unas 5 semanas en conocer el resultado y 6 en obtener el título en papel.

La prueba escrita tiene diferente duración dependiendo del nivel: los niveles A1 y A2 duran 2 horas, los niveles B1 y B2 3 horas, el C1 dura 3 horas y 20 minutos, y el C2 dura 3 horas y media. Además, existen reglas acerca del alfabeto que puedes utilizar para hacer el examen: los niveles A1, A2 y B1 los puedes hacer tanto en latino como en cirílico; sin embargo, el B2 tienes que hacerlo en cirílico (en cursiva o en letra de imprenta), y el C1 y el C2 los tienes que rellenar en cursiva cirílica obligatoriamente.

El mismo día de la prueba escrita, por la tarde, publican las puntuaciones y las personas que han aprobado y pueden hacer la prueba oral al día siguiente. Se publican de manera presencial, colgando una hoja impresa en la puerta del aula. Nada de publicaciones virtuales, ni correos electrónicos.

La prueba oral se lleva a cabo en grupos de tres. Reúnen a todo el mundo en un aula y van llamando a grupos de tres para que pasen a otra aula, donde harán el examen. Los tres candidatos no interactúan, pero están presentes en los exámenes de los otros; además, los exámenes son consecutivos: el primer candidato hace todas sus pruebas, después el segundo, después el tercero. Al acabar, los tres candidatos salen, el tribunal delibera, y los candidatos vuelven a entrar para saber la puntuación y el resultado (aprobado o suspenso).

Ahora os cuento mi experiencia concreta.

Mi experiencia

Un mes antes de la convocatoria, abren el periodo de registro. Tienes que ir a la web del Centro, abrir el enlace para registrarte, rellenarlo y enviarlo. El formulario está todo en inglés, así que no te hace falta tener un gran nivel para enviarlo. Después de eso, tienes que pagar el examen por transferencia bancaria SWIFT: no es posible ni por tarjeta de crédito, ni por PayPal, ni por ningún otro medio electrónico moderno. Así que comprueba en tu banco cuánto te van a cobrar. Yo, por suerte, pude hacerlo por Banco Mediolanum porque tengo cuenta allí y solo me cobraban 17 €; en ING, que es donde tengo la nómina, me cobraban 32 €, así que ni soñando. Creo que en Revolut se puede hacer más barato, pero no llegué a comprobarlo. Una vez que reciben el formulario y el pago, te envían un mail confirmando tu inscripción al examen.

El día de la prueba escrita, el viernes 10, decidí llegar temprano. El examen era a las 12, pero estuve allí a las 11.20 por si acaso: estos días los estudiantes están bloqueando las universidades en protesta contra la corrupción del gobierno y no sabía si iba a poder entrar ni si me iba a costar encontrar el aula. Me preocupaba mucho pasar a través del bloqueo, porque me hacía sentir como un esquirol, pero me dejaron pasar sin problemas. Lo que fue más difícil fue encontrar el aula: el Centro no está indicado en ninguna parte, así que tuve que preguntar a una señora de una ventanilla, que educadamente me indicó el camino: sal hacia la derecha, gira a la derecha, cruza un pequeño puente (?!), pasa al otro edificio y allí lo encuentras. Mientras lo encontraba, me sentía como en el videojuego de los 90 de Indiana Jones y la Última Cruzada.

Imagen real de mí paseando por la Facultad de Filología

Al final encontré el aula; la abrieron para que fuéramos pasando y sentándonos conforme llegábamos. Pensaba que seríamos pocos, pero al final fuimos 34 personas (entre todos los niveles). A las 12 llegaron los profesores y nos repartieron en grupos: los de B2 éramos bastantes, nueve, así que no nos mezclaron con otros niveles. Fuimos a otra aula con un profesor joven y muy simpático.

El examen se celebró de la manera más tradicional posible. Nos sentamos en el aula, nos repartieron el examen (que eran unos cuantos folios grapados), y el profesor nos dio las instrucciones: duración de tres horas, sin interrupciones, sin posibilidad de salir; de hecho nos dijo que si queríamos ir al baño, fuéramos ya. Una vez que volvieron todos, comenzamos.

El examen comenzó por los ejercicios de comprensión auditiva:

  • El primer ejercicio constaba de 10 preguntas, que tuvimos 20 segundos para leer (a mí no me dio tiempo a leerlas todas). El profesor leyó un texto dos veces, a partir del cual teníamos que responder a las preguntas. El texto iba sobre un hotel de lujo en las Maldivas, cuyas habitaciones se encuentran bajo la superficie del océano.
  • El segundo ejercicio consistía en cinco preguntas a las que había que responder sí o no, a partir de un texto que el profesor leyó también dos veces. Esta vez el texto era una noticia sobre el premio L'Oréal a las mejores científicas del área del Danubio.
  • Por último, el dictado: el profesor leyó tres veces un texto que teníamos que escribir al pie de la letra. La particularidad del dictado es que es el único ejercicio en el que no se permitía tomar notas, solo escribirlo directamente. El texto era sobre la miel y sus efectos sobre la salud.

Acabados esos tres ejercicios, el examen continuó en silencio, y tenía los siguientes ejercicios:

  • Lectura comprensiva: Un texto de varios párrafos, tres de los cuales se habían desordenado y había que indicar en qué orden iban en el texto.
  • Vocabulario: indicaban cuatro palabras, dos en masculino y dos en femenino, y había que rellenar la tabla con la pareja de género.
  • Sinónimos: a partir de tres palabras indicadas en el texto, te pedían que indicaras un sinónimo que funcionara en el contexto. En mi caso, fueron inovativan (respondí moderan), specifično (određeno) y potencijal (sposobnost).
  • Un texto con diez huecos y diez palabras, había que colocar una palabra en cada hueco. Las palabras estaban en la misma forma en la que aparecerían en el texto, así que no había que declinarlas ni conjugarlas.
  • Escritura: un texto en latino para escribirlo en cursiva cirílica. Es el único ejercicio donde se nos exigía escribir en cursiva cirílica, aunque yo los hice todos así porque escribir en letra de imprenta se me hace muy lento.
  • Escribir un pequeño texto, en cinco frases. En mi examen era sobre un objeto que siempre te lleves de viaje y que no sea ni el pasaporte, ni el dinero, ni la tarjeta. Yo me inventé que tengo un anillo de plata que me regaló mi madre.
  • Escribir un texto largo, tipo carta. En mi examen pedían escribir un mail a una inmobiliaria porque queríamos vivir en Serbia y debíamos describir cómo era el piso que queríamos.
  • Uso de la lengua (es decir, gramática): Un texto con diez huecos y diez verbos sin conjugar, para colocarlos en el lugar debido, conjugándolos en presente, perfecto, futuro I, aoristo, potencial, adverbio verbal de presente o adverbio verbal de pasado.
  • Diez preguntas tipo test de gramática: colocación de los pronombres átonos, formación de algunos tiempos verbales, formación del comparativo, concordancia de los números, genitivos irregulares, formación del recíproco, esas cosas.

El examen fue largo, pero no fue difícil; tuvo exactamente la misma estructura que el examen de ejemplo que tienen en su página web, así que me vino muy bien haber practicado haciéndolo. Tardé dos horas y media en hacerlo todo y pude repasarlo un par de veces; al acabar, entregué y el profesor nos dijo que esa misma tarde, sobre las 5, estaría la lista colgada en la puerta. De nuevo, ni mails, ni aulas virtuales ni nada: había que ir otra vez a la facultad y mirar la lista. Fui a eso de las cinco y media, por estar seguro y no ir demasiado temprano, y allí estaba la lista. Aprobé con un 73/80, así que pasé a la prueba oral.

La prueba oral se celebró el sábado, también a las 12. Nos reunieron a todos en un aula y allí esperábamos a que nos llamaran. Allí iban llegando profesores y llamaban de tres en tres, por nombre; a los dos primeros grupos los llamaron a la vez, en el segundo turno me llamaron a mí. Fui en un grupo con un chico polaco y otro japonés, y el examen nos lo hicieron dos profesoras muy simpáticas.

