martes, 29 de noviembre de 2016

De sueños de nueve horas

¿No os pasa a veces, que tenéis un problema que no sabéis resolver y os atormenta, y de repente un día te despiertas y lo ves todo claro?

Pues hoy es uno de esos días. Gracias a un sueño de nueve horas (y a Twitter, jajaja) todo ha encajado en mi cabeza.

No os puedo dar detalles. Solo os diré lo que he aprendido: que no puedes empeñarte en entrar a cabezazos en la vida de alguien. No funciona así, esa persona tiene que darte permiso y querer que entres. Parece obvio —lo es—, pero a veces dejamos de ser racionales.

Y a ver, madurez ante todo, que de este patinazo el responsable soy solo yo. No se puede gustar a todo el mundo, y hay cosas que no se consiguen perseverando. O están para ti o no lo están. Probablemente sea una explicación más racional que ponerme a pensar en qué fallé.

Así que cabeza alta. Lo intenté, arriesgué, lo hice lo mejor que supe, no lo conseguí, y aquí paz y después gloria. Me sigue encantando él y sé que lo echaré de menos. Seguramente seguiré sonriendo como un imbécil al ver su foto. Y no voy a mentir, me duele no haberlo conseguido. Pero hay que mirar adelante, que queda mucha vida por vivir.

Os dejo con esta magistral letra de The Corrs.

There's only so much I can take, and I just gotta let it go.
And who knows? I might feel better if I don't try and I don't hope.

Maybe there's nothing more to say, and in a funny way I'm calm.
Because the power is not mine... I'm just gonna let it fly.


viernes, 25 de noviembre de 2016

Descentrado

Me pasa una cosa estos días, y es que quiero escribir, se me ocurren muchos temas de los que me gustaría hacer un textito. Pero cuando lo intento, no me salen más de tres frases. Quiero hablar de emociones, de amistades, de rupturas, del pasado y del futuro, de proyectos y de experiencias, e incluso de elecciones sindicales. Pero no soy capaz de elaborar nada.

Claro que hoy me he pasado 13 horas en la calle entre el curro y un atasco, y eso no ayuda en nada.

Estos días me encuentro descentrado, confundido, desorientado. Desde luego, no soy mi yo de siempre. Aunque prometo volver pronto a ser el borde insensible que conocéis.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Reflexión personal sobre Un monstruo viene a verme

El pasado fin de semana vi la película Un monstruo viene a verme. Ya la había visto, pero un amigo la quería ver así que lo acompañé al cine.

He de decir que esta segunda vez lloré más que la primera, no puedo adivinar por qué, aun sabiendo lo que iba a pasar.

No voy a decir que sea un peliculón, porque hay partes que me parecen mejorables, pero el final es muy bueno, y a mí personalmente se me hace algo doloroso.

No leas a partir de aquí si no has visto la película, porque te la voy a destripar.

Y parecerá estúpido que me afecte personalmente, pero hay cuestiones personales que, aun habiéndolas superado hasta el punto de que no me afecten en mi vida cotidiana, nunca pueden terminar de cerrarse.

Hablo de Conor y la muerte de su madre. Salvando las distancias por la edad, yo viví una situación parecida hace casi cinco años. Aunque por suerte tengo cuatro hermanas que me quieren mucho, siempre estuve muy unido a mi madre. Vivía a 130 km, pero la llamaba cada día, la visitaba varias veces al mes, consultaba con ella todas mis dudas. Era una parte fundamental de mi vida, aun siendo yo un adulto independiente.

Murió un día de año nuevo, tras meses con un estado de salud que no paraba de empeorar. Tenía yo 27 años (ahora tengo 32).

Por eso esta película me hace revivir todas las sensaciones dolorosas que tuve en aquella época. Por un lado la angustia de ver cómo se encontraba cada día peor, sobre todo los dos últimos días, y el deseo egoísta de querer que todo ese sufrimiento se acabara ya. Por otro, el dolor porque se iba, y porque no quería que se fuera, porque uno nunca está preparado para que se vaya alguien tan importante. Y, por último, el miedo. El miedo a afrontar la vida solo. Y esos meses posteriores de sentirme en la más absoluta desorientación, de no saber qué hacía ni adónde iba, de no pensar lo que haría la semana siguiente porque no me encontraba preparado para vivirla.

Esto pasó hace casi cinco años. Me acuerdo cada día de ella y sueño con ella a menudo. Miento si digo que no me duele que ya no esté. Pero no me paraliza. Y quizá películas como esta me ayudan a valorar lo que tuve, y a no dejar que el dolor me haga olvidar lo que merece ser recordado.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Del modo más cobarde

Hoy me he tirado a la piscina.

Pero lo he hecho del modo más cobarde. Le he dicho lo que sentía a quien me importaba, pero le he pedido que no me respondiera. Por un lado, no me atrevía a escuchar que la respuesta fuera negativa, como me imaginaba que sería. No sé si me faltan huevos o madurez emocional. Y por otro lado, si la respuesta no era negativa, igualmente no se merece que lo presione a decir algo que quizá no le apetecía.

(Bueno, hubiera sido más cobarde decirlo por WhatsApp. Pero no soy esa clase de hombre. Las cosas que importan hay que decirlas a la cara).

Ahora mismo tengo un lío de sensaciones contradictorias. Presumo de ser un tío racional, y racionalmente sé que he hecho lo correcto. Pero mi parte irracional me pregunta si no debía haberme callado y evitar la posibilidad de asustarlo, sobre todo con lo desagradable que he sido en la despedida.

Pase lo que pase a partir de ahora, quiero pensar que será para bien. Si no lo vuelvo a ver, al menos sé que ambos estaremos más tranquilos: él porque no lo molestaré, y yo porque me quedará claro que debo pasar página, sabiendo que lo puse todo de mi parte por un tío que merece la pena.

Y si nos volvemos a ver, que es lo que me gustaría, al menos tendré otra oportunidad de abrazarlo. (Sí, soy así de cursi).

Pero igualmente despedirse es de lo más duro. Ahora solo quiero dormir durante semanas.

Y lo más penoso es que, aun habiendo pensado durante días lo que quería decirle, al final ni siquiera he sido capaz de decirle lo más importante. Que no lo considero un juego, que no hay suplentes, no hay plan B, ni lo quiero buscar. Que apuesto por él. Si él quiere que lo haga.

Ahora solo me queda esperar a ver cómo pasan los días. Y confiar en que al final ocurrirá lo mejor.

martes, 15 de noviembre de 2016

Cuando te despiertas

- ¿No sabes qué hacer? Eso te lo resuelvo yo fácil. ¿Quién es la primera persona en quien piensas cuando te despiertas?
+ Mañana te lo digo.

(...)

+ Tenías razón. Es la primera persona en quien pienso al despertar.
- Pues haz lo posible por conseguir estar con él.

(Conversación que tuve con un buen amigo mientras hacíamos una tarta)

sábado, 12 de noviembre de 2016

A veces

A veces me gustaría abrazarte, decirte que todo saldrá bien y que de todo se sale. Aunque cueste, aunque duela.

Decirte que eres un tío fascinante y que estaré ahí para lo que necesites.

Incluso solo para estar a tu lado, aunque ni siquiera hablemos, y así sepas que no estás solo.

Porque verte contento me hace feliz.

Aunque no sea capaz de decírtelo. Aunque prefiera que no lo sepas.

jueves, 27 de octubre de 2016

Efímero

Y como vino, se fue.

El temido momento llegó. Se acabó y gracias por venir.

Al menos no se me podrá reprochar que no hiciera todo lo que estaba en mi mano. Pero no ha sido suficiente. Al fin y al cabo, no siempre se puede ganar.

Siempre me quedará el recuerdo de cuatro días muy grandes con una persona encantadora.

Habrá que mirar adelante. Aunque va a costar.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Equipaje

Si hay un motivo por el que me encanta la serie Cómo conocí a vuestra madre es porque me puedo sentir identificado con muchas de las escenas o de los planteamientos de la serie. Hay muchas de ellas que me recuerdan a épocas de mi vida, y otras que obviamente no he vivido, y que no sé si llegaré a vivir.

Por motivos que no puedo desvelar, llevo un par de días pensando en el equipaje. Me explico: esto del equipaje se refiere a las experiencias, traumas o costumbres que arrastras de tu pasado cuando comienzas una relación.

En la serie, el protagonista se preocupaba por el equipaje que llevaban las mujeres a las que iba conociendo y con las que pretendía establecer una relación seria. Sin embargo, se acaba dando cuenta de que él también llevaba equipaje y no era precisamente liviano.

En mi caso, me preocupo más por mi propio equipaje. Sé que voy cargado y, aunque con los años he podido desprenderme de bastante lastre, también he ido recogiendo otro tipo de peso. Cuando empecé con mi relación en 2009 llevaba una mochila pequeña pero pesada, y cuando empecé con la de 2012 notaba otras cargas. No sé cómo llegaré a la próxima (ni siquiera sé si la habrá), pero tengo claro que habrá que hacer todo lo posible por soltar las cargas más pesadas.

Una vez, hace nueve años, conocí a un chaval que me dijo que no quería conocer a personas con problemas (así en general), que las quería muy lejos de él. En su momento me chocó que me dijera eso, pero no sabía realmente por qué. Hoy en día creo que lo identifico, y es porque no existe la gente sin problemas. La gente viene en paquetes completos, con virtudes y defectos, con circunstancias positivas y negativas.

Y, sin embargo, no paro de pensar en que, cuando te gusta alguien, si de verdad te interesa, no ves su equipaje como un problema. Al revés, quieres hacer lo posible por conocerlo, y así poder ayudarlo a desprenderse de él, si fuera necesario.

