Querides amigues, hace un mes tomé la decisión de ir mudando mis servicios de Google a Proton.
Siempre he sido bastante descuidado con mis datos online. Y no me refiero a darle mi dirección a cualquiera con el que hable, obviamente, sino a las empresas. No he sido descuidado hasta el punto de ser temerario, o eso creo, pero hasta hace poco no me importaba que las empresas tecnológicas tuvieran mis datos. Lo asumía como parte de la experiencia de estar en línea: sabía que por usar un servicio u otro, iba a perder privacidad, porque así funciona Internet desde hace unos años, desde que empezaron a funcionar las redes sociales.
Cuando empezaron Facebook y MySpace (recuerdo que fueron sobre la misma época, pero no recuerdo cuál fue primero), me parecían sitios fabulosos para compartir aficiones con amigos. Me parecían la evolución de los foros, aunque todo en un mismo sitio, centralizado en una página con tu identidad, no separado por temáticas. Eso era, por un lado cómodo, porque estaba todo en el mismo sitio y no tenías que visitar diez webs para ver las novedades; por el otro, inconveniente por no poder segmentar públicos (a lo mejor a tu tía segunda no le interesa leer tu top 5 de videoclips de Lady Gaga). Pero bueno, nos acostumbramos y fuimos haciendo. Ni que decir tiene que así murieron los foros.
Por esa época, una de mis series favoritas, The IT Crowd, sacó un capítulo donde parodiaban las redes sociales. El capítulo se llama «Friendface» y en él los protagonistas se dan de alta en una nueva red social, a cambio de que (lo dicen expresamente) sus datos ahora pertenezcan a Friendface y puedan hacer lo que quieran con ellos. Conforme avanza el capítulo, los protagonistas se enganchan a estúpidos juegos que los hacen estar despiertos hasta altas horas de la madrugada y caen víctimas de la publicidad invasiva (¿nos suena?).
A mí en esa época, el capítulo me pareció divertido, por supuesto, pero también consideré que era una grotesca caricatura, demasiado exagerada. No le di más importancia.
Con el tiempo se fueron destapando prácticas no muy limpias (o directamente ilegales) en las que Facebook había incurrido. Venta de datos, censura, promoción de contenido de ultraderecha, permisividad con el discurso de odio... Digamos que Facebook fue la primera, pero poco a poco estos escándalos iban a ir salpicando a casi todas las demás redes sociales.
También con la edad uno empieza a comportarse de manera diferente en Internet, haciendo vida online de manera diferente. Por un lado, el ir haciéndose viejo, y por el otro, enterarse de todo lo que hacen las redes sociales a tus espaldas, hace que uno comparta menos información o lo haga de manera diferente.
Sin embargo, asumía que era normal que Google tuviera casi todos mis datos, porque al fin y al cabo, mi teléfono usa un sistema operativo de Google, utilizo un montón de servicios de Google, y simplemente por llevar mi móvil encima saben dónde estoy y qué hago. Todos nos hemos dado cuenta en algún momento de que el teléfono nos oye, que si hablamos de algo en presencia del teléfono, un par de días después nos muestra publicidad relacionada con eso. Mi razonamiento, quizá para no darle más vueltas, era «bueno, no pasa nada porque me conozcan, ¿qué van a hacer? ¿Ponerme publicidad que me interese?»
El giro del mundo a la ultraderecha en 2024-25 y la manera en que todas las grandes tecnológicas están encantadísimas de colaborar con Trump y su régimen fascista me ha hecho replantearme mi presencia online. No voy a renunciar a relacionarme con gente por Internet, porque es la manera en que hago vida social. No obstante, creo que es buena idea tomar ciertas medidas. Por un lado, dejar de depender de Google para todo. Por otro, usar más servicios de empresas europeas. Y si hay que pagar por estos servicios, pues habrá que pagar. Ya sabemos que si no pagas, el producto eres tú (y tus datos).
Por todo esto, estoy empezando a mudarme a Proton, que es una empresa que asegura que la privacidad de tus datos no se verá comprometida (ninguna es perfecta, pero las hay mejores y peores, claro), situada en Suiza. Poco a poco estoy cambiando mi dirección de correo en todas las empresas donde lo he dado, ya he movido mis fotos y los archivos que tengo en la nube.
No voy a poder prescindir del todo de Google y de otras empresas grandes, pero todo paso que podamos dar para quitarles poder, bien dado estará.