Antes de empezar la prueba oral, nos dieron la escrita corregida para que la revisáramos, ahí pude ver mis errores. Cuando hubimos acabado, nos preguntaron quién quería empezar y, al no ofrecerse nadie, empezaron por el chico polaco. Aunque entramos los tres a la vez, no nos hacían interactuar, solo estábamos presentes; el polaco hizo todas sus pruebas, luego el japonés y después yo. Estas pruebas fueron:

  • Una lectura en voz alta de un texto escrito en latino y otro en cirílico.
  • Una presentación de nosotros mismos: quiénes somos, dónde vivimos, a qué nos dedicamos.
  • La descripción de una imagen. En mi caso, me dieron una foto de cuatro personas en una fiesta de cumpleaños. Después de las descripción, unas cuantas preguntas sobre el mismo tema, así que hablamos un poco sobre las fiestas de cumpleaños, las sorpresas y los regalos.
  • Un pequeño diálogo con las profesoras. A mí me tocó hablar sobre por qué había decidido estudiar serbio, cuánto tiempo llevaba estudiándolo, si había visitado otras ciudades serbias.

Mi impresión fue que yo hablaba menos fluido que ellos, también porque ellos llevaban tiempo viviendo allí. Yo aún tengo que pausarme mucho para pensar las palabras.

Al acabar, nos hicieron salir al pasillo mientras deliberaban, y luego volvimos a entrar. Nos dieron el resultado de viva voz, incluido el número de puntos. En nuestro caso aprobamos los tres; nos dijeron que los tres habíamos tenido errores gramaticales pero que no eran importantes porque no dificultaban la comunicación. A mí me dijeron que había sido el mejor de los tres y que había hablado muy bien, lo cual me sorprendió y me alegró mucho. Al final, 73 puntos en la parte escrita y 17 en la oral, hacen un total de 90/100, así que ya me da para estar contento y orgulloso.

(Parecerá estúpido, pero después del examen estuve increíblemente relajado para usar el idioma. Tanto, que pude hacer el check-out del hotel completamente en serbio y aparentaba mucha más seguridad hablando).

Mis consejos

A diferencia de lo que hice cuando aprobé el examen de moto, apenas puedo dar consejos para este examen. Simplemente, estudia y practica, estudia y practica. Quizá el mejor consejo es que no dejes nada de lado, y que lo que más te cuesta lo estudies más.

Y a pesar de lo que te digan muchos serbios, practica sobre todo el cirílico, aunque estés en niveles bajos: cuanto antes lo domines, antes estarás preparado para situaciones reales.

Mis planes

¿Y ahora qué? Sabemos que un idioma no se termina nunca de aprender. Sin embargo, tengo un poco la impresión de que he acabado, en el sentido de que ya he cumplido el objetivo que me había marcado. Ahora quiero mejorar, pero no me pongo presión. No me planteo sacarme el C1, porque requiere un manejo de la lengua que no veo alcanzable sin vivir allí. Pero quiero seguir descubriendo la lengua, leer y escuchar más, mejorar mi comprensión auditiva y mi fluidez. Le propuse dos ideas a Nemanja: la primera, trabajar vocabulario laboral, por si diera la casualidad de que encontrara algún trabajo donde pudiera aplicar mis conocimientos de serbio; y la segunda, practicar con material croata y bosnio, para acostumbrarme a escuchar y entender mejor estas variedades, aunque yo hable serbio.

(En estos días se viene otro artículo que se centrará más en el viaje).

Agradecimientos

No estoy en una ceremonia de los Óscar, pero como es mi blog y escribo lo que quiero, no quiero acabar sin agradecer a:

  • A mi profesor, Nemanja, por hacer unas clases tan entretenidas, didácticas y por darme la confianza para hablar, sobre todo.
  • A mis amigos serbios, a los que conocí en Twitter: Aleks, Vlada y Uroš. Con los tres he podido pasar algún rato estos días y son un amor, y con los tres he podido practicar el idioma.
  • Y, sin duda alguna, a Pau, quien me animó a empezar a aprender serbio y me ha apoyado en todos los pasos del camino, aparte de acompañarme a Belgrado para hacer esta locura. ❤️

martes, 31 de diciembre de 2024

En 2024...

Mi resumen del año. En 2024...

  • En el plano laboral no ha habido cambios. Pero empiezo a estar cansado de sentirme un marginado dentro de la empresa. Aunque no voy al trabajo a hacer amigos, uno agradece una cordialidad, conocer a los compañeros y poder hablar con ellos de vez en cuando.
  • En el plano sentimental tampoco ha habido cambios. Sigo en mi relación con Pau, seguimos viviendo juntos, y la cosa va bien.
  • En el plano académico, he seguido estudiando serbio por mi cuenta. Mi ambición de presentarme a un examen oficial me ha llevado a inscribirme a una convocatoria, que se celebrará próximamente. Ya os contaré el resultado.
  • Me he apuntado a un curso de euskera por la UNED, pero he estado tan ocupado con el examen de serbio que apenas he pasado de la segunda lección. Tendré que acelerar para ponerme al día.
  • En cuanto a amistades, he visto poco a mis amigos, demasiado poco. Quedo regularmente con Antonio y Carles, y con Dani y el resto del grupo kink de Barcelona (de hecho, el domingo cené con Cris y Bernat). Por lo demás, en marzo vi a Eloy, a Vicent y a Àlvar en Lleida, y a Cristòfol dos veces, en agosto y en diciembre.
  • Viajes no ha habido muchos, pero estuvimos en Cádiz en febrero (para carnavales) y en julio, en que por fin pude volver a la playa. Además, en junio fuimos a Andorra, en agosto a Tossa de Mar y a Bilbao, y en noviembre a l'Alt Urgell. Ha sido un año de moverse mucho, pero no de ir lejos ni de explorar lugares nuevos.
  • No puedo dejar de lado mi accidente de coche en febrero. Un choque en cadena, de cuatro coches (yo fui el segundo), en el cual perdí mi Seat Ibiza, que me acompañaba desde 2012. Aunque salimos sin ninguna lesión física, perdí mi coche y le cogí algo de miedo a la carretera. Sigo teniendo mi moto, pero solo la uso para ir a trabajar, lo cual no me ayuda.
  • Físicamente, noto el paso del tiempo de manera inexorable y estoy un poco desesperado con mi cuerpo. Voy al gimnasio cinco veces por semana, como muy pocos dulces y la mayor parte de mi dieta son verduras, pero parece que jamás volveré a perder el peso que he ganado. Igualmente, la piedra de mi vesícula sigue creciendo, supongo; a veces duele, pero no me ha dado fiebre y por eso no he ido al hospital. Espero deshacerme de ella en el año próximo.
  • Me he vuelto a cambiar de gimnasio, ahora a finales de noviembre. Como siempre, el gimnasio en el que estaba había entrado en una espiral de no mantenimiento y había subido los precios, así que había que decir adiós.

jueves, 19 de diciembre de 2024

El academicismo, el conservadurismo y el inmovilismo lingüístico

Hace años que quiero escribir aquí sobre estos temas. No tengo claro cómo estructurar el texto, y tampoco tengo mucho que decir, salvo quejarme de estas actitudes.

Recientemente he tenido dos interacciones en Bluesky que me han hecho pensar de nuevo en esto.

Ya os comenté hace diez años, en esta publicación sobre la incompetencia comunicativa, que la gente era excesivamente academicista. ¿A qué me refiero con esto? A dos cuestiones.

Por un lado, existe la actitud generalizada de tomar las prescripciones de la Academia como leyes a las que hay que adherirse en todo momento y en todo lugar, que además son infalibles y siempre correctas. Por ello, si en algún momento te desvías de esas prescripciones, estás hablando (o escribiendo) mal.

Por el otro, además, estas prescripciones se asumen como inmutables, talladas en piedra y merecedoras de conservarse por los siglos de los siglos. La consecuencia de esto es que cualquier modificación que haga la Academia de su propia normativa será inadecuada, inapropiada, incorrecta, y va a debilitar el idioma, empobrecerlo, corromperlo o cualquier otro verbo negativo que se os ocurra.

La mejor muestra de esto son las reformas ortográficas. ¿Cuánta gente rechaza las reformas ortográficas, añadiendo frases tópicas como que son la resistencia? Lo mejor es que estas personas se creen con mejor criterio que la Academia, a la que consideran que se ha traicionado a sí misma por haberse desviado de las inmutables e infalibles reglas.

A día de hoy tenemos un nutrido grupo de infelices que defiende a capa y espada la ortografía que aprendieron en el colegio, tanto en castellano como en catalán. En castellano porque la Asociación de Academias eliminó acentos en 1999 (guion, pio, rio) y en 2010 (solo, este, aquel), y en catalán porque el Institut d'Estudis Catalans en 2016 y la Acadèmia Valenciana de la Llengua en 2018 redujeron la cantidad de acentos diacríticos a quince.