Pues precisamente eso me pasa estos días. Sé que viene cargado, pero no me importa el equipaje que traiga. Sé que merece la pena.

martes, 4 de octubre de 2016

Anuncio. Desdoble de blog

Queridxs lectorxs:

he decidido desdoblar mi blog, porque me ha acabado chirriando demasiado la mezcla de temas.

Así que a partir de hoy, los artículos sobre política los he pasado a otro blog que os enlazo aquí.

Últimamente me apetece escribir cosas más personales y me he cortado para no mezclarlas con textos más serios y bien pensados.

Un saludo a todxs.

lunes, 3 de octubre de 2016

Treinta y dos

Un año más ha llegado el otoño, ha llegado octubre, y ha llegado el día 3, el día en que celebro mi cumpleaños. Una fecha como otra cualquiera, pero que por caer justo al final del verano, se junta con muchos otros cambios, comienzos y fines. De hecho, siempre he contado mis años por cursos académicos, día arriba día abajo.

Este año se cumplen treinta y dos. Tampoco es un número especial. Pero ninguno de los cumpleaños es como los anteriores. Son más años, más kilos, menos vitalidad, y más experiencia. Cada edad tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y hay que saber aprovechar las ventajas y minimizar los inconvenientes.

Los treinta y dos me llegan en un momento de incertidumbre, en el que no sé lo que me espera, no sé lo que voy a hacer, no sé adónde voy a acabar. Si bien esto es cierto durante toda la vida, porque el futuro es desconocido, este año es más cierto porque no tengo planes a más de dos semanas vista. Muchas ideas, muchos deseos, algún que otro proyecto de futuro, mis castillos en el aire (si no no sería yo), pero nada sobre el papel.

Sin embargo, a pesar de todo esto, me pilla en un momento positivo. Quizá sea por toda la gente que he conocido durante los treinta y uno, y que espero conocer más en los treinta y dos, pero confío en que este nuevo año será globalmente enriquecedor. No sé si en lo profesional, pero desde luego, sí en lo personal.

Por todo esto, bienvenidos sean los 32 y todo lo que van a traerme.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Calma

Aquí escribí el miércoles un texto sobre mi reciente viaje a Madrid.

Lo he ocultado porque fui muy rápido en sacar conclusiones. Calma y que las cosas fluyan, que ya veremos adónde van. Según acaben, lo volveré a poner visible o no.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Reencuentro con Berlín (Hauptstadt der DDR)

Ayer por la tarde volví de un viaje a Berlín de cinco días.

Ya conocía la ciudad, había estado allí tres semanas en 2007 con una beca del ministerio para hacer un curso de alemán. Por entonces hice poco turismo, solo el justo y necesario, me dediqué más a hacer una vida cotidiana, así que me faltó toda la parte turística de la ciudad.

En este viaje he suplido esa carencia, han sido cuatro días y cinco noches de no parar, aún me duelen los pies y las piernas de tanto caminar. Pero ha merecido la pena, eso lo tengo seguro. Esa ciudad se merece eso y mucho más.

Paso a haceros una breve reseña de mi experiencia como turista. Los ordeno por temas y cronológicamente. Obviamente no voy a hablar de los sitios donde no he estado.

(Descargo: Que nadie se lleve las manos a la cabeza si pongo algo incorrecto. No soy historiador, no tengo conocimientos de arte, y hablo desde el punto de vista de un usuario medio. Ah, y a diferencia de otros que se hacen pasar por neutrales, yo no niego mi sesgo político, pero qué os voy a contar que no sepáis).

Berliner Dom (Catedral de Berlín). Muy interesante. Es la primera catedral evangélica en la que entro y las diferencias con las catedrales andaluzas son claras. El interior es mucho más luminoso, y en algunas estancias puedes encontrarte obras de arte moderno que en una iglesia católica serían impensables (concretamente vi una sobre refugiados). Lo mejor, para mi gusto, fue la subida a la cúpula. Las vistas de Berlín desde allí son impresionantes, sobre todo de la zona de Alex y Hackescher Markt. Pero cuidado, que son casi 200 escalones.

Altes Museum (Museo viejo). Gran colección de obras de arte y restos griegos, romanos y etruscos: bustos, esculturas, mosaicos, monedas. Lo encontré muy interesante, las esculturas clásicas me llaman mucho la atención.

(Nota: En general, si quieres disfrutar de los museos de Berlín, tienes que abstraerte de la situación política e histórica. El 90% de los restos expuestos son de fuera de Alemania y son el resultado del expolio, saqueo o comercio privado con unas piezas de alta importancia histórica y cultural. Ya te digo, olvida eso si vas a visitar estos museos o saldrás muy cabreado/a).

Alte Nationalgalerie (Vieja galería nacional). Aquí se encuentra una extensa colección de pinturas del siglo XIX. Personalmente soy poco de cuadros así que no puedo entrar a valorarla, pero me llamaron la atención algunos cuadros realistas e impresionistas.

Neues Museum (Museo nuevo). Dedicado a prehistoria e historia antigua, hay restos de la edad de piedra, hierro y bronce, y de la civilización nórdica. Destaca la colección del antiguo Egipto, y de hecho publicitan como su máxima atracción el busto de Nefertiti.

Pergamonmuseum (Museo de Pérgamo). Dedicado principalmente a las culturas de oriente próximo, también hay una exposición de arquitectura de la Edad Antigua. Aquí es donde se encuentra el museo de arte islámico, con una sala dedicada a piezas de la Alhambra. También me pareció muy interesante, quizá por lo exótico.

Bode-Museum (Museo Bode): El que menos me llamó la atención de la Isla de los Museos y fue, obviamente, por mi falta de conocimientos. Sus exposiciones permanentes son sobre arte bizantino y sobre escultura y pintura de los siglos XIII a XVIII, además de una extensa exposición de monedas y medallas. Además este año había otra sobre arte abrahámico en Egipto (uno se acaba preguntando si han dejado algo en Egipto o está todo aquí).

Schwules Museum (Museo gay). No sé si es que vimos mal el museo y nos faltó todo (no creo), pero me pareció muy pobre y vacío, solo había una exposición sobre las corbatas en la historia. Entramos porque venía incluido en la tarjeta de los museos, pero la entrada cuesta 15 € y me parece un verdadero fraude.

Madame Tussauds. Igual que en el caso anterior, entramos porque venía en la tarjeta. Personalmente me parece una horterada visitar un museo de cera, pero bueno, entras y te haces fotos con los muñequitos y tiene su punto divertido. Nunca he estado en otro Madame Tussauds, así que supongo que serán todos parecidos, aunque este tiene la particularidad de que hay bastantes famosos alemanes (de hecho me hice una foto con Honecker, jajaja).

Sea Life Centre. Como acuario está curioso para quien le guste ver vida marina. El día que fuimos no funcionaba el AquaDom así que no sé lo que es ni puedo opinar.

Vamos con los sitios con connotación política. Cuidado porque son una gran arma de manipulación de la opinión.

Checkpoint Charlie. En este lugar se encontraba uno de los lugares de paso entre Berlín Oeste (sector estadounidense) y Berlín Este. La garita de seguridad se ha conservado y lo han convertido en un lugar teatralizado, con actores simulando ser militares estadounidenses, y con los que puedes hacerte una foto pagando 4 €. Bastante parodia todo, la verdad. En este lugar también se encuentra el Museo del Checkpoint Charlie, el cual no recomiendo. Es muy poco visual y el contenido es básicamente morralla y propaganda.

El Checkpoint Charlie, teatralizado. Detrás de la caseta se ve a los actores haciendo de militares yanquis. El soldado soviético solo está en foto, porque, ugh, qué actor iba a querer hacer de soviético

Ya que hablamos de propaganda, el DDR Museum (Museo de la RDA) es una visita obligada para aquellos a los que nos interesa esa parte de la historia alemana. Recomiendo ir leído e informado, porque todos los textos de allí están brutalmente sesgados en contra de la RDA (ya se sabe quién ganó la guerra fría); si entras en el museo conociendo un poco de qué va la historia y pasas de lo que te cuenta el régimen de la RFA, puedes disfrutarlo mucho. Se recrea materialmente la vida cotidiana de la república de obreros y campesinos.

Un Trabant, coche insignia de la RDA, en el museo de la RDA, equipado con un simulador diseñado para que pienses que el coche era una mierda.
El Berlin Wall Memorial (Memorial del muro de Berlín) es interesante porque se ve la estructura del muro de protección antifascista. Queda, asimismo, en pie una sección importante del muro, así que viene bien para hacerse una idea de lo que había allí.

East Side Gallery. Consiste en pedazos originales del muro que han dispuesto a lo largo de la Mühlenstraße y en los cuales pidieron a ciertos artistas que pintaran sus obras. La mayoría son muy hippies con su paz, su amor y su defensa del sistema burgués, pero hay algunas interesantes que denuncian racismo y homofobia.

No podía faltar la visita al Bundestag (la dieta federal, vamos, el parlamento). Es curiosa no solo por el edificio (la visita a la cúpula es imprescindible), sino también por las particularidades de su sistema político (recomiendo por ello la visita guiada, es gratis pero hay que registrarse y coger hora). Eso sí, indigna y duele ver que todo lo que fue RDA está convenientemente borrado de la historia. Hay una obra de arte que incluye los nombres de todos los diputados elegidos entre 1919 y 1999, donde se encuentra gente como Hitler, Göhring o Goebbels, pero los diputados de la Alemania socialista no tienen sitio ahí: es, cuanto menos, sintomático. Incluso la guía reconoce que el Palacio de la República (erigido por la RDA) fue demolido por revanchismo político (la guía, por cierto, siempre que hablaba de la época de la guerra fría decía "nuestro gobierno en Bonn..."). El momento más emotivo de la visita: pasar por los muros donde los soldados soviéticos escribieron su nombre y su ciudad cuando liberaron el edificio en 1945.

