jueves, 20 de julio de 2017

No tengo tiempo para esto

Aquí se acaba la aventura, queridos.

Voy a poneros en situación porque hace tanto que no escribo que no sabréis de qué va.

Hace cuatro semanas ya, en el Orgullo de Sevilla, conocí a un chaval a través de un amigo. Este chaval me encantó. Físicamente encaja 100% en la clase de hombre que me gusta. Alto, corpulento. Guapo de cara. Pero además, con otros puntos que jugaban a su favor, como por ejemplo, que es activo en la cama y que tiene ese punto chulillo que me resulta tan atractivo. Además, lleva currando toda la vida y tiene una psicomotricidad envidiable (lo contrario a mí).

Pero lo que empezó bien acabó deteriorándose. Por un motivo o por otro, la verdad es que no lo sé. Supongo que los dos pusimos de nuestra parte. Yo por impaciente; oye, que ya tengo una edad y lo que menos me apetece es marear la perdiz. Sé lo que quiero y lo que no. Y bueno, por su parte, una dosis enorme de ambigüedad y de falta de iniciativa. Si hay más motivos por su parte no los conozco; precisamente por esa ambigüedad.

Tras una bronca que me he comido sin saber bien cómo, cuatro días después he decidido que no tengo tiempo para esto. El chaval me encanta. Me ha hecho mucha ilusión conocerlo, durante el tiempo que pensé que podríamos tener algo. Y como ya sabéis por mi historia con C, cuando me gusta un tío voy con todo. Con él lo he hecho, he ido con todo. Estaba dispuesto (bueno, sigo estándolo) a ayudarlo en lo que necesitara, a apoyarlo y a estar con él, a que se sintiera querido y acompañado. Peeero, de nuevo, hice mi propuesta y no fue elegida. Mala suerte.

No fue elegida, pero tampoco rechazada, la verdad. Y ese es el problema, y por el que hoy decido retirarme. No puedo seguir esperando algo que puede que nunca llegue, sobre todo porque no hay noticias. Tengo que dejar de intentarlo porque me está robando la salud. No puedo seguir durmiendo entre dos y tres horas al día y comiendo solo fruta porque mis digestiones son más lentas que el Nazareno de la Isla. Y no me critiquéis por esto porque ni yo decido mi sueño ni mi apetito, mi cuerpo tiene esas reacciones y así tengo que quererlo.

Y me retiro, pero sin la intención de cerrar ninguna puerta. No tendría ningún problema si mañana él quisiera empezar algo conmigo. Pero… por lo que lo he conocido, estoy convencido de que eso no va a ocurrir. Y me da pena, no os imagináis cuánta.

En fin, que tengo que mirar adelante porque hay más peces en el mar. Pocos serán atractivos y encantadores como este. Pero desde luego que me convendrán más.

2 comentarios:

APMB dijo...

Quin final més trist però estic convençut de què es tracta sols d'una mala raxa, ja voràs com tot millora. Quan menys t'ho esperes, apareixerà. Mentrestant sempre pots vindre a la terra de les locures orientals, la Marina.

Danié dijo...

Moltes gràcies pels teus ànims, Aitor. Espere que tingues raó. La veritat és que m'agradaria visitar la teua comarca. I segur que ara en estiu està genial. Una abraçada i a vore si ens veiem prompte una altra vegada.