Esto no es más que conservadurismo e inmovilismo, y no tiene ninguna justificación lingüística.

Estas personas tan preocupadas por la corrupción y el empobrecimiento del idioma, en su mayoría, no se han parado a pensar en las reformas anteriores a la ortografía que aprendieron en el colegio. La ortografía castellana fue reformada en 1959 para eliminar los acentos en palabras como fue o fui, y las consonantes superfluas en oscuro o sustancia. ¿La lengua se ha corrompido porque ya no escribimos esa substancia fué obscura? Sabemos que la respuesta es que no.

Y podríamos hacer lo mismo con cualquier modificación anterior de la codificación castellana, incluso antes de la Academia (sí, había vida y había el mismo idioma antes de la creación de la Academia).

Empecemos por partir de la base de que la ortografía es un convenio arbitrario. La ortografía nos sirve como criterio para poner por escrito lo que hablamos, que es la lengua oral real. Pero el proceso de reducir la lengua oral real (formada por sonidos) a signos gráficos puede hacerse de miles de maneras, y la ortografía que conocemos, la oficial que nos han enseñado en el colegio, solo es una de ellas. De hecho, es obvio que no todos los que creemos hablar la misma lengua (la lengua es un constructo sociopolítico, pero eso para otro día) la hablamos de la misma manera, incluso aunque la escribamos igual: la equivalencia entre grafías y sonidos es diferente para cada grupo humano, incluso para cada persona.

Podríamos escribir esta misma lengua:

  • con caracteres ideográficos que nos inventemos, o con emojis
  • con los caracteres ideográficos que usan los chinos, ya sean los tradicionales o los simplificados
  • con los silabarios japoneses
  • con un abjad, escribiendo solo las consonantes, como hacen los hablantes de árabe (de hecho, ya se escribía así el mozárabe, estrechamente emparentado con el castellano)
  • con otro alfabeto, como el griego o el cirílico
  • con nuestro mismo alfabeto, pero usando otros signos: si decidimos que el signo s se pronuncia como una f, se le cambia el significado al signo y sigue siendo válido en ese sistema
  • de cualquier otra manera, siempre que sea conocida y compartida por varios hablantes

...y todas estas maneras serían válidas porque permiten la comunicación.

De las dos interacciones que os hablaba, en la primera me decían que eliminar el acento de solo debilitaba la lengua, aunque no fueron capaces de explicarme por qué y al insistir me acabaron bloqueando. ¿Cómo la eliminación de ese acento puede debilitar una lengua como la castellana? ¿En qué puede debilitarse la lengua castellana? ¿Va a haber gente que deje de hablarla por eso?

La segunda, mucho más civilizada, fue con un chico que defendía la coma vocativa en todos los casos y situaciones, a lo cual le dije que yo no la uso en algunas, de manera consciente y decidida. En concreto, en publicaciones de microblogging (como Bluesky) o en memes. Tanto la utilización como la supresión de la coma vocativa añaden un matiz emotivo o contextual al escrito. Y esto es así porque, igual que la lengua oral ha tenido siempre registros de uso mientras que la escrita los tenía mucho más limitados, desde la aparición de Internet y de la mensajería instantánea los registros de uso de la lengua escrita se han multiplicado, y la misma variabilidad que antes teníamos en la lengua oral (no solo en léxico, sino también en entonación, ritmo, gestos...) ahora la tenemos en lengua escrita, para lo cual nos hacemos servir de variaciones en la ortografía, la puntuación, o el uso de emojis o emoticonos (que algunos lingüistas ya consideran un tipo de signos de puntuación).

¿Qué hacer frente a esto? Difícil de decir. Muchas de estas ideas academicistas se transmiten en el colegio y en la familia durante la infancia, y son muy difíciles de combatir. Sí que es cierto que las redes sociales están permitiendo que muchos lingüistas hagan a la gente pensar sobre estos temas y cuestionarse lo que habían aprendido. Espero que sea un comienzo para derribar estas perjudiciales ideas respecto a la lengua.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Favoritos

De vez en cuando me encuentro en redes sociales que la gente habla de sus cosas favoritas. No así en abstracto, sino de sus películas favoritas, libros favoritos, series favoritas, cantantes favoritos, canciones favoritas...

Hace tiempo que no participo en estas tendencias sociales de redes porque no tengo ni idea. No puedo elegir una canción favorita, un cantante o grupo favorito... en el caso de libros siempre digo Los Juegos del Hambre porque es una respuesta fácil; me gustaron mucho, pero ni me gustan tanto como para que sean la respuesta adecuada ni me gustan tanto más que otros como para no incluir otros en la respuesta.

Es que ni siquiera creo que pueda comparar una novela distópica como Los Juegos del Hambre con obras de teatro o ensayos políticos. Y no es porque un género sea mejor que otro, ni nada de eso. Es porque igual puedo disfrutar leyendo un libro de un tipo que uno de otro tipo.

Todos los años, con motivo del fin de año, se organiza en Internet una votación masiva a las mejores canciones de Eurovisión. Creo que nunca he llegado a participar porque no puedo hacer un ránking de mis 10 canciones favoritas entre más de 1700. Incluso si pudiera hacer uno, hoy escogería esas diez y mañana otras diez diferentes.

De hecho, la gente incluso tiene un mejor amigo o una mejor amiga. Yo a mis edades no puedo decir que lo tenga. Tengo muchos amigos que son muy buenos, pero no tengo *un* mejor amigo. Sé que en el pasado lo he podido tener, pero ya no, e incluso lo prefiero así. Disfruto mucho de la compañía (aunque sea principalmente virtual) de todos mis amigos.

Sinceramente, no me imagino teniendo un solo libro, canción o película favorita, para que mañana su autor o autora demuestre ser una mierda de persona y me los arruine. No, yo no separo autor y obra y ya creo que lo hago bien así. No me gustaría verme en la piel de mis amigos fans de Harry Potter.

Del mismo modo que siempre me han parecido una gilipollez los enfrentamientos entre fans de un artista y fans de otro. Al principio de entrar en internet, en algún chat dije que me gustaban mucho Ace of Base y me respondieron que entonces tenía que odiar a Roxette porque eran bandas enfrentadas. Y, la verdad, ni lo entendía entonces ni lo entiendo ahora. ¿Por qué voy a odiar a Roxette? Tienen canciones guays, aunque no me gusten tanto como Ace of Base.

No sé quién gana con esta estúpida polarización, pero no puedo sentirme identificado.

lunes, 11 de noviembre de 2024

Termina de aprender una lengua

Leo en el blog de mi querido amigo Aitor un texto muy bueno sobre lo que la mayoría de la gente piensa acerca del estudio de idiomas.

Hace mucho que estudio idiomas solo por curiosidad. No solo para comunicarme, sino para saber: me interesa mucho cómo funcionan los idiomas, cómo se expresan las cosas.

Sin embargo, la gente no entiende así los idiomas. La mayoría de la gente piensa que las lenguas solo son útiles para entenderse. Por eso hay muchos que se alegrarían si todos habláramos el mismo idioma. Y además, mucha gente no entiende que a alguien le interese estudiar lenguas menores.

Desde chico he tenido que aprender inglés en el colegio, no es nada extraño, todos los escolares tienen que aprender inglés. La primera lengua "menor" por la que me interesé fue el portugués, cuando tenía 13 años. Dado que la estudiaba por mi cuenta e informalmente, mi familia lo encontraba extraño, pero no le daba importancia.

Las cosas fueron diferentes cuando me apunté a estudiar alemán en la Escuela Oficial de Idiomas, con 15 años. Mi madre estaba de acuerdo en que era un idioma útil y que era buena idea, pero ella no habría elegido como yo. Me dijo, "yo preferiría que terminaras el inglés". Terminar. Como si fuera posible.

¿Cuándo terminamos de aprender un idioma? ¿Conocemos del todo el nuestro propio? ¿Acaso podemos hacerlo? Yo pienso que no.

Entonces, ¿qué significa terminar de aprender inglés? Bajo este criterio, ¿cuándo es aceptable empezar a aprender otro idioma? No redundaré en la idea porque ya me habéis entendido.

Solo es un ejemplo de la reacción hacia el alemán, aunque sea una lengua muy popular. Cuando se trata de lenguas menos populares, esta reacción se magnifica. Me pasó lo mismo cuando aprendí catalán. En este caso, además, se trataba de política. Crecí en una zona monolingüe, donde mucha gente tiene una actitud insana hacia otras lenguas del Estado. Y esa gente no cree que sea útil aprender catalán. De hecho, les gustaría que el catalán desapareciera, y que los catalanes y valencianos hablaran solo castellano.