"Shpakov de Stalingrado estuvo aquí 3.5.45" y echó a los fascistas de tu ciudad.
Otros lugares de interés M-L:

Existen cuatro memoriales soviéticos, aunque yo solo visité tres. En primer lugar, en el Tiergarten, se encuentra un pequeño memorial soviético, construido para honrar a los soldados que liberaron la ciudad. Otro, mucho más grande, se encuentra en Treptower Park; incluye una gran estatua de un soldado soviético sosteniendo a un niño alemán, además de dieciséis sarcófagos de piedra con textos de Stalin y un portal con dos soldados arrodillados. El último de los tres, y el más emotivo, es el que se encuentra en Schönholz, y donde hay 13.200 soldados soviéticos enterrados, con sus nombres escritos en las paredes del recinto y en las tumbas.

Soldado soviético con niño alemán en Treptower Park
En la Karl-Liebknecht-Straße, la que va de la catedral hasta Alex, está el Marx-Engels-Forum, donde se encuentra un gran busto que rememora a Marx y a Engels. Y, por último, hay un pequeño busto de Karl Marx en Strausberger Platz. Es de destacar que en todos estos lugares nos hemos encontrado con ramos de flores recientes.

Y por último, para saborear lo que queda de la experiencia socialista, recomiendo montar en el S-Bahn y pasear por los barrios residenciales del este (yo lo hice por Lichtenberg), fijándose en el urbanismo y la arquitectura. Los grandes bloques de viviendas socialistas siguen intactos.

Mi experiencia personal (si no me lees a menudo o no me conoces, puedes dejar de leer aquí, gracias).

Berlín es una de mis ciudades favoritas, y este viaje de cinco días me ha recordado todo lo que me gusta de ella. Me he dedicado a conocer cosas que en 2007 o bien no sabía que existieran (como toda la parte socialista) o bien no me atrevía a descubrir (como el barrio gay). Además, mi alemán estaba en una salud sorprendentemente buena, a pesar de que nunca tengo ocasión de practicarlo con nadie. Mi punto álgido fue cuando fuimos al Curry 36 (junto al metro Mehringdamm, lo recomiendo) y pedí como un nativo, jajaja. (Bueno, como un nativo no, pero como un extranjero que lleva años allí sí. Ya me entendéis.)

Y este viaje también me ha recordado que me encantaría vivir allí. Es la misma sensación que tuve cuando me volví en octubre de 2007. Pero la vida nunca es tan fácil.

jueves, 4 de febrero de 2016

Limpia, fija, y... se mete donde no la llaman

Queridos amigos, después de unas cuantas entradas sobre política, hoy hablamos sobre Eurovisión y sobre idiomas, dos de mis grandes aficiones.

Resulta que el lunes se celebró la final de Objetivo Eurovisión, el programa de TVE que sirvió para elegir representante para el LXI Festival de Eurovisión. La preselección de 2016, vamos. Y la canción ganadora fue Say yay, de la cantante Barei. Aquí os la enlazo por si no la conocéis.


Y bueno, ha habido reacciones a favor y en contra, de gente a quien le gusta la canción y de gente que prefería otras candidatas. Hasta ahí, todo normal.

Y lo que lamentablemente también es algo usual, pero que no debería serlo, es la noticia de la Real Academia Española opinando sobre Eurovisión.

En serio. La Real Academia Española. Sobre el Festival de Eurovisión. Es muy absurdo. Explicaré por qué.

Empezaré por recordar que la Real Academia ya se quejó de que tuvieran partes en inglés las canciones de Ruth Lorenzo en 2014 o de Rosa López en 2002. Se ha convertido en una costumbre: cada vez que TVE elige una canción con algo que no está en castellano, la RAE se queja en los medios. Personalmente, me recuerda mucho a lo que pasaba en Turquía, pero al revés: después de que Sertab Erener ganara en 2003, todos los años que la TRT elegía una canción en turco, Sertab declaraba a los medios que "era una mala decisión" y que "había que llevar algo en inglés". En todas partes cuecen habas.

En España, sin embargo, la cuestión es diferente. En este caso, no estamos hablando de la opinión de ningún experto en Eurovisión, ni en música pop, ni en música siquiera. No estamos hablando de ninguna revista ni programa de televisión. No. Se trata de la Real Academia.

La Real Academia es un organismo fundado en 1713 a imagen y semejanza de la Académie Française. Sus miembros lo son por cooptación y, además, de manera vitalicia. Es decir, que básicamente se trata de un club de amiguetes con trescientos años de antigüedad. Pero, además, es el club que ha venido dictaminando cómo debemos hablar y escribir (afortunadamente están abandonando el tradicional prescriptivismo que propugnaban).

Pero es que, además, dejando aparte lo inadecuado de que una institución de tan rancio abolengo critique la elección de una canción pop, echando un ojo a los estatutos de la RAE encontramos lo siguiente:


Según los estatutos de la RAE, su misión es 'dirigir la evolución' de la lengua (pobres, no quieren reconocer que no pueden dirigir la lengua, sino solo la normativa que ellos mismos elaboran).

Un detalle: la canción de Barei está en inglés. ¿Qué tiene que decir la RAE, una academia cuya competencia exclusiva es la lengua española, sobre una canción en inglés? ¿No es muy obvio que esta cuestión escapa a su campo de trabajo?

Con lo cual, la conclusión es que el señor don José María Merino, el académico que ha expresado su queja en nombre de la RAE, ha meado fuera del tiesto por una cuestión pura y exclusivamente nacionalista. Y digo lo de meado fuera del tiesto porque este señor no ha escatimado en improperios: ha dicho que es «sorprendentemente estúpido» e «impresentable» que TVE lleve una canción en inglés.

Se entendería la postura agresiva del señor Merino y de la RAE si el español tuviera algún problema de vitalidad, si estuviera amenazado o si alguna otra lengua ejerciera presión sobre él. Pero es que no es el caso, y él mismo lo reconoce, es una lengua de 500 millones de hablantes que, además, no para de crecer.

Señor Merino, señores de la Academia: dedíquense a cumplir con la misión de la Academia, que no tiene nada que ver con esta canción. Dejen de intentar meter el español hasta en la sopa, que no necesita más promoción porque goza de buena salud, y sobre todo, respeten lo que los espectadores han elegido. Hagan su trabajo, que tienen bastante por hacer y por mejorar. Eurovisión no es su trabajo.

Posdata aclaratoria: que nadie se lleve a error. Apoyo a la Academia en parte de su trabajo. Por ejemplo, me parece horrible que a cuento de esto la gente se ponga a criticar las nuevas palabras del diccionario (una cuestión que me parece de las más acertadas de la Academia y que, por otro lado, la gran mayoría de la gente critica sin llegar a entender realmente cuál es la función de la Academia). Pero a cada uno lo suyo, y a la vez que critico lo que creo que hacen mal (como el excesivo castellanocentrismo y la marginación hacia las formas andaluzas), también creo que deberían dedicarse a mejorar esto y dejar de intentar hacer política nacionalista.

viernes, 30 de octubre de 2015

Pasivas que van de empotradores, según JPelirrojo

Me vais a perdonar por tratar hoy un tema mucho más mundano de los que suelo tratar últimamente por aquí.

Ayer por la mañana, ojeando Twitter, me encuentro que el famoso youtuber JPelirrojo (al cual solo conozco por haber estado en Los Juegos del Hambre con Elvisa, he de reconocer que no suelo ser muy de youtubers) se encuentra envuelto en una polémica por haber dado su opinión en contra del maquillaje.

No voy a entrar ni salir en eso del maquillaje. No he seguido el tema de cerca y, aunque opino que cada uno se ponga lo que quiera en la cara, tampoco creo que mi opinión esté tan bien fundamentada como para expresarla en ningún sitio. La cuestión es que uno de sus siguientes tuits fue este (enlace):
Personalmente, me parece una meada fuera del tiesto, no venía a cuento de nada, tampoco veo la relación entre este tema y el maquillaje. No sé si estaría buscando la polémica gratuita por medio de la ofensa fácil (como hacen otros youtubers, ¡hola, AuronPlay!) o estaba dando rienda suelta a su subconsciente.

Visto que hubo quien se ofendió por su tuit (lógicamente), respondió de una manera tan inocente como se ve a continuación (enlace):
Después de esto no ha hablado más de este tema. Solo ha respondido en la cuestión del maquillaje, quejándose de que la gente lo insulte y no le dé argumentos.

Te voy a dar argumentos, JPelirrojo. Vamos a ver cómo te explico qué hay de malo. Vamos por partes.

¿Nunca te has planteado por qué se dice pasiva? Si tienes tantos amigos gays y conoces tan bien la jerga del ambiente, ¿no te has dado cuenta nunca del tono con el que se dice que un hombre es pasiva? ¿Nunca te has dado cuenta de que no se utiliza ese tono para decir que alguno es activa? (Entre otras cosas, porque es muy raro oír activo en femenino).

Eso ya debería darte una idea, JPelirrojo. En el ambiente, con una frecuencia aplastante, describir a alguien como pasiva no es ningún cumplido. Al revés, casi siempre se usa para denostar a alguien. Como bien te indica @DaniVG96, es una expresión despectiva.

El mundo gay, por paradójico que pueda parecer, no está exento de los cánones patriarcales en los que hemos crecido todos. A pesar de lo mucho que podamos haber sufrido la exclusión en nuestra vida diaria, cuando nos encerramos en nuestros guetos de ambiente volvemos a reproducir los mismos patrones de conducta, los mismos valores morales. Y esos valores morales son los que nos dictan que ser activo es bueno, es un orgullo; ser pasivo es vergonzoso. Dicho así, parece demasiado simple, muchos te dirán que es falso, pero es un patrón que se repite demasiado a menudo. Sobre todo en ambientes de ciudades pequeñas.

