viernes, 15 de mayo de 2026

Mayo

Buenos días, amiguis,

hace unos meses que no me paso por aquí a contar nada, supongo que porque la vida me tiene sumido en una espiral rutinaria donde nada pasa, salvo el tiempo, y nada cambia, salvo yo, que me hago viejo y gordo.

De hecho, la rutina ha pasado a un nuevo nivel porque en condiciones normales, a estas alturas de mayo yo estaría inmerso en mi espiral eurovisiva, y este año no lo estoy siguiendo (por primera vez desde 1995). Mi querido Aitor asegura que son necesarios los acontecimientos temporales para la salud mental y probablemente tenga razón.

El otro día escribí un texto un poco sombrío para mi blog en serbio donde hablaba sobre el tempus fugit y mis vacaciones. Porque recientemente (la semana pasada) he estado visitando a mi familia, y aunque el desasosiego de pensar qué estoy haciendo con mi vida no me ha dado tan fuerte como en julio del año pasado, sí que es verdad que lo he vivido con otra perspectiva.

Por lo demás, poco más os puedo contar. Vendrán tiempos mejores. O ningunos en absoluto, que también está bien.