(Por suerte, también hay mucha gente que respeta otros idiomas).

Con el tiempo, la gente ha empezado a respetar mis intereses y aficiones. Cuando era joven, recibía multitud de juicios no solicitados sobre el catalán y sobre mi decisión de aprenderlo. Eso ya no me pasa. Cuando la gente se entera de que aprendo serbio, algunos preguntan por qué, pero nadie me ha dicho que es inútil ni que sería mejor que aprendiera otro idioma.

Creo, como Aitor, que detrás de todo esto se encuentra una mentalidad perversa, la del capitalismo. Todo lo que hacemos debe ser productivo, debe ser útil: y algo solo es útil cuando te permite ganar dinero. Aprender lenguas menores para hablar con gente no es productivo, y por lo tanto no es útil. Aprender para entender libros de otras culturas no es útil, aprender para saber qué pasó y por qué ocurrió no es productivo, no es útil y, por tanto, solo es aceptable si te sobra el tiempo libre.

Yo rechazo este punto de vista y continuaré estudiando idiomas, me da igual su extensión, me da igual su utilidad. Los idiomas me hacen feliz.

viernes, 18 de octubre de 2024

Adiós, La Oreja de Van Gogh

Bueno, si vivís en el mundo os habréis enterado de que el lunes decidieron echar a Leire Martínez de la Oreja de Van Gogh. Fue un día duro.

Que sí, solo es un grupo musical que no afecta en nada a mi vida, pero también era un grupo musical que hacía canciones que me gustaban y que me han acompañado casi toda mi vida adulta.

LODVG en mi vida

Conocí a La Oreja de Van Gogh en 1998, como casi todo el mundo. En las radios sonaba El 28 y no tardé en cogerle el gusto; tanto, que en cuanto pude fui a alquilar el CD de Dile al sol al videoclub para grabármelo en un casete (cosas que se hacían en los 90) y oírmelo una y otra vez en el walkman, hasta que por mi cumpleaños me regalaron el CD original.

Era un grupo que me encantaba, tenían muy buenas canciones, bonitas y pegadizas, y en sus apariciones en público me parecían gente sencilla y simpática.

Si bien Dile al sol me acompañó los dos últimos años de instituto, en 2000 salió El viaje de Copperpot y me acompañó el primer y segundo años de universidad. Sinceramente, no me parecía tan bueno como el primero, de hecho la segunda mitad del disco se me hacía un poco aburrida y monótona, pero podía vivir con ello, y las canciones que me gustaban me parecían muy buenas.

Me desenganché un poco con Lo que te conté mientras te hacías la dormida. Si bien una de las cosas que me gustaban mucho de ellos era que eran de San Sebastián y sus canciones estaban claramente ambientadas allí, el primer single del tercer disco hablaba de "las noches de invierno por Madrid" y, aunque es legítimo que canten de lo que les da la gana, ahí para mí perdieron esa singularidad geográfica que me había gustado de ellos. Además, Puedes contar conmigo no me llamaba nada la atención, y 20 de enero me cargaba (y me sigue cargando) muchísimo, aunque me encante Rosas y alguna otra canción del disco. El cuarto disco, Guapa, ni me lo conozco, salvo los singles, que sonaron mucho.

Así que en 2007, cuando anunciaron que Amaia se iba del grupo, no me dio mucha pena -ni alegría tampoco, porque no los seguía-. De hecho, su voz había dejado de gustarme, en los últimos singles no me sonaba igual que al principio. Al año siguiente, en 2008, dieron la noticia de que tenían nueva vocalista, una chica del Factor X (programa que yo no seguía), y que sacarían nuevo disco, y tampoco le di mucha importancia porque para mí eran ese grupo que me había gustado, pero ya no.

(No tengo nada contra Amaia Montero, igual que no tengo nada contra tantas otras vocalistas, simplemente no me gusta su manera de cantar).

Peeeero con lo que yo no contaba era con que A las 5 en el Astoria era diferente. Tenía la voz de Leire Martínez y el estilo de la música había vuelto un poco al de los inicios. Por un motivo o por otro, El último vals sonaba en la radio y no tardó mucho en gustarme, lo mismo que me había pasado diez años antes con El 28. Esta vez no alquilé el disco: me lo descargué y lo metí en mi reproductor de mp3. Me oí ese disco innumerables veces.

Desde entonces LODVG no han dejado de estar presentes en mi vida, incluso cuando mi ritmo de vida me ha hecho estar menos pendiente de las novedades musicales. A las 5 en el Astoria me acompañó durante mi primer año de vivir en Sevilla; Cometas por el cielo me recuerda a mi primera época trabajando en Atis y a viajes en coche con Fede. El planeta imaginario es, quizá, mi disco favorito de ellos y también el que más me cuesta escuchar porque me recuerda a 2017 y a lo perdido que estaba en la vida por culpa de mis malas decisiones. Por último, Un susurro en la tormenta es el disco que menos he oído y lo asocio a la pandemia y a mi año de paro, el último que pasé en Sevilla antes de venirme; me recuerda a quedadas con Aarón, a quien le encantaba también el grupo.

Y por último, no puedo olvidar que en 2022 los vi en directo, vinieron a las fiestas locales de Cornellà y fui con Pau a verlos. Me divertí muchísimo, me encantaron. Lo hacían genial y además se lo pasaban bien. Me dije a mí mismo que me gustaría volver a ir a otro concierto de ellos... pero jamás pensé que no iba a ser posible de nuevo.

El final de La Oreja

Precisamente porque me han gustado tanto, y porque le tenía especial cariño a Leire Martínez, me ha dolido tanto este final. Vale, que oficialmente el grupo no está disuelto, pero me va a costar volver a escucharlos con gusto después de lo que ha pasado.

¿Que qué ha pasado? Pues que han echado a Leire de la forma más fea posible, con un comunicado unilateral en redes en el que dejaban claro que ya no contaban con ella, como si ella no hubiera sido parte del grupo.

No solo es rastrero, sino también desagradecido, porque gran parte del éxito del grupo entre 2008 y 2024 ha sido gracias al talento y a la voz de su solista.

Sobre el motivo hay tantas conjeturas como gente en cada país fans. La historia que todos están dando por buena es la que dio a conocer Odi O'Malley, la de que alguien había propuesto a la banda un par de conciertos con Amaia y sin Leire para relanzar la carrera artística de Amaia, y al no parecerle bien a Leire han decidido echarla. Nadie se ha pronunciado oficialmente sobre esto, así que a saber si es cierto o no, pero a la mayoría de la gente le ha valido como explicación provisional.

No sé qué va a hacer el grupo ahora. Intentar encontrar una nueva vocalista sería bastante absurdo, sabiendo que se trata de un grupo veterano y asentado, que tiene mucho más tirón entre gente mayor (más conservadora) que entre jóvenes. Experimentos parecidos, como el de Presuntos Implicados con Lydia en 2008, no han sido demasiado exitosos.

Por otro lado, pocas vocalistas iban a prestarse a eso cuando han visto lo que ha pasado con Leire. Si nos fiamos de las declaraciones de Amaia, ella no está por la labor de volver al grupo.

Desde aquí, desde este blog que no lee nadie, le mando mis mejores deseos a Leire Martínez y un agradecimiento por habernos regalado su voz en tantas canciones que nos han acompañado y marcado.

martes, 15 de octubre de 2024

La película del finde: La sustancia

El sábado fuimos al cine. No vamos muy a menudo, pero de vez en cuando encontramos alguna película que nos interesa.

En este caso, mi hermana nos recomendó que viéramos la película "La sustancia", y a Pau le apeteció ir a verla. A mí las películas de miedo no me gustan, pero Raqué y Pau me convencieron diciéndome que era ciencia-ficción.

Ahora os cuento sobre la película. La protagonista se llama Elisabeth Sparkle (Demi Moore). Elisabeth es una vieja estrella de la televisión, presenta un programa muy visto en el que hace aeróbic. Sin embargo, los directivos de la cadena no están satisfechos y deciden despedirla el día que cumple 50 años.

Ella se siente frustrada y triste, lo cual le causa un accidente de tráfico. En el hospital le dicen que tiene una salud excelente, pero de manera secreta, un enfermero le da un pendrive con un número de teléfono. Cuando llega a casa, conecta el pendrive a la televisión y reproduce el vídeo que contiene: el vídeo es misterioso y solo pregunta si quiere una versión mejor de sí misma: más joven, más guapa, perfecta. Al principio, ella tira el pendrive a la basura, pero poco después, cuando se siente triste, rescata el pendrive de la basura y llama al teléfono.