Esto enlaza con el machismo preponderante en el mundo gay. Como has comprobado, el activo es activo, pero el pasivo es pasiva. En femenino, claro, porque tomar por el culo es un acto femenino, propio de mujeres. Y, por supuesto, los mismos gays que han hecho todo lo posible por no ser señalados como gays en su vida diaria para no ser marginados o excluidos, aplicarán esos comportamientos en el ambiente, así que todo lo femenino es deleznable y algo a evitar y despreciar, según esta perversa lógica.

No quiero desviarme en disquisiciones sociológicas. Simplemente hacerte ver que el simple hecho de que digas pasiva en vez de pasivo ya está dejando ver un cierto tufo a machismo.

Y hablando de machismo, volvemos a tu tuit original. Pasivas que van de empotradores. Parémonos a pensar qué significa.

Diciendo pasivas ya te has enmarcado en unas ciertas normas morales que te he comentado antes. Pero bueno, te quejas de las pasivas que van de empotradores (bonita manera de denominar a los activos; nótese el tono positivo de empotrador frente al negativo de pasiva).

Dado que, hasta donde sé, no eres gay, doy por hecho que no vas a las webs o a las discotecas buscando sexo y no vas preguntando a los hombres qué posición toman a la hora del acto sexual, como sí hacemos los gays cuando buscamos rollo. Y si no has ido preguntando estas cosas, entiendo que tu frase tiene mucho que ver con el comportamiento de cada uno.

Te he preguntado por Twitter pero no has respondido, me gustaría saber si por ser pasiva tengo que tener un comportamiento determinado, y me gustaría saber cuál es. No me gustaría estar comportándome como un empotrador y, por lo tanto, llevándote a confusión. A ti y a todos los que no os gustan las pasivas que van de empotradores.

Porque resulta que sí, soy pasivo, y desde que empecé a salir por el ambiente he estado viviendo todo este estigma que los pasivos arrastramos por culpa del machismo. Sé mejor que nadie lo que es que me consideren menos hombre (y por tanto menos digno, siguiendo su lógica, que no la mía) solo porque prefiero recibir antes que dar. Así que me gustaría saber si estoy cumpliendo correctamente con mi papel.

Al final de todo, y en resumen, creo que te equivocas, JPelirrojo, con esos juicios que nos haces. Encorsetarnos en un determinado rol de comportamiento solo por nuestro género o nuestra preferencia sexual es algo que deberíamos haber superado ya. Así que, por favor, piensa sobre este tema y antes de llamarnos pasivas (con tan poco acierto) o de decir de qué tenemos que ir, párate a pensar que a lo mejor no lo hacemos por confundir a nadie, sino porque realmente cada uno es como es y le gusta lo que le gusta. Y, desde luego, no creo que deba preocuparte.

lunes, 12 de enero de 2015

Ustedes se vais

RESUMEN RÁPIDO: Mucha gente llega a mi blog buscando saber si «se vais» es correcto. Pongo aquí una respuesta rápida: en registros familiares y coloquiales, cuando hay confianza entre hablante y oyente, es totalmente aceptable y es una solución genuina del oeste de Andalucía (Huelva, Sevilla, Cádiz, Málaga, Córdoba). En situaciones formales no está totalmente aceptado, así que se prefiere decir «se van» u «os vais», que además coinciden con las que usan en el resto del idioma. Dicho esto, os dejo con el texto que había aquí originalmente, donde se aporta un razonamiento más profundo sobre esto. Un saludo.
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El apunte de hoy es, de nuevo, lingüístico y referido al andaluz.

El otro día fui testigo de cierta discusión en Twitter. Existe una cuenta que se dedica exclusivamente a criticar a Álvaro Ojeda, personaje cibernético (no conozco expresión que lo describa mejor) que se ha hecho famoso recientemente a raíz de un par de vídeos donde despotrica de todo y contra todo.

En fin, la cuestión es que esta cuenta crítica (@DislikeMOjeda) envió un tuit bastante desafortunado en mi opinión:



Posteriormente, ante respuestas argumentando que ese uso estaba suficientemente extendido para considerarse norma, @DislikeMOjeda aseguraba que solo se trataba de realidad percibida, es decir, que no era más que una impresión.


(Si la realidad no es más que la realidad percibida y por tanto la percepción no es una manera válida de experimentar la realidad, ¿la norma de dónde viene? ¿Ha sido otorgada de un poder divino? En fin, no me detendré en eso).

Vamos poco a poco a demostrar por qué no está en lo cierto.

Para empezar, podríamos afirmar que «no saber hablar» es una raya en el agua; existe gente que no sabe hablar, pero sólo podemos asegurar que sea así en personas que de verdad están física o psíquicamente impedidas. Por lo demás, si alguien habla es porque sabe. Las lenguas son instrumentos hechos para la comunicación y, si ciertas estructuras son compartidas por un grupo de hablantes que las utilizan para comunicarse entre sí, las entienden y las aceptan, forman una regla gramatical. Todo esto independientemente de lo que digan los gramáticos que luego intenten generalizar estas reglas en otras o agruparlas con las de otros dialectos o hablas. Así que no, por mucho que me disguste el señor Ojeda, sí, sí sabe hablar (ojo: no hablo de que tenga buena dialéctica o de que sepa argumentar —que no sabe—. Simplemente afirmo que sabe hilar palabras para construir frases con significado).

Por otro lado, nuestro querido tuitero afirma que decir se vais no es de andaluz. Acudamos a bibliografía.

La Asociación de Academias de la Lengua Española en su Nueva gramática de la lengua española (2010), la más completa que he visto hasta ahora, indica lo siguiente (§16.2.1a):

Se considera incorrecta la concordancia del pronombre usted / ustedes con la segunda persona del verbo. Se registra esta concordancia, como en Ustedes vais, en el occidente de Andalucía (España).

Con esta frase la Academia reconoce que decir ustedes en lugar de vosotros con el verbo conjugado en segunda persona es un rasgo del occidente andaluz. Lo considera incorrecto (lo cual no me sorprende nada, sabiendo la fobia a los rasgos andaluces que tiene la Academia), pero da fe de que existe y es propio de aquí.

Aun así, el tema que tratábamos era el uso de se vais, es decir, un pronombre átono de tercera persona con un verbo en segunda. Para ese caso, la Academia añade en el §16.7.1i:

El pronombre vos dirigido a varias personas acabó siendo sustituido por vosotros / vosotras, hoy constituido en el tratamiento de confianza que corresponde en plural al trato de . No se consolidó, sin embargo, vosotros en América ni en algunas zonas de España (la mayor parte de Canarias y Andalucía occidental), donde se usa ustedes en el trato de confianza y en el de respeto. La pérdida de uso de vosotros llevó consigo la de os y la de vuestro / vuestra.

Es decir, que los andaluces occidentales perdimos os al perder vosotros (aunque en muchos casos os se ha reintroducido, sobre todo en las zonas urbanas, donde el uso autóctono de ustedes está, desgraciadamente, en retroceso en favor de vosotros), aun cuando mantuvimos el uso del verbo en segunda persona del plural.

Si no nos basta con esta información de la Academia, Rafael Lapesa en su Historia de la lengua española (1981) nos da esta información:

En la Andalucía occidental, Córdoba desde el Guadalquivir al Sur, Alcaudete en Jaén y Algarinejo en Granada, ustedes lleva formas verbales de tercera persona sólo en el uso culto o distinguido (ustedes van, ustedes se sientan); en el habla popular se une a formas de segunda persona (ustedes vais, ustedes os sentáis), pero en el perfecto simple son generales ustedes fueron, ustedes se vinieron. La forma pronominal átona os es sustituida por se en el andaluz popular occidental, por sus en el oriental y por sos en los Pedroches y algunos puntos del Oeste. El arcaísmo vos queda en el Noroeste y Suroeste de Huelva y en focos aislados del Norte de Sevilla y Córdoba.

Queda claro, pues, que ustedes se vais es un rasgo andaluz occidental ampliamente atestiguado en la bibliografía.

Ya argumenté antes por qué no es correcto decir que alguien no sabe hablar. Seguramente, muchos asegurarán que construcciones como la que nos ocupa en este artículo no son propias de alguien que «sabe hablar correctamente». Aquí vuelvo a diferir; sobre todo, porque la corrección depende de los criterios que se sigan. ¿Quién nos dice qué es correcto y qué no lo es a la hora de hablar?

La respuesta de la mayoría será: la Academia. Ya hemos visto antes que la Academia considera incorrecto este uso que, sin embargo, describe como propio de Andalucía occidental. Si seguimos ojeando el manual de gramática del cual extraje el párrafo de más arriba, veremos que la gran mayoría de los usos, digamos, «no literarios» aparecen como no recomendados, pero no como incorrectos, a diferencia de este. Por otro lado, veremos que sí se consideran correctos usos que a los andaluces nos pueden llegar a parecer anómalos o agramaticales como el leísmo de persona («ayer le vi y le saludé»). Todo esto, por supuesto, originado por el prestigio del dialecto castellano del cual salen estos rasgos aceptados y, por otro lado, la falta de prestigio de los dialectos andaluces que provoca que sus rasgos no sean considerados aceptables para la lengua formal por parte de este organismo.

Sin embargo, recuerdo aquí que la Academia no puede hacer más que describir la lengua y, si acaso, regular el uso del idioma que se utiliza en el sistema educativo, pero no puede decidir qué es correcto y qué no porque no le corresponde: eso es algo que hacen los usuarios de la lengua, sus hablantes, cada día. Voy con otro ejemplo: oímos frecuentemente que algún cargo directivo «ha sido cesado». No nos extraña, de hecho es muy probable que lo digamos así. La Academia, sin embargo, rechaza este uso (aplastantemente mayoritario) y asegura que las personas cesan por sí mismas, no pueden ser cesadas (y en ese caso habría que decir que ha sido destituido). ¿Quién creéis que tiene razón? ¿Millones de hablantes o un órgano regulador que intenta poner puertas al campo?

Por todo esto, considero que decir se vais no solo es un rasgo andaluz occidental sino, además, plenamente válido -desde luego, para muchos hablantes-, al menos en la lengua coloquial. Mal que me pese, porque no soporto a Álvaro Ojeda; pero centrémonos en criticar el contenido de sus palabras, y no su gramática, porque si lo hacemos, no solo fallaremos estrepitosamente sino que, además, quedaremos de pedantes y de clasistas (como él).

Información adicional, para el friki al que le interese. ¿Sabías que ese cambio de os vais por se vais no es exclusivo del andaluz occidental? En otra lengua románica vecina, el valenciano/catalán, ocurre de una manera parecida. En esa misma oración, donde la normativa formal prescribe us/vos n’aneu, la mayoría de los hablantes valencianos dirán se n’aneu. El cambio de vosotros por ustedes no se da en valenciano, pero sí en portugués, donde vós actualmente está en desuso salvo en algunas zonas rurales de Portugal y la lengua estándar solo utiliza vocês. Ya veis que los andaluces ni somos tan raros, ni tan incultos.

domingo, 23 de noviembre de 2014

No habemos muchos

Mi apunte de hoy es lingüístico.

No somos pocos los andaluces que hemos crecido oyendo a nuestros padres y abuelos decir frases como en esta casa habemos mucha gente y luego, en el colegio, estudiando que esa construcción es errónea, anómala, blasfema y casi casi un pecado que hace llorar al niño Jesús.

¿Qué ocurre? ¿Es realmente incorrecto conjugar así el verbo haber? Y si es así, ¿por qué?

Veamos qué dice la normativa. Según la normativa tradicional, el verbo haber, usado como verbo pleno, es impersonal o unipersonal, no tiene sujeto y por lo tanto siempre se conjuga en tercera persona del singular. Hay, había, hubo, habrá, habría.

La Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) publicó hace poco una gramática que, sin dejar de ser normativa, hace un papel descriptivo muy bueno y alejado de lo que siempre hemos esperado de la RAE. Veamos qué dice al respecto:

Al ser impersonal transitivo, haber no concuerda con su argumento, que desempeña la función de complemento directo. Aun así, los hablantes de amplias áreas del español, tanto europeo como americano, establecen la concordancia con el grupo nominal, lo que indica que ese argumento se interpreta como sujeto en esas variedades. Se recomienda la variante en singular en estas construcciones, por tanto la primera opción en {Había ~ Habían} suficientes pruebas para incriminarlos; {Hubo ~ Hubieron} dificultades añadidas; {Debe ~ Deben} de haber problemas. Se ha observado estadísticamente que la concordancia es menos frecuente con el pretérito perfecto simple (hubieron) que con los demás tiempos verbales. Las oraciones que presentan concordancia de persona con haber, como Habemos pocos o Habemos tímidos que temblamos de miedo ante el público, fuertemente estigmatizadas en el español europeo, resultan habituales en la lengua conversacional de algunos países de América (especialmente en las áreas centroamericana y andina), pero son menos aceptadas en otras zonas.

¿Qué ha pasado? Que para muchos hablantes haber necesita un sujeto y han reinterpretado su función sintáctica. Y como el verbo debe concordar con el sujeto, se crean esas innovadoras estructuras de primera persona del plural, donde se conjuga la función descriptiva con la identificativa, dado que el hablante describe un grupo en el que se incluye.

Analizándolo de ese modo, y teniendo en cuenta que el único motivo para condenar esa estructura es la tradición gramatical, me veo en la necesidad de reivindicarla. Si casi todo el mundo habla así, ¿qué motivo de peso tenemos para decir que está mal?

Admito que me ha sorprendido gratamente que la Academia no considere sencillamente incorrectos esos usos concordantes (si lo hiciera, aparecerían con un asterisco en el texto), sino simplemente poco recomendados. Nos topamos con el problema de que, como describen, los usos concordantes están fuertemente estigmatizados en el español europeo. Vamos, que si hablas como siempre hemos hablado, te van a decir que «hablas mal». Sin saber por qué, como siempre. Habrá que armarse de paciencia y conseguir que hayamos muchos de esta opinión.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Libros y sus índices

Crecí en una casa en la que, si algo no faltaba, eran libros. Había toda clase de obras literarias y de referencia. Mi madre leía mucho (mi padre supongo que también, pero no tengo recuerdos de eso) y mis hermanas también lo hacían.

De chico mis libros favoritos eran los de referencia, me pasaba el día mirando atlas y leyendo enciclopedias. Recuerdo que los teníamos de muchos tipos; en concreto recuerdo que todos los atlas llevaban las fronteras anteriores a 1990 salvo dos, e incluso en estos dos seguía sin aparecer Checoslovaquia dividida o Eritrea independiente.

El más antiguo que teníamos había sido impreso a principios de los 70 (¿1974 puede ser?) y me resultaba muy exótico, por cuanto muchos de los países tenían nombres diferentes. Yibuti no era Yibuti, era el Territorio francés de Afars e Issas. Egipto aparecía con el nombre de República Árabe Unida, que sólo de mayor me enteré de que había sido un proyecto fallido de federación entre Egipto y Siria.

(Por cierto, que la Guerra Fría me parece un periodo histórico apasionante. Recuerdo haber visto en la tele la caída del Muro de Berlín y los acontecimientos que acabaron por desmembrar la URSS y, por supuesto, no era consciente de la importancia que tenía. Hoy cuando leo sobre eso no puedo más que imaginarme lo inquietante que debía resultar.)

Divago, pero con esto me quiero referir a que crecí en una familia donde se daba mucha importancia a la cultura, en este caso, reflejada en la letra. Y es que las ocasiones en las que abría un libro con alguien de mi familia, ya fuera una enciclopedia, un atlas o cualquier otro, eran bastante frecuentes.

Siempre pienso que debido a eso soy muy curioso y me gusta saber más, leer más, informarme de todo lo que me interesa, buscar la respuesta a cada duda que me surge. Aún hoy algo que me caracteriza es que cuando me interesa un tema me paso días leyendo todo lo que puedo para enterarme de todo.

Y no olvidaré una vez que cogí un libro para buscar algo (no puedo recordar el qué), pero al abrirlo y mirar las primeras páginas, no encontraba el índice. No tenía.

Cuando expresé mi malestar porque no podía encontrar lo que buscaba, mi madre me respondió. «Busca el índice al final». Gracias a ella, descubrí que los libros más antiguos solían llevar el índice en la última página y no en las primeras.

Por eso recuerdo ese día cada vez que abro un libro y su índice está al final. Recuerdo ese día, recuerdo a mi madre, y agradezco la educación que recibí en casa.

miércoles, 2 de julio de 2014

El doblaje en andaluz, Street Sharks

El artículo del otro día sobre el infame modelo lingüístico de Canal Sur me hizo rebuscar en internet, investigar, y me encontré con la sorpresa de que Canal Sur había emitido una serie de dibujos animados doblada al andaluz. Se llama Street Sharks, es una serie de animación estadounidense de 1994, y fue doblada en Sevilla. En esta página podéis ver datos técnicos sobre el doblaje de esta serie (actores, estudios, año).

Por lo que se ve, en los estudios Alta Frecuencia de Sevilla se han doblado muchas series y películas, pero todas al dialecto de Castilla, salvo la serie de dibujos Bandolero (la cual no incluyo en mi artículo de hoy porque se encuentra en una situación diferente) y la que comento, Street Sharks.

Digo que Bandolero se encuentra en una situación diferente porque fue la productora quien decidió que la serie debía doblarse en andaluz, debido a que estaba ambientada en Andalucía. Es decir, la utilización del dialecto andaluz se debía a motivos folklóricos más que a un interés de dignificación mediante su uso funcional.

El resultado del doblaje de Street Sharks lo podemos ver en Youtube.

Olvidemos al malo, el Doctor Piranoid, que habla con acento de Castilla; al modelo utilizado para el doblaje de esta serie yo lo llamaría un andaluz de (muy) mínimos. Es decir, se limita a aspirar algunas -s de final de sílaba. Pero el vocabulario es el mismo que usarían en Castilla, incluyendo dialectalismos (patatas en lugar de papas, que es el término más usado en español, incluido el andaluz), el seseo no existe, e incluso utilizan el leísmo castellano; tres aspectos que yo modificaría a la hora de definir un estándar andaluz para los medios. Incluso se da la paradoja de que, aun siendo el sonido de la sh en Sharks un sonido nativo del andaluz occidental, los dobladores se empeñen en pronunciar el nombre de los Street Sharks con el sonido de ch castellano (como cuando un andaluz intenta hacerse el fino).

Hay páginas que aseguran que este doblaje causó mucho revuelo e incluso llegó a ser debatido en el Parlamento de Andalucía (enlace 1, enlace 2). Sin embargo, he buscado todo lo posible en los diarios de sesiones de los plenos del Parlamento de Andalucía y en las comisiones de control a RTVA y no he encontrado nada que haga referencia ni a esta serie, ni a doblajes en andaluz; Google tampoco da enlaces a ningún diario que se haga eco de esa supuesta polémica, así que personalmente no creo que haya existido (si alguien puede aportar alguna fuente que dé fe, lo agradeceré).