Después de llamar, recibe la sustancia. La sustancia funciona bajo unas reglas: ella y su otra versión tendrán una semana para cada una, y cada semana deben intercambiarse, sin excepciones. Además, las reglas explican que ella y su otra versión son solo una.

Elisabeth está tan desesperada que toma la sustancia inmediatamente; de su espalda sale un ser nuevo, joven y bello: otra versión de sí misma. Esta decide ir a la cadena de televisión para hacer una audición para el nuevo programa que sustituirá al de Elisabeth; se presenta como Sue. Inmediatamente la quieren como presentadora y la contratan.

La vida le va genial a Sue: es guapa, tiene trabajo, la gente la adora. El problema es que debe intercambiarse con Elisabeth cada semana. Y por eso puede ocurrir que haga tarde el cambio, pero eso tiene consecuencias...

No explicaré qué más pasa en la película, pero la llaman cine de terror con razón.

Mi opinión personal

La película presenta un tema muy interesante: cómo vivimos la edad y cómo nos sentimos acerca de la vejez. No queremos hacernos viejos, pero ¿qué somos capaces de hacer al respecto?

Si existiera una sustancia que te permitiera ser joven y guapo, pero solo una de cada dos semanas, ¿la tomarías?

El debate es muy interesante, pero por desgracia, el desarrollo de este debate no está bien llevado a cabo. El argumento de la película tiene incoherencias y no está del todo bien desarrollado. ¿Quién está tras la sustancia? ¿Quién gana dinero con ella? ¿A quién le interesa que la gente la tome?

Hay más preguntas que pienso que no están respondidas, pero no puedo mentarlas si no quiero hacer spoilers.

Por estos motivos, la película no me ha gustado. Aún creo que el tema es interesante, pero el desarrollo de la idea no es bueno. Espero que al menos empecemos a hablar sobre esto y que mejoremos.

sábado, 5 de octubre de 2024

¿Quieres aprender serbio?

(Este artículo estará en continua actualización. Iré añadiendo información conforme vaya descubriendo recursos o se me vayan ocurriendo)

Estaba viendo un vídeo en YouTube sobre una chica que aprende chino por su cuenta y he pensado que quizá estaría bien compartir mi experiencia aprendiendo serbio con el mundo. Sobre todo, porque aprender serbio de manera autónoma siendo hispanohablante es un camino bastante solitario.

Primer aviso: no soy ningún experto, soy un estudiante que lleva dos años a pico y pala con el idioma (todo lo que mi poco tiempo libre me permite); por ahora solo tengo un nivel de estar estudiando un B1.

Segundo aviso: todo lo que escribo sobre el serbio es 100% aplicable al croata y al bosnio (y al montenegrino, obvio), más que nada porque son variedades de la misma lengua. Durante el texto haré alguna referencia más a este hecho.

Ahora que has decidido aprender serbio

(Me encanta titular las cosas con Ahora que has... porque me suena muy a panfleto de película yanqui barata)

La primera pregunta, ¿quieres aprender serbio?, es la que ya hemos contestado, porque nos hemos decidido a investigar cosas sobre la lengua. Pero va muy relacionada con la segunda: ¿por qué quieres aprender serbio? Y con la tercera, ¿adónde quieres llegar? Es importante tener claros el motivo y el objetivo, porque son lo que nos va a mantener decididos a seguir aprendiendo y no abandonarlo.

Tengamos claro que cualquier motivo y cualquier objetivo son válidos y legítimos, no se es mejor ni peor estudiante por eso. En cuanto al motivo, la mayor parte de la gente que aprende serbio/croata/bosnio lo hace porque tiene familia en los Balcanes, ya sea propia o de su pareja. Pero igualmente puedes querer aprenderlo porque te interese la cultura, porque te guste la música (personalmente creo que el pop-folk balcánico es fabuloso), o simplemente por curiosidad.

En cuanto al objetivo, pasa lo mismo: puedes querer hablar serbio o croata como un nativo, pero quizá también te basta con entender la música, tal vez solo quieres saber leer libros, o solo quieres poder defenderte cuando vayas a Serbia, Croacia, Bosnia o Montenegro y quieras comprar algo en alguna tienda.

Sea como sea, te has decidido a aprender serbio (o croata, o bosnio, o montenegrino). ¡Enhorabuena! Bienvenido a esta carrera. Tiene algunos obstáculos, pero todos son superables.

El primero es que no hay casi recursos en castellano para aprender serbio. Así que sinceramente espero que sepas inglés, porque en inglés hay muchos recursos, pero en castellano apenas he encontrado nada; un amigo me ha dicho que hay una señora en Zagreb que se ha autopublicado un libro de croata para hispanohablantes, pero ahí se acaba todo. Si sabes ruso, encontrarás también bastante, pero me temo que la mayoría de los que me leáis no sabéis ruso.

(Se da el hecho de que para aprender serbio hay un puñado de recursos en ruso y para aprender croata hay un puñado de recursos en alemán. Esto nos da una idea de las relaciones geopolíticas de la zona, pero no voy a entrar en eso en este texto, si queréis ya hablamos de eso otro día).

Y, por otro lado, si sabes ruso, polaco, ucraniano o cualquier otro idioma eslavo, estás de enhorabuena, porque las mayores dificultades gramaticales del idioma ya las has superado. Hablaré de esto luego.

Primer consejo: búscate un tutor

Lo que más puede facilitarte la tarea de aprender serbio es, por supuesto, buscarte un profesor. Esto, que podía ser un problema hace diez o veinte años, incluso cinco, se ha vuelto increíblemente fácil en la actualidad, con la generalización de la alta velocidad en internet y lo acostumbrados que estamos a las videoconferencias. Lo ideal sería encontrar un tutor con quien puedas quedar para clases en persona; si no es posible, existen webs especializadas donde puedes encontrar profesores o tutores. Por supuesto, aquí tengo que recomendar a Nemanja, mi profesor de serbio (es un gran docente, didáctico y cercano, y domina tanto el serbio como el croata, así que es la mejor opción) pero tienes una gran variedad en portales como italki, donde puedes filtrarlos por el país del que son, el precio, los otros idiomas que hablan (por si quieres que te den explicaciones en castellano o en otro idioma) e incluso la hora a la que están disponibles.

Consejo: lo mejor es que busques un tutor que tenga estudios universitarios de serbocroata o, al menos, de eslavística. Hay serbios que se dedican a dar clases pero no tienen estudios de serbio; puede ser que hayan estudiado alguna otra lengua o que sencillamente no sepan nada de filología. Puede que haya alguno bueno, pero a priori estos no son los que te interesan, porque no podrán explicarte muchas de las dudas que tengas. Tuve una clase con una serbia que había estudiado filología inglesa y no sabía lo que era el aspecto verbal: esto es un desastre para enseñar serbio.

El problema: el trabajo hay que pagarlo, así que los tutores no son gratis. A lo mejor no puedes contratar un tutor. Sé consciente de que en algún momento te hará falta interactuar con nativos (idealmente, con nativos que hayan estudiado su propio idioma), así que te tocará buscarte otros métodos, como entrar en redes sociales y buscar nativos que quieran hablar contigo, o hacer un tándem. Hay aplicaciones para eso, aunque no las he usado. Si no, también puedes empezar por tu cuenta, como hice yo, y luego contratar clases puntualmente.

Segundo consejo: sé consciente de a qué te enfrentas

La mayoría de los libros de autoaprendizaje de serbio comienzan contándote la filiación de la lengua: a qué familia pertenece, cuáles son las lenguas más parecidas... Sé que hay mucha gente que se salta las introducciones, a veces son largas y lo que te importa es empezar a hablar y entender. Esto no está mal, pero es importante saber cómo es el idioma al que te enfrentas.

Si en tu vida solo has estudiado inglés o francés, la experiencia con el serbio va a ser muy diferente. No necesariamente significa difícil, pero sí diferente. El francés es hermano del castellano, ambas son lenguas romances (vienen del latín), con lo cual son lenguas muy parecidas y casi todo se expresa de un modo muy similar. El inglés es una lengua germánica, pero tiene tantas palabras francesas que el vocabulario no es un gran problema y, sobre todo, está tan omnipresente que todo el mundo tiene naturalizada su estructura interna.

El serbio es una lengua eslava, hermana del ruso, del polaco o del checo, por ejemplo. Esto no es ni bueno ni malo de por sí; las lenguas eslavas son parientes de la nuestra, aunque sean de otra rama. Y esto implica ciertas diferencias con el castellano y con el inglés: por ejemplo, que no hay artículos, se declinan los sustantivos y adjetivos, y que los verbos tienen aspectos (ya te enterarás de qué es esto).

Por cosas como estas, muy a menudo se exagera la dificultad de las lenguas eslavas como el serbio: incluso los mismos serbios dicen que su lengua es muy difícil (¿con qué criterio?) y en algunos casos puede que te encuentres alguno que te intente desmotivar (no aprendas mi idioma, es muy difícil y no te sirve para nada, etc.). No, el serbio no es "muy difícil": solo es diferente.

(Todo esto no hace falta ni que te lo diga si has estudiado lenguas muy diferentes a la nuestra, como el árabe, el japonés, el chino o el suajili).

Pero ni la declinación es un obstáculo tan importante (te acostumbras a ella en las primeras semanas) ni los aspectos verbales son imposibles. No significa que vayas a dominarlos en un mes, pero son cuestiones a las que dejas de prestar importancia cuando vas habituándote a usar el idioma.

De lo que no te hablarán es de las similitudes entre el serbio y el castellano que no tienen otras lenguas como el inglés: el orden de la oración es relativamente libre, no necesitas usar los pronombres de sujeto, y hay muchas estructuras y expresiones que son equivalentes, casi calcadas palabra por palabra entre ambos idiomas.

En resumen, no te dejes llevar por los que intentan asustarte. Puedes aprender serbio como hemos podido tantos antes que tú.

Un aspecto importante: el alfabeto

A estas alturas ya lo sabrás, pero si no lo sabes, te lo digo yo: el serbio es un idioma bialfabético, es decir, se escribe en alfabeto latino y en alfabeto cirílico. Lo que más puede sorprender al que no está acostumbrado es que se utilizan los dos por igual:

  • El alfabeto cirílico tiene mayor rango constitucional en Serbia y es el que utiliza el gobierno en sus publicaciones, web, y en la televisión pública. En cirílico se encuentran los rótulos de los autobuses en Belgrado y muchos de los letreros oficiales. El periódico de mayor tirada de Serbia se publica en cirílico. También es el primer alfabeto que aprenden los niños en el colegio y, en general, es el más utilizado cuando se escribe a mano.
  • El alfabeto latino se usa más en todos los medios electrónicos. La mayoría de los medios de comunicación lo utilizan: las revistas, bastantes periódicos y casi todos los canales de televisión (excepto la tele pública y algunos medios locales).
  • Cuidado: se usan dos alfabetos, pero nunca se mezclan. Si escribes un texto en latino, estará entero en latino, y si lo escribes en cirílico, estará entero en cirílico. Mezclar ambos alfabetos se ve como signo de analfabetismo. Precisamente por esto, hay grafitis que mezclan ambos alfabetos como signo de transgresión (del mismo modo que en castellano se usa la k, por ejemplo).
Ejemplo de grafiti en el que mezclan ambos alfabetos. El texto en los dos alfabetos sin mezclar sería:
Ако не можеш да је слушаш, послушај је!
Ako ne možeš da je slušaš, poslušaj je!


Hay serbios que quitan importancia al cirílico e incluso te pueden llegar a decir que no hace falta que lo aprendas. (También hay serbios, los más nacionalistas, que ven el cirílico como el único genuino, pero con esa gente vamos a hablar poco). Sin embargo, mi experiencia me dice que si solo conoces uno de los dos alfabetos no vas a poder aprender bien el idioma ni acceder a la cultura: visitar Serbia conociendo solo uno de los dos alfabetos es prácticamente como ser analfabeto, pues va a haber muchos escritos que no puedas entender. Mi consejo es, sin duda, que aprendas tanto el latino como el cirílico y, sobre todo al principio, que intentes hacer todo en cirílico para forzarte a leerlo y escribirlo con fluidez. Es más sencillo de lo que puede parecerte y en un mes lo leerás casi igual de rápido que el latino.

No hace falta ni que lo diga porque seguro que ya lo sabes, pero si lo que aprendes es croata, no vas a tener dudas, el croata solo se escribe en alfabeto latino. Si aprendes montenegrino, te puedes encontrar el cirílico pero de manera mucho menos frecuente. Y si aprendes bosnio, la respuesta es un jardín en el que no me voy a meter aquí.

Métodos y recursos

Llego a la parte que seguro que le interesa a más gente: vale, ya me he decidido y estoy motivadísime, pero ¿cómo lo hago? Voy a enumerar algunos recursos que he probado y algunos otros que no.

Libros de texto

En primer lugar, libros de texto. Este que os escribe está a punto de cumplir 40 años; no sé si será por eso, pero la manera que más seguro me hace sentir para aprender un idioma es la clásica: libros de texto y clases con profesor o tutor. De las clases os hablé antes y os hablaré después; ahora hablemos un poco de los libros de texto.

Como os dije al principio, no hay recursos en castellano, con lo cual os voy a hablar de libros de texto en inglés.

Teach yourself Complete Serbian, de Vladislava Ribnikar y David Norris. Lo pongo el primero porque ha sido el que más me ha gustado de todos los que usé cuando empecé. Es bastante progresivo, cada lección tiene un texto, un apunte sobre gramática y algunos ejercicios. Cada capítulo está escrito en un alfabeto de manera alterna (uno en latino y otro en cirílico). Si te bajas la app de Teach Yourself tienes el audio de manera gratuita y además la propia aplicación te permite disminuir la velocidad del audio: esto es útil al principio porque los serbios hablan bastante rápido. El toque distintivo: al final del libro vienen las soluciones a todos los ejercicios, lo cual es fundamental si no tienes un profesor.

Lo puedes conseguir nuevo en Amazon o en librerías especializadas en idiomas. Igualmente, puedes conseguir de segunda mano la versión antigua, que se llama Teach yourself Serbian; es exactamente el mismo libro (la versión nueva solo añade un pequeño test de autoevaluación al final de cada lección), y los audios encajan perfectamente.

Colloquial Serbian, de Celia Hawkesworth. De la editorial Routledge, es -junto con el Teach yourself- el más fácil de conseguir y el que más probablemente tengan en tu librería de idiomas más cercana. Fue el libro con el que empecé y me sumergí en el serbio. Sin embargo, no es el mejor libro que puedes encontrar. Sube de nivel de manera bastante rápida, a veces utiliza palabras que no puedes encontrar en el vocabulario (ni el de la lección ni el glosario general del libro, con lo cual necesitas un diccionario aparte) y solo contiene la solución de algunos ejercicios. Aun así, tiene bastante cantidad de textos (tres o cuatro en cada lección) y los audios los puedes descargar gratuitamente desde la web de la editorial, así que va bien para practicar la lectura y la escucha.

Otro buen libro es Bosnian, Croatian, Serbian: a Textbook, de Ronelle Alexander y Ellen Elias-Bursać. Es un libro muy completo y con muchos ejercicios; además, todos los textos vienen en tres versiones: una bosnia, una croata y una serbia, con lo cual es fácil ver las diferencias y acostumbrarse a ellas para poder entender las otras variedades. Las soluciones a los ejercicios no están en el libro, pero pueden descargarse gratuitamente desde la web oficial del libro. Aparte del libro puedes comprar un CD (o encontrarlo) donde vienen los audios de todos los textos en velocidad normal y lenta. Como puntos en contra: a veces el vocabulario está un poco desfasado; además, está muy orientado a una clase tradicional (la autora es profesora en la Universidad de Berkeley y el libro lo ha publicado la de Wisconsin), de modo que la primera lección comienza hablando de cuadernos, libros y lápices y a mí se me hizo bastante anodina. Por último, se acompaña de una gramática de referencia (Bosnian, Croatian, Serbian: a Grammar with Sociolinguistic commentary) que es muy, muy exhaustiva e incluye una serie de capítulos finales sobre la situación social de la lengua serbocroata en Croacia, Bosnia y Serbia, pero con el defecto de que los conceptos gramaticales aparecen explicados por orden de "dificultad" y no por orden conceptual.

Paso ahora a hablaros de libros que os va a costar más encontrar en formato físico, porque no están en inglés, así que solo se comercializan en Serbia. En Internet pueden encontrarse en formato digital (no os puedo decir dónde, pero seguro que os las arregláis).