No es ninguna sorpresa que, haciendo una búsqueda en Google sobre el doblaje de esta serie, aparezcan multitud de foros de aficionados a los dibujos animados o al doblaje criticando la elección de doblaje en andaluz. Lo que sí me ha sorprendido gratamente es encontrar mensajes de gente a la que le gustó que se utilizara el andaluz en este doblaje (de mínimos, pero menos ajeno a nosotros que el doblaje castellano).

Personalmente, me gustaría que todos los dibujos que emitiera Canal Sur fueran doblados en andaluz (y, si fuera posible, en un andaluz menos acomplejado que el de Street Sharks). No me voy a meter ya en series y películas, pero al menos los dibujos animados sí. Hay que tener en cuenta que en cuestiones de doblaje la costumbre pesa mucho, más de lo que la mayoría de la gente se da cuenta. La utilización del andaluz en la televisión ha sido frecuentemente tachada de «poco natural», muy injustamente, cuando el único motivo por el que suena poco natural es porque no tenemos costumbre de oírlo en esas situaciones. Nadie se da cuenta de lo poco natural que es el castellano que se utiliza en los doblajes, por ejemplo, porque estamos muy acostumbrados. ¿Conocéis a alguien que insulte a otra persona diciendo furcia o bastardo, o que cuando está cabreado utilice el adjetivo jodido para calificarlo todo (pásame el jodido teléfono)? Yo tampoco. Si alguien hablara así en la calle, pensaríamos que es extranjero o está sufriendo un ictus. Sin embargo, en la televisión nos parece lo más normal. El lingüista David Arnau, de la televisión catalana TV3, reflexionaba sobre este fenómeno en el artículo Malparits indignes.

Y si no fuera posible doblar en andaluz, puestos a renunciar a nuestro dialecto, no veo por qué habríamos de hacerlo en favor del de Castilla. Si no puede haber doblaje en andaluz, lo correcto me parecería poner los doblajes de Canal Sur en español neutro (es decir, el que ahora solemos llamar latinoamericano). Si la industria ha logrado crear un estándar español que es lo suficientemente deslocalizado como para que todos los latinoamericanos lo consideren suyo por igual, y que además se acerca mucho más al modo de hablar de los andaluces que el dialecto de Castilla, ¿por qué no lo podemos aprovechar? Además, mi generación creció viendo dibujos doblados al otro lado del Atlántico y nunca nos pareció extraño. No entiendo por qué tenemos que ver doblajes a un dialecto minoritario que no es el nuestro.

Dejo aquí esta reflexión y mi deseo de que, en el futuro, Canal Sur se implique más en la promoción de nuestra identidad lingüística.

lunes, 23 de junio de 2014

El infame modelo lingüístico de Canal Sur

Voy a dedicar unas líneas al modelo lingüístico de Canal Sur. Canal Sur, la nuestra. O al menos eso rezaba su eslogan al principio de los 90.

No cabe duda de que es nuestra porque nuestros impuestos son los que la sostienen. Y se supone que es la que nos representa y nos vertebra. Todo queda muy bonito en la teo ría. La práctica... es otra historia.

Voy a dejar aparte las cuestiones polémicas sobre la temática de los programas de televisión o el peso de los diferentes territorios en sus emisiones y voy a centrarme en el modelo lingüístico que se utiliza.

Una de las mayores críticas que ha tenido siempre Canal Sur es el uso bajo tirando a nulo de la modalidad lingüística andaluza, el dialecto, el acento, o lo que quieras, no voy a entrar aquí en la denominación. Vamos, que cuando oyes a los presentadores y locutores no piensas que sean andaluces. Es algo que impacta a la gente de fuera que ve Canal Sur, y es algo que a muchos andaluces nos molesta.

Algunos asegurarán que en la tele hay que hablar bien y que hablar andaluz no es hablar bien. No voy a perder tiempo en rebatir tal ejercicio de ignorancia.

La posición oficial de Canal Sur está recogida en su libro de estilo. En éste, primero (página 31), se hace un bonito elogio del papel que el canal debe hacer en la difusión de lo que ellos llaman las hablas andaluzas (¿cuando se habla del español de la Argentina -igual de diverso que el andaluz- también lo llamarían las hablas argentinas?), pero en el resto del texto este elogio queda en papel mojado.

Vaya por delante que Canal Sur deja que cada periodista elija qué acento utiliza para comunicar. Muy respetable, hasta cierto punto. Yo me opongo frontalmente, luego explicaré por qué.

A partir de la página 219, explican que el andaluz que se utilice debe utilizar los rasgos de más alto nivel y que no se identifiquen con lo popular y coloquial. Teniendo en cuenta que la asociación se hace al revés, de modo que los rasgos andaluces ya llevan de por sí la asociación de que son populares y coloquiales, no avanzamos mucho.

Paso a analizar algunas de las pautas de este libro de estilo.
  • Se acepta eliminar la -d a final de palabra (usted, realidad pronunciados usté, realidá), pero aun así, recomienda pronunciarla levemente (página 222). Es decir, recomienda una pronunciación que ningún andaluz hace. La gran mayoría, incluso cuando hablamos en registros formales, no pronunciamos esa -d. Los que lo hacen (y ahora miro a los periodistas de Canal Sur) lo hacen a la manera madrileña, es decir, pronuncian ustez, realidaz (aunque esta pronunciación está condenada en el libro de estilo). ¿Cuál es el motivo de recomendar una pronunciación que para todos es artificial?
  • Recomienda evitar la pronunciación fricativa de la ch porque la considera vulgar (coshe).
  • Recomienda pronunciaciones claramente artificiales en el caso de la b, es decir, condena pronunciar summarino y sutterráneo (pronunciaciones aplastantemente mayoritarias en Andalucía) e incluso llega a aconsejar supterráneo (cuando nadie pronuncia así esa palabra, al menos en Andalucía). Del mismo modo, avisa de que no desaparezca la b en palabras como abstención u obstáculo, que igualmente nadie pronuncia con b.
  • Condena el ceceo, cuando es la pronunciación de más de la mitad de Andalucía, y le da la consideración de poco formal.
  • Critica los dos grados de abertura vocálica propios de Andalucía Oriental. Aunque los da como correctos, después pasa a decir que no aconseja hacer una abertura vocálica muy amplia para no sonar muy locales. Es decir, ni sí ni no, sino todo lo contrario.
  • Rechaza la aspiración de la t implosiva, en palabras como atlético o etcétera. Igual que en los casos anteriores de la b y la d, nadie pronuncia esa t, y pronunciarla queda artificial y muy afectado.
  • Recomienda pronunciar la x como ks o gs en palabras como examen, y condena pronunciarla como una simple s (esamen). En ningún momento habla de la solución mayoritaria en Andalucía en registros formales, que es hacer una s geminada (essamen). Es decir, en este punto ignora cómo hablamos los andaluces y se limita a recomendar una pronunciación a todas luces castellana.
  • En el terreno de la sintaxis, condena el uso de ustedes con el verbo en segunda persona del plural (ustedes queréis), un uso propio de Andalucía Occidental, que rechaza por coloquial. Sin embargo, acepta el leísmo de persona masculina (le saludé, le vi), que siempre ha sido ajeno al modo de hablar de los andaluces y que, en general, nos suena estridente. Es decir, crítica a un rasgo autóctono y defensa de uno ajeno.
Estos son sólo algunos aspectos que me han llamado la atención, pero el libro de estilo está lleno de absurdos de esa magnitud. En resumen, tenemos que, por un lado, condena la artificiosidad y recuerda lo importante que es sonar natural. Por otro lado, las pronunciaciones naturales las condena casi todas (o las ignora), y recomienda pronunciaciones artificiosas que, en algunos casos, no están en uso en ningún dialecto del español. Además, si tienes en cuenta la imagen de conjunto, este libro de estilo sólo acepta el andaluz si se limita a sesear y aspirar las s de final de sílaba. Nada más. Sin embargo, los rasgos castellanos los acepta sin problemas.

Esto es el libro de estilo. La realidad es diferente. En el programa La hora de Andalucía (seleccionad 23 de junio), que estuve oyendo esta mañana al salir del trabajo, vemos un ejemplo (ha sido el motivo de que quisiera escribir este artículo).

La presentadora (por lo que dice la locución, Olga Moya) conduce el informativo con un acento claramente castellano imitado (está bien conseguido, pero en algunos rasgos se le nota que no es su acento nativo). En el 0:35 se le escapa un másimas (contra lo que recomienda el libro de estilo) pero, por lo demás, castellano todo. Los titulares los dan Valentín García (que me consta que no es andaluz, así que no comentaré) y Beatriz Almeda (la única que usa un acento andaluz a ratos; no aspira la j, por ejemplo, a pesar de que es la pronunciación propia de su acento y el libro de estilo lo acepta). Fidel del Campo también usa un andaluz light en el reportaje sobre el ascenso del Córdoba (y digo light porque ni siquiera la aspiración es generalizada, las s finales de grupo fónico no las aspira). El acento andaluz no vuelve a aparecer hasta el minuto 23, en la noticia sobre Isla Mágica, locutada por Beatriz Rodríguez.

¿Es esto lo propio de un medio de comunicación que, según su libro de estilo, asume la responsabilidad de fomentar y practicar un estilo de andaluz culto, correcto y formal que sea referencia de buen uso idiomático para los andaluces? Personalmente, salvo que ese estilo de andaluz culto corresponda con el uso de Castilla, no puedo estar de acuerdo.