Srpski korak po korak, de Mirjana Danilović. Lo pongo el primero porque es el que recomiendan un montón de serbios en foros, y me consta que lo usan en muchos cursos para extranjeros en la propia Serbia. Sin embargo, no me parece de las mejores opciones. Está lleno de erratas tipográficas, y a veces las soluciones a los ejercicios no encajan con los ejercicios. Además, no tiene audios y el libro está entero en alfabeto latino; los textos en cirílico están todos al final del libro como apéndice, así que si quieres leerlos tienes que ir adelante y atrás en el libro. (La autora se justifica en que piensa que es didácticamente perjudicial estar alternando los dos alfabetos; yo estoy completamente en desacuerdo).

Učimo srpski 1 de Nataša Milićević-Dobromirov y Biljana Novković: me parece muy útil para empezar, porque empieza por lo más basico y va introduciendo conceptos nuevos muy poco a poco. No tiene explicaciones en inglés pero al menos al principio no le hace falta. Sin embargo, no tiene las soluciones a los ejercicios, así que necesitas a alguien que te los vaya corrigiendo. La misma editorial tiene también Učimo srpski 2 para el nivel A2, Az buki 3 para el nivel B1/B2 y Super srpski para el B2/C1, que deben de ser de los pocos libros de texto que existen para más de un A2. (Yo ahora mismo estoy con el Az buki 3 y me está gustando).

Finalmente, Naučimo srpski 1 de Isidora Bjelaković y Jelena Vojnović, publicado por la Universidad de Novi Sad. Bastante asequible para irlo haciendo poco a poco, bastante divertido a ratos, pero la edición con la que he estudiado yo parece muy amateur, no han gastado nada en diseño (incluso creo que la gente de las fotos son profesores y alumnos de la universidad, no son modelos ni fotos de catálogo). Igualmente, no tiene soluciones a los ejercicios y, si tiene audios, yo no los he encontrado. También tiene una segunda parte (Naučimo srpski 2) para A2/B1.

Como ves, hay mucho más material para principiantes que para niveles más altos. No te será un problema, una vez que tengas claro lo básico, los siguientes niveles solo serán internalizar estructuras para expresarte mejor y adquirir vocabulario.

Aplicaciones

Si buscas un enfoque un poco más -como dicen hoy- gamificado (¿el enfoque de un gamo?) me temo que tengo malas noticias de nuevo. Las más famosas aplicaciones para aprender idiomas no tienen nada en serbio: no hay Duolingo en serbio -ni en croata- y el contenido en Memrise es de una calidad bastante dudosa. Aun así, hay algunas aplicaciones que merecen la pena.

Drops es una aplicación que, por medio de juegos bastante simples, ayuda a aprender y retener vocabulario. Todo el contenido en serbio está en alfabeto cirílico (punto a favor).

Clozemaster es una de mis favoritas. Te presenta frases en serbio a las que les falta una palabra, y debajo la traducción en inglés, de modo que tienes que rellenar la palabra que falta en el hueco. Hay para un puñado de idiomas, pero en concreto para serbio han añadido varios miles de frases nuevas y ordenadas por niveles. Si eres un completo principiante no te servirá de nada porque no conocerás ninguna palabra, pero cuando lleves unos meses estudiando, esta aplicación te será muy útil para practicar las palabras que sabes y aprender muchas que no sabías.

Readlang no es una aplicación para el móvil, pero sí sirve como extensión para el navegador. Es muy útil cuando estás leyendo cualquier texto en serbio (o en el idioma que estés aprendiendo), porque habilita un mecanismo para que, al pulsar sobre cualquier palabra que no entiendas, aparezca encima su traducción al inglés (o al castellano u otro idioma, según lo configures). Después puedes consultar un listado de las palabras en las que has pulsado.

LingQ es una aplicación sobre todo para leer (aunque tiene algunos audios). Tiene diversos textos de los diferentes niveles, y se basa en que marcas las palabras que no conoces, para que luego con ellas te haga unas flashcards. No puedo decir mucho más de ella porque solo he usado la versión de prueba, que está muy limitada, y el precio me resulta demasiado caro.

He visto que hay otras aplicaciones que tienen serbio, como Mango o OkyDoky. No las he probado,  porque cuando las he descubierto ha sido demasiado tarde, y ya no me resultaban útiles los cursos para principiantes. Pero podéis echarles un ojo y contarme luego qué tal.

Audiovisuales

Lamentablemente, precisamente por lo poco demandado que está el serbio, no hay mucho contenido audiovisual en la red que sea apropiado para principiantes. El único que conozco se llama Teacher Boko y tiene un montón de vídeos, pronunciados de una manera muy clara y a un ritmo lento, perfectos para principiantes.

Interacción

Cuando ya tengas un poco más de nivel, puedes lanzarte a intentar interaccionar con gente en internet.

Creo que una buena idea es encontrar foros o grupos en redes sociales sobre temas que te interesen. En mi caso, empecé a interactuar con serbios por Twitter gracias a Eurovisión y, sobre todo, a la preselección serbia. Tampoco es mala idea pasarse por el foro r/Serbian de Reddit, donde además puedes preguntar dudas y la gente es muy simpática respondiendo.

También dentro de Reddit me parecen muy interesantes los subforos r/Serbia y el r/AskSerbia. Son foros de nativos y quizá no estés preparado para intervenir ahí, pero en muchos casos los temas que comentan son muy simples y usan un lenguaje muy sencillo.

Hay quien recomienda practicar idiomas con ChatGPT. Puedes probar, pero el problema de los modelos lingüísticos como ChatGPT es que han sido entrenados con el contenido que pueden encontrar en Internet. Por eso, son muy buenos en idiomas como el inglés o el castellano, que se utilizan en millones de webs. El serbio es un idioma de mucha menor presencia, así que ChatGPT a veces la caga bastante (aparte de que a menudo confunde el estándar serbio con el croata). Yo mismo una vez intenté chatear con él y a las dos frases se me cambió al ruso. No conseguí que volviera a hablarme en serbio, al menos ese día.

Contenido nativo: libros

Como comentaba arriba, hay muy poco contenido hecho para gente que aprende serbio. Apenas hay lecturas graduadas (más allá de los libros que ha autoeditado Snežana Stefanović, están en Amazon) y en cuanto a audio solo existen aquellos que vienen con los libros de texto.

Por eso, antes o después vas a tener que dedicarte al contenido para nativos. En cuanto a libros, hay diferentes opiniones:

  • Antes de llegar al A2 mejor ni te lo plantees. Léete los textos que vienen en los libros de texto y así vas practicando. Cualquier libro publicado para nativos estará fuera de tu alcance y te frustrará.
  • También puedes pedirle a ChatGPT que te escriba una historia adecuada para ese nivel, pero no te garantizo que el resultado sea bueno, por lo mismo que comentaba arriba. Depende de si le pilla de día bueno.
  • Mucha gente recomienda leer libros para niños. Respeto su opinión, pero no creo que sea la mejor opción: los libros para niños no son tan sencillos como podríamos creer. Si son para niños pequeños, las historias son fáciles de entender, pero el idioma no necesariamente, porque requiere una cantidad de vocabulario que, sin ser exagerada, probablemente sea muy alta para un principiante. Recordemos que incluso un niño que está aprendiendo a leer tiene ya un conocimiento pasivo del vocabulario mucho mayor que el que podamos tener nosotros, extranjeros. Yo mismo, en cierto momento, intenté leer fábulas para niños de unos 8-9 años y fracasé estrepitosamente porque estaban escritas en un lenguaje no apto para principiantes (concretamente, lleno de aoristos e imperfectos, que aunque los serbios no usen demasiado, todos entienden perfectamente).
  • Si ya tienes un A2 más bien avanzado, mi opción favorita, y mi consejo, es que intentes leer libros que ya conoces, sobre todo si los has leído varias veces: dado que ya conoces la historia, te resultará mucho más sencillo adivinar el significado de las palabras que no conoces. Os dejo algunas ideas:
    • Mucha gente recomienda El principito, porque es sencillo. Es verdad que lo es, yo también lo he intentado, aunque en mi caso no soy ningún fan del libro y preferí pasarme a otras lecturas.
    • Otra mucha gente recomienda Harry Potter. No me gusta la saga y no me gusta la autora, así que ni lo he intentado, pero si te gusta, adelante. Cualquier otra novela o saga muy pensada para consumo de masas (tipo Crepúsculo) será una opción aceptable.
    • Mi elección fue Los juegos del hambre, porque me encanta la saga, como ya sabéis. El nivel del lenguaje no es muy complicado y el vocabulario, más allá de un par de palabras específicas de la distopía, está bastante centrado en la naturaleza, lo cual es bastante útil.