Retomo lo que dije antes de oponerme a que cada periodista elija en qué acento comunicarse. Canal Sur debe ser una herramienta que dignifique nuestra identidad de andaluces, no que la denigre o la marginalice. Uno de los mayores rasgos de nuestra identidad es nuestra forma de hablar, nuestro acento, dialecto, habla o como prefiera llamarlo cada uno (la elección del término es más política que lingüística). ¿Qué clase de imagen se les da a los andaluces cuando ven que ni siquiera el medio de comunicación que debe vertebrar Andalucía utiliza su acento y lo cambia por uno de fuera? ¿Por qué una cadena pública autonómica da prioridad a la elección del periodista (muy respetable, por su parte) antes que al cumplimiento del artículo 10.3.4. de nuestro Estatuto de Autonomía?

Mientras tanto, el público se sigue quejando porque los informativos se dan en castellano, de Castilla, claro está. Espero que en algún momento el gobierno autonómico rectifique y tome medidas en este sentido. Aunque viendo el inmovilismo político que sufrimos, lo veo difícil.

miércoles, 18 de junio de 2014

Orgullo (LGTB)


Los que me conocéis por Twitter o Facebook sabéis que no sólo soy gay sino también muy activista en ese tema. Y ahora que se acerca el día del orgullo, el 28 de junio, voy a hacer un par de reflexiones sobre esta cuestión.

El día del orgullo, con su manifestación y fiesta correspondiente, es fuente de polémicas dentro del colectivo LGTB. Aunque inicialmente se supone que es una fiesta que nos une a todos, la realidad es muy diferente, y nos acaba separando en diversas sensibilidades. Vamos por partes.

Vaya por delante que el nombre de orgullo LGTB es, quizá, demasiado fácil de malinterpretar. Cada uno pensará lo que quiera, pero como yo lo veo, el orgullo no es de ser LGTB, sino de luchar por una causa; es orgullo de ser una persona íntegra, de ser consecuente con quien eres.

Hay quien dice que «si no somos diferentes y no queremos un trato diferente, no tiene sentido un día del orgullo gay/LGTB, porque no hay un día del orgullo heterosexual». Una reflexión muy bonita en la teoría, pero absurda en la práctica. No hay un día del orgullo heterosexual porque los heterosexuales nunca lo han necesitado. Son la porción mayoritaria de la sociedad. No han de vivir estigmas, ni discriminación, por ser heterosexuales. No tienen nada que reivindicar por el simple hecho de ser heterosexuales. Nosotros, desgraciadamente, sí que tenemos, porque aún sufrimos discriminación cada día. Y no hay que irse muy lejos para encontrarla, aquí mismo hay, en nuestra tierra. Cuando dejen de venderse libros que curen la homosexualidad, cuando dejen de existir las palizas callejeras por ser homosexual, cuando nos dejen de mirar mal por ir cogidos de la mano por la calle, quizá será momento de plantearse dejar de celebrar el día del orgullo. Hoy por hoy no estamos en ese caso.

Hay quien dice que el orgullo está mal porque se ha mercantilizado. Estoy de acuerdo. Hemos de evitar caer en el problema de ver el orgullo sólo como una fiesta. Es una fiesta, sí, pero reivindicativa. Quitarle el matiz reivindicativo es lo peor que nos podría pasar a todos, porque conseguiríamos precisamente lo contrario de lo que pretendemos.

Ahora, lo que más me molesta son aquellos que dicen que el orgullo LGTB es perjudicial porque «da una imagen errónea de los homosexuales». Desgraciadamente, esto lo dicen muchos gays, que incluso se lo creen. Analicemos por qué lo dicen.

Tuit de @GaysdeDerechas
(Todo viene por este tuit que enlazo, que me lo he encontrado hoy en Twitter, aunque fue publicado en diciembre pasado.)

Cuando nos hablan del orgullo LGTB, ¿qué nos viene a la mente? Gente disfrazada de manera extravagante, gente vestida con miles de colors, gente con comportamiento descarado, quizá incluso gente semidesnuda. He asistido todos los años desde 2008, y confirmo que esa gente va. Seamos sinceros: son una minoría de la gente que asiste, pero son lo más llamativo de la marcha/cabalgata.

Los homosexuales que rechazan las marchas del orgullo porque dan una imagen errónea, no quieren que se les identifique con ese tipo de gente. Normalmente dicen que quieren «ser normales» y «no llamar la atención». ¿Qué es ser normal, entonces? ¿Tenemos que hacer lo que se espera de nosotros con tal de no llamar la atención? ¿Hasta qué punto tenemos que evitar llamar la atención?

Es un ejercicio de autoodio, de intolerancia propia. Y viniendo de un homosexual, tiene un nombre: homofobia. Quien dice que un homosexual no puede ser homófobo, se equivoca estrepitosamente.

Esta gente que se disfraza, y que sale a la calle como le da la gana al menos por un día, ¿está haciendo algún tipo de daño? ¿Perjudica a alguien? ¿Cuál es el problema, que no se comporta como tú quieres que se comporte? La tolerancia no es admitir a alguien sólo si hace lo que quiero que haga. La tolerancia es admitir al otro como es, y haciendo lo que quiere, siempre que no haga daño a nadie. La igualdad que reclamo no es ser igual que los demás; la igualdad que reclamo es que se me respete siendo quien yo soy, no quien otros quieren que sea.

Y no hace falta que diga que este rechazo a la gente que «llama la atención» es de ser muy, muy desagradecido. Si hoy tenemos lo que tenemos, ha sido gracias a esa gente que siempre ha llamado la atención. A esa gente que no ha querido fingir, hacerse pasar por quien no es sólo por encajar. Esa gente que ha preferido no vivir escondida, incluso cuando estar fuera del armario significaba ser apalizado o encarcelado. Gracias a que no se escondieron, que lucharon por conseguir un lugar digno en nuestra sociedad, hoy muchos ni siquiera nos planteamos escondernos y tampoco lo necesitamos. Porque algunos han luchado para que hoy nos beneficiemos todos; los que se esconden y los que no lo hacemos.

Por todo esto, pienso que el orgullo es más necesario que nunca, nos da visibilidad, nos da todo tipo de visibilidad. Porque en el orgullo tenemos que estar todos, los que nos comportamos de una manera y de otra. Los que se disfrazan y los que no lo hacemos, los que suben a las carrozas y los que las vemos desde abajo. Sólo la visibilidad que consigamos ahora nos permitirá vivir con más normalidad en el presente y en el futuro.

miércoles, 23 de abril de 2014

No es el sur, se llama Andalucía

Algo se muere en el alma... pero en la mía, cada vez que oigo a alguien referirse a mi país como el sur.

Y mucha gente me ha preguntado a qué se debe esto, porque no ven nada malo llamar a Andalucía el sur.

El sur es un punto cardinal. No es ningún sitio concreto. Andalucía tiene norte y tiene sur. Sevilla tiene norte y tiene sur. Cádiz tiene norte y tiene sur. Por lo tanto, si llamas a Andalucía el sur, es porque la estás considerando parte de algo mayor. La referencia, por lo tanto, está fuera, de manera implícita.

Lo cual nos lleva a la siguiente pregunta. ¿Andalucía es el sur de qué, exactamente? Sí, es el sur de la Península Ibérica. Aunque también lo son Murcia y el Algarve. Cuando alguien va a alguno de estos dos lugares... ¿también dice que va al sur? Todos sabemos la respuesta.

(Por otro lado, ¿alguien dice que va al oeste o al poniente cuando viaja a Portugal?)

También hay quien me ha dicho que dicen que van al sur cuando van a Andalucía porque Andalucía se encuentra al sur de su ubicación actual. Me lo ha dicho gente de Madrid o de Castilla la Vieja. Y digo yo... ¿cuando van a Toledo, también dicen que van al sur?

No, cuando la gente (la mayoría, claro, que hay casos para todo) llama a Andalucía el sur no está pensando en la Península Ibérica ni en una posición relativa a su ubicación actual. Está pensando en España. El problema no es sólo que esto impacte de frente con mis convicciones andalucistas -que, al fin y al cabo, son mi responsabilidad, así que no me quejaré de eso- sino que supone, primero, un ejercicio de ignorancia. El sur de España, si nos ponemos estrictos, no es Andalucía: son las Islas Canarias. Ceuta y Melilla también se encuentran más al sur que Andalucía. Así que no, Andalucía no es el sur de España.

También hay quien me ha dicho que Andalucía es el sur de Europa. Es cierto que Andalucía está en el sur de Europa, pero esta zona es tan amplia que Malta, que se encuentra a tres horas de avión, también está en el sur de Europa. Del mismo modo podríamos definir a Creta, que se encuentra más lejos. Además, el marco de relaciones internacionales históricas de Andalucía no es Europa; es el mar Mediterráneo, en el cual Andalucía ocupa una posición occidental, no meridional. Hasta hace muy poco tiempo, Andalucía siempre ha tenido más relación con el Rif que con el País Vasco, por ejemplo. Y mirando desde el Rif, estamos al norte.

Andalucía tiene un nombre, y este es Andalucía. No hace falta referirse a ningún marco de referencia externo para definirla. Por ese mismo motivo, hacerlo es despersonalizarla. Si no hace falta referirse a nada externo, ¿para qué hacerlo? Para evitar referirse a su entidad propia.

Esta estrategia de despersonalización es un viejo clásico del Estado español que, como casi todas las malas costumbres jacobinas, aprendió de Francia, donde es algo común y muy extendido: no es extraño oír cómo a las diferentes naciones o regiones, en algunos casos con una historia propia extensísima, las llaman sólo por su punto cardinal o incluso por su número de departamento. De hecho en Toulouse oí bastante a menudo cómo decían que allí tenían l’accent du Midi: el acento del sur.