¿Dónde encontrar los libros? Si puedes comprarlos originales, siempre es la mejor opción. El problema es que, si no vives en Serbia o en el espacio exyugoslavo te va a salir muy caro el envío (alrededor de 25 € cuesta el envío en las librerías más conocidas), y aquí apenas llegan libros en papel en serbio a librerías convencionales; si tienes suerte, en alguna de segunda mano (tipo Re-Read) puede que encuentres alguno. Amazon y otras librerías online tampoco tienen apenas libros en serbocroata.

Así que el recurso que nos queda son los libros electrónicos. De nuevo, lo correcto es comprarlos originales; sin embargo, de nuevo en Amazon apenas hay nada, y en la Casa del Libro, Fnac y otras tiendas electrónicas la situación es igual de mala o peor. Otra solución legal es comprarlos en Eden Books (la librería electrónica del grupo Laguna, uno de los más importantes de Serbia); yo he hecho la prueba con uno y, si bien los libros son baratos, solo puedes leerlos en tu móvil o tablet, y ni siquiera exportarlos, lo cual es completamente inconveniente. Al final la única posibilidad que nos queda es conseguirlos por otros medios, como el archivo de Anna, la Z-Library o Balkandownload (no enlazo por motivos legales, pero seguro que los sabes encontrar).

Contenido nativo: música, radio y pódcasts

En los años de Yugoslavia, Serbia era la cuna del rock yugoslavo, mientras que Croacia lo era del pop. Aunque se hacían todos los géneros en todo el territorio, Serbia y Bosnia vieron nacer a grandes bandas rock; Croacia, por su parte, encumbró a un montón de artistas pop (de hecho, en los 80 casi todos los representantes yugoslavos en Eurovisión eran de Croacia).

Hoy en día los géneros están bastante más repartidos, y mientras que Croacia ha seguido haciendo mucha música pop, Serbia se ha puesto al día, sobre todo fusionándolo con folk. Así que si te gusta el pop-folk balcánico, estás de enhorabuena, hay un puñado de radiofórmulas que emiten esta música casi todo el día.

Si prefieres otros géneros, también tienes algunas emisoras dedicadas a ellos. Y una cosa a destacar es la suerte de que la mayor parte de la música balcánica esté compuesta en idioma local y no en inglés, a diferencia de lo que pasa en otros países (como los del norte de Europa).

Creo que se habla poco de lo mucho que puede ayudarte la música a aprender, asentar y recordar vocabulario y estructuras gramaticales. Yo no partía de cero en esto porque ya era eurofán y las canciones yugoslavas o exyugoslavas solían gustarme mucho, así que ya me sabía unas cuantas (aunque no las entendiera). Cuando empiezas a aprender el idioma, los textos empiezan a tener sentido (como comenté en otra entrada del blog).

La cuestión es que, conozcas mucho o poco, emisoras como Radio S emiten la música más actual y también clásicos, como una radiofórmula al uso (me gusta escuchar sobre todo el programa matinal, porque no solo ponen música sino también comentan temas de actualidad o tienen concursos adonde llama la gente). También oigo a veces Radio Košava y, del lado de Croacia pero también centrada en folk-pop, Extra FM

Una cosa que echo en falta de la radio serbia, sin embargo, es encontrar emisoras convencionales: con programas donde hablen. Así que tengo que conformarme con la radio pública, Radio Beograd (que a pesar del nombre, es estatal y no local).

Para oírlas: aunque tanto Radio S como Radio Beograd tienen sus aplicaciones propias, yo para oírlas uso Radio Garden, que me permite cambiar entre todos los canales que oigo de manera rápida (y que además tiene una interfaz muy chula para descubrir canales de radio de cualquier punto del planeta).

(Llegados a este punto tengo que avisar de que ninguna empresa me patrocina).

En cuanto a pódcasts, he encontrado pocos que pueda entender medianamente bien y me interese. Yo he oído alguna que otra vez Evrovizijske priče (sobre Eurovisión desde el punto de vista serbio, lo hacen eurofans aunque lo produce la RTS), Na margini (sobre temas LGTBIQ en Serbia) y algunos de noticias que elabora Radio Slobodna Evropa (aunque no me guste nada la línea editorial de la cadena). Igualmente, en la web podcast.rs tienes un catálogo de pódcasts donde puedes ver lo que hay y probar.

Contenido nativo: vídeo y televisión

El otro medio de masas que me quedaba por comentar. Como comentaba, apenas existe contenido para principiantes en vídeo, así que al final te tienes que pasar a los vídeos para nativos.

Para ser un país relativamente pequeño, Serbia tiene bastantes canales de televisión; Croacia también, Bosnia un poco menos, y Montenegro es el que menos tiene. Sin embargo, casi ninguno de estos canales se puede ver en abierto desde fuera del territorio donde emite. La única excepción quizá sea la televisión estatal de Montenegro, RTCG, que puede verse por IPTV sin problemas. La pública de Serbia solo emite por IPTV su canal internacional (RTS Svet, visible a través de su plataforma, RTS Planeta, algo parecido a RTVE Play).

La posibilidad a la que yo recurrí ya hace un año y pico es suscribirme a una plataforma de televisión por IPTV. Dado que la guerra desplazó a millones de exyugoslavos fuera de sus países y ahora viven desperdigados por Europa, América y Australia (principalmente), existen varias compañías cuyo negocio es distribuir (legalmente) paquetes de canales de los seis países exyugoslavos para que se vean desde cualquier lugar del mundo. Yo estuve un año y medio suscrito a NetTVPlus, aunque cuando la compró el gobierno y eliminó los canales críticos me di de baja; ahora soy cliente de Adria Telekom, que es más barata y tiene los canales que la otra ha eliminado. Si quieres echar un vistazo a otras alternativas, también están mtel Global y exyu.tv. Salvo Adria, que tiene buenas ofertas, las demás no son baratas, tienen precios similares (alrededor de 22 euros al mes), pero si te gusta ver la televisión para aprender idiomas, es una buena opción. Adria te permite probarla durante unos tres-cuatro días sin pagar, y las otras tres te dan un mes de prueba.

En cuanto a opciones gratuitas, aparte de la IPTV que ya os he comentado (no hay canales grandes, pero sí muchos canales locales de los cuatro países de habla serbocroata), hay algunos programas de televisión en Youtube:

  • Mi opción favorita son los concursos, porque no tienes que seguir un hilo, y puedes entender una pregunta sin haber entendido las anteriores. Mis favoritos son Štoperica (El cronómetro, del canal B92, pillan a gente por la calle y les hacen preguntas), Slagalica (El rompecabezas, este es más serio, es de la tele pública y lleva muchos años en pantalla), Najslabija karika (la versión serbia de El rival más débil) o Stigni me ako znaš (Alcánzame si sabes, también de la pública, pero es más desenfadado, es una especie de parchís en el que tienes que responder preguntas y que no te alcancen).
  • No soy muy de ver series porque no las entiendo bien y no puedo seguir el hilo, peeeero si te gustan, hay algunas que puedes ver en Youtube. Como comedia, Ljubav, navika, panika (Amor, costumbre, pánico) tuvo mucho éxito y los serbios la recomiendan bastante, aunque ya tiene algunos años.
  • Si te interesan las películas, quizá quieres echarle un ojo más a Dailymotion que a Youtube. Encontrarás muchas más películas serbias y croatas allí. En Filmin hay unas cuantas, pero son pocas y la mayoría son de los mismos dos o tres directores (Goran Paskaljević y Emir Kusturica). En otras plataformas no he visto nada.
  • Las películas extranjeras no se doblan al serbocroata, así que no vas a tener esa opción. Solo se doblan las películas y las series para niños, pero por algún motivo que escapa a mi razonamiento, Disney+ no facilita ver su contenido en serbio ni en croata. Sí que tienes, en SkyShowtime, series de Nickelodeon dobladas al serbio, al croata y algunas al bosnio (yo me estoy viendo Big Time Rush, y a veces veo Bob Esponja -Sunđerbob Kockalone-).

Me ha quedado un texto largo, pero que espero que sea de ayuda a todo aquel que llegue a este blog y le interese aprender esta bella lengua. Si tienes alguna pregunta, escríbemela por aquí debajo, o háblame por Bluesky, y la intentaré responder, si puedo.

Srećno! (Suerte).