Además, siguiendo con la misma estrategia, es curioso cómo sólo se utiliza el sur cuando se quiere hablar de algún aspecto folclórico. Nunca oirás que en el sur hay mucha industria aeronáutica, o mucha investigación en biotecnología. Pero en el sur se come muy bien. En el sur se divierten mucho y tienen muy buena vida. En el sur hay unas playas muy buenas. Ay, qué veranos pasamos en el sur.

Andalucía es mucho más que las borracheras que te cogiste en la playa o en la feria, o que aquel día que comiste tapitas en una de nuestras ciudades. Andalucía es la tierra que nos dio a Góngora, a Bécquer, a Velázquez, a Picasso y a García Lorca. Es la tierra del Parque Tecnológico de Málaga o del nodo aeronáutico de Sevilla. Es la tierra que destaca por su producción de energía solar y en trasplantes de órganos.

Así que, por favor, no nos llames el sur. No nos quites nuestro nombre. Llámanos Andalucía. O, si quieres, llámanos Cádiz, Málaga, Sevilla, Granada, Huelva, Córdoba, Jaén o Almería... que no son el sur de nada.

jueves, 17 de abril de 2014

Mi desengaño con el PA

Sabéis que hasta hace poco he militado en el Partido Andalucista. Lo que seguramente no sabríais es que ya no milito. Y es que últimamente este partido, con el que me identificaba hasta cierto punto, me ha ido dando varios motivos para desengañarme con ellos.

Prepararon unas elecciones primarias, un hecho bastante loable y que da ejemplo de democracia. Hasta ahí, bien. Pero cuando el candidato que más aceptable me parecía -un tal Sergio Flores, de Ronda- de repente suelta en una entrevista que «hay muchos andalucistas que creemos en el federalismo, porque hay mucha gente que oye la palabra “nacionalismo” y le suena muy fuerte» (es decir, que eres federalista porque la gente tiene miedo al nacionalismo, yo a eso lo llamo cobardía u oportunismo) o que no es «ni de izquierdas ni de derechas» (qué curioso, como UPyD o la Falange), a mí me sienta como si me echaran encima una jarra de cubitos de hielo, que es peor que el agua fría porque encima los cubos te dan golpes.

Además, un par de meses antes el candidato con más posibilidades de ganar se dedica en su Twitter a ridiculizar a otras formaciones políticas, lo cual tampoco me hizo gracia. Me refiero a este tuit concreto:

Antonio Jesús Ruiz


(Enlace: https://twitter.com/PAntoniojruiz/status/366228329809977345)

Que a ver, quizá los de Izquierda Unida se equivocaran en la descripción, pero burlarse de una equivocación tan nimia es mezquino, y además en política es juego sucio; un juego sucio que yo, al menos, no voy a apoyar. Y digo que es nimia porque si me dicen que el monumento a Blas Infante es un monolito me lo creo (no conozco el vocabulario específico de monumentos) y porque SÍ está en Kansas City, por muchos matices que este señor quiera introducir.

Pero es que no queda ahí todo. Hasta cierto punto hay que soportar y entender que el PA gobierne en coalición con el PP en ciertos municipios (en mi Isla de León lo hace, y ya me toca la moral, porque José Loaíza no podría darme más asco). Lo que no puedo tolerar es que hagan cosas como la de esta noticia:


(Enlace: http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/el-ayuntamiento-de-ecija-censura-una-obra-de-teatro-donde-la-virgen-habla-como-madre-y-mujer/)

Es decir, el PA tiene la concejalía de Cultura, y censura la obra de teatro porque a un par de cofrades no les gusta. Que, por cierto, yo he ido a ver esa obra de teatro, he ido a verla con cofrades, y desde luego les encanta. Decir que la obra es irreverente o irrespetuosa es totalmente falso y eso sólo pueden decirlo o gente muy ignorante o gente que no la haya visto. Desde luego, si tan irrespetuosa fuera con las cuestiones eclesiásticas o cofrades, no habría sido repetida tantas veces en salas de Sevilla capital.

Luego rectificaron, pero a mí eso no me vale. Demostraron estrechez de miras y una ranciedad conservadora que, desde luego, yo no estoy dispuesto a apoyar. Para defender la ignorancia ya tenemos al PP.

Así que, por todo esto que he expuesto, lo siento pero no quiero quedarme esperando a ver con qué próxima vergüenza me sorprende el Partido Andalucista. Les deseo lo mejor y, si algún día se deciden a ser un partido serio, que realmente crea en el progreso de Andalucía como país moderno y desde la izquierda, podrán volver a contar conmigo. Pero ese futuro lo veo bastante lejano.

viernes, 7 de marzo de 2014

Incompetencia comunicativa

Siempre decimos que la enseñanza de los idiomas en Andalucía (y, en general, en el Estado español) es mala, malísima. Y nos referimos en general a que el inglés que se aprende no hay por donde cogerlo, que los niños salen sin fluidez, que no entienden nada de lo que escuchan ni leen, o que todos los años vuelven a empezar por aprender el verbo to be.

Sin embargo, a lo que poca gente le da importancia, porque no hay conciencia social sobre ello, es al hecho de que la enseñanza de la lengua propia es mala. Está viciada de raíz, contaminada por la tradición filológica prescriptiva que siempre ha reinado por estas tierras.

Con ello me refiero a que, a menudo, enseñar lengua en primaria se limita a decir a los niños qué palabras y estructuras deben usar y cuáles no. Y enseñarles que, en general, lo que hablan ellos y dicen en casa o en la calle está mal, es incorrecto y rechazable, y tienen que aprender otras maneras de hablar y otras estructuras que sí sean correctas.

Como resultado, los niños salen pensando que hablan mal y que lo de hablar bien es algo muy difícil que sólo consigue la gente con mucha cultura y muchos estudios. Esto se puede canalizar en dos comportamientos: primero, el de la resignación y la disculpa (es que yo hablo muy mal) y, segundo, el del enaltecimiento (pues yo hablo así porque me da la gana).

No es hasta la secundaria que se les enseña a los alumnos que la lengua tiene registros diferentes, y que lo correcto e incorrecto no existe por sí mismo, sino que una palabra, una estructura, una expresión puede ser adecuada o no adecuada según la circunstancia en la que se encuentre el interlocutor. Para entonces, pocos alumnos entienden e interiorizan ese concepto; la mayoría lo aprende de memoria para el examen y luego lo olvida.

De ahí que haya gente que, después, cuando aprende palabras o expresiones formales las intente aplicar en todas las situaciones, y acabe generando situaciones muy ridículas en las que raya la pedantería y sus interlocutores no entiendan nada. En concreto, me viene a la mente una persona que, en foros de Internet sobre temas informales, utilizaba palabras restringidas al ámbito literario o recargaba en exceso sus textos, introduciendo incluso latinismos. Competencia comunicativa, ¿para qué?

Una profesora de la universidad me enseñó una frase que lo resume todo: no es culto el que habla siempre con palabras cultas; es culto el que sabe adecuar su discurso a la situación. La persona culta no baja al patio de vecinos y dice “disculpe su señoría, ¿para qué menester me requiere?”; eso lo hace el pedante. La persona culta, por el contrario, no tendrá problemas en decir “¿qué querías, picha?” (adáptese la expresión a la zona geográfica), y dejará la otra frase para situaciones de formalidad extrema o para creación literaria.

¿Por qué salto ahora con todo esto? Porque está extendiéndose por Facebook y Twitter (¿veis? adecuación al discurso, en mi casa diríamos que está roando) una foto de un libro de texto de primaria donde se describe el lenguaje de los mensajes de texto, se habla de que en ese medio de comunicación se sacrifica la ortografía, se prescinde de los acentos y se abrevian las palabras. En fin, no voy a describir con más detalle, todos conocemos ya ese tipo de lenguaje. A la foto, normalmente, la acompañan quejas más o menos furibundas por el hecho de que un libro de texto describa este modo de comunicación.



Señores, en el currículo académico de la asignatura de lengua castellana está incluido el estudio de la comunicación en todos sus modos. Cuando me tocó estudiarlo, recuerdo que se enseñaba con detalle la diferencia entre la lengua oral y la lengua escrita, ésta caracterizada por la reflexión y aquélla por la espontaneidad. La cuestión es que la situación comunicativa de los mensajes de texto es novedosa: no encaja en la lengua escrita tradicional ni en la oral. Y por eso, no podemos tratar a los mensajes de texto como si fueran una carta, un e-mail o un libro.

Muchos de los que comentaban esa foto ponían el grito en el cielo porque creen que ese modo de escribir debe ser censurado. A mí esa actitud me parece gravemente errónea. Escribir con abreviaturas en mensajes de texto responde a unas exigencias concretas, a una situación que requiere brevedad, y que hace que la gente prime la transmisión del mensaje antes que la corrección lingüística. Una cuestión que, por otro lado, es lo más lógico: la comunicación consiste en transmitir información exitosamente, y en este caso, abreviar y sacrificar la ortografía permite una transmisión mucho más productiva de la información (se transmite más en el mismo espacio). La estética o la corrección son criterios secundarios que habrá que tener en cuenta en otros medios de comunicación, pero no en este.

Del mismo modo, los monjes que copiaban textos en la Edad Media utilizaban multitud de abreviaturas para aligerarse el trabajo. Y hoy en día eso no indigna a nadie; al contrario, se considera un hecho peculiar.

Personalmente, creo que los libros de texto hacen bien en describir ese nuevo método, porque es susceptible de ser estudiado como cualquier otro. Es otra vertiente de la lengua. Y, en cambio, las clases en el colegio deberían centrarse en enseñar que ese modo de escribir está muy bien para los mensajes de texto, y que para otros medios es más conveniente escribir de otras maneras. Cada situación requiere una actuación diferente.

Otro día hablamos del exceso de academicismo que tiene la gente de